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viernes, 22 de mayo de 2026

SAMSARA – PERTURBACIÓN MENTAL - AFERRAMIENTO PROPIO (YO)

SAMSARA – PERTURBACIÓN MENTAL - AFERRAMIENTO PROPIO (YO)

En la entrada: “Cosmología – Samsara” encontrara datos del Samsara como componente del universo incluyendo sus leyes de comportamiento.

DEFINE SAMSARA.

Este término se refiere al ciclo de nacimiento, vida, muerte y renacimiento, con todo lo que este comprende, incluidas las alegrías y descontentos que nos presenta.
Una característica del samsara, es la naturaleza de los fenómenos (1) cuyos vínculos, que no captamos mentalmente en su real magnitud, son razón suficiente por sí mismos para que nos generen angustia. Otro rasgo que también nos condiciona la existencia en el samsara, es todo lo se nos inculca y aprendemos en nuestra vida abarcados los dictámenes de nuestra sociedad (considérese dogmas, prejuicios, conocimiento, experiencias etc.), bases suficientes para que nuestros pensamientos y sentimientos oscilen entre felicidad e insatisfacción.

El samsara nos hace suponer a cada momento del día que “en ella se encuentra la felicidad y que ésta se concreta complaciendo nuestros deseos”, y nosotros, como estimamos que es verdad, generamos apego con la vida terrenal y nos afanamos en ese objetivo. Pero dicha afirmación no es correcta, y por lo tanto, se generan preocupaciones que son producto nada más que de nuestro aferramiento al yo. Todo esto nos ofrece un círculo vicioso, donde por la situación expuesta nos mantenemos padeciendo sufrimientos y mientras seamos personas que no logremos desprendernos de las causas del mismo, como el “aferramiento propio”, seguiremos bajo el ciclo de renacimientos.
 
En el samsara, existen seis reinos donde se puede renacer: son tres reinos de existencia inferiores y tres superiores. Los inferiores como se podrá deducir, no son los preferidos para vivir. Ellos son el reino animal, el de los espíritus ávidos o hambrientos y el de los infiernos, donde este último es el peor para subsistir dado a que priman sentimientos de ansiedad y agresividad además del calor o frío extremo que se hace sentir.
En el de espíritus ávidos nada de comer o beber les satisface, siempre necesitan más, tienen hambre o sed,  dado que el sistema digestivo no procesa los alimentos ni los bebestibles razón por la que siempre tienen hambre y sed. En el reino de los animales, los seres están con instintos primarios pensando en comer, dormir y reproducirse, y de que no sean comidos por los otros animales. Nada de favorables y deseables estos reinos menores.
Los reinos superiores son el humano, el de los semidioses y el de los dioses. En el de los humanos los seres van tras sus deseos creyendo que así serán felices. En el de semidioses los seres se pelean entre ellos ya que viven de sospechas y celos. Tienen celos de los dioses y sufren porque desean el poder. Los dioses por otro lado viven contentos y con bienestar en un reino de belleza. Dado que tienen apego a los placeres, “agotan los méritos acumulados” que les permiten el bienestar, por lo que en algún momento de seguro deben reiniciar el ciclo del samsara.
 
Las acciones que uno realiza durante la vida tienen directa relación con el reino que a uno le tocará vivir, dado que generar karma positivo o negativo induce a renacer en algún lugar específico del samsara. Si durante la vida se produce karma negativo, se está colaborando a renacer en los reinos inferiores, por el contrario, el buen karma que está relacionado con las acciones positivas que uno realiza, más las acciones de purificación de karma negativo, colaboran a renacer en los reinos superiores.
Finalmente es conveniente resaltar que solo en el reino de los seres humanos se tiene la posibilidad de eliminar el sufrimiento, superarse espiritualmente y, por tanto, escapar del ciclo del samsara. La forma de escapar del ciclo del samsara, consiguiendo la liberación del sufrimiento y sus causas, es alcanzando el nirvana o liberación personal a través de las enseñanzas que nos indica Buda.
 
Ver la entrada: Existencia y sus vínculos.
 
En el samsara uno se aferra a deseos superfluos.
 
Desde el reino de los humanos es posible salvarse del samsara, ya que solo en él es viable la Iluminación.
 
PERTURBACIÓN MENTAL

El que permanezcamos en el samsara tiene su explicación. Nuestra mente de repente se altera y se descontrola. Esto sucede dado que algún “agente mental perturbador” se presenta a ese propósito, alterando nuestra paz interior.

Los perturbadores mentales principales conocidos como los “venenos mentales” son el apego, el odio y la ignorancia. El apego es el factor mental perturbador que observa un fenómeno y lo supone como causa de felicidad y por tanto lo desea. El odio nace producto de exagerar las malas características estimadas del fenómeno que se manifieste. La ignorancia, básicamente tiene relación con el desconocer la realidad última de los fenómenos, el “desconocimiento del mundo tal y como realmente es”. 

Hay otra definición de ignorancia que es de Dharmakirti y Chandrakirti que dice sin contradecir lo anterior, que “la ignorancia tiene que ver con aferramiento propio”.
 
Desde estas perturbaciones enunciadas nacen también los demás perturbadores secundarios como son el orgullo, los celos, la vanidad, la duda perturbadora, etc. los que son factores frecuentes de sufrimiento y que además nos impiden alcanzar la Iluminación, siendo por tanto, perjudiciales para nosotros ya que alteran nuestra paz mental produciendo un vivir inquieto, y motivo suficiente para que nos mantengamos en el samsara. Esto es porque dificultan que conservemos la paciencia (virtud que permite debilitar el odio) y otras virtudes, que sostengamos los principios éticos y los preceptos admitidos, que podamos generar karma positivo y también purificar el negativo (actuando correctamente), y finalmente, perjudicándonos ya que no tendremos la posibilidad de lograr una percepción directa de los fenómenos, a partir de su propia esencia, para poder percibir la “realidad última” de los mismos. Ellos están siempre entorpeciendo que mantengamos una paz interior que nos podría facilitar al menos una felicidad más continua, pero no, interrumpen nocivamente a cada rato.

Todos los perturbadores mentales son factibles de  mejorar mediante la práctica de la “meditación en los mismos”. Al mejorarlos, logramos estados más apacibles y  claridad mental, llegando por ello a ser más justos, asertivos y sabios, permitiendo alejarnos del sufrimiento y llegar finalmente a liberarnos del samsara.

Los agentes perturbadores impiden conservar la paz mental, generar karma positivo, purificar el negativo y llegar a lograr la percepción real de todos los fenómenos.

Al superar los perturbadores mentales – obstructores de la liberación - podemos dejar el samsara.
 
 
AFERRAMIENTO PROPIO.

Todo lo anterior se conjuga con el “aferramiento propio” (apego). Este término se refiere a nuestra mente conceptual que percibe y proyecta la idea de que todos los fenómenos tienen existencia inherente; vida por sí mismos, que existen por cuenta propia.

Así entendemos la realidad, apreciando que todo tiene existencia inherente y en particular el yo, materia en la que nos extenderemos porque “esta mente de aferramiento al yo, del ego que todos poseemos, es el origen de las perturbaciones mentales que engañan y hacen descontrolar a la mente”, nos hace actuar según sus caprichos al no ver las cosas como realmente son, y por tanto, es causa de sufrimiento del ser humano.

Uno genera una identificación y simpatía con el “yo”. Afirma yo soy médico, yo soy padre, yo soy hijo, yo soy rico, yo soy bueno etc., y cuando ve que uno de esos yo es amenazado, origina un apego espontaneo con él, en protección del mismo, ya que pensamos que realmente ese yo nominado es uno mismo. Pero no es uno mismo, apenas es solo lo que uno hace. ¿Entiende la idea?
Uno es el que ha generado una imagen llena de etiquetas, el que ha concebido un yo como un ideal de sí mismo.

Es tanta la adhesión al yo, que si se amenaza de pérdida o disminución de un bien propio, el ego brinca y expeditamente aflora el miedo de perder lo que consideramos nos contribuye a ser lo que somos. Y ahí aparece la ira y también la angustia, intranquilidad que se debe al ego, al autoestima, ¡al poseer que resulta en apego!

Creemos y nos comportamos sin aceptar que el yo es un nombre imputado por la mente, algo convencional que nos permite llevar las relaciones personales. La mente se engaña creyendo que el yo existe independiente, inherentemente y su error de percepción es que cree que existe de modo real. El yo existe pero conceptualmente, por ejemplo a través de un nombre (Luis) para poder referirnos a él, a una mente y cuerpo específico, una etiqueta para poder relacionarnos. No hay nada tras ese yo, lo usamos temporalmente en nuestra mente para asociarlo con alguien. La mente entonces etiqueta todo incluso las acciones del yo, como ejemplo: yo voy a volar. Recordemos que las etiquetas tienen existencia conceptual, como pensamiento en la mente, pero no en la realidad del universo.

“El yo siempre exagera las cualidades de un ser o de una cosa y por tanto nos apegamos a aquello, y también exagera las cualidades negativas disminuyendo las positivas de aquello a que sentimos aversión”. Este yo, nos provoca entonces sufrimiento al crear causas y condiciones para que la mente opere del modo de producir engaños y errores de percepción.

El yo es el que nos causa por ejemplo ser agresivos.
Este yo es el que no nos permite amar en forma sincera.

El yo considera lo amado como imperioso para satisfacerse y eso ya es estímulo suficiente para generar insatisfacciones.

Fíjese que cuando un ser amado se quiere alejar o evitarnos, el yo nos hace sufrir al inducirnos a pensar que parte de nuestra propiedad es la que se aleja, ya que la considera de esa forma.
El yo, el “yo-ismo”, siempre introduce una conducta o ánimo perjudicial en la persona, siempre suscita molestias, dado que es de una postura egoísta y envidiosa. Propone por ejemplo: “sin ti no puedo vivir” y eso ya es causa de angustias.

Por lo expuesto anteriormente, es que se afirma que auto-aferrarse al yo es causa real de sufrimiento.

Resumiendo, no hay nada en ese yo designado, de esa mera designación conceptual, inventada por nosotros y, sin embargo, nos aferramos sin haber nada a que aferrarse. Mientras más nos aferremos a un fenómeno, más nos alejamos de la posibilidad de conocer la verdadera realidad de los mismos, de observarlos y vivirlos auténticamente en el momento.

El ego es quien nos impide lograr el conocimiento de quienes somos en realidad, pues nos frena en poder llegar a ver nuestra propia naturaleza, porque aflora interesadamente antes, y cuando hemos avanzado y estimamos que tendremos algún logro en ese sentido, nos seduce y desatendemos el avanzar, pero cuando las enseñanzas comienzan a hacer sus efectos, la persuasión del ego en nosotros disminuye irreversiblemente.

¡No hay nada a que aferrarse, nada que sea estable! Ni siquiera el pensamiento.

El proceso de desatender el ego es gradual y se logra vía la práctica de los “Adiestramientos Superiores”. Cuando se va logrando un alejamiento del yo uno va encontrando más libertad, y cuando se pierde el yo, no hay aferramiento (o apego) a los fenómenos, se logra una emancipación total, ya que no hay un yo, un ego que intermedie. Es en este momento cuando se pueden aprehender los fenómenos en forma directa. Por ello, ya se está liberado de los renacimientos del samsara.

Este tema se amplía en la entrada: Vacuidad.

La raíz de nuestros problemas es la ignorancia que tenemos
respecto del aferramiento propio.
 
El ego causa que uno produzca aflicciones al ser.
 
Mientras más te aferras a tu pareja, mas inquietudes sufrirá la relación.
 
Eliminando la mente del aferramiento propio, nos libramos del yo,
del sufrimiento y del samsara.






domingo, 17 de mayo de 2026

NAGARJUNA - BIOGRAFÍA Y LOS NAGAS


                               NAGARJUNA - BIOGRAFÍA Y LOS NAGAS

Introducción

El gran erudito Nagarjuna es venerado como uno de los maestros más importantes del budismo Mahayana. Sus enseñanzas fueron fundamentales para el desarrollo de la escuela Madhyamaka o el "Camino Medio", considerada una de las corrientes filosóficas más influyentes del pensamiento budista, basada en su obra primordial Mūlamadhyamakakārikā . También se le reconoce como el revelador de los Sutras Prajñāpāramitā , textos esenciales del segundo giro de la rueda del Dharma. Además, se le considera uno de los ochenta y cuatro mahasiddhas y uno de los grandes Vidyadharas de la tradición budista india.

Dilgo Khyentse Rinpoche dijo de Nagarjuna: «El noble Nagarjuna fue como un segundo Buda en este mundo. Compuso comentarios que explicaban todas las enseñanzas de Buda. Los Seis Ornamentos y los Dos Supremos de la noble tierra de la India afirmaron que no hay diferencia entre los comentarios de Nagarjuna y las enseñanzas de Buda. Esto se debe a que los comentarios de Nagarjuna abarcan los tres giros de la rueda, así como el mantra secreto del Vajrayana».

Nagarjuna dedicó gran parte de su vida al estudio, la interpretación y la difusión de las enseñanzas budistas. Dentro de la tradición Mahayana, se le reconoce como uno de sus principales patriarcas y como una figura decisiva para el desarrollo de la filosofía budista posterior. Muchos estudiosos coinciden en que resulta difícil reconstruir una biografía completamente histórica de su vida, dado que existen relatos doctrinales, simbólicos y legendarios que se entremezclan constantemente.

Su obra más importante es el Mūlamadhyamakakārikā o Versos Raíz sobre el Camino Medio, un texto fundamental para comprender la escuela Madhyamaka y la filosofía de la vacuidad.

Nagarjuna: vida y obra

Nagarjuna habría vivido aproximadamente entre los años 150 y 250 d. C. Diversas tradiciones afirman que nació en una familia brahmán en el sur de la India. Desde temprana edad destacó por su inteligencia y facilidad para el estudio.

Según relatos antiguos, un adivino predijo que viviría solo siete días, aunque su vida podría prolongarse si sus padres hacían ofrendas a cien monjes. Temiendo que esta profecía se cumpliera, sus padres lo enviaron posteriormente a la Universidad Monástica de Nalanda, uno de los centros de conocimiento budista más importantes de la India.

En Nalanda conoció al maestro Saraha, quien le recomendó que se convirtiera en asceta y practicara las enseñanzas de Amitabha. Nagarjuna aceptó estas enseñanzas, ingresó en la vida monástica y recibió el nombre de Shrimanta.

Durante su juventud estudió sutra y tantra con diferentes maestros. Entre ellos destacan Ratnamati, considerado una emanación de Manjushri, y el propio Saraha, con quien profundizó especialmente en las enseñanzas tántricas relacionadas con el Guhyasamāja Tantra.

Con el tiempo, Nagarjuna se convirtió en abad de Nalanda y adquirió una enorme reputación por su conocimiento filosófico y su habilidad dialéctica. Diversos relatos afirman que derrotó en debate a numerosos eruditos, monjes y pensadores de su época.

También existen relatos legendarios sobre su juventud. Uno de ellos cuenta que, siendo aún estudiante, dominó técnicas de invisibilidad que utilizaba para entrar clandestinamente en la corte real. Sin embargo, estas experiencias le habrían permitido comprender profundamente el sufrimiento asociado al deseo y al apego, motivándolo finalmente a abandonar la vida mundana y dedicarse por completo a la práctica espiritual.

Filosofía central

La filosofía de Nagarjuna tuvo una enorme influencia en el desarrollo del pensamiento budista en Asia. Su propuesta no consistía simplemente en crear una nueva doctrina, sino en reinterpretar rigurosamente las enseñanzas originales de Buda, especialmente aquellas relacionadas con el Camino Medio, el origen dependiente y la vacuidad.

Su discípulo más importante fue Aryadeva, quien continuó desarrollando la dialéctica Madhyamaka y refutando diversas posturas filosóficas rivales. De la tradición Madhyamaka surgieron posteriormente dos grandes escuelas con interpretaciones, entre ellas la Prāsaṅgika y la Svātantrika

Maestros como Buddhapālita, Bhāvaviveka, Candrakīrti y Śāntideva realizaron importantes contribuciones al desarrollo de esta corriente filosófica. La escuela Prasangika respalda correctamente la filosofía Madhyamaka. Véase la entrada sobre Madhyamaka.

En el Mūlamadhyamakakārikā, Nagarjuna desarrolla el concepto de niḥsvabhāva, es decir, la ausencia de naturaleza propia o esencia inherente . Según esta perspectiva, ningún fenómeno existe por sí mismo, de forma independiente o absoluta. Todo surge como función de «causas, condiciones, relaciones y conceptos». Por lo tanto, los fenómenos carecen de existencia inherente; surgen de manera dependiente. Esto no significa que las cosas no existan, sino que no poseen una existencia fija, permanente o autosuficiente (en referencia a la existencia inherente).

La enseñanza de Nagarjuna se resume en el concepto de śūnyatā o vacuidad ( véase la entrada Vacuidad ) . Esta vacuidad está directamente relacionada con pratītyasamutpāda, el origen dependiente o condicionado . Todo existe dependiendo de otras causas y condiciones; y todo lo que nace sera una causa para otro nacer. Por lo tanto, nada tiene existencia independiente ni esencia propia, y por consiguiente está vacío. Todo es interdependiente y vacío.

Nagarjuna insiste en que el vacío no debe entenderse como nihilismo. El vacío no niega la existencia convencional de las cosas, sino que muestra que todo existe de manera relativa, condicionada e interdependiente.

Las dos verdades .

Nagarjuna también desarrolló la doctrina de las dos verdades:

Saṃvṛtisatya: Verdad convencional o mundana .

Corresponde al mundo cotidiano y funcional. Aquí encontramos nombres, personas, objetos, lenguaje e identidades aparentes. Esta realidad nos permite desenvolvernos en la vida diaria y utilizar conceptos prácticos como Raúl, casa, viaje, coche, fuego, etc.

Paramārthasatya: Verdad última o absoluta.

Corresponde a la profunda comprensión de que todos los fenómenos carecen de existencia inherente. Nada tiene esencia propia, ya que todo surge en función de causas y condiciones. 

En el Madhyamaka, ambas verdades no se contradicen. La verdad convencional permite el desarrollo en el mundo, mientras que la verdad última revela la vacuidad de ese mismo mundo. 

Nagarjuna sostiene que no es posible comprender la verdad última sin antes basarla en la verdad convencional. Del mismo modo, sin comprender la verdad última, no se puede alcanzar plenamente el nirvana.

El camino del medio

Madhyamaka, el camino del medio, evita dos extremos filosóficos:

- Eternalismo , que sostiene que las cosas tienen una esencia permanente y absoluta.

- El nihilismo, que afirma que nada existe y que todo carece por completo de sentido.

Nagarjuna rechaza ambos extremos y propone el Camino Medio. Según esta perspectiva, los fenómenos existen convencionalmente, pero carecen de una naturaleza inherente e independiente. Además, defiende las enseñanzas éticas budistas.

Ver entrada: Madhyamaka, Camino Medio.

La perfección de la sabiduría y los Nagas.

Según la tradición budista, Nagarjuna descendió al reino de los Nagas para recuperar los Sutras Prajñāpāramitā o Sutras de la Perfección de la Sabiduría.

Según la leyenda, dos jóvenes emanaciones de los hijos del rey naga llegaron a Nalanda desprendiendo un intenso aroma a sándalo. Nagarjuna descubrió entonces que provenían del reino de los nagas y les pidió ayuda para obtener los textos sagrados relacionados con la Prajñāpāramitā.

Los nagas habrían protegido estos sutras desde la época de Buda, esperando el momento oportuno para devolverlos al mundo humano. Finalmente, Nagarjuna viajó al reino submarino y recuperó el Sutra Prajñāpāramitā en cien mil versos (existen versiones con menos versos).

Tras su regreso, estudió estas enseñanzas en profundidad y escribió importantes comentarios filosóficos sobre la vacuidad y el Camino Medio.

La tradición también sostiene que utilizó arcilla Naga para construir estupas y templos.

" Todo aquello que surge de forma dependiente, lo hemos declarado vacío."
Esa es una designación dependiente, y es un punto intermedio."
Nagarjuna.

Los últimos años y la muerte.

Más tarde, Nagarjuna viajó a la Isla Norte para enseñar. Durante ese viaje conoció a un niño llamado Jetaka y profetizó que se convertiría en rey.

Con el tiempo, esa profecía se cumplió. Nagarjuna permaneció con el nuevo rey durante varios años, enseñándole el Dharma y escribiendo textos importantes como La Guirnalda Preciosa (Ratnāvalī) y Carta a un Amigo (Suhrllekha).

Según la tradición, el hijo del rey deseaba ascender al trono y, siguiendo el consejo de su madre, le pidió a Nagarjuna que le cortara la cabeza. Debido a su inmensa compasión, Nagarjuna accedió. La leyenda cuenta que solo una brizna de hierba kusha podía cortarle la cabeza debido a un antiguo karma relacionado con la muerte de una hormiga en una vida pasada. Tras su muerte, su sangre se habría convertido en leche y su cabeza habría pronunciado unas últimas palabras antes de partir hacia la tierra pura de Sukhavati.

Algunas tradiciones sostienen que Nagarjuna vivió seiscientos años, aunque esto pertenece claramente al ámbito de la leyenda y el simbolismo.

El Mūlamadhyamakakārikā (MMK)

Nagarjuna fundó la tradición Madhyamaka a través de su obra más importante, el Mūlamadhyamakakārikā.

Este texto dice:

" Declaramos que todo lo que surge condicionalmente es vacío. Este es un nombre provisional para la reciprocidad del ser, y ciertamente este es el Camino Medio."

El capítulo XXIV del MMK establece:

"Dado que no existe ningún dharma que no surja de forma dependiente, por lo tanto, no existe ningún dharma que no sea vacío."

El texto también incluye las famosas ocho negaciones:

«No hay origen, no hay extinción, no hay destrucción, no hay permanencia, no hay identidad, no hay diferenciación, no hay nada que llegue a ser ni nada que deje de ser». Estas negaciones pretenden demostrar que los fenómenos no tienen existencia inherente y que toda la realidad depende de relaciones y condiciones cambiantes.

Textos .

Los textos de Nagarjuna destacan:

Mūlamadhyamakakārikā (MMK) o Versículos Raíz del Camino Medio (a veces llamados Sabiduría Fundamental del Camino Medio). Enseña la vacuidad a través de concisos argumentos filosóficos (kārikā).

Yuktiṣaṣṭikā (Sesenta versos sobre el razonamiento): Argumenta sobre la naturaleza de la realidad y la causalidad.

Śūnyatāsaptati (Setenta versos sobre la vacuidad): Análisis profundo del concepto de śūnyatā.

Vigrahavyāvartanī (La eliminación de las disputas): Responde a las críticas de sus oponentes lógicos sobre la vacuidad.

Ratnāvalī (La guirnalda de joyas): Un texto de consejos prácticos y éticos para un rey, basado en el Mahayana.

Suhṛllekha (Carta a un amigo): que resume la práctica budista.

Bodhicittavivaraṇa: comentario sobre la bodhicitta.

Tradicionalmente asociados con la corriente de interpretación "Prasangika" se encuentran Aryadeva, considerado discípulo directo de Nagarjuna, autor del Catuḥśataka ("400 Versos"); Buddhapālita (c. 500), autor de un comentario completo (existente solo en traducción tibetana) sobre el MMK; y Candrakīrti (c. 600–650), cuyo Prasannapadā ("Palabras Claras") es el único comentario sobre el MMK que se sabe que existe en sánscrito y que fue preservado en verso por Nagarjuna.

Candrakīrti es también autor del Madhyamakāvatāra (Introducción al Madhyamaka, con comentarios personales), que constituye su texto principal para los programas monásticos tibetanos del Madhyamaka. El sexto capítulo (que corresponde apropiadamente a prajñāpāramitā, la «perfección de la sabiduría») es el más extenso y filosóficamente rico, e incluye valiosas e importantes críticas del Madhyamaka al Yogācāra.

Conclusión

Nagarjuna introdujo una profunda transformación en la filosofía budista. Su pensamiento permitió complementar y desarrollar sistemáticamente conceptos esenciales como la vacuidad, el origen dependiente o condicionado, las dos verdades, la interdependencia y el camino medio.

Su influencia se extendió por India, Tíbet, China, Japón y, posteriormente, por el budismo Mahayana. Más que negar la realidad, Nagarjuna demostró que los fenómenos existen de forma condicionada e interdependiente, sin poseer una esencia fija o permanente.

Se le considera uno de los pensadores más importantes 
de toda la historia del budismo.


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Los "Seis Adornos y los Dos Supremos"  (en tibetano: gyen druk chok nyi) se refiere a los ocho (8) grandes sabios Mahayana de la India. 

Los Seis Ornamentos (Rgyan drug) (Filósofos). Hay seis (6) sabios famosos por sus comentarios definitivos sobre la filosofía budista:

  • Nagarjuna(Siglo II): Fundador de la tradición Madhyamaka (Camino Medio) y difusor de enseñanzas sobre la vacuidad (Prajnaparamita).
  • Aryadeva(Siglo III): El principal discípulo de Nagarjuna, conocido por sus comentarios sobre la filosofía del camino medio.
  • Asanga(Siglo IV): Fundador de la escuela Yogacara (Solo Mente) y difusor de la tradición de las vastas acciones de un bodhisattva.
  • Vasubandhu(Siglo IV): Hermano menor de Asanga y autor del Abhidharmakosha, un tratado fundamental sobre metafísica budista. Gran obra del universo y más.
  • Valioso(Siglo V): El gran maestro de la lógica y la epistemología budista (pramana).
  • Dharmakirti(s. VII): Autor fundamental que amplía y perfecciona la lógica iniciada por Dignaga. 

Los Dos Supremos ( son grandes especialistas) Son conocidos como los mejores en sus áreas de estudio: 

  • Gunaprabha (Yon-tan 'od): Especialista supremo en el Vinaya (las enseñanzas de la disciplina o ética monástica).
  • Shakyaprabha (Shakya 'od): Tb reconocido por su autoridad en el Vinaya y su amplio conocimiento del conjunto de enseñanzas.                                 K  Dondrup T.
















 

sábado, 16 de mayo de 2026

ORDEN - ORGANIZACIÓN: MAHAYANA, HINAYANA, MADYAMAKA, PRASANGIKA, NAGARJUNA, ESCUELAS, SISTEMAS,


 

ORDEN: MAHAYANA, MADYAMAKA, PRASANGIKA, NAGARJUNA, ESCUELAS, SISTEMAS

Las entradas en este blog privilegian no ser muy extensas. 
Para ampliar y/o complementar  alguna materia es recomendable analizar a veces mas de una entrada secundarias referidas al tema en cuestión.
 Entonces, por ejemplo, para obtener una enseñanza completa de la filosofia Mahayana se recomienda leer las siguientes entradas.

Mahayana

Escuela Madhyamaka

Madhyamaka y su difusión

Nagarjuna y los nagas

Mahayana y Nagarjuna en uno

Prasangika y Svatantrika

Hinayana . Mahayana, Vajrayana

Otras escuelas antiguas

Camino Medio

Cuerpo - mente

Mente - conciencias

Vacuidad

Vacuidad : Cuatro maestros para definir vacuidad

Vacuidad: un resumen

Las dos verdades o realidades

Fenomeno Interdependiente

Originacion dependiente

Dualidad

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Compara escuelas - gráfico

Sistemas filosóficos - gráfico

Mahayana e Hinayana - gráfico

Maestros por escuela 


Para ordenar las materias, el nombre de la entrada se inicia con un término que las reuna para facilitar el acceso y llegar a encontrarse con todas las entradas de ese tema seleccionado. Entonces, si buscas "cosmologia" en la busqueda de entradas, te apareceran todas las entradas que inicien con ese término.

Esto ya funciona para:
 muerte y renacimiento, 
cosmologia, 
canon, linaje, tantra, votos,
 linea de tiempo, 
reflexión, bodhisattva, 
meditar, fabulas, gráfico, 
maestros, frases de:  .


Este tipo de orden se realizará de a poco con todas las entradas del blog.




 

miércoles, 13 de mayo de 2026

VINCULOS DEL CAMINO DE UN AMOR CONSCIENTE

 VINCULOS DEL CAMINO DE UN AMOR CONSCIENTE

Esta entrada se genera con el fin de orientar a las personas sobre aquellos vínculos naturales que se presentan y nos permiten convivir sanamente, sin generarnos sufrimiento innecesarios en esta vida. Es dable pensar que se desea vivir con mayor libertar en plena paz interior. 

Según el budismo, amor, deseo, apego y aferramiento se relacionan porque todos tienen que ver con la forma en que una persona se vincula con otros, pero no significan lo mismo. 

El amor puede entenderse como una forma sana de querer el bienestar o felicidad del otro. No busca poseer, controlar ni exigir que la otra persona actúe según nuestras necesidades. En el budismo, el amor más puro se acerca a la compasión porque desea que el otro esté bien y no sufra. Muchas veces se utiliza el termino amor - compasivo para dar otro matiz mas completo y profundo al amor. Este es el tipo de amor budista que se debe entregar a todo ser vivo, deseándole felicidad y que no sufra.

El deseo, en cambio, aparece cuando la persona quiere obtener algo para sentirse satisfecha. Puede ser deseo por una persona, una experiencia, una emoción, una seguridad o algún bien material. El problema no es simplemente desear, sino creer que esa satisfacción será permanente y que ella es fuente de felicidad (1). 

El apego surge cuando ese deseo que apareció se transforma en dependencia. Es decir, cuando la persona empieza a pensar que necesita a alguien o algo para ser feliz. Ahí el vínculo deja de ser libre pasando a ser dependiente, es decir, se vuelve una fuente de miedo y de sufrimiento porque aparece el temor a perder o incluso se dañe aquello que se considera indispensable (2). 

El aferramiento como dijimos en la entrada anterior a esta, es una forma más intensa de apego. Es el intento de retener algo, controlar una situación o impedir el cambio. Esto produce sufrimiento porque todo en este universo es impermanente (3), nada permanece igual para siempre: ni las personas, ni las emociones, ni las relaciones, ni los pensamientos, ni las nubes. 

No podemos impedir que ocurra el cambio,
porque las cosas son impermanentes por naturaleza.

Cuando las vemos como si fueran permanentes, sufrimos, ya que todavía no logramos comprender la verdadera realidad de los fenómenos. Esa realidad puede ser comprendida plenamente cuando se alcanza un estado de despertar o iluminación. Para llegar a ello, el camino budista entrega enseñanzas y prácticas que entrenan la mente. A medida que estas enseñanzas se van integrando, la persona desarrolla mayor sabiduría, avanza espiritualmente y transforma poco a poco su manera de percibir la realidad.

El sufrimiento aparece cuando el deseo se vuelve apego y el apego se transforma en aferramiento. Todo esto es casi simultaneo. Habiendo deseo llega el apego dado nuestra ignorancia natural. Entonces, cuando la persona intenta retener, dominar o impedir el cambio, aparece el aferramiento, que finalmente conduce al sufrimiento, porque como decíamos, para el budismo todo es impermanente. Por ello, la aceptación, la compasión y el desapego permiten amar con mayor libertad, equilibrio interior y paz.

                 El problema no es amar, sino confundir amor con posesión. 

Para el budismo, el amor puede ser una energía positiva cuando nace desde la compasión, la generosidad y el deseo sincero de bienestar hacia el otro. Cuando el amor se acompaña de compasión, cambia el sentido del vínculo. La compasión permite amar sin poseer. Es querer el bienestar del otro, no solo desde lo que esa persona entrega, sino desde el reconocimiento de que también sufre, cambia y necesita libertad. El amor es sano cuando se une a la compasión, porque busca el bienestar del otro sin llegar a controlarlo. Pero si el amor se mezcla con el deseo, se transforma en apego, ya que la persona empieza a necesitar del otro para sentirse completa. Luego, ese apego puede convertirse en aferramiento, cuando se intenta retener, controlar o impedir el cambio. Para el budismo, este proceso genera sufrimiento. Por eso, la compasión funciona como una salida: permite amar sin depender, aceptar el cambio y relacionarse con más libertad.

Finalmente, podemos entender la libertad interior como la capacidad de mantenerse en paz y actuar en conciencia sin depender completamente de las circunstancias externas. Implica no vivir dominado por el miedo, la necesidad de aprobación, el apego o las expectativas de los demás, conceptos ya vistos. Por tanto concluimos que una persona con libertad interior puede atravesar dificultades, dolor o cambios, pero conserva la estabilidad emocional, claridad y coherencia con sus valores. Esta libertad nace del autoconocimiento, la aceptación de la realidad y el desapego (como lo permiten las enseñanzas budistas) entendiendo que no todo puede controlarse y que la verdadera tranquilidad depende más de la manera en que se responde a la vida que de lo que ocurre afuera de uno. 

Dado todo lo anterior se pueden desprender dos variaciones desde el amor, llegando a frutos o puertos distintos: 

Amor consciente: amor - compasión - desapego - aceptación - libertad interior.

Amor posesivo: amor - deseo intenso - apego - aferramiento - miedo a perder - sufrimiento.

El amor consciente se basa en una relación donde existe cariño y conexión, pero sin necesidad de poseer o controlar al otro. Surge desde la compasión, la aceptación y la libertad interior, comprendiendo que las personas cambian y que nada puede retenerse de forma permanente. En este tipo de amor se busca el bienestar mutuo, respetando la individualidad y evitando depender emocionalmente de la otra persona para alcanzar felicidad o seguridad.

En cambio, el amor posesivo nace desde el deseo intenso y el apego. La relación se transforma en una necesidad de retener, controlar o asegurar al otro por miedo a perderlo. Este aferramiento genera inseguridad, celos, ansiedad y sufrimiento, porque se intenta volver permanente algo que naturalmente es cambiante. Desde la mirada budista, este tipo de amor produce dolor precisamente porque se confunde el amor con la dependencia emocional y la necesidad de posesión.

El budismo ofrece una guía para transitar la vida con mayor consciencia, menos resistencia y una comprensión más profunda del sufrimiento humano. Desde esta mirada, la compasión no se entiende como una debilidad moral, sino como una forma elevada de inteligencia y de reconocimiento de la interdependencia entre todos los seres. Así, propone transformar la manera de relacionarnos, cultivando conexiones más conscientes, libres y compasivas, basadas en el respeto, la comprensión y la interdependencia entre los seres.

Notas:

(1). El término felicidad esta explicado en la entrada felicidad, que se recomienda leer.

(2). El concepto deseo y apego se explican en entrada de “Apego y Aferramiento”, en la entrada: Primera Noble Verdad, y Vinculos del camino de un amor consciente.

(3). El concepto de impermanente aparece en entrada de mismo nombre y Primera Noble Verdad.

K. Dondrup T.


viernes, 8 de mayo de 2026

EL APEGO Y EL AFERRAMIENTO


EL APEGO Y EL AFERRAMIENTO.

APEGO / AFERRAMIENTO.

Para el budismo, el apego no se justifica porque se entiende como una forma de aferramiento, es decir, querer que algo, alguien o una situación permanezca igual, nos pertenezca o nos entregue una seguridad permanente. Sin embargo, esto es imposible, porque todo cambia constantemente. Cambian las personas, las emociones, los pensamientos, las relaciones e incluso nuestra propia manera de mirar la vida.

Cuando la mente intenta convertir algo impermanente en una seguridad absoluta, aparece el sufrimiento. Esto ocurre porque se confunde aquello que cambia, con una fuente estable de paz. Por eso, el apego es un concepto tan importante en el budismo, ya que nace del miedo a perder lo que creemos indispensable para estar bien.

Por otro lado, desapegarse no significa volverse frío, indiferente o dejar de amar, sino aprender a relacionarse sin dependencia. La clave está en cuidar sin poseer, amar sin controlar y comprometerse sin depender. En ese sentido, superar el apego permite vivir los vínculos con más libertad, conciencia y paz interior.

En concreto, una persona que mantiene una relación con apego piensa: sin esta persona no puedo vivir, si se aleja sufro, o si me deja, mi vida se acaba. Desde el budismo, el problema no es amar a esa persona, sino aferrarse a ella como si fuera permanente, como si tuviera que quedarse para siempre y como si la felicidad propia dependiera totalmente de eso.
Entonces, el apego aparece porque la persona quiere controlar algo que "naturalmente puede cambiar". Si la relación cambia, termina o la otra persona actúa distinto, surge sufrimiento, ansiedad, celos o miedo. El apego, involucra depender emocionalmente y sufrir cuando eso no se mantiene como uno desea. 

El apego aparece cuando querer algo se transforma en necesidad,
dependencia o miedo a perderlo.
Típico del apego: “Necesito esto para ser feliz.”

El budismo reconoce que se generan vínculos positivos cuando participa el amor, la compasión y la responsabilidad hacia otros. Por ejemplo, cuidar a un hijo, acompañar a una persona enferma o comprometerse con una relación. Lo importante es que ese vínculo no se transforme en posesión, miedo a perderlo o necesidad de control. También puede darse un apego temporal o funcional, entendido como el compromiso con una práctica espiritual, un maestro o una enseñanza que se ve como apoyo para crecer, pero hay que entender que también este apego debe soltarse. Entonces, el problema se da cuando la relación aparece con dependencia, miedo a perder al otro, control, sobreprotección o incapacidad de actuar por uno mismo. Ahí deja de ser un vínculo sano y se transforma en una forma de sufrimiento.

El apego nace de la ignorancia fundamental u original 
que todos tenemos, es decir,  no ver con claridad la realidad de las cosas: 
creemos que algo externo puede darnos una felicidad fija y permanente.

El vínculo puede aparecer en cualquier momento, desde elementos importantes, que debemos conocer para aprender a detectar y eliminarlo:
La compasión: se tiende a cuidar a alguien porque sufre y se quiere ayudar a aliviar dicho sufrimiento. Podemos alejar el apego que se puede presentar cuidando sin poseer. Compasión sin apego.
El amor bondadoso: se tiende en forma sincera que la otra persona esté bien, se le desea felicidad, y lo hacemos sin necesidad de poseer o controlarla. Podemos alejar el apego si amamos sin controlar. Amor sin apego.
La responsabilidad (ética): por ejemplo, cuidar a un hijo, una pareja, un padre, un familiar enfermo o un grupo de personas. El problema no es cuidar; el problema es depender emocionalmente tal que esa(s) persona(s) actúe(n) como uno quiere. Responsabilidad sin apego.

Dijimos que el apego funcional puede darse en el camino espiritual hacia el aprendizaje, al maestro o a la práctica que uno realiza. Pero incluso en este caso debemos soltarlo. Es decir, no depender de él; reconocerlo y dejar que se aleje o siga su camino.

Una persona puede darse cuenta fácilmente cuando actúa con compasión, amor bondadoso o responsabilidad y si el apego está presente. Sabe que no lo necesita. Sabe que este atrae singularidades anómalas. No se confunde. Lo más seguro es que no se aparezca de nuevo en su mente, pues quien tiene claro lo que es amor, compasión y sabiduría no lo necesita para avanzar en su camino, y si llega, como sabe que trae sufrimiento consigo, debe alejarlo.

Amar a alguien no es el problema: el problema es desear poseerlo, 
controlarlo o generar dependencia con él para estar bien.

En el budismo se busca transformar el apego en amor compasivo, 
que quiere el bien del otro sin posesión ni dependencia.

Walter. Riso, doctor en psicología, define “el apego como la vinculación o relación obsesiva hacia una persona, un objeto o una idea. Obsesiva, es decir, que se hace permanente, insistente y que se sustenta en tres creencias importantes:
la que tiene que ver con que esa relación te va a hacer feliz,
la que te va a dar seguridad total - lo cual es imposible, y
la que le va a dar sentido a tu vida para sentirte realizado.
Estas relaciones afectivas se establecen con las personas o fenómenos que se dan en nuestra vida, ya sea con nuestros padres, hermanos, familiares, conocidos, mascotas, incluso con fotos de valor emocional”.

Los apegos podemos verlos desde una perspectiva de seguros e inseguros. De hecho, cuando sean sanos, seguros, se utilizan como base del desarrollo psicológico infantil saludable, que le influirá positivamente en la forma de relacionarse con los demás y le sentará autoestima.
En las entradas Apego de este blog, nos encontraremos con la frase: “el amor con apego no es amor” y “el apego destruye el amor”. Esto dado que cuando hay amor puro y sano no puede haber apego o aferramiento para que aquello se dé de dicha forma. Cuando hay apego o aferramiento nacen los celos y estos llaman a la discusión, la inseguridad y al desgaste del amor. En el fondo el problema no está en amar, desear o valorar algo, sino convertirlo en un elemento indispensable para sentirse bien. El amor sano permite libertad, respeto, crecimiento personal y bienestar mutuo.

No es lo mismo apego que amor, o compromiso.

¿CÓMO SABER CUÁNDO UN APEGO “INSEGURO” ENTRA EN TU VIDA?

No es tan difícil, ya que existen caminos y uno que considera tres formas básicas para detectarlo bastante difundido:
Ver que un deseo es insaciable: Cuándo una relación no se satisface por completo, hay sufrimiento, se siente una constante necesidad de que la persona amada esté a tu lado o que demuestre amor la mayor parte del tiempo. Se produce angustia cuándo necesitas a cada momento te digan que te aman, te contacten frecuentemente, o te halaguen porque entonces te sientes valorado, e incluso el algunos casos requieres que te prioricen antes que a otros. Con un poco de sabiduría te darás cuenta que es algo muy superficial y que deberás enfrentar el dolor de tu propia inseguridad. Una vez una maestra budista me contó que estando casada, su marido le comentó que había otra persona que sí lo hacía feliz. La maestra le contestó que fuera con ella pues allí estaba su felicidad. Le dio un beso en la mejilla y se despidió. Jajá. Otra jugarreta del deseo - apego.
No tener control (autocontrol): Aquí se puede desprender el caso de la persona que concibe que está apegada cuando ya no es capaz de controlar su propia conducta. Incluso no es capaz de decir que no, aunque esté en desacuerdo, o saltar sus principios por congeniar. No hay autodominio, templanza, ni capacidad de contención.
Tener malestar cuando no está el objeto de apego: Se presenta ansiedad, molestia, ira, desasosiego u otro sentimiento cuándo el objeto de apego no está, y él o ella refiere que debe estar a su lado. Esto refleja una clara incapacidad de control del deseo de estar con la persona. Otra vez el sufrimiento autogenerado está presente.

Estas formas infieren que el apego es dañino para la salud física y mental. La persona con apego tiende a pensar y dañarse con ideas de saber sobre el otro: qué hace, dónde estará, con quién podrá estar; alimentándose de estas ideas y hacer que viva con amargor e insatisfacción. Se produce infelicidad y un dolor innecesario.

¿QUÉ SE ENTIENDE POR APEGO SEGURO?

Entregar cariño, contención, afecto, responder cuando llora, acompañarlo, hacerle sentir seguro: eso no es malo. Al contrario, suele generar algo sano o apego seguro.
Un niño bajo estas circunstancias tiende a tener más confianza, mejor control emocional, más seguridad para explorar, pedir ayuda y formar vínculos sanos. Cuándo te refieres a sobreprotegerlo, no dejarlo frustrarse, resolverle todo, no permitirle autonomía o hacer que dependa siempre del adulto: ahí sí habrá problemas. A futuro podrá costarle tomar decisiones, tolerar la frustración, separarse de los padres y seres queridos, resolver conflictos o confiar en sus propias capacidades.
Entonces, darle mucho amor no lo es lo que lo malcría. Lo que puede hacerle daño es llevarlo a confundir amor con control, miedo o dependencia o discernir el amor requiere de control. Hay que tener claro este tema para no incurrir en el error.
Se debe estar atento en reconocer cuándo se da sobreprotección o dependencia, cuando el tipo de relación empieza a impedir que el niño investigue, decida o tolere pequeñas frustraciones normales para su edad. Es sano cuando el adulto acompaña, contiene y da seguridad. En cambio será dependencia o sobreprotección cuándo el adulto reemplaza al niño, decide por él o evita que enfrente cualquier incomodidad. Por ejemplo, cuando no lo dejas intentar cosas que ya podría hacer solo. Por ejemplo: vestirse, pedir ayuda, hablar con otros niños, resolver un problema menor. Pero muchos padres se anticipan a todo lo que necesita. Antes de que pida, ya lo están resolviendo. No lo dejan que ni se de un golpe. Eso puede enseñarle que no necesita buscar soluciones porque otro lo hará por el. Evitar que se frustre, llore, se enoje o pierda, para que no sufra no es lo más adecuado.

Es bueno un enseñarle "con un inténtalo y si necesitas ayuda, avísame”. Y no: “mejor lo hago yo para que no te frustres”. Démosle cariño sin quitarle autonomía. Él debe sentir: “que lo aman, le cuidan, y también confían en él”.
 Al aferramiento no lo dejemos actuar. ¡Sí al amor!

Soltar los apegos nos permite vivir más a conciencia en el presente,
donde viven la felicidad, la paz y la alegría. 


CONCLUSIÓNES:

En el budismo se busca transformar el apego en amor compasivo,
que busca el bien del otro sin posesión ni dependencia.
La compasión dice: “que estés bien, incluso si no es conmigo”. ¡¡¡Bello!!!.

Amar sin apego, es construir vínculos sanos donde existe el afecto, compromiso y cuidado pero, sin llegar a perder la identidad personal. Si esto último se da, de que amor o felicidad hablamos.

En nuestra vida nada permanece igual, todo cambia a su propio ritmo. Por tanto, soltar no es perder: es dejar de pelear con la impermanencia.

En el budismo el apego y aferramiento no son deseables y tampoco son lo mismo que amor. Cuando hay dependencia hay aferramiento, por tanto, un amor dependiente no es sano. No hay amor puro.

El riesgo del apego es que el vínculo emocional puede transformarse fácilmente en dependencia. En vez de ser una relación sana, la persona puede empezar a necesitar al otro para sentirse seguro, validado o completa.

El apego siempre limita la autonomía y genera sufrimiento pues no existe equilibrio; siempre es así.

Espero puedas entender porque se dice que el apego – aferramiento te acerca a un futuro amo.
. . . . . . . . . . . . . . . . .

Es bueno conversar a cualquier edad sobre el apego. Hay que tener claro el tema para un actuar más saludable en la vida. Me he encontrado con adultos que en las clases se han sorprendido a bien, al plantearles la visión budista del tema que he tratado de explicar en este texto.

Nota:
: el apego y el aferramiento están estrechamente relacionados, aunque el aferramiento es una forma más intensa de apego. 

Alcance:
Varios autores los usan como sinónimos, en textos simples.

Ver entrada: Impermanencia, Apego, Primera Noble Verdad, Felicidad,
K. Dondrup T. Fuente:

sábado, 25 de abril de 2026

REFLEXIÓN: LOS TRASTORNOS DE LA SALUD : ¿PORQUÉ A MI?

            REFLEXIÓN: LOS TRASTORNOS DE LA SALUD : ¿PORQUÉ A MI?     

Cualquier afección de salud altera nuestro diario vivir. Es claro que ello influirá en nuestro trabajo, en nuestras relaciones, comportamiento y principalmente nuestra mente.

Normalmente la primera reaccion de la persona a la que se le descubrió una enfermedad, no esta cerca de comentarios positivos o enrutadores de solución, sino por el contrario, lejos de un estoy enfermo y con buen animo para enfrentar el problema o de un entiendo que no es un resfriado sino algo más complejo que no auspicia un buen final: sabremos llevarlo adelante lo mejor posible. En muchos casos la compañera o compañero de vida mantiene alguna enfermedad como diabetes u otra que se le vera complicada dado el stress adicional que tendrá que soportar diariamente. No cabe duda que convivir con esta situación desgasta no solo físicamente, sino lo que es mas sensible: la mente.

Un alto porcentaje de personas afectadas se pregunta ¿porque a mi?. Esto es un absurdo. Si dejas de lado el ¿por qué a mí?, representa lucidez. Veamos, la enfermedad ocurre, se presenta. Lo razonable es preguntarse por ejemplo ¿qué apoyo es razonable solicitar?, ello desplaza la mente desde el castigarse a la del cuidado. Aceptarla no es un resignarse, es dejar de pelear burdamente con una explicación inexistente para concentrarse en lo que sí es aceptable y modificable: el tratamiento, las relaciones, el descanso, el sentido cotidiano, etc. Cuando la pregunta cambia, el absurdo desaparece. No porque el dolor se vaya, sino porque la mente deja de exigirle sentido a lo que no lo tiene. En definitiva, ella recuerda que es lo que le pasó a un cuerpo humano dadas ciertas circunstancias y, que la pregunta absurda o torpe sólo añade otra herida: convierte el hecho en un juicio, ¡te coloca como una excepción!. ¡Aquí no hay un juicio!

La mente será quien mejor nos guie. Tiene cualidades de alto valor que no aprovechamos. Descubrámoslos. Primero ella es maleable, por tanto, puede colaborar efectivamente en este periodo. No olvides este tema. Con una enfermedad del tipo compleja es bueno tratar bien a los demas y a uno mismo, recuerda que eres cuerpo y mente. Respecto al cuerpo hay que seguir el tratamiento medico confiado y vivir positivamente el dia a dia. Ya con esta opción, te apoyas significativamente. Por otro lado, sé provechoso en tu desplazar mental. Tu cuerpo y mente estan conectados, tanto que si eliminas la mente, tu cuerpo cae, tal cual un estropajo. Mientras mantengas una mente que piense en forma positiva y clara, estas colaborando a lograr una mejor salud de tu cuerpo. 

Cuando la mente esta tranquila, el cuerpo entiende 
que está a salvo y trabaja mejor.

Debemos aprovechar este periodo para entregar amor / compasivo y crear un ambiente deseable de compartir. Para todos nosotros. No nos ceguemos con una eventualidad tan previsible. Esto conversalo con tu grupo más cercano. Que ella esté enferma y yo también no es decir que nos preparemos para la urna. Debemos prepararnos para reducir el dolor interno que se siente por el otro, pues no tiene sentido. Que debemos alegrarnos de que nos acompañamos ayudándonos tratando de crecer espiritualmente. Que aprovechemos cada minuto positivamente y en celebrar a nuestros queridos seres que nos traen luz cada vez que nos abrazan.

En estos momentos no todo tiene que ser intenso o perfecto. A veces basta con sentarse al lado. Aceptar ayudas en cosas pequeñas, incluso acompañar en silencio si es necesario. Esto ultimo no lo mires en menos, recuerda cuando observabas intensamente una puesta de sol o caer una hoja balanceándose en el aire, se produce un silencio que hace crecer tu interior, con una experiencia no repetible. Recuerda que nadie se baña dos veces en el mismo río, pues el cambio es constante, el río no es el mismo porque el agua fluye, y la persona tampoco es la misma porque ha cambiado. La realidad es proceso, no algo fijo. Apliquemos este sentido incluso con la enfermedad. Aprovechemos nuestras capacidades innatas de amor y paz.

Siempre habrá días más oscuros. El estar bien respaldado ayuda mucho al enfermo. Es necesario un grupo cercano de colaboradores que nunca dejen de contribuir con amor y paciencia y con su cálida recepción. Ellos recrean, sin pensarlo, un edén para el enfermo.

Una fortaleza interna se genera con esfuerzo 
(meditar), hacer el bien y entregar amor.

¿Podemos hablar libremente de la enfermedad  con el enfermo?  ¡SI!
Respetando mantener un ambiente sano, de amor - compasivo,
donde prime la verdad y sin llegar a abrumar a nadie.
 El enfermo es nuestra prioridad.
Favor ver entrada relacionada: Bardo Thodol-enfermos.

Cuando alguien escucha de verdad, 
se sentira increiblemente bien;
no compara ni juzga,
no busca respuestas intermedias,
 no trata de moldearte.
Esta respetando de profundo tu ser.
Ver entrada: conversar.
 K. Dondrup T.



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