MEDITACIÓN EN PERDONAR (a uno mismo y a otros)
Perdonar es reducir el resentimiento y aumentar la benevolencia y el amor hacia alguien que ha sido injusto. Esta es una opción favorable, tras un acto de la voluntad, de amor y compasión personal.
Cuando te soliciten perdón, debes aceptarlo de inmediato, pensando que la otra persona esta angustiada por haberte provocado algún dolor. Necesita de tu perdón, el dolor le esta latente y tu puedes solucionar la aflicción de aquel ser sensible.
Esta acción nos permite saltar por encima de los rencores, y quedar libres para vivir con mayor paz y felicidad.
De acuerdo a las investigaciones médicas, perdonar hace bien a la salud física; el estrés producido por los rencores acumulados puede disparar o agravar problemas como dolores de cabeza y de espalda y debilitamiento del sistema inmunológico, con más predisposición a resfríos, gripes y otras infecciones.
El que perdona acata en el fondo, a renunciar de la venganza,
a un justo castigo o compensación, en aras de intereses superiores.
Recordemos que cuando nos dañan recibimos una herida psicológica de la que necesitamos sanarnos. Recuperar el equilibrio interior requiere avanzar más allá del dolor, es entender lo que ha sucedido y lo que significa. En el primer momento, cuando recibimos la agresión tenemos reacciones de dolor, ira o miedo; luego, intentamos controlarnos y comienza el movimiento pendular de la frialdad y las emociones negativas. Finalmente, empezamos a recuperarnos cuando podemos comprender y explicarnos realmente lo que ha sucedido.
Necesitamos aprender a enfrentar el dolor y procesarlo en nuestro interior. Como una herida en la piel requiere un tiempo de atención, cuidado y limpieza, las heridas emocionales también necesitan ser atendidas. Si estamos heridos somos nosotros quienes debemos hacer lo posible por sanarnos. Es fundamental hacernos cargo del dolor, aceptarlo y dejar que se integre en las experiencias de la vida.
Entonces, antes de trabajar el perdón es imprescindible analizar profundamente todos los perjuicios, estragos e inconvenientes que nos causan el enfado, el rencor o la culpa. Tenemos que reconocer los efectos nocivos en nuestro cuerpo, en las relaciones afectivas e incluso en nuestro desempeño profesional. Una vez hecho esto, estamos en la posición ideal para perdonar.
LA CAPACIDAD DE COMPASIÓN TAMBIÉN NACE DEL PERDÓN.
MEDITAR :
A.- PERDONAR A ALGUIEN QUE LE HIZO DAÑO O LE CAUSO ALGÚN DOLOR.
Adopte las posturas de meditación enseñadas (Ver entrada - 7 posturas de Vairochana).
Inicie con la meditación en la respiración por unos minutos, para lograr calma mental.
Tenga presente que lo primero es tratar de abandonar todo tipo de juicios, interpretaciones y comparaciones. También necesitamos estar plenamente conscientes de lo que sentimos.
Sea el daño que nos han causado o el dolor de haber cometido algún error.
Es esencial observarle y hacerle espacio en nuestro interior.
Ahora Meditemos en perdonar.
1.- Recuerde a la persona con quien tenga dificultades para relacionarse o
le causo algún dolor.
2.- Traiga su figura frente de tu cara …. mirándole de frente, obsérvele un par de segundos y luego dígale: “…. el nombre ….. y genere pensamientos honestos de perdón y
algunas declaraciones positivas dirigidas a la persona que ha sido injusta (tómese su tiempo).
La persona que va a perdonar no necesita abordar físicamente al ofensor, sino puede realizar este perdón en su interior. Parte del perdón es pensar en la persona como un todo, sin definirla sólo por sus pecados.
Considere que todos somos más que nuestras acciones. Somos seres vulnerables.
3.- Al perdón cognitivo sigue el perdón emocional, es decir, la apertura de uno mismo a la compasión y al amor.
Acójalo y dígale que lo perdona, sienta alegría por ella y aprecie como una nueva y apacible armonía envuelve su mente de un sentido de libertad.
Deséele felicidad.
Sienta la liberación del perdón y deje el pasado atrás. Manténgase un segundo en el sentimiento, del buen sentir y descance.
4.- Termine respirando profundamente reconociendo un momento de bienestar y paz.
(Esto es difícil y puede llevar su tiempo reconocerlo).
Salga en forma tranquila de la meditación, de forma que mantenga su calma un tiempo más.
B.- PARA PERDONAR (soltar y dejar ir)
Adopte las posturas de meditación enseñadas.
Iniciemos la meditación con la respiración, inhalando y exhalando conscientemente.
Tenga presente que hay una herida que necesita sanar para poder seguir avanzando; no estar con o mantener un recuerdo que solo da dolor.
Imagínese que va caminando por un bello sendero (constrúyalo en su mente a gusto). Siga caminando y disfrutando la belleza del paisaje. Mantengalo en su mente.
Pronto este sendero se divide en dos. Allí le aparecen dos letreros de metal coloreado con forma de flechas, uno indicando hacia el lado oriente que dice “pasado” y el otro al lado poniente que dice “presente”.
En eso, de repente, te das cuenta que tu mano sujeta hilos que corresponden a globos de helio. Son muchos globos que flotan sobre ti.
Dentro, de cada uno de ellos se almacenan momentos de tu vida con experiencias negativas o experiencias donde alguien te hizo daño y otros con momentos en que te sentiste culpable.
Ellos te han traído tanto dolor que se hace difícil de perdonar. Pero te das cuenta que en ti está el poder de soltarles (al abrir tu mano), liberando todos estos malos recuerdos y al fin dejarlos partir.
Espera, cuenta de 10 a 1 y cuando llegues al 1 tú soltaras los globos y despedirás para siempre esas emociones perjudiciales, observando como se van lejos hasta desaparecer.
(Puede contar lento un maestro meditador si fuese una meditación guiada: 10 – 9 – 8 – 7 - 6 – 5 – 4 – 3 – 2 – 1 … es el momento le dice, suelta los globos y observa cómo se van lejos, muy lejos hasta desaparecer).
En este momento te sientes como haberse quitado un profundo y gran peso de encima. Sientelo y respira tranquilamente nuevo aire. Mantente en ello un par de segundos.
Luego, a los pocos segundos date vuelta y mira el sendero que ideaste, observa que hay una jaula y dentro de esta la persona que tanto te cuesta perdonar.
Ve ahora como reflejo que estás tú mismo, y como reflejo debes perdonarte tú mismo.
Luego ves dentro de la jaula a la persona a perdonar. Acércate a ella, y libera la persona que hay dentro, dile te perdono, libérala de su condena, siente paz y compasión por la persona que estaba primero asustada.
Observa cómo se marcha más contenta.
Retoma el sendero y agarra el letrero que dice “pasado” e imagínate a la persona que se va logrando sus objetivos, feliz. Siente alegría por ella. No sientas rabia. Estas contento.
Ya no hay juicios de ningún tipo ni sentimientos negativos en tus recuerdos porque tú ya aceptaste que todo ya pasó.
Comienza a caminar decidido tomando el letrero “presente” en tus manos sintiendo la liberación del perdón.
Prométete seguir el camino consciente y feliz. Ya sientes paz. Hay paz en ti.
Vuelve a tu respiración suave, estas atendiendo el momento presente.
Siente la bella armonía que envuelve tu mente, de paz, libertad y un nuevo comienzo.
Respira profundamente reconociendo el momento de bienestar y paz.
Disfruta unos instantes más de tranquilidad respirando.
Sal de la meditación lentamente.
KDT 2
Fuente: biblioteca indicada en perfil -libros de meditación.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario