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miércoles, 2 de julio de 2025

MEDITAR METODOS O TIPOS DE MEDITACIÓN - COMO MEDITAR 2

 


MÉTODOS O TIPOS DE MEDITACIÓN

Para comprender mejor el objetivo de meditar, conviene saber que existen dos grandes orientaciones meditativas.

La primera es Shamatha o Samatha, cuyo objetivo es aquietar y estabilizar la mente. Al concentrarse en un objeto de meditación, los murmullos mentales provocados por los propios pensamientos comienzan a disminuir. Así se fortalece la capacidad de atención y concentración.

La segunda es Vipashyana o Vipassana, cuyo objetivo es reconocer y eliminar los engaños mentales, debilitar las emociones perturbadoras y alcanzar una visión más clara de la naturaleza de los fenómenos. Esta práctica apunta a desarrollar sabiduría y a ver las cosas como realmente son.

Postura, lugar para meditar y dedicación de méritos
Favor remitirse a la entrada para ver las siete posturas de Vairochana.
Se recomienda meditar en un lugar silencioso, donde haya pocas interrupciones.

Al terminar la meditación, es recomendable dedicar los méritos obtenidos. Pueden ofrecerse a alguien que sufre, a una persona fallecida o a quien uno desee. También es bueno salir de la práctica con calma, permaneciendo unos minutos en la respiración, para que la mente se impregne de la tranquilidad alcanzada.

Meditar ayuda a debilitar los deseos inútiles, la negatividad, los prejuicios y los engaños mentales

Existen tres métodos muy eficaces para meditar.

Atención en la respiración.

Meditación en base a un objeto virtuoso.

Recitación de un mantra.

Se recomienda asesorarse por un maestro budista para seguir un programa adecuado de meditación.

Atención en la respiración

La meditación en la respiración es un ejercicio para calmar la mente y reducir las distracciones. Corresponde a la práctica de Shamatha.

Con este método se puede alcanzar una gran calma mental. Esa calma ayuda a que la mente permanezca más estable, incluso cuando aparecen dificultades o problemas.

El método consiste en respirar con naturalidad, llevando la atención a la sensación que produce el aire al entrar y salir por las fosas nasales. Al inhalar y exhalar, se intenta distinguir el punto por donde pasa el aire.

No se debe tratar de controlar la respiración, porque eso puede generar más distracción. Solo hay que dejar que la respiración sea el objeto de meditación.

Como la mente suele moverse entre pensamientos, no hay que desesperarse. Cuando aparezcan distracciones, se vuelve a la respiración con calma. No se trata de luchar contra los ruidos ni de forzar la concentración. La práctica consiste en regresar una y otra vez al objeto elegido.

Cuando se pierde la concentración, hay que mantener la calma. Lo que se busca es familiarizarse con la respiración, hasta que la mente y la respiración parezcan unirse.

Contar los ciclos de respiración puede ayudar a ordenar la mente. Para hacerlo, se cuenta uno en la primera inhalación y exhalación, dos en la segunda, y así hasta llegar a diez. Luego se vuelve a empezar desde uno. Si se pierde la cuenta, simplemente se reinicia desde el uno, sin molestarse.

A medida que se desarrolla la concentración, puede aparecer una estabilidad mental más intensa de lo que uno imaginaba. Si se practica con paciencia, es posible notar resultados positivos en poco tiempo.

Al comenzar la meditación, después de tomar una postura adecuada, puede hacerse un recorrido de relajación por el cuerpo. Se puede llevar la atención a la cabeza, los músculos del rostro, el cuello, los hombros, la espalda, el pecho, el estómago, las piernas y los pies. La idea es reconocer cada zona y relajarla, haciendo tres o cuatro respiraciones en cada parte.

Con cinco minutos de concentración y otros cinco minutos de relajación corporal, ya se puede preparar bien la mente.

Este ejercicio de respiración también sirve como preparación para una meditación basada en un objeto virtuoso. Con más experiencia, bastan pocos minutos de respiración para que la mente comience a concentrarse.

Una mente en calma favorece la paz interior, ayuda a ser más feliz y desarrolla la lucidez mental.

Buda enseñó que todos tenemos semillas de budeidad, y que si practicamos el camino, esas semillas pueden germinar y desarrollar cualidades virtuosas.

Meditación en base a un objeto virtuoso

Esta meditación tiene dos fases principales.

La primera es la fase analítica. En ella se contempla una enseñanza o un concepto específico del Dharma, como el amor, la compasión, la muerte, la impermanencia, la vacuidad, la ecuanimidad o la práctica de dar.

Esa reflexión conduce a una conclusión interior. Esa conclusión se toma luego como objeto virtuoso para la segunda fase, que es la meditación de emplazamiento.

Por ejemplo, si se medita sobre el amor o la compasión, la conclusión puede ser que las personas deberían desear el bien de los demás, o que los seres deberían liberarse del sufrimiento. Luego la mente permanece concentrada en esa comprensión durante el mayor tiempo posible.

Existen muchos objetos virtuosos que pueden usarse para meditar, incluidas las visualizaciones de Buda. Una práctica muy utilizada es la meditación en Buda Chenrezig, el Buda de la compasión.

Si un objeto de meditación produce paz en la mente y resulta beneficioso, es recomendable que el principiante practique con ese objeto para ganar estabilidad y experiencia.

Cada objeto virtuoso conduce a distintas realizaciones. Para generar un deseo espontáneo de alcanzar la liberación o nirvana, se puede meditar sobre la vacuidad de los perturbadores mentales, como el apego, el odio y otros estados aflictivos. Esto permite reducirlos y reconocer que son engaños de la mente.

Si se medita en el amor, la compasión o la generosidad, se reduce la estimación propia exagerada y se desarrolla un afecto más sincero por los seres sintientes. También disminuyen perturbadores como el apego y el odio.

Meditar en la vacuidad permite desarrollar una sabiduría superior y comprender que nada existe de forma inherente por sí mismo.

Meditar sobre la muerte y la impermanencia transforma estados mentales de confusión y ayuda a disminuir ciertas emociones negativas.

Es conveniente guiarse con un programa de meditación y seguir el consejo de un guía espiritual, considerando la materia y la disciplina que se desea practicar.

Una mente concentrada permite unirse con el objeto virtuoso y desarrollar las cualidades relacionadas con ese objeto.

Recitar un mantra

La recitación de mantras permite proteger la mente de las impurezas.

La palabra mantra se forma a partir de dos términos sánscritos que pueden entenderse como mente y liberación. Un mantra es una palabra o frase sagrada cuya pronunciación produce una vibración interior.

Cuando se medita con un mantra, este actúa como una fórmula espiritual. Al repetirlo, se profundiza la concentración y se transforma la conciencia. El sonido del mantra ayuda a entrar en un estado mental más sereno, alejando pensamientos repetitivos y ruido interior.

Su vibración ayuda a purificar impurezas, y del propio mantra se absorben las cualidades que representa. Como muchos mantras se asocian a un Buda o bodhisattva, su repetición permite familiarizarse con las cualidades de esa figura iluminada.

Tal vez el mantra más conocido sea el de Avalokiteshvara, o Chenrezig en tibetano, el Buda de la compasión. A través de este mantra se cultiva, precisamente, la compasión.

Sánscrito

om mani padme hum

Inglés

Om mani padme hum, om mani padme hung

Tibetano

om ma ni pe me hung o hum

Japonés

on mani hatsu mei un

Es recomendable pronunciar el mantra en silencio, con calma, dejando que resuene en el interior.

La meditación nos permite debilitar nuestros engaños mentales y reemplazarlos por estados virtuosos.

Es recomendable meditar diariamente en Buda Chenrezig. Existe una sadhana para ello. Primero se realiza una meditación en la respiración para calmar la mente, luego se aplica la sadhana y finalmente se dedican los méritos obtenidos.

En la entrada “Meditación en Chenrezig” se encuentra la guía correspondiente.

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METODOS O TIPOS DE MEDITACIÓN

Para el objetivo de meditar es conveniente saber que en general hay dos tipos de orientación meditativas, la “Shamatha o Samata” cuyo objetivo es aquietar y estabilizar la mente. Concentrándose adecuadamente en el objeto, se apaciguan los murmullos mentales ocasionados por nuestros propios  pensamientos, agudizando el poder de concentración. El otro tipo es la “Vipashyana o Vipasana” cuyo objetivo es eliminar los engaños mentales, dejar de lado las emociones perturbadoras y lograr la visión de la naturaleza de los fenómenos, para llegar a la sabiduría de ver como realmente son. 

Postura, lugar para meditar y ofrecer méritos.

  • Favor remitirse a entrada - 7 posturas de Vairochana.
  • Se recomienda un lugar silencioso y que no lo perturbe.
  • Siempre al terminar de meditar se recomienda ofrecer los méritos obtenidos (a alguien que sufre, ha algún fallecido, a quien usted desee) y salir pausadamente de ésta, dejándose estar en la respiración por unos minutos para que nos impregnemos de la calma inducida. 

Meditar dificulta que sostengamos deseos inútiles, la negatividad, prejuicios y engaños mentales. Métodos eficaces de meditar.

Existen tres métodos muy eficaces para meditar, que se explican a continuación, y son:

Atención en la respiración.
En base de un objeto virtuoso.
Recitar un mantra.

(se recomienda asesorarse por un maestro budista para tener un programa de maditación).

Atención en la respiración.

Existe la meditación en la respiración que es un ejercicio para calmar la mente eliminando las distracciones (Shamata) 
Con la práctica de este método se llega a obtener una gran calma mental, la que se mantendrá en paz sin alterarse, incluso cuando se presente un problema, 
El método es respirar con naturalidad tratando de estar destinando absoluta atención a la sensación que produce el aire al entrar y salir por las fosas nasales. Al inhalar y exhalar se debe tratar de distinguir el punto por donde pasa el aire. 

No hay que tratar de controlar nada, pues si se uno lo hace se distraerá. Solo hay que dejar que la respiración sea el “objeto de meditación”. Como la mente se mueve entre pensamientos y no está quieta, no hay que desesperar, hay que tratar de concentrarse en la respiración sin realizar ningún esfuerzo, ciclo tras ciclo. Si uno trata de hacer esfuerzos para abstraerse de los ruidos, o pone atención a la acción que está realizando, la concentración fallará. Cuando se pierda la concentración, hay que mantener la calma. En definitiva, lo que debe tratar de lograr es identificarse con la respiración, tal que se vuelvan uno.

Contar el ciclo del ejercicio facilita controlar la mente en mejor forma. Para contar hay que hacerlo de la siguiente manera: para la primera inhalar-exhalar se cuenta uno, para la segunda dos y así sucesivamente hasta la diez. Luego hay que volver a uno. Siempre la mente debe estar aplicada al proceso, atendiendo la respiración. Si se pierde la cuenta, hay que volver a iniciar desde uno. No hay que desesperar. A medida que se desarrolla la facilidad de concentración mental, se llega a obtener una muy intensa, difícil siquiera de sospechar por uno mismo. Si practica pacientemente lo indicado, en pocos días disfrutará de resultados positivos. 

Es conveniente al comenzar la meditación y luego de tomar la posición correcta, realizar un recorrido de relajación por las partes del cuerpo: cabellera, músculos del rostro, cuello, hombros, espalda, pecho, estómago, piernas y pies. Se trata de reconocer cada parte en beneficio de relajarla y realizar unas tres o cuatro respiraciones en cada una. Con 5 minutos de concentración y otros 5 en relajamiento corporal, estamos listos.

Este ejercicio de respiración es de gran ayuda para prepararse, por ejemplo, para la meditación en base de un “objeto virtuoso”. Ya siendo más experto, a poco del ejercicio de respiración, se está concentrado. 

Una mente en calma favorece la paz interior incidiendo en que uno sea más feliz y desarrolle la lucidez mental.

Buda enseñó que todos nosotros tenemos semillas de la budeidad, y que si practicamos el camino, las germinamos obteniendo las propiedades virtuosas.

En base de un objeto virtuoso.

Esta meditación tiene sus propias fases.

Específicamente consta de dos fases, una analítica y una de emplazamiento. La analítica es la parte inicial del proceso en que se profundiza una enseñanza o concepto específico del Dharma (amor, compasión, muerte e impermanencia, vacuidad, ecuanimidad, y la práctica de dar, entre otros) . Esta acción nos conduce a una conclusión, que es la que tomamos como “objeto virtuoso” para luego realizar la meditación de emplazamiento. Esta inferencia que se impuso respecto de causas y consecuencias, puede ser por ejemplo, si hemos tomado el amor o la compasión como objeto para meditar: “las personas deberían desear el bien de los demás “ o  “las personas deberían librarse del sufrimiento”, y es en ello donde uno se debe concentrar por el mayor tiempo posible.

Existen varios objetos virtuosos que podemos emplear para meditar, incluidas las visualizaciones de Buda. Se usa mucho la meditación de Buda Chenrezig, el Buda de la compasión. En el caso que un objeto en particular otorgue paz a nuestra mente, además de ser provechoso meditando en él, es recomendable para el principiante practicar en él para que logre más experiencia.
Cada objeto virtuoso induce a lograr sus propias realizaciones. Para generar un deseo espontáneo de alcanzar la liberación o nirvana, se debe meditar sobre la vacuidad de los perturbadores mentales como el apego, el odio, etc. permite reducirlos y confirmar que son engaños de la mente. Si se medita en el amor, la compasión, la generosidad se reduce la estimación propia y se logra un afecto sincero por los seres sintientes (amor y compasión), reduciendo además los perturbadores como el apego y el odio. Meditar en la vacuidad, nos permite lograr una sabiduría superior y comprender que nada existe que sea por sí inherente. 
Meditar sobre la muerte e impermanencia transforma estados mentales de confusión, aminorando  algunos estados negativos. Es conveniente guiarse con un programa de meditación.  Se recomienda seguir el consejo del Guía Espiritual, para meditar, considerando la materia y disciplina a emplear.

Una mente concentrada permite fusionarse con el objeto virtuoso y lograr realizaciones de la virtud implicada en ese objeto.

Recitar un mantra.

Este último método enunciado nos permite proteger la mente de las impurezas. 
Mantra es una palabra formada por dos términos sánscritos, que se pueden traducir como mente y liberación.  Se representa en una palabra o frase cuya pronunciación hace vibrar nuestras energías.
Cuando uno medita con un mantra, éste funciona como una fórmula espiritual, que al repetirla profundiza nuestro estado de concentración y transforma nuestra conciencia. El sonido del mantra nos lleva a un estado mental relajado al evitarnos los pensamientos y bullicios. Su vibración nos limpia de las impurezas y del mantra en si absorbemos las cualidades que involucra el mismo. 
Como el mantra se asocia a un buda, la repetición del mantra provoca que las mismas cualidades del Buda involucrado se incorporen a uno.
Tal vez el mantra más conocido es el de Avalokiteshvara (o Chenrezig en Tibetano), el Buda de la Compasión del cual por supuesto absorbemos la compasión:
sánscrito: om mani padme hum 
inglés: Om mani padme hum, om mani padme hung 
tibetano: om ma ni pe me hung o hum 
japonés: on mani hatsu mei un 

Es recomendable pronunciar el mantra en silencio, relajado y
 dejando que retumbe en nuestro interior.

La meditación nos permite eliminar nuestros engaños mentales y 
reemplazarlos por estados virtuosos.

Es recomendable meditar diariamente en Buda Chenrezig, existe una sadhana para ello. Primero te concentras con la meditación en la respiracion y luego aplicas la sadhana. Terminas con la dedicacion de los méritos obtenidos.

En entrada meditacion en Chenrezig encontrarás la guía.
K Dondrup T.


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