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viernes, 29 de noviembre de 2024

LA FLOR DEL LOTO EN EL BUDISMO

 la Flor del Loto en el budismo.

La Flor del Loto simboliza pureza, recordándonos que debemos ser seres puros para un buen vivir y convivir. Esta flor aparece aludida en textos y representaciones de Buda. Normalmente está en las estatuas de Buda rodeándo el asiento.

El loto como toda flor, nace radiante. 

Nos entrega su belleza inconsciente de la misma y sin deseos de impresionar. 

Emerge del fango, desplegando sus pétalos claros e impolutos sin ensuciarlos.

Para muchos, es la representación de lo mundano y celestial, de lo humano y divino.

 Un símbolo de la pureza de la creación.

 La posibilidad real que, desde el fango, se puede surgir con pureza y claridad.

Cuántos han estado en el fango y florecen poderosamente luminosos del mismo,

 atrayendo la potente luz de la generosidad y sabiduría, 

convirtiéndose en un faro para la oscuridad,

en favor de todos los seres sintientes.


Cuando estés en el fango, permite que tu acción te facilite salir del mismo. Si debes repetirla, realízala con mayor ahínco y esperanza que la anterior. No desaproveches esa oportunidad. Del fango despertarás como una “flor” que, con mayor destreza que la de nosotros mismos, concebirá claridad, espiritualidad, generosidad y realización de nuestra verdadera naturaleza; apetecer de todo ser humano.

Recuerda: facilita que tus actos permitan salir del fango a otros. ¡Aquello es maravilloso!


“El hombre es esclavo de las cosas y apegos que tiene. 

El único deseo del sabio es la ausencia de deseos”.

Buda


“Si no tenemos paz interior no seremos felices aunque dispongamos de las mejores condiciones para vivir.”

Gueshe Kelsang Gyatso.


Que la lectura de esta entrada la aproveches en reflexionar sobre el sentido que le das a la vida, y que este, te colabore en observar lo prioritario que es buscar un crecimiento espiritual para obtener paz interna y verdadera felicidad. Un vivir más en contento.

Con amor K. Dondrup T.

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miércoles, 27 de noviembre de 2024

LA RUEDA DE LA VIDA - Explicación completa.

 

                                   RUEDA DE LA VIDA - Explicación completa.



1.      Creative Commons - atribution 2.0 Generic Licence
Autor Nagarjun Kandukura India



LA RUEDA DE LA VIDA

Explicación general de la rueda de la vida

La rueda de la vida o bhavachakra es una representación simbólica de la existencia condicionada dentro del samsara, es decir, el ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento al que permanecen sujetos todos los seres mientras exista ignorancia y apego. Esta imagen es utilizada dentro del budismo como una enseñanza visual acerca del sufrimiento, las causas que lo originan y la manera de liberarse de él mediante la comprensión del dharma.

La rueda se encuentra sostenida por Yama, señor de la muerte, quien simboliza la impermanencia y el carácter transitorio de toda existencia condicionada. Dentro de la rueda aparecen distintos círculos concéntricos que representan las causas del sufrimiento, los diferentes estados de existencia y el proceso continuo del renacimiento.

Se entiende que se da nacimiento una y otra vez, a las criaturas de los seis tipos de existencia: dioses o devas, asuras o semidioses, seres humanos, animales, espíritus hambrientos o pretas, y moradores del infierno o narakas. Cada uno de los mismos es representado en el segmento circular de la Rueda, según se ilustra en dicho esquema bajo el titulo de seis reinos.
Las calaveras nos recuerdan la mortalidad y la impermanencia. Algunos malas tienen incluso una o más figuras de calaveras recordando la muerte.

Lo que vemos rodeado del señor de la muerte y las tragedias de nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte representada por sus cuatro miembros del mismo, (dos brazos y dos piernas) es el sistema de los doce eslabones, donde los seres van tomando un renacimiento tras otro en los seis reinos ya sea subiendo o bajando en los mismos dependiendo de su ignorancia, ira y apego. 

En la esquina superior izquierda esta la luna que representa a la Tierra Pura y/o la iluminación. Esto demuestra que se puede renacer en una tierra pura como la de Amitabha, quedando fuera de la existencia cíclica. En la esquina superior derecha esta la imagen de Buda señalando la luna como la salida de la existencia cíclica, vía la practica del despertar. 





La Rueda de la Vida nos indica como funciona el samsara, y no sólo eso,
también como liberarnos del mismo.

También permite comprender que todo es impermanente y
que todo es interconectado debido a causas y efectos.






               


El círculo más interior

En el centro de la rueda aparecen tres animales que representan los llamados “tres venenos”, considerados las causas principales del sufrimiento y del ciclo samsárico:

  • El cerdo, que simboliza la ignorancia.

  • La serpiente, que representa el odio o la aversión.

  • El gallo, que simboliza el deseo o apego.

Estos tres venenos se encuentran mordiéndose mutuamente la cola, indicando que se alimentan unos de otros y mantienen a los seres atrapados dentro del samsara. La ignorancia da origen al deseo y al rechazo; a su vez, el deseo y la aversión fortalecen aún más la ignorancia.

El segundo círculo

El segundo círculo representa el karma y el movimiento de los seres dentro de la existencia. Generalmente se divide en dos mitades:

  • Una parte clara o luminosa, donde los seres ascienden hacia estados más favorables debido a acciones positivas.

  • Una parte oscura, donde los seres descienden hacia estados de sufrimiento producto de acciones negativas.

Este círculo enseña que las acciones físicas, verbales y mentales producen consecuencias que condicionan las experiencias futuras. Ver entrada Karma.

Estos tres animales muerden mutuamente sus colas formando un círculo que genera nuevos deseos. Constituyen en si las causas principales de la existencia no iluminada. En si representan los tres venenos que no nos permiten salir del samsara (deseo-odio-ignorancia) y que son la raiz de todos las kleshas, emociones negativas potenciales que se nos presentan en la vida. Ellos están unidos mordiéndose la cola, lo que ilustra que el deseo, el odio y la ignorancia se relacionan y potencian entre si, y son parte de la mayoría de los estados mentales negativos, pues se componen de mezclas basadas en estos tres.

Recordar que el deseo de "poseer" es solo para fortalecer nuestro ego y nos será siempre dañino. Esto no quiere decir que algunos deseos sean positivos, como el desear que alguien se mejore.

- La generosidad emplaza al deseo – apego, por lo que la actitud de dar debe cultivarse siempre.

- El amor aleja y despide al odio. Un buen antídoto es la paciencia. Debe cultivarse vía meditación y también trabajando nuestras relaciones con los demás. 

- La sabiduría emplaza la ignorancia. Tomando el camino budista, la Cuarta Noble Verdad le permitirá al ser humano abrir su visión y ser capaz de estar más consciente de si, nunca actuara en forma torpe e indecorosa, y será consciente de sus emociones

El tercer círculo: los seis reinos

En el tercer círculo aparecen los seis reinos de existencia dentro del samsara, donde los seres pueden renacer según su karma:

  1. Reino de los dioses.

  2. Reino de los semidioses.

  3. Reino humano.

  4. Reino animal.

  5. Reino de los espíritus hambrientos.

  6. Reino de los infiernos.

Cada reino simboliza estados de existencia marcados por diferentes formas de sufrimiento, ignorancia y apego (samsara).

Los distintos Budas que aparecen en la Rueda de Vida, simbolizan la salvación de cada uno de los estados de conciencia que aquí se dan. Avalokiteshvara el Buda de la compasión, observó desde arriba los seis reinos y determinó que salvaría a los seres de tales sufrimientos, por lo que, se aparece en cada reino a tal objeto.

El círculo exterior: las 12 nidanas

El círculo exterior representa las 12 nidanas o eslabones de la originación dependiente, las cuales explican cómo surge y se perpetúa el sufrimiento dentro del samsara. Cada nidana posee un nombre y se representa mediante una imagen simbólica.

Se recomienda revisar la entrada "Samsara" para ampliar información de los seis reinos y “Originación Dependiente” para ampliar los conocimientos sobre las 12 nidanas. Si ya la ha leído, puede omitir esta recomendación.

1.- Ignorancia
Existe ignorancia respecto del dharma y de la verdadera naturaleza de la realidad. En el budismo se distingue entre una realidad convencional, que es aquella que percibimos cotidianamente, y una realidad última, cuya comprensión requiere un mayor desarrollo espiritual.
Un hombre ciego representa esta condición, ya que no puede ver la verdad y posee un entendimiento limitado de la realidad. La ignorancia favorece la ilusión de un yo permanente.

2.- Formaciones kármicas
De acuerdo con la ignorancia surgen acciones, impulsos volitivos y karmas positivos, negativos o neutros, los cuales modelan el karma futuro.
Un alfarero creando artesanía con agua y arcilla simboliza la fuerza creadora de las actividades volitivas, capaces de moldear el futuro del ser. Las fuerzas volitivas del pasado condicionan una nueva existencia. En dependencia de estas actividades surge la conciencia.

3.- Conciencia
Se origina un nuevo flujo de conciencia condicionado por el karma, el cual entra en una matriz femenina.
Un mono saltando sin control de una rama a otra simboliza una conciencia inquieta y primitiva, asociada a los sentidos. Algunos maestros señalan que la conciencia surge cuando el esperma y el óvulo se unen. La conciencia sería el impulso inicial a partir del cual nace el organismo psicofísico.

4.- Nombre y forma
La conciencia comienza a tomar forma.
Tres hombres en un bote representan el cuerpo, la palabra y la mente. Los skandhas o agregados se despliegan lentamente en la matriz. Las energías volitivas se unen a las energías físico-biológicas para comenzar la formación de un nuevo ser humano.

5.- Las seis fuentes o los seis sentidos
El ser entra en el mundo para experimentar e interpretar sus impresiones del entorno.
Una casa con seis ventanas simboliza los cinco sentidos y la mente. Gracias a ellos es posible percibir el mundo exterior y, en dependencia de esta percepción, surge el contacto.

6.- Contacto
Se establece contacto con el mundo de los objetos.
Los amantes simbolizan el encuentro entre la mente y el mundo externo. El contacto psicofísico interactúa con los objetos y, en dependencia de estas impresiones sensoriales, surge la sensación.

7.- Sensación
Se experimentan las percepciones del mundo de los objetos.
Un hombre con una flecha en el ojo representa la intensidad de las sensaciones, que pueden ser placenteras, dolorosas o neutras. El placer y el dolor se experimentan en distintos grados. A partir de la sensación surge el deseo.

8.- Deseo
La percepción genera deseo o sed.
Un hombre bebiendo simboliza la sed de vivir y el deseo que embriaga al ser. A partir de los objetos deseados surge el apego.

9.- Apego
El deseo conduce al aferramiento hacia la vida y los objetos.
Un mono aferrado a un árbol de frutas representa el apego a los placeres sensoriales, opiniones, dogmas y demás condicionamientos de la existencia. Del apego surge el devenir.

10.- Devenir o existencia
El proceso kármico de llegar a ser conduce a una nueva existencia.
Una mujer embarazada simboliza el surgimiento de una nueva vida condicionada por el karma.

11.- Renacimiento
Aquí ocurre el nacimiento.
Una mujer dando a luz representa el renacimiento en el reino determinado por el karma acumulado. Esta nueva vida constituye la condición para el surgimiento de la vejez y la muerte.

12.- Vejez y muerte
Todo nacimiento conduce inevitablemente a la vejez y la muerte.
Un anciano llevando un cadáver simboliza el carácter transitorio de toda existencia condicionada.

Todos los seres que permanecen dentro de la rueda del samsara experimentarán sufrimiento debido al encadenamiento condicionado de las 12 nidanas. La liberación solo puede alcanzarse mediante la comprensión de la realidad, el abandono de la ignorancia y el seguimiento del camino enseñado por el Buda.



En la próxima página se presenta un diagrama con las 12 nidanas relacionadas 
con sus conceptos. Podrá apreciar las relaciones de causas y efectos 
que se dan con las mismas.

Se indican en color naranja los tres venenos.

Las causas pasadas (1 al 2) afectan y dan paso a nuestra formación karmica 
para este renacimiento.

Debe tratar de comprender bien las relaciones de causas y efectos que se indican. 
Por ejemplo,  nidanas 11 y 12 reflejaran efectos futuros. 


Pregunta: ¿cuales nidanas causan efectos presentes? ¿y porqué?



Ejercicios:  

A.- imaginar como se pasa de un eslabón a otro y las fuerzas que impulsan a ello. Esto puede analizarlo en la figura que aparece al final de esta entrada .

B.- Cada vida tiene en si todos los eslabones a disposición y pueden verse presente en nuestras vidas e incluso actuando simultáneamente con otros.  Analizar con la figura de la Rueda de la vida que esta al inicio de este articulo. Sera un excelente ejercicio.


                                K Dondrup T. 2006

jueves, 21 de noviembre de 2024

ORIGINACIÓN DEPENDIENTE o CONDICIONADA.

 ORIGINACIÓN DEPENDIENTE (o CONDICIONADA).

Este es uno de los temas más importantes del budismo, porque como dice el Abhidharma: "Pratityasamutpada, este concepto declara que todos los fenómenos se originan en dependencia unos de otros a través de relaciones de causa y efecto".

Este tema budista tiene que ver con la ley de causalidad, como bien se explica en otros temas como el karma. Aquí se refiere a la dependencia de un anillo con 12 divisiones donde cada parte está determinada por la anterior y es determinante para la siguiente. Comienza con la ignorancia recordándonos que estamos atrapados en ella y mientras no sea erradicada continuaremos en el samsara en un ciclo de sufrimiento, porque nos hace percibir la realidad de forma incorrecta en cada momento (empezando por el yo). 

Este ciclo de 12 eslabones, también conocido como las 12 “nidanas” o bases o eslabones, considera cada una de las etapas que nos toca vivir hasta terminar en la muerte y el renacimiento. Pasamos por ellos cada vez que renacemos y saldremos de ellos libres sólo cuando erradicamos la ignorancia. Comprender los 12 nidanas, que nos dicen cómo surgen los fenómenos de forma interdependiente, lo que explica el proceso de existencia cíclica y el surgimiento del sufrimiento, es vital para salir del ciclo del samsara y poder iluminarse.

A continuación presentamos algunos escritos budistas que serán una fuente de luz para apreciar el tema:

Lama Tsongkhapa. (Extracto de sus versos):

Todas las degeneraciones del mundo tienen su raíz en la ignorancia. 

Has enseñado (refiriéndose al Buda) lo que es ver el origen dependiente: aquello que eliminará esta ignorancia.

Entonces, ¿cómo puede una persona inteligente no comprender que este camino de originación dependiente es el punto esencial de vuestra enseñanza?

Siendo esto así, ¿quién encontrará, Salvador, manera más maravillosa de alabarte que haberte enseñado a que esto surja por la dependencia?

Todo lo que depende de condiciones (1), carece de existencia intrínseca”.

¿Qué instrucción excelente puede haber más extraordinaria que esta declaración?

(1) Se refiere a la ley de causalidad, causa – efecto. Dadas ciertas causas y condiciones, se genera un resultado. Luego no tiene vida per se.

Todos los fenómenos psíquicos y físicos que conforman la existencia de cualquier entidad o ser se encuentran en una determinada relación de dependencia, es decir somos interdependientes, y esa ignorancia es capaz de mantenernos atrapados en el ciclo de las existencias - samsara. Los vemos como si tuvieran existencia intrínseca, vida per se, pero no es cierto, sin agua, o sin sol, o sin aire, o sin la labor de otras personas como el panadero o agricultores por ejemplo, no seriamos capaces de vivir.

Buda dijo que la llama de una vela arde dependiendo del aceite y la mecha: cuando el aceite y la mecha están presentes, la llama arde, pero si falta alguno de ellos, la llama dejará de arder.

Cosmologías de la India, página 120: "La ignorancia es la que lleva a los seres a renacer, y por ello se considera el primero de los 12 elementos de esta cadena causal, es decir, el primero de los 12 nidos o bases. Ata al individuo a la rueda de la vida y le hace persistir obstinadamente en la existencia, impidiéndole ver la posibilidad de la liberación. No se trata de ignorancia de ciertos conocimientos, sino de una ignorancia fundamental cuya ceguera fortalece el apego -upadana- a los objetos de los sentidos. Una inopía sin principio que provoca, alimenta y mantiene los procesos de renacimiento y es condición de sufrimiento innato, porque posibilita y refuerza la construcción del yo y el sentido de lo mío". 

Cuando estudiemos La Rueda de la Vida, volveremos a este tema, por lo que sugiero estudiarlo muy bien. A continuación utilizaremos algunos diagramas que nos permitan comprender y relacionar mejor el tema que estamos abordando. con explicaciones finales.

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'Se dice que Buda Shakyamuni enseñó la cadena de causalidad de los doce eslabones en respuesta a la pregunta de por qué la gente padecía de los sufrimientos de la vejez y la muerte, explicándolo de la siguiente manera:

Con la ignorancia como condición surgen las formaciones mentales.
Con las formaciones mentales como condición surge la consciencia. 
Con la consciencia como condición surge el nombre y la forma. 
Con nombre y forma como condición surgen los órganos sensoriales. 
Con los órganos sensoriales como condición surge el contacto. 
Con el contacto como condición surge la sensación. 
Con la sensación como condición surge el deseo. 
Con el deseo como condición surge el aferramiento. 
Con el aferramiento como condición surge el devenir. 
Con el devenir como condición surge el nacimiento. 
Con el nacimiento como condición surge el decaer, la vejez y la muerte.

Buda dijo: "Quien entiende la originación dependiente, entiende la Ley; y quien entiende la Ley entiende la originación dependiente. Este entendimiento de la originación dependiente clarifica las 3 características fundamentales de toda existencia: la existencia es impermanente, carente de sustancia (o esencia propia), y es sufrimiento.

El camino budista busca erradicar la ignorancia y romper esta cadena, logrando lo que se conoce como nirvana; es decir, el cese de esta cadena.

Ya debe estar claro que el entendimiento de  Originación Dependiente se da sobre la base de la “ley de causalidad”, que dice que cualquier cosa o fenómeno surge de una causa y por ello hay un resultado o efecto de la causa. La causa y el resultado por tanto dependen entre sí, sin resultado no hay una causa, es decir siempre existe una interdependencia de causa y efecto, así, todos los fenómenos se originan de manera dependiente entre sí por relaciones de causa y efecto.

Para que se desarrolle la causa y efecto del surgimiento de la flor esta tiene una causa principal que es la semilla y causas secundarias como la tierra, temperatura, sol, agua, etc.

TODO LO QUE HAY ES VACÍO,
INSUSTANCIAL Y CARENTE DE
NATURALEZA PROPIA,
PRECISAMENTE POR TENER UN
ORIGEN DEPENDIENTE.
Nagarjuna.

CADA VÍNCULO ES UN “PRERREQUISITO” PARA EL SURGIMIENTO DEL SIGUIENTE ESLABÓN.

1.- La Ignorancia.
Este primer vínculo es la base de todos los demás. Aqui todo se inicia. Debido al ansia del primer vínculo, surge el samsara. La Ignorancia es la causa raíz de todo lo que acompaña a la mente samsárica. Dado nuestra ignorancia entendemos equivocadamente los fenómenos, no los vemos o deducimos como realmente son, es decir, nos impide ver la realidad o la verdad última de cada uno de ellos. No vemos la existencia interdependiente de las cosas, y así se crea una razón suficiente para que originemos acciones no virtuosas o negativas.
El elemento base de nuestra ignorancia es la creencia de un yo, la ilusión de contar con un yo, el que nos permite proyectar que todo es permanente, no viendo que todo es realmente impermanente. Esta podría denominarse la ignorancia de la verdadera naturaleza de las cosas.
Entonces, la ignorancia crea ansia la que se convierte en el combustible para la formación mental del karma. De otra forma, el efecto de la ignorancia de las 4 Nobles Verdades y del “yo” dan con la formación mental del karma. 
2.- La formación Mental del Karma.
Hay que recordar que los “tres venenos” basados en ignorancia nos mueven a la acción y sus resultados. El poder de las emociones determina nuestras acciones, lo cual genera Karma según la intención que la motiva. Con nuestras acciones virtuosas y no virtuosas alimentamos nuestro karma (positivo y negativo) determinando las situaciones que a futuro nos ocurrirán cuando maduren, por tanto, dichas formaciones kármicas nos condicionan. En esta etapa las semillas del renacimiento están siendo plantadas en la conciencia, por lo que la Formación Mental del Karma permite surgir la Conciencia.
3.- La Conciencia.
Aquí las semillas o huellas kármicas dan origen a la conciencia, (semillas que trasladamos de una vida a otra en nuestra conciencia Ayala). Esas semillas o impresiones son puestas en nuestra corriente de la conciencia.
Resumiendo: cuando aparece la ignorancia, aparecen los factores mentales (karma) y luego con ello inevitablemente la conciencia. Aparecida la conciencia se da paso al nombre y la forma.
4.- El Nombre y la Forma.
Nombre y Forma atañe a los agregados. Forma se refiere al primer agregado, la materia.  Nombre a los otros agregados: sentimiento, percepción, factores mentales y conciencia. Cuando por el poder de la conciencia uno es conectado al útero, los vínculos de Nombre y Forma aparecen (aquí Forma es el embrión, la base para los agregados). Los otros agregados aparecen como una potencialidad, aún no están activos. 
Todo el potencial genético para la forma será la base para que surjan los sentimientos, percepciones, factores mentales y conciencia una vez que el cuerpo esté formado; ellos están presentes pero nominalmente, como un potencial.
Al comienzo en el útero, es sólo forma, y aún los otros agregados no están muy activos. Paso a paso la base de los agregados se va desarrollando y llevan al quinto vínculo. 
5.- Las Seis Fuentes Sensoriales.
Una vez que se logra la forma física (del órgano ojo, por ejemplo), resultado del punto anterior, se agregan las facultades de los sentidos: conciencia de la visión, de olfato, tacto, gusto, oído y mente. 
Debido a que esos órganos eventualmente permitirán que nuestras percepciones del mundo entren, es que ellos son llamados las entradas de la percepción. La percepción propiamente tal no ocurre en el quinto eslabón, y deberá esperar hasta el sexto vínculo, contacto. Así, la facultad visual funcionando permite que la conciencia visual realice el contacto con las cosas que ve.  
6.- El Contacto.
Este es la interacción que se produce entre la relación del órgano, el objeto y la conciencia; lo que nos permite experimentar el mundo fenoménico. Esto significa el contacto de: la facultad (de cada uno de los cinco sentidos y la mente) con su objeto, a través del vínculo de la conciencia (individual a cada sentido y la mente). 
Por ejemplo si hay un objeto a ver, la "facultad visual más la conciencia visual" que los une (funcionan simultáneamente) permite la visión del objeto. Este tema ya lo vimos en la entrada Conciencias.
7.- La Sensación.
Luego del contacto surge la que nos otorga placer o aversión, es la sensación. Una vez que hay contacto, surgen las sensaciones. Estas sensaciones pueden ser tanto placenteros como no placenteros o neutras. Por ejemplo el ojo puede ver algo hermoso o feo creando una sensación como resultado y, una sensación de odio por ejemplo genera karma negativo. El resultado de la sensación placentera, dolorosa y neutras se da paso al siguiente vínculo.
8.- El Deseo (ansia) (ganas de involucrarse).
Basado en la sensación surge el ansia de deseos, la que nos hace desear algo e involucrarnos con la sensación placentera y alejarnos de las no placenteras. Debido a sensaciones placenteras, uno se involucra con sentimientos que crecen hasta un punto donde concibe que debe obtener eso, eso que nos entrega dicha sensación generada.  
9.- El Apego o aferramiento.
Ahora se manifiesta el incremento “exagerado” del deseo, el “poseer” aquello que nos gusta, el apego. Esta puede ser también una decisión para eliminar o evitar algo  que uno estima no placentero. En esta etapa todo es todavía mental. En el décimo eslabón la decisión es puesta en acción.
10.- Devenir (La existencia).
El décimo vínculo se llama así debido a que en esta etapa todas las cosas de las se pensó se llevan  a cabo. En esta etapa estamos haciendo acciones tanto físicas, verbales y mentales. Puesto que es necesario realizar una acción física para que el karma madure a posterior esta etapa se llama “Devenir o Existencia”.
11.- El renacimiento.
El karma creado causará el renacimiento en el samsara. Debido al karma obtendremos cierto tipo de vida, la cual comienza en el útero con el vínculo llamado nombre y forma.
Se genera entonces la base para experimentar toda clase de sufrimiento.
12.- La Vejez y Muerte.
Como consecuencia del nacimiento los Skandas se desarrollan y luego cesan. Del renacimiento resulta la vejez y la muerte. Según como actuemos en esta vida, influiremos la próxima existencia.
La vejez (enfermedades) y muerte son dos formas de sufrimiento para todos nosotros. Este puntos delimitan una serie de sufrimientos, dificultades y dolor que tomar lugar en nuestras vidas; todas las cosas las cuales son no placenteras, agobiantes, etc.  Todo esto sucede porque hemos nacido. Una vez que hemos nacido uno comienza a envejecer.

Los doce eslabones se dan en todos y cada uno de los seres del samsara. Mientras la Ignorancia no sea erradicada, se repetirá el ciclo del samsara. El camino budista busca entonces erradicar la ignorancia y romper la cadena, lográndose el Nirvana. 

La ignorancia permite la existencia y es el combustible para el proceso en que la rueda vuelve a girar.


Nagarjuna: El Corazón de la ORIGINACIÓN DEPENDIENTE.
En sánscrito: Pratityasamutpada - Hridaya Karika.

A continuación Nagarjuna nos explica con profundidad el sentido de la Originación dependiente.

1)
Estos vínculos, doce en número, que el Buda enseñó como la originación dependiente,
 pueden resumirse en tres diferentes categorías: aflicciones mentales, karma y sufrimiento.

2)
El primero, el octavo y el noveno, son aflicciones (1)
el segundo y el décimo, son karma (2)
los otros siete restantes son sufrimiento (3)
por eso los doce vínculos están clasificados en tres grupos.
 
3) 
De las tres aflicciones se originan los dos kármicos, 
y de los dos kármicos vienen los otros siete. 
De estos siete se originan de nuevo las tres aflicciones,
por lo tanto, la rueda de la existencia gira y gira.
 
4)
Todos los seres no son más que causas y efectos,
en los que no hay ningún “ser sintiente” existente por sí mismo.
De los fenómenos que son exclusivamente vacíos,
Solo se pueden originar fenómenos vacíos. 
Todas las cosas carecen de un “Yo” o de un “mío”
 
5)
Como una recitación, una lámpara, un espejo, un sello,
un cristal de aumento, una semilla, un amargor, o un sonido;
para continuar así también con todos los agregados. 
Los sabios deberían de saber que no son cambiados.

6) 
Por eso, con respecto a las entidades extremadamente sutiles,
aquellos que las contemplan como inexistentes (con nihilismo)
careciendo de un conocimiento preciso y penetrante,
no verán la verdadera originación dependiente.
 
7)
Con respecto a esto, no hay nada que deba de ser eliminado,
ni la más insignificante cosa que deba de ser añadida.
Hay que buscar perfectamente dentro de la propia realidad,
y cuando esa realidad es vista, acontece la Perfecta Liberación



 LA GENERACIÓN CONDICIONADA EN SU ORDEN CONTRARIO.
Las causas pueden ser destruidas.

De UDANA pag 52: “Así he oído. En un momento el Señor se encontraba en Uruvela en orillas del rio Neranjara, bajo el árbol de la Iluminación, ya habiendo alcanzado la condición de Buda. Entonces, al final de esos siete días, experimentando la felicidad de la Liberación. Y al fin de esa semana, habiendo salido del samadhi, en la guardia media de la noche, reflexionó profundamente acerca de la Generación Condicionada en su orden contrario:'
cuando no existe esto, no se produce aquello; con la cesación de esto, cesa aquello, a saber:

con la cesación de la ignorancia, cesan los residuos karmicos (cesan las actividades volitivas);
con la cesación de los residuos karmicos, cesa la conciencia;
con la cesación de la conciencia, cesa la individualidad (nombre y forma);
de la cesación de la individualidad, cesan los seis sentidos;
de la cesación de los seis sentidos, cesa el contacto;
de la cesación del contacto, cesa la sensación;
desde el cese de la sensación, cesa el deseo;
de la cesación del deseo, cesa el apego;
desde el cese del apego (aferramiento), cesa la existencia (del ser);
de la cesación de la existencia, cesa el nacimiento;
de la cesación de nacimiento, cesa la vejez (envejecimiento) y la muerte, la tristeza y el llanto, el sufrimiento (dolor), el desagrado y la inquietud”.


luego Buda dijo:

cuando las cosas se rebelan (se muestran)
en su verdadera naturaleza
al brahmán que medita con fervor,
entonces desaparecen todas sus dudas, ya que descubre
que las causas pueden ser destruidas.


K Dondrup T.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

FÁBULA - DOS MONJES BUDISTAS

 DOS MONJES BUDISTAS - FÁBULA.

A partir de la fábula de "los dos monjes budistas”.

Dos monjes Budistas estaban paseando fuera del monasterio. Uno era un viejo maestro aproximadamente de unos noventa años y el otro era un principiante joven. Ellos estaban cerca de una corriente de agua que arrastraba algunas cosas a su paso. 

Al lado de la corriente había una joven hermosa que acercándose a ellos les dijo, "Mirad, Maestros, está todo inundado. 

¿Me ayudarían a travesar esta corriente?". 

El joven monje estaba complicado ante el hecho de tener que asirla para travesar el agua, pero el viejo con calma la tomó en sus brazos y la llevó a través la corriente. Cuando llegaron al otro lado de la corriente, él la dejó y los dos monjes continuaron caminando. 

El joven no podía dejar de pensar en este incidente y finalmente le dijo al más viejo, " ¡Maestro! Usted sabe que hemos jurado abstinencia. No nos permiten tocar una joven hermosa así. ¿Cómo podría usted tomar a aquella joven hermosa en sus brazos y dejarle poner sus manos alrededor de su cuello, sus pechos al lado de su pecho, y llevarle a través de la corriente así? ". Y el anciano le dijo, : "¡Hijo mío, usted todavía la lleva encima! ". 

                            - - - - - - - - - - - 

La fábula enseña que la verdadera sabiduría no está solo en cumplir reglas, sino en comprender su sentido. El maestro actúa con compasión y luego deja ir la situación, mientras el joven queda prisionero de sus propios juicios. Por eso, el peso no estaba en haber cargado a la mujer, sino en seguir llevándola en la mente.

Hay que entender cuándo una acción nace de la compasión. 

¿Qué piensas al respecto?

Un par de ideas para tú análisis:

A.- El joven principiante tiene la mente oscurecida por sus condicionamientos sociales que no le dejan aparecer en claridad.

B.- El joven principiante tiene mucho que aprender por delante.

C.- ¡El maestro es un sabio! Vive en paz consigo y con el mundo.


domingo, 17 de noviembre de 2024

SAMSARA - UN CICLO DE RENACIMIENTOS. C4


SAMSARA - UN CICLO DE RENACIMIENTOS.   C4

Samsara

El término samsara se refiere al ciclo de nacimiento, vida, muerte y renacimiento, con todo lo que este comprende, incluidas las alegrías y los descontentos que se presentan en cada etapa.

Una característica del samsara es la naturaleza de los fenómenos, cuyos rasgos -impermanencia, insustancialidad y sufrimiento - no logramos comprender en su real magnitud. Esto constituye una razón suficiente para que nos generen angustia. Otro aspecto que condiciona nuestra existencia dentro del samsara es todo aquello que aprendemos durante la vida, incluidos los dictámenes de la sociedad, los dogmas, los prejuicios, los conocimientos y las experiencias. Estos elementos influyen en que nuestros pensamientos y sentimientos oscilen entre la felicidad y la insatisfacción.

Uno de los aspectos más dominantes del samsara es que nos lleva a suponer, a cada momento del día, que en la vida terrenal se encuentra la felicidad y que esta se alcanza al complacer nuestros deseos. Como creemos que esto es cierto, generamos apego y nos esforzamos por conseguir ese objetivo.

Sin embargo, esta afirmación no es correcta. Ya sabemos que la felicidad no es algo externo. Por lo tanto, se generan preocupaciones que son producto de nuestro aferramiento o apego al yo. Todo esto da lugar a un círculo vicioso. Mientras no logremos desprendernos de las causas del sufrimiento, como el aferramiento propio, seguiremos sujetos al ciclo de renacimientos. 

Reinos del samsara

En el samsara existen seis reinos en los que se puede renacer. Tres corresponden a existencias inferiores y tres a existencias superiores.

Los reinos inferiores son el reino animal, el de los espíritus ávidos o hambrientos y el de los infiernos. Este último es el peor para subsistir, debido a que predominan los sentimientos de ansiedad y agresividad, además del calor o frío extremos.

En el reino de los espíritus ávidos, nada de lo que se come o bebe resulta suficiente. Sus habitantes siempre necesitan más, pues los alimentos y líquidos no logran satisfacerlos. Por esta razón, permanecen con hambre y sed.

En el reino animal, los seres actúan según instintos primarios. Su existencia se concentra en comer, dormir, reproducirse y evitar ser devorados por otros animales. Ninguno de estos reinos inferiores resulta favorable o deseable.

Los reinos superiores son el humano, el de los semidioses y el de los dioses.

En el reino humano, los seres persiguen sus deseos porque creen que así serán felices.

En el reino de los semidioses, los seres viven dominados por las sospechas y los celos. Envidian a los dioses y sufren porque desean alcanzar su poder.

Los dioses viven con bienestar en un reino de gran belleza. Sin embargo, debido al apego a los placeres, agotan los méritos acumulados que les permiten permanecer en ese estado. Por esta razón, en algún momento deben reiniciar el ciclo del samsara.

Los seis reinos representan los ciclos de nacimiento y renacimiento en los que se encuentran todos los seres sintientes, incluidos los humanos, los animales y los insectos. Cada reino se caracteriza por una emoción principal que mantiene a los seres vinculados a él.

En orden descendente, estos reinos son los siguientes

  1. El Reino de los Dioses, cuya emoción predominante es el orgullo.

  2. El Reino de los Semidioses, cuya emoción predominante son los celos.

  3. El Reino de los Humanos, cuya emoción predominante es el deseo.

  4. El Reino de los Animales, cuya emoción predominante es la ignorancia.

  5. El Reino de los Fantasmas Hambrientos, cuya emoción predominante es la avaricia.

  6. El Reino de los Infiernos, cuya emoción predominante es la ira.

Triloka

En la cosmología budista existen tres planos de existencia. El concepto de Triloka alude a estos tres mundos, conocidos también como reinos o esferas.

De acuerdo con el karma, los seres transitan por los distintos reinos. Para liberarse de este ciclo de renacimientos, deben alcanzar el Nirvana.

Los tres planos de existencia son los siguientes

  • El reino del deseo.

  • El reino de la forma.

  • El reino de lo sin forma.

Los seres humanos viven en el reino del deseo. De acuerdo con el budismo, ellos y los demás habitantes de los seis reinos del samsara renacen en este plano porque todavía se encuentran sujetos al deseo.

En el reino de la forma ya no existe el deseo, pero aún existe la corporeidad. En el reino de lo sin forma no existe el deseo ni la corporeidad.

      Reino del deseo

El mundo o reino del deseo es uno de los tres planos de la existencia cíclica mencionados en las escrituras budistas. Se caracteriza por el apego a los objetos percibidos por los cinco sentidos, es decir, la forma, el sonido, el olor, el tacto y el gusto.

En este plano viven los seres de los seis reinos del deseo, es decir, los seres de los infiernos, los pretas o espíritus hambrientos, los animales, los seres humanos, los semidioses y ciertos dioses.

      Reino de la forma

El mundo o reino de la forma se sitúa entre el reino del deseo y el reino de lo sin forma. En él residen dioses con cuerpos de luz que han renunciado al deseo, pero que todavía mantienen apego a la forma interna, al cuerpo y a la mente.

      Reino de lo sin forma

El mundo o reino de lo sin forma se sitúa por encima del reino de la forma. En él residen dioses que solo poseen un cuerpo mental. Han renunciado a la forma y existen como energía de conciencia.

Han abandonado el apego a los placeres de la forma, pero todavía se encuentran sujetos a deseos y apegos sutiles vinculados con los estados mentales y el ego.

El karma y los renacimientos

Un ser puede renacer en cualquiera de los reinos mencionados debido a los actos realizados en vidas pasadas, según la ley del karma. A causa de los múltiples renacimientos, es posible haber transitado por cada uno de ellos.

Se dice que la vida humana es valiosa porque nos permite entrar en contacto con las enseñanzas de Buda, comprender y practicar la filosofía budista y liberarnos del samsara por medio de la Iluminación. Los seres humanos poseen la posibilidad especial de poder  alcanzar el despertar.

Las acciones realizadas durante la vida tienen una relación directa con el reino en el que se renacerá. Generar karma positivo o negativo influye en el lugar que ocupará cada ser dentro del samsara. El karma negativo contribuye al renacimiento en los reinos inferiores. En cambio, el karma positivo, asociado con las buenas acciones y con la purificación del karma negativo, favorece el renacimiento en los reinos superiores.

Solo en el reino humano existe la posibilidad de eliminar el sufrimiento, avanzar en el desarrollo espiritual y escapar del ciclo del samsara. Por medio de la Iluminación o el despertar se alcanza la liberación del sufrimiento y de sus causas.

Perturbadores o venenos de la mente

Los principales distractores mentales, conocidos como venenos de la mente, son el deseo o apego, el odio y la ignorancia.

Estos elementos influyen en nuestro sufrimiento cotidiano. El deseo es un factor mental perturbador que observa un fenómeno, lo considera una causa de felicidad y, por ello, lo anhela.

El odio surge al exagerar las características negativas de un fenómeno. Esto lleva a percibirlo como un enemigo y puede impulsarnos a actuar de forma perjudicial.

La ignorancia se relaciona con el desconocimiento de la realidad última de los fenómenos. Consiste en no comprender el mundo tal como es.

Existe otra definición de ignorancia asociada con Dharmakirti y Chandrakirti. Sin contradecir lo anterior, esta plantea que la ignorancia está vinculada con el aferramiento propio, es decir, con el apego al yo.

A partir de estos perturbadores surgen otros, como el orgullo, los celos y la vanidad. Todos ellos constituyen fuentes de sufrimiento y dificultan alcanzar la Iluminación. Alteran nuestra paz mental y generan una existencia inquieta, manteniéndonos dentro del samsara.  Estos factores dificultan conservar la paciencia, virtud que permite debilitar el odio. También impiden mantener los principios éticos y los preceptos aceptados, generar karma positivo, purificar el karma negativo y alcanzar una percepción directa de los fenómenos y de su esencia.

Los perturbadores mentales impiden apreciar la realidad última de los fenómenos. Entorpecen la paz interior y dificultan alcanzar una felicidad más estable.

Todos ellos pueden ser trabajados mediante la meditación. Al disminuir su influencia, alcanzamos estados más apacibles y una mayor claridad mental. Esto nos permite desarrollar sabiduría, alejarnos del sufrimiento y avanzar hacia la liberación del samsara.

Los agentes perturbadores impiden conservar la paz mental, generar karma positivo y lograr una percepción adecuada de los fenómenos, es decir, observarlos tal como son.

Debemos recordar que somos capaces de apreciar los fenómenos en su dimensión convencional, pero no siempre en su realidad última. Nuestro estado actual de la mente puede compararse con un mono inquieto que salta de un lugar a otro. La mente pasa de un pensamiento a otro sin detenerse. Puede transitar desde la alegría hasta la ira y luego dirigirse hacia una emoción distinta. Es necesario calmarla para desarrollar nuestra sabiduría interior. Este tipo de oscurecimiento impide alcanzar la claridad mental necesaria para avanzar hacia el despertar.

Al alcanzar la Iluminación, podremos observar los fenómenos tal como son.

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viernes, 15 de noviembre de 2024

EL YO Y EL APEGO AL YO

                                          EL YO Y EL APEGO AL YO. 

El yo y el Apego al yo.

Nuestra mente conceptual percibe y proyecta la idea de que todos los fenómenos tienen existencia inherente, vida por sí mismos, que existen por cuenta propia. Así entendemos la realidad, apreciando que todo tiene existencia inherente y en particular el yo. 

Esta mente de apego al yo, del ego que todos poseemos, es el origen de las perturbaciones mentales que engañan y descontrolan a la mente, nos hace actuar equivocadamente al no ver las cosas como realmente son, y por tanto, ocasionan sufrimiento al ser humano. 

Cuando se trata de encontrar el yo de acuerdo a lo que encierra la denominación, no se encuentra nada que se concrete como yo. Si el “yo” fuera verdadero, deberíamos haberlo encontrado hace tiempo. Se piensa que el yo es el cuerpo, que el yo es la mente, que el yo es el cuerpo y la mente. No es así, si el yo fuera el cuerpo o la mente, el poseedor y lo poseído serian lo mismo, por lo tanto, no tiene sentido decir mi cuerpo o mi mente. Si suponemos que el cuerpo y la mente se esfumaran, no queda nada que podamos reconocer como el yo.

El yo con existencia inherente (existencia per se) no existe. El yo existe solo en forma “convencional”, como el “tú” y “mío”, y sirve para identificarnos uno del otro, por lo que lo “asociamos” al conjunto de cuerpo y mente. Uno se llamará Marcelo, Bárbara o Nicolás y es una convención para distinguir uno del otro y, en esta “realidad convencional” en que vivimos el yo así tiene su aplicabilidad. El yo pasa a ser la conciencia que se tiene de si mismo como ser individual. Ese yo individual, que nos permite identificarnos con la experiencia provoca sufrimiento y como se cree que existe nos apegamos a todo y eso también producirá sufrimiento. Sin embargo, el yo es un producto mental, una ilusión de los sentidos, no hay ningún yo, ni siquiera algo similar, que realmente nos defina como yo. Es una convención. Una mera etiqueta.

Uno genera una identificación y simpatía con el “yo”. Afirma yo soy médico, yo soy padre, yo soy hijo, yo soy bueno etc., y cuando ve que uno de esos yo es amenazado, origina un apego espontáneo con él, en protección del mismo, ya que pensamos que realmente ese yo nominado es uno mismo. Pero no es uno mismo. Uno es el que ha concebido un yo como un ideal de sí mismo. Es tanta la adhesión al yo, que si se amenaza de pérdida un bien propio, el ego brinca y aflora el miedo de perder lo que consideramos nos contribuye a ser lo que somos. Y ahí aparece la ira y también la angustia, intranquilidad que se debe al ego, a la autoestima, ¡al poseer que resulta en apego! Así como nos apegamos a las cosas de la vida, que por supuesto nos gustan, nos apegamos a la propia idea del yo.

Nos comportamos sin aceptar que el yo es un nombre imputado por la mente, una etiqueta, algo convencional que nos permite llevar las relaciones personales. La mente se engaña creyendo que el yo existe independiente, inherentemente de un modo real. La mente es la que etiqueta todo incluso las acciones del yo. Recordemos que las etiquetas tienen existencia conceptual, como pensamiento en la mente, pero no en la realidad del universo. 

“El yo siempre exagera las cualidades de un ser o de una cosa y por tanto nos apegamos a aquello, y también exagera las cualidades negativas viéndose disminuidas las positivas de aquello a que sentimos aversión”. Este yo, nos provoca entonces sufrimiento al crear causas y condiciones para que la mente opere del modo de producir engaños o errores de percepción. 

El yo es un tramposo, pues nos hace creer que tenemos una existencia inherente,  no siendo así, somos personas interdependientes. Necesitamos del sol, agua, aire,  alimentos, remedios y tantas otras cosas para poder vivir. Es como una planta, que necesita de tierra, agua, sol, aire para vivir y si falta alguno de esos elementos, muere. 

El yo es el que nos causa por ejemplo ser agresivos.

El yo es el que no nos facilita amar en forma sincera (el ego y yoismo nos nubla).

Asimismo, el yo considera lo amado como algo imperioso para satisfacerse y eso ya es estímulo suficiente para generar insatisfacciones. Cuando ese ser amado quiere alejarse o evitarnos, el yo nos hace sufrir al inducirnos a pensar que parte de nuestra propiedad es la que se aleja. El yo, el “yoismo” siempre genera molestias, dado que es de una postura egoísta y envidiosa. Propone por ejemplo: “sin ti no puedo vivir”, una frase al menos egoísta que denota no solo apego y eso ya es causa de angustias estresantes.

 El apegarse al yo es causa de sufrimiento.

Reducido el yo aparece fácilmente el amor compasivo.

Cuando uno muere no hay algo con lo que se pueda afirmar que murió el yo. Todo “fenómeno” se da como resultado de causas y condiciones asociadas. Todo surge dependiente (causa y efecto involucrado). Este no es el caso del yo, pues es una ilusión y un convencionalismo.

Ego en latín significa yo; yo, ego, son en definitiva lo mismo. 

El ego es dañino para la persona que lo personifica, eso lo sabemos. Tiene de socio al egoísmo que involucra un excesivo amor a uno mismo, atendiendo sus propios intereses, sin importar el de los demás. Esto es egoísmo puro, sufrimiento en vista.

                  “Un egoísmo sano seria cuando no compromete a los demás”.

En fin, no hay nada en ese yo designado, inventado por nosotros y, que sin embargo, nos aferramos sin haber nada a que aferrarse. Mientras más nos aferremos a un fenómeno, más nos alejamos de la posibilidad de conocer la verdadera realidad de los mismos, de vivirlos en forma real. 

El ego es quien nos impide lograr el conocimiento de quienes somos en la realidad, pues nos impide en poder llegar a ver nuestra propia naturaleza, pues aparece interesadamente antes. Pero, cuando las enseñanzas budistas comienzan a hacer sus efectos, la seducción del ego en nosotros disminuye de forma paulatina a definitiva.

¡No hay nada a que aferrarse, nada que sea estable! Ni siquiera el pensamiento

El proceso de desatender el ego es gradual y se logra vía la práctica budista de los “Adiestramientos Superiores” (Cuarta Noble Verdad). Cuando se va logrando un alejamiento del yo uno va encontrando más libertad y cuando se pierde el yo, no hay apego a los fenómenos, se logra una emancipación total, sin un ego que interceda. Es en este momento cuando se pueden “aprehender los fenómenos en forma directa”. Por ello, en esta instancia ya se está liberado de los renacimientos del samsara.

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                                        Frases para tú revisión.

Nuestros problemas se generan dado la ignorancia que tenemos del yo.

El ego causa que uno produzca aflicciones al propio ser.

Mientras más te aferras a tu pareja, mas inquietudes sufrirá la relación.

El budismo no reconoce un yo verdadero, sino uno solo como convención de esta realidad convencional en que vivimos.

Sin la mente de apego al yo, nos libramos del yo, del sufrimiento y del samsara.

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miércoles, 13 de noviembre de 2024

FÁBULA - EL HALCÓN QUE NO PODÍA VOLAR

                  

Fábula . El halcón que no podía volar.

Un rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.

Pasados unos meses, el instructor le comunicó al rey que uno de los halcones ya estaba educado, pero que no sabía qué le sucedía al otro. Desde que había llegado al palacio, no se había movido de la rama, hasta tal punto que había que llevarle el alimento.

El rey mandó llamar a curanderos y sanadores, pero nadie pudo hacer volar al ave.

Entonces, hizo público un edicto entre sus súbditos y, a la mañana siguiente, vio al halcón volando en sus jardines.

—Traedme al autor de este milagro —pidió.

Ante el rey apareció un campesino. El rey le preguntó

—¿Cómo lograste que el halcón volara? ¿Acaso eres un mago?

—No fue difícil —explicó el hombre—. Tan solo corté la rama. Entonces, el pájaro se dio cuenta de que tenía alas y echó a volar.

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Enseñanza

De esta bella fábula budista se puede deducir:

A veces, es necesario quedarse en la rama para recuperar fuerzas pero si nos quedamos en la zona de confort durante mucho tiempo, jamás sabremos cuán lejos habríamos sido capaces de llegar (progresar).

Por eso, en ocasiones necesitamos que alguien nos corte la rama o tener el valor de cortárnosla o cortar la rama a otros seguros que será una ayuda. Asegúrate de no ser tú quien dificultes el vuelo a otra persona, a veces sucede que uno lo hace sin mala intención pero impide crecer a la otra persona, o que otra persona no te impida volar.

Muchas veces los papas, por temor, no permiten que el hijo pueda avanzar. Tambien sucede que cuando lo hacen ya puede ser demasiado tarde. 

Lo claro es que la rama representa la zona de confort. A veces una persona se queda en un lugar conocido porque le da seguridad, aunque ese mismo lugar también puede limitarla. Por eso, cuando el campesino corta la rama, obliga al halcón a descubrir una capacidad que ya tenía, pero que no estaba usando.    1



martes, 12 de noviembre de 2024

LOS VENENOS DE LA MENTE Y SUS ANTÍDOTOS. C6

LOS VENENOS DE LA MENTE Y SUS ANTÍDOTOS - C6.

Los venenos a los que nos referimos son el deseo, la ira y la ignorancia, entendida como el desconocimiento de la realidad de los fenómenos, incluidas las cosas y las personas. Estos venenos nos hacen sufrir durante la vida desde distintas perspectivas. El tema del sufrimiento se desarrolla en la entrada sobre las Cuatro Nobles Verdades, por lo que se recomienda revisarla.

Los tres venenos espirituales se encuentran representados en el centro de la Rueda de la Vida. El deseo o apego, entendido como sed de posesión, aparece simbolizado por un gallo. El odio está representado por una serpiente. El cerdo simboliza la ignorancia de nuestra naturaleza original y de las condiciones de nuestra existencia.

El cerdo muerde la cola de la serpiente, que a su vez muerde la cola del gallo, mientras este muerde la cola del cerdo. De esta forma, los tres permanecen unidos y tejen la red de nuestras ilusiones. Son inseparables y se encuentran en el origen de las acciones que generamos durante la vida.

Solemos hablar de los tres venenos del sufrimiento. Sin embargo, en el Mahayana se amplían a cinco, considerados los más frecuentes y perjudiciales. A los tres anteriores se suman los celos y el orgullo, asociado con el ego o la vanidad.

La idea de los antídotos consiste en generar algo que impida que nos involucremos en emociones y pensamientos destructivos. Los antídotos se aplican en los niveles burdo y sutil de la conciencia. Es posible utilizarlos, ya que no es posible que la conciencia contenga dos emociones simultáneamente, ni una emoción negativa y una positiva al mismo tiempo. Una excluye a la otra y, por tanto, es posible actuar sobre ellas. Por este motivo, existen antídotos para cada emoción negativa.

¿Por qué debemos manejar estos venenos mentales?

Sabemos que los venenos mentales nos impiden vivir en paz y alcanzar una felicidad más estable. El ser humano está más cerca que cualquier otro ser de alcanzar la tranquilidad durante su vida. Más aún, es el único que posee la posibilidad de alcanzar la Budeidad. Esto le permite superar los venenos mediante su propio esfuerzo.

Podemos generar con mayor regularidad acciones positivas que nos beneficien, ser menos egoístas y conservar una mayor paz interior. También podemos superar los venenos mediante sus antídotos, con el propósito de alcanzar una mente menos perturbada o incluso libre de perturbaciones.

Recordemos algunos conceptos.

Acciones negativas y positivas

Las acciones negativas son factores de daño para uno mismo y para los demás. Pensemos, por ejemplo, en los efectos de la ira o en el sufrimiento que puede generar un deseo que no se logró concretar. Estas acciones producen causas y condiciones de sufrimiento y generan karma negativo.

Las acciones positivas, en cambio, benefician a uno mismo y a los demás, producen estados de felicidad y generan karma positivo.

Los venenos

El deseo, el odio y la ignorancia son venenos que destruyen la paz mental. Esta es necesaria para mantener buenos sentimientos y realizar acciones positivas en favor de los demás y de uno mismo.

Mientras continuemos produciendo estos venenos, es decir, reaccionando con apego ante aquello que nos gusta, con aversión ante aquello que nos disgusta y con indiferencia ante lo que no nos importa, nuestra mente seguirá perturbada y permanecerán las emociones aflictivas. Tampoco debemos olvidar los celos y la vanidad.

Otros conceptos relevantes.

Además de los venenos mentales, nuestro sufrimiento se encuentra vinculado con la ignorancia sobre el yo, la impermanencia y la interdependencia. Para comprender las causas del sufrimiento, es conveniente conocer estos tres conceptos.

El yo.

Valoramos nuestro yo por encima de todo. Organizamos nuestras motivaciones, pensamientos, emociones y acciones situándonos en primer lugar.

Como se explica en la entrada sobre el yo, este se encuentra asociado con el egoísmo. Además, es un convencionalismo o una etiqueta, que no posee una existencia inherente. Si intentamos encontrarlo como algo independiente, no lograremos hallarlo.

La impermanencia.

Sufrimos porque observamos la realidad como si todo fuera permanente. Sin embargo, todo termina, todo cambia y todo aquello que nace muere. La naturaleza de los fenómenos es impermanente. Este tema se desarrolla en la entrada sobre la Primera Noble Verdad.

La interdependencia

Debemos comprender que no poseemos una existencia inherente o independiente. Dependemos de múltiples factores. No podríamos vivir sin sol, agua, aire, alimentos o medicinas.

Una planta también necesita sol, agua, aire y tierra para vivir. Si alguno de estos elementos falta, no logra subsistir. El concepto de interdependencia se amplía en la entrada sobre las Dos Realidades o Verdades.

Los sentimientos perjudiciales surgen de percepciones erróneas acerca de la realidad. Vivimos en una realidad convencional, donde expresiones como él, tú, Juan o uno mismo son necesarias para relacionarnos. Sin embargo, creemos que poseemos una existencia independiente, como también atribuimos esa condición a las plantas y los animales.

Existe una realidad que no logramos percibir por completo, donde los fenómenos se encuentran interrelacionados. Esta realidad podrá ser apreciada a través del despertar.

Reducir el sufrimiento.

Los antídotos:

Buda nos enseña a meditar sobre los antídotos contra los venenos de la mente para superarlos y alcanzar una experiencia más armoniosa y tranquila.

También se recomienda conocer las diez no virtudes, ya que son causas directas del sufrimiento y del karma negativo. En contraste, existen diez virtudes positivas que facilitan el camino de la vida.

1. Contra el deseo o apego, el antídoto es la impermanencia.

Todo aquello que nace muere. Esta es una certeza. En el caso de nuestra propia vida, comenzamos a morir desde el momento en que nacemos.

La mente suele generar concepciones erróneas sobre la realidad. Debido al deseo, busca satisfacer sus propios anhelos. Cuando observamos algo que nos gusta, tendemos a valorarlo cada vez más. Lo percibimos como una causa de felicidad y allí aparece el engaño.

Que una entidad nos cautive o no, depende de nuestra mente y no del objeto en sí mismo. El objeto no posee por cuenta propia las características que le atribuimos. No tiene el poder de entregarnos felicidad, pues esta no es externa.

Mantener la mente libre de apegos evita que surjan emociones perturbadoras como los celos y la vanidad. Meditar sobre la impermanencia es un antídoto contra el deseo. También es positivo desarrollar la generosidad y la disposición a dar.

2. Contra la ira o el odio, el antídoto es la paciencia

El odio identifica un fenómeno o a una persona como algo desagradable. De esta manera, despertamos nuestra ira y llegamos a percibir al otro como un enemigo.

El odio implica el deseo de dañar o destruir aquello que se interpone en el camino para conseguir lo deseado. También nos impide observar a los demás con amor y compasión. Debemos tener cuidado, pues suele llevarnos a actuar de forma perjudicial.

Meditar sobre la paciencia ayuda a reducir la ira. También conviene desarrollar el amor, la intención amorosa, la buena voluntad y la capacidad de perdonar.

3. Contra la ignorancia, el antídoto es la sabiduría interior.

La sabiduría es como una luz que brilla en la oscuridad. Podemos imaginar a un joven que entra en un sótano y observa una serpiente en el suelo. Al encender la luz, descubre que aquello que le causaba temor era solo un palo torcido.

Debemos desarrollar nuestra sabiduría para impedir que la ignorancia persista. Incluso la compasión puede resultar insuficiente si no se encuentra acompañada por sabiduría, pues podría reducirse a la lástima.

La práctica de las seis paramitas contribuye a contrarrestar la ignorancia. Estas son la generosidad, la ética, la paciencia, la perseverancia, el equilibrio meditativo o meditación y la sabiduría. Para profundizar en ellas, se recomienda revisar la entrada sobre el Bodhisattva.

4. Contra el orgullo o la vanidad, el antídoto es el autoconocimiento.

Cuando nos identificamos con el ego o la vanidad, sentimos atracción por aquello que refuerza nuestro sentido de identidad.

Al ego le falta humildad. Esto puede llevarnos a actuar con soberbia y a construir una imagen distorsionada de nosotros mismos. Desarrollar humildad produce beneficios. Meditar sobre el orgullo y fortalecer el autoconocimiento ayuda a reducirlo.

5. Contra los celos, el antídoto es la unidad.

Los celos destruyen el amor. Constituyen una forma de agresión que puede pasar inadvertida para quien los experimenta, pero ser percibida con intensidad por la persona afectada.

Debemos aprender a dominar los celos. De lo contrario, generaremos experiencias de sufrimiento. Pueden surgir cuando pensamos que nuestra pareja observa a otra persona, cuando alguien parece más inteligente, cuando obtiene mayores ingresos o cuando posee mejores bienes materiales.

Debemos aprender a valorar aquello que tenemos y reconocer qué necesitamos alcanzar. El amor, la compasión y la meditación sobre esta emoción contribuyen a reducirla.

Estas emociones aflictivas dificultan el despertar. Todas se producen en la mente. Por esta razón, la meditación constituye una herramienta eficaz para enfrentarlas. Un ejemplo consiste en meditar sobre la impermanencia.

Para disminuir los sentimientos perjudiciales, debemos actuar considerando a los demás, sus necesidades y sus sufrimientos. Esto forma parte de la ética budista.

Cuando aparezca una emoción negativa durante la meditación, obsérvala de forma directa sin alterarte. De esta manera, la emoción podrá calmarse.

Hay un Buda para cada emoción negativa asociada con los cinco venenos.

Los cinco Budas de la sabiduría son emanaciones y representaciones de las cinco cualidades del Adi-Buda, el Buda primordial Vajradhara o Dorje Chang, asociado con el Dharmakaya en el budismo vajrayana.

También son conocidos como los Budas Dhyani. La palabra dhyana significa meditación en sánscrito. Estos Budas encarnan el principio de la Iluminación y representan los cinco skandhas.

  • Akshobhya posee la sabiduría semejante a un espejo y purifica la ira.

  • Amitabha posee la sabiduría discriminativa y purifica el deseo.

  • Ratnasambhava posee la sabiduría de la igualdad y purifica el orgullo o ego.

  • Amoghasiddhi posee la sabiduría que todo lo logra y purifica los celos o la envidia.

  • Vairochana posee la sabiduría del Dharmadhatu o espacio absoluto y purifica la ignorancia.

Enseñanzas de Padmasambhava.

Padmasambhava indicó a Yeshe Tsogyal, en Enseñanzas a la Dakini, cuál debía ser la actitud ante los venenos de la mente. Estos debían cortarse de raíz, impidiendo que crecieran y evitando seguirlos cuando aparecieran.

El maestro Padmasambhava dijo:
“Si practicas el Dharma, debes cortar los cinco venenos de raíz”.

La dama Tsogyal preguntó:
“¿Qué significa eso?”

El maestro contestó:
“La persona de fuerte ira es la que más sufre.
La persona de gran estupidez es como una bestia y no puede comprender el Dharma.
La persona de enorme orgullo no puede asimilar la virtud y tiene muchos enemigos.
La persona con fuerte deseo no puede guardar sus votos y será muy calumniada.
La persona de gran envidia tiene fuertes ambiciones y se deleita con la intriga.
No vayas tras estos cinco venenos. Mátalos desde dentro, liberándolos en el momento en que surjan. La gente ocupada sin cesar con los cinco venenos crea su propia miseria”.

Esto ocurrirá muchas veces. Cada vez que aparezcan los venenos, debemos esforzarnos por cortarlos de raíz.

Padmasambhava, también conocido como Gurú Rimpoché o “nacido del loto”, contribuyó a introducir el budismo en el Tíbet durante el siglo VIII.

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domingo, 10 de noviembre de 2024

SEMILLAS PARA UNA ACTITUD BUDISTA - 2

    SEMILLAS PARA REFLEXIONAR

Estas semillas se basan en frases populares y reflexiones inspiradas en enseñanzas budistas. Algunas circulan atribuidas a Buda, aunque no siempre es posible verificar su origen textual.

LA FELICIDAD NUNCA LLEGARÁ A AQUELLOS QUE NO APRECIAN LO QUE TIENEN.

Hay que apreciar lo que uno posee. De lo contrario, el deseo hará de las suyas en nuestra mente. Además de ser molesto y generar intranquilidad, nos impedirá sentirnos conformes con aquello que ya tenemos.

Siempre anhelaremos más. Mantendremos vivo el deseo y transmitiremos nuestro desorden interior a quienes nos rodean, incluida nuestra familia. Incluso podríamos afectar nuestra salud debido al estrés que esto genera.

Recordemos que la felicidad es algo interno. Nace en nuestra mente y no depende solo de cuánto tenemos.

Es necesario comprender qué necesitamos para permitir que la tranquilidad se arraigue en nosotros. Sin embargo, también debemos reconocer que existen condiciones básicas que facilitan una vida en paz y a las cuales todas las personas deberían tener acceso.

La salud, la educación y un techo son necesidades esenciales. En la actualidad, podemos entender que el Estado debe cumplir un rol clave para garantizar estas condiciones. En tiempos de Buda, algunas personas con recursos apoyaron a la comunidad mediante la entrega de lugares donde vivir, practicar y difundir las enseñanzas.

NO PIENSES QUE NO PASA NADA SOLO PORQUE NO VES TU CRECIMIENTO. LAS GRANDES COSAS CRECEN EN SILENCIO

Una vez me preguntaron si había percibido cambios en mí desde que soy budista.

Respondí que estoy en el camino y que eso es lo importante. Hay varios aspectos en los cuales uno siente que ha crecido y puede comprobarlo. Sin embargo, no tiene sentido alardear de ello ni comentarlo en exceso.

El budismo debe vivirse con paz y humildad.

NO ES MÁS RICO QUIEN MÁS TIENE, SINO QUIEN MENOS NECESITA

Las personas que poseen muchos bienes también viven dolores e insatisfacciones. Incluso pueden enfrentar problemas adicionales y más complejos.

Mientras más deseamos en los planos económico y emocional, más frustraciones atraemos. Esto mantiene latentes el estrés y la angustia. Ante cualquier situación adversa, puede surgir el mal humor.

Estos aspectos requieren atención, pero deben abordarse con sabiduría. Vivir conforme con aquello que se tiene refleja un proceso de crecimiento personal. Hay que aprender a aceptar lo que la vida nos entrega y comprender que la verdadera felicidad no depende de un golpe de suerte ni de la acumulación de bienes.

Quien necesita menos se aleja de deseos difíciles de satisfacer y de experiencias fuera de su alcance. Su prioridad se aproxima a la paz interior, a su familia, a los seres sintientes y al desarrollo de su camino espiritual.

PARA ENTENDERLO TODO, ES NECESARIO OLVIDARLO TODO

Estamos condicionados por los prejuicios y las enseñanzas que hemos recibido. Cuando participamos en una charla, solemos comparar aquello que escuchamos con lo que ya sabemos o con lo que creemos saber. Si dejamos esas ideas a un lado, podremos comprender mejor aquello que se nos explica.

Con una mente libre de distractores seremos mejores receptores. De lo contrario, ¿a qué vinimos?

Cuando asistimos de nuevo al mismo curso, podemos aprender algo distinto. Esto ocurre por un cambio en nuestra disposición mental.

NO TE COMPARES CON LOS DEMÁS. CADA PERSONA TIENE SU PROPIO CAMINO Y SU PROPIO VIAJE

Una persona que no se ama a sí misma puede compararse con otras personas o con aquello que ellas poseen. Es probable que no viva conforme y que esto le genere angustia.

Sería positivo que comprendiera que somos distintos, pero también interdependientes. Cada persona recorre su propio camino. A la vez, dependemos de muchas otras personas durante nuestra vida cotidiana.

Debemos agradecer al panadero, a quien nos entrega los alimentos y a quien repara nuestra vestimenta. Al reconocer esos vínculos, podremos vivir nuestro viaje personal con una mirada más amplia.

UNA ÚLTIMA SEMILLA.

Finalmente, agrego una semilla que debemos masticar con amor y digerir con dulzura.

La sabiduría está dentro de ti.
La felicidad está dentro de ti.
La Iluminación está dentro de ti.

¿Por qué no las ayudas a aparecer?

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jueves, 7 de noviembre de 2024

LAS CUATRO NOBLES VERDADES Parte 2 de 2.

LAS CUATRO NOBLES VERDADES — Parte 2 de 2

En la primera parte de este capítulo se explicó la Primera Noble Verdad. A continuación, abordaremos la Segunda, la Tercera y la Cuarta Nobles Verdades.

Las Cuatro Nobles Verdades son:

La existencia condicionada conlleva sufrimiento, insatisfacción e incomodidad.

El origen del sufrimiento está relacionado con la sed, el apego y la codicia.

El sufrimiento puede cesar.

Existe un camino para avanzar hacia su cesación, llamado el Noble Óctuple Sendero.


2. El origen del sufrimiento

El sufrimiento no surge de la nada. Depende de causas y condiciones.

Una de sus causas principales es la sed o la codicia, entendida como un deseo que se transforma en apego. Queremos poseer algo, conservarlo o evitar perderlo. También deseamos que ciertas personas, situaciones o estados emocionales permanezcan como esperamos.

El problema no reside en ningún tipo de deseo. Existen deseos saludables, como aprender, ayudar a los demás o mejorar nuestra conducta. El sufrimiento surge cuando creemos que nuestra felicidad depende enteramente de obtener, conservar o controlar aquello que deseamos.

Podemos aferrarnos a objetos, relaciones, ideas, opiniones, logros, recuerdos o expectativas.

Creemos que algo, una persona o una situación nos brindará una satisfacción duradera. Sin embargo, todo cambia. Cuando lo que deseamos no llega, surge la frustración. Cuando llega, aparece el miedo a perderlo. Cuando desaparece, sufrimos.

El apego genera inquietud porque nos lleva a exigir que la realidad se ajuste a nuestras expectativas.

También nos aferramos a la idea de un yo fijo y permanente. Nos identificamos con nuestros pensamientos, opiniones, roles y experiencias como si fueran algo sólido. Sin embargo, nuestra identidad cambia con el tiempo. El cuerpo cambia, la mente cambia y las circunstancias cambian.

Comprender esto no significa negar nuestra existencia. Significa observar que lo que llamamos yo depende de múltiples causas y condiciones.

Las acciones dañinas también producen sufrimiento. Cuando actuamos por ira, codicia, ignorancia o egoísmo, dañamos a los demás y alteramos nuestra propia mente. Por lo tanto, la práctica budista nos invita a cultivar acciones saludables, vinculadas a la generosidad, la compasión, la honestidad y el respeto.

También es conveniente distinguir entre necesidades y deseos.

Todas las personas necesitan condiciones básicas para vivir con dignidad, como alimentación, vivienda, atención médica y refugio. Reconocer el apego no significa ignorar estas necesidades ni justificar la desigualdad.

La práctica consiste en observar cuándo un deseo responde a una necesidad real y cuándo surge de una insatisfacción que nunca desaparece.

3. El sufrimiento puede cesar

La Tercera Noble Verdad afirma que el sufrimiento puede disminuir e incluso cesar.

Esto ocurre cuando se debilitan y abandonan las causas que lo alimentan, como el apego, la codicia y la ignorancia.   No se trata de reprimir las emociones ni de escapar de la realidad. Se trata de comprender de dónde provienen nuestras reacciones y aprender a relacionarnos con ellas de una manera diferente.

Cuando dejamos de aferrarnos con tanta fuerza a nuestros deseos, opiniones y miedos, la mente encuentra una mayor libertad.

La paz no depende únicamente de que cambien las circunstancias externas. También depende de transformar nuestra forma de ver, sentir y actuar.

El budismo enseña que es posible avanzar hacia una profunda liberación del sufrimiento mediante el cultivo de la sabiduría, la conducta ética y la disciplina mental.

Este proceso requiere estudio, observación, práctica y paciencia.

4. El Noble Óctuple Sendero

La Cuarta Noble Verdad enseña que existe una manera de trabajar en las causas del sufrimiento.

Este camino se llama el Noble Óctuple Sendero.

No consta de ocho etapas aisladas. Sus componentes se relacionan entre sí y se refuerzan mutuamente.

El sendero suele estar dividido en tres áreas.

A- sabiduría.

B- conducta ética.

C- disciplina mental.


A - Sabiduría

1. Comprensión correcta

La comprensión correcta consiste en observar la realidad con mayor claridad.

Incluye la comprensión de las Cuatro Nobles Verdades y el reconocimiento de que los fenómenos condicionados están sujetos a cambios. La comprensión no depende únicamente del estudio. También requiere observar nuestra experiencia cotidiana.

Podemos preguntarnos:

¿Qué situaciones me generan sufrimiento?

¿Qué deseos se convierten en apego?

¿Qué emociones alteran mi comportamiento?

¿Qué hábitos fortalecen la calma y la compasión?

La práctica nos ayuda a reconocer que muchas cosas que parecen permanentes son transitorias.

Cuando comprendemos mejor la naturaleza cambiante de la vida, disminuye la rigidez con la que nos aferramos a nuestras expectativas.

2. Pensamiento correcto

El pensamiento correcto se relaciona con la intención que guía nuestras acciones.  Antes de actuar o hablar, surge una intención.

Podemos alimentar pensamientos de odio, egoísmo y resentimiento. Pero también podemos cultivar la generosidad, la compasión y la renuncia al daño.

El pensamiento correcto no exige que los pensamientos negativos nunca aparezcan. Estos pueden surgir por hábito o por experiencias previas.

La práctica consiste en reconocerlas, no alimentarlas y guiar la mente hacia estados más saludables.

B - Conducta ética.

3. Palabra correcta

La Palabra Correcta nos invita a cuidar nuestra forma de comunicarnos.

Consiste en evitar las mentiras, los insultos, los chismes dañinos y las palabras que dividen a las personas.

También nos invita a preguntarnos si lo que vamos a decir es cierto, necesario y respetuoso.

Las palabras tienen consecuencias. Pueden aliviar el sufrimiento o aumentarlo. Pueden generar confianza o provocar conflictos.

Hablar con cautela no significa guardar silencio ante la injusticia. Significa expresarnos sin odio y con responsabilidad.

4. Acción correcta

La acción correcta consiste en evitar comportamientos que perjudiquen a los demás o a nosotros mismos.

Una guía básica para la vida cotidiana se encuentra en los Cinco Preceptos.

abstenerse de quitar la vida

Abstente de tomar lo que no te ha sido dado.

abstenerse de conductas sexuales dañinas

absténgase de mentir

Abstenerse de sustancias intoxicantes que alteren la atención y el juicio.

Estos preceptos no deben entenderse solo como prohibiciones. También invitan a sus contrapartes a cultivar:

respeto por la vida

generosidad

responsabilidad emocional

honestidad

claridad mental


5. Sustento justo

El sustento justo consiste en ganarse la vida sin causar daño.

La tradición budista cuestiona las actividades relacionadas con el comercio de armas, seres vivos, carne, sustancias intoxicantes y venenos.

Este principio nos invita a reflexionar sobre cómo nuestro trabajo afecta a otras personas, a los animales y al medio ambiente.

No siempre es fácil estar a la altura de este ideal. Sin embargo, podemos progresar tomando decisiones más conscientes y reduciendo el daño siempre que sea posible.

C- Disciplina mental

6. Esfuerzo correcto

El esfuerzo correcto consiste en dirigir la energía de la mente hacia estados saludables.

Implica cuatro tareas:

1 prevenir estados dañinos que aún no han surgido.

2 abandonar estados dañinos que ya han aparecido.

3 cultivar estados beneficiosos.

4 mantener y fortalecer esos estados.

No se trata de rechazar violentamente un pensamiento negativo, sino de reconocerlo e impedir que domine nuestro comportamiento.

Entre los obstáculos que suelen dificultar esta práctica se encuentran:

el deseo compulsivo

animadversión

pereza y apatía

inquietud y ansiedad

la duda paralizante

Reconocer estos obstáculos es el primer paso para poder superarlos.

7. Atención correcta

La atención correcta consiste en desarrollar una presencia clara frente a lo que sucede dentro y fuera de nosotros.

La mente suele divagar entre recuerdos, preocupaciones, deseos y miedos. Por lo tanto, muchas veces actuamos sin percibir con claridad lo que sentimos o pensamos.

La atención nos ayuda a regresar al presente. Podemos observar el cuerpo, las sensaciones, los pensamientos y los estados emocionales sin identificarnos completamente con ellos.

Una emoción no es permanente.

Un solo pensamiento no define nuestra identidad por completo.

Una reacción puede observarse antes de que se convierta en una acción.

La atención nos permite responder con mayor sabiduría.

8. Concentración correcta

La concentración correcta consiste en cultivar una mente estable y menos dispersa.

La meditación es una de las prácticas que ayudan a desarrollar esta capacidad.

Cuando la mente se calma, podemos observar nuestros pensamientos, emociones y hábitos con mayor claridad.

La concentración no pretende desconectarnos del mundo, sino fortalecer la lucidez necesaria para comprenderlo y actuar con mayor equilibrio.

Un camino para la vida cotidiana

El Noble Óctuple Sendero no debe reducirse a una teoría.

Se practica en la vida cotidiana.

cuando cuidamos nuestras palabras

cuando evitamos el daño

cuando actuamos con honestidad

cuando observamos nuestros deseos

cuando reconocemos una emoción antes de reaccionar

cuando cultivamos la generosidad

cuando intentamos vivir con más atención.


La práctica budista integra cuerpo, palabra y mente.

Su propósito es reducir el sufrimiento, cultivar la sabiduría y avanzar hacia una vida con mayor libertad interior.

Cierre

Hasta ahora hemos presentado una visión general de las Cuatro Nobles Verdades.

Estas enseñanzas constituyen la base para comprender otros temas del budismo, como la mente, la meditación, el origen dependiente, los preceptos, el samsara, el nirvana y la impermanencia. Cada uno de estos temas te permite profundizar en la misma cuestión.

¿Cómo podemos comprender mejor las causas del sufrimiento y aprender a vivir con mayor sabiduría, serenidad y compasión?

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