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martes, 24 de marzo de 2026

MEDITACIÓN – ESTUDIOS CIENTIFICOS.

 MEDITACIÓN – ESTUDIOS CIENTIFICOS.  Procesos y resultados.

En esta entrada indicamos tres grandes estudios cientificos relacionados con la meditación, el proceso y sus increibles resultados.

El estudio realizado por Richard Davidson durante el 2004 con la Universidad de Wisconsin, incluyó a 8 meditadores expertos y 10 personas sin experiencia en meditación. Los monjes participantes, entre ellos Matthieu Ricard, tenían entre 10.000 y 50.000 horas de práctica acumulada, lo que los convierte en casos de amplio entrenamiento mental. Durante el experimento, se midió la actividad cerebral mediante electroencefalograma, enfocándose en las llamadas ondas gamma, que operan en un rango aproximado de 25 a 42 hertz y están asociadas a procesos como la atención, la conciencia y el aprendizaje.

Los resultados mostraron que los meditadores expertos presentaban niveles de actividad gamma significativamente más altos que el grupo control. Esta diferencia no solo aparecía durante la meditación, sino que en parte ya estaba presente en estado de reposo, lo que sugiere un cambio estable en el funcionamiento del cerebro (1). Además, durante la meditación, los niveles de estas ondas aumentaban de forma mucho más intensa que en personas sin entrenamiento. De hecho, los registros observados en los monjes fueron descritos como algunos de los más altos medidos en humanos sanos en estudios de este tipo. En términos simples, el estudio muestra que, tras miles de horas de práctica, la meditación no solo modifica cómo una persona se siente, sino que puede transformar de manera profunda y medible la actividad del cerebro.

Hace años que los científicos de la Universidad de Wisconsin estudian no solo el cerebro de Matthieu Ricard (80 años), doctor en biología molecular, monje budista en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling de Nepal y asesor y traductor del Dalái Lama y están absolutamente fascinados con la mente de este francés. Los investigadores sometieron el cerebro de M. Ricard a constantes resonancias magnéticas nucleares de hasta tres horas de duración. Le conectaron a la cabeza hasta 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y otras decenas de sensaciones diferentes. Y lo mismo hicieron con cientos de voluntarios. 

Uno de sus hallazgos más conocidos es la asimetría en la actividad de la corteza prefrontal. Davidson identificó que una mayor activación en la zona prefrontal izquierda está asociada a emociones positivas, resiliencia y bienestar, mientras que la derecha se vincula más con emociones negativas y evitación. En meditadores, especialmente en prácticas de compasión y atención plena, se observa un desplazamiento hacia la activación izquierda, lo que sugiere una predisposición entrenada hacia estados emocionales más positivos. En meditadores expertos, estas no solo aparecen durante la meditación, sino que permanecen parcialmente activas incluso en reposo, lo que sugiere cambios duraderos en el funcionamiento cerebral. En estudios con principiantes, incluso programas breves de entrenamiento mental mostraron mejoras en atención, regulación emocional y respuesta al estrés, confirmando que estos efectos no son exclusivos de expertos

El caso más extremo estudiado fue el de Matthieu Ricard, quien mostró niveles de actividad en la corteza prefrontal izquierda significativamente superiores a los rangos normales. Además, durante la meditación, presentó una intensidad y sincronización de ondas gamma sin precedentes.

Los resultados obtenidos medían el nivel de felicidad de cada participante en una escala que iba desde el 0,3 (muy infeliz) hasta el -0,3 (muy feliz). Ricard logró nada menos que un -0,45, superando no sólo a todos los demás participantes sino los propios límites previstos en el estudio.
Dado el resultado de Ricard, parece que el periodismo lo señala como el hombre más feliz del mundo.

Conclusión: El trabajo de Richard Davidson demuestra que la meditación no solo cambia la estructura del cerebro / mente, sino también su funcionamiento en tiempo real. A largo plazo con práctica intensiva, puede llevar a estados mentales excepcionalmente estables, positivos y entrenados.

Meditar no es descansar, es entrenar positivamente la mente.
es mejorar la atención, el manejo del estres y la regulación emocional.
Es un entrenamiento mental que da resultados en sabiduria.

Un estudio de Sara Lazar, investigadora de Harvard (2010 publicado), (2011 difundido por Harvard), es uno de los más citados cuando se habla de los efectos reales de la meditación en el cerebro.

El trabajo de Sara Lazar se centra en demostrar que la meditación mindfulness produce cambios estructurales en el cerebro. En uno de sus estudios más influyentes, comparó mediante resonancia magnética (MRI) a personas con experiencia en meditación versus individuos sin práctica. Encontró que los meditadores tenían mayor densidad de materia gris en regiones asociadas a funciones cognitivas y emocionales clave, como el hipocampo (aprendizaje y memoria), la corteza prefrontal (toma de decisiones, autocontrol y regulación emocional) y áreas relacionadas con la conciencia corporal.

En estudios con principiantes, incluso programas breves de entrenamiento mental mostraron mejoras en atención, regulación emocional y respuesta al estrés, confirmando que estos efectos no son exclusivos de expertos.

 Lo interesante es que no se enfocó en monjes ni en expertos, sino en personas comunes, sin experiencia previa en meditación. A estos participantes se les hizo un escáner cerebral antes de comenzar un programa de ocho semanas de mindfulness, conocido como MBSR. Durante ese tiempo, practicaron alrededor de 27 minutos diarios. Al terminar, se les volvió a escanear el cerebro y se compararon los resultados con un grupo que no meditó.

El hallazgo principal y muy importante es: en solo ocho semanas, la meditación produjo cambios físicos en el cerebro. No es solo que las personas se sintieran mejor, sino que hubo modificaciones medibles en la estructura cerebral. En particular, se observó un aumento de materia gris en el hipocampo, que está relacionado con el aprendizaje y la memoria; en áreas vinculadas a la autoconciencia y la empatía, y en regiones asociadas a la regulación emocional. Al mismo tiempo, se detectó una disminución en la actividad de la amígdala, que es la zona del cerebro relacionada con el estrés y las respuestas emocionales intensas.

La interpretación de estos resultados es potente: la meditación funciona como una forma de entrenamiento mental. Así como el ejercicio físico cambia el cuerpo, la práctica sostenida de atención plena cambia el cerebro. En términos conceptuales, valida la neuroplasticidad como un proceso activo en adultos y posiciona la meditación como una herramienta concreta de intervención en salud mental, manejo del estrés y mejora cognitiva.

Parece importante indicar que el estudio respecto del número de participantes fue pequeño y el periodo relativamente corto. Pero aun así, marcó un antes y un después porque mostró, por primera vez de forma longitudinal, que la meditación puede generar cambios biológicos en personas comunes en un tiempo relativamente breve.

En síntesis, la idea central que deja este estudio es que la meditación no es solo una práctica subjetiva o espiritual, sino una herramienta concreta capaz de modificar el cerebro, especialmente en áreas clave para la memoria, la regulación emocional y el manejo del estrés.  

La meditación cambia la mente en semanas.                             

Un estudio publicado el 13 de marzo 2026 (original del 2025) en Neuroscinence of Consciousness y  vinculado a la Universidad de Oxford dice: “un análisis de la actividad cerebral de meditadores expertos muestra que la meditación no induce un estado pasivo, sino una reorganización compleja de las redes neuronales asociadas a la atención, el aprendizaje y el bienestar”. 

Normalmente se piensa en simple que meditar, comprende un esquema de respirar, dejar pasar los pensamientos y dedicarse al objeto que puede ser la propia respiración. Incluso dicen que hay que colocar la mente en blanco, lo que en sí es una tontera. Sin embargo, cuando la neurociencia mira lo que ocurre realmente en el cerebro durante la práctica meditativa, el cuadro es bastante distinto: lejos de apagarse la actividad cerebral, esta se vuelve más rica.

Dice el informe que para explorar lo que ocurre en la mente de estas personas durante la práctica profunda de meditación, el equipo de investigadores trabajó con monjes budistas experimentados. Mediante magnetoencefalografía, se puede registrar con gran precisión la actividad cerebral en tiempo real, los científicos observaron cómo se organizaban las señales neuronales durante distintos estados mentales. 

Además, se observa que la meditación fortalece la conexión entre la DMN (Default Mode Network - Red Neuronal por Defecto) y regiones del cerebro asociadas al control cognitivo y la atención. Esto permite que la persona no solo tenga menos pensamientos automáticos, sino que también desarrolle una mayor capacidad para regularlos conscientemente. En términos prácticos permite notar cuando la mente se dispersa y poder redirigirla al presente fácilmente. También descubrió que el individuo adopta una postura mas observadora donde los pensamientos son percibidos como eventos mentales transitorios. Esto reduce la carga emocional asociada a los pensamientos negativos y otorga una mayor estabilidad mental. 

Los resultados publicados en la revista Neuroscience of Consciousness, la comparación con el estado de reposo fue reveladora. En lugar de mostrar una reducción general de la actividad, la meditación incrementó la complejidad de las señales cerebrales. Por tanto el cerebro no entra en un modo ahorro de energía, sino en una configuración operativa, donde múltiples redes trabajan coordinadamente para sostener la atención plena y la conciencia del momento presente. Del momento aquí y ahora.

No todos los meditadores son iguales ni todas las meditaciones son iguales,
y la mente / cerebro (1) tampoco responde de la misma manera en cada práctica.
Sin embargo, la meditación cumple su función de modificar la mente positivamente.

Las técnicas centradas en la atención sostenida sobre un único objeto tienden a generar un patrón más estable y focalizado. En cambio, las prácticas basadas en la observación abierta de pensamientos, emociones y sensaciones promueven una dinámica más amplia, con mayor variabilidad en las señales neuronales”. La meditación lleva la mente hacia un punto intermedio entre tranquilidad y caos, siendo un estado en el que las redes neuronales sean lo suficientemente estables como para sostener la atención, y por otro lado lo bastante flexibles para poder responder a cambios internos y externos. Esto no solo permite mejorar (aumenta) la atención o el manejo del estrés , sino actúa sobre procesos fundamentales que estructuran la conciencia (mejora la relación con los propios pensamientos). 

En la neurociencia, existe la idea de que el cerebro funciona de manera más eficiente cuando opera en un equilibrio entre orden y desorden que maximiza la capacidad de procesar información. Esto explicaría por qué la práctica sostenida de la meditación se asocia a mejoras en la atención, la regulación emocional y la capacidad de aprendizaje. Esto se explica tanto por investigadores y maestros en meditación. Agregan de que no es eliminar la actividad mental, sino de entrenarla para que funcione de forma más afinada.

Los investigadores involucrados dicen que “la combinación de tecnología moderna con tradiciones contemplativas antiguas permite observar algo que antes solo se intuía desde la experiencia subjetiva: que meditar no es dejar de pensar, sino aprender a relacionarse de otra manera con la propia actividad mental”.

(1) La mente no existe separada del cerebro en términos científicos actuales.

Fuente: U. de Oxford - Neuroscience of Consciousness 2015 2016. M Ricard “El Arte de la Meditación”.
Harvard Medical School – estudio de Sara Lazar - 2010 publicado, 2011difundido por Harvard. 2010 (publicado) / 2011 (difundido por Harvard). University of Wisconsin–Madison (Richard Davidson) 2004. K Dondrup T.


lunes, 23 de marzo de 2026

LA ESCUELA MADHYAMAKA y su difusión

                    LA ESCUELA MADHYAMAKA y su difusión

La escuela Madhyamaka, literal “camino medio”, es una de las escuelas filosóficas más importantes del Budismo Mahayana. La escuela filosófica Madhyamaka del Budismo Mahayana fue fundada por Nagarjuna (siglo II d.C) considerado uno de los filósofos más influyentes del budismo. La tradición budista le atribuye la autoría o descubrimiento del Prajnaparamita-sutra así como otros grandes tratados sobre la doctrina budista donde se acentúa el criterio filosófico de la vacuidad de lo existente. El budismo tántrico lo considera uno entre los ochenta y cuatro grandes maestros realizados.
El Texto fundamental Mūlamadhyamakakārikā de Nagarjuna, propone el “camino medio” entre dos extremos filosóficos: eternalismo (las cosas existen permanentemente) y nihilismo (nada existe). Su materia central tiene que ver con vacuidad, interdependencia y las dos verdades.
A esta escuela pertenecieron ilustres maestros budistas como Aryadeva, Buddhapálita, Bhavya (Bhaviveka), Chandrakirti, Shántideva, entre otros.
Ver Entradas Nagarjuna, Madhyamaka, Dos verdades o realidades.

                               DIFUSIÓN DE LA ESCUELA MADHYAMAKA.

El período de mayor desarrollo de la escuela Madhyamaka se extiende entre los años 150 a 800 d.C. (aproximado) y el siglo XI considerando Tíbet. Sus enseñanzas viven con fuerza hasta nuestros dias tanto en oriente como occidente..

La primera etapa está representada por Nagarjuna, el fundador de la escuela, y por Aryadeva, su discípulo inmediato (aprox. 180-200 d.C.).

El periodo más probable en el cual vivió Nagarjuna, es en los años comprendidos entre el 150 y 250 d. C. El continuador principal de Nagarjuna fue Aryadeva, su discípulo directo, quien expande la filosofía en el texto Cuatrocientos Versos.
La Idea filosófica central de Nagarjuna refiere a que todo fenómeno surge dependientemente y por eso está vacío de esencia (Interdependencia y Vacuidad).

Ver entradas: Nagarjuna, Madhyamaka.

Una segunda etapa se debe iniciar con Buddhapalita (principios del siglo V d.C.) y Bliavya o Bhaviveka (a mediados del siglo VI d.C.) dado su impacto,

ya que Buddhapalita funda una de las dos subescuelas del Madhyamaka: Prasangika, denominada así por sostener que el verdadero método de Nagarjuna y de Aryadeva que es el prasanga o "reducción al absurdo". De acuerdo con la escuela Prasangika un verdadero Madhyamika no puede sostener una tesis o posición propia, su única tarea consiste en deducir las consecuencias absurdas a que se llega con las tesis sostenidas y los argumentos utilizados por el adversario, en señalar las contradicciones inherentes a esas tesis dentro de los principios admitidos por el propio adversario.

Bhavya critica la posición de Buddhapalita, porque se limita a ser una mera refutación del adversario mediante el método prasanga. Bhavya funda la subescuela Svátantrika del Madhyamaka que, como su nombre lo indica, establece con argumentos propios las concepciones base del sistema. Los estudiosos del budismo afirman que finalmente la diferencia entre ambas ramas del Madhyamaka es más lógica que metafísica.

Se distingue la tercera etapa del desarrollo del pensamiento Madhyamika dado las grandes figuras de Chandrakirti (aproc 600 y 650 dC) y Shantideva, quienes dieron al sistema su forma definitiva. Chandrakirti reafirma la posición prasangika de Buddhapalita, convirtiéndose en gran exponente de esta escuela. 
Sus obras más conocidas son el comentario Prasannapada (sánscrito: palabras claras)    que es sobre el Mūlamadhyamakakārikā de Nagarjuna y el Madhyamakāvatāra (Introducción a la Vía Media, o Guía del Camino Medio). En sus escritos Candrakīrti defendió a Buddhapalita contra Bhavaviveka, criticando el uso del silogismo autónomo por este último. 
Shantideva (en sánscrito, Santideva) (687-763 d. C.) fue un gran erudito budista indio, autor de La Guía de las Acciones del Bodhisattva (ver Bodhicaryavatara). Shantideva también adopta el método prasanga.

La cuarta y etapa está representada por Shantarakshita (705-762 d.C.) y Kamalashîla (713-763 d.C.), quienes adoptan una posición armónica que conjuga la doctrina Madhyamaka con elementos tomados de la escuela idealista Yogáchára del Budismo Mahayana. Son representantes de una síntesis Madhyamaka-Yogáchára, no de la Prásangika pura. 
Shantarakshita fue sumamente influyente en la etapa temprana del budismo tibetano, siendo junto con Padmasambhava (aproximadamente entre 700 y 800 d.C ) y el discípulo de Shantarakshita: Kamalasila, uno de los primeros en llevar el budismo al Tíbet, impulsados por el rey Trisong Detsen, quien buscaba establecer el budismo como base espiritual del reino participaron en la fundación del Monasterio de Samye, considerado el primer monasterio budista del Tíbet.

Una quinta etapa se debe referir al Desarrollo en el Tíbet (s. XI–XV)
El siglo X no es de auge, sino de crisis y transición: un budismo fragmentado, con pérdida de rigor, que obliga a una reconstrucción posterior más sólida y sistemática. 
Luego el XI es de reconstruccion y orden, donde llega Atisha invitado al reino de Gugea para ordenar el camino espiritual estableciendo una base sistemica para el budismo tibetano. LLega aTibet durante el siglo XI y muere en 1054.
Posteriormente el budismo se vió multiplicado por linajes y practicas con poca base etica, y se necesito al menos un par de siglos para que alguien ordenara la doctrina, la práctica y la ética.
Aparece el maestro Je Tsongkhapa (1357–1419) para sistematizar el método. Con él el Madhyamaka se vuelve la filosofía central del budismo tibetano, pasando a integrarse en todas las grandes escuelas tibetanas: Gelug, Nyinma, Kagyu, Sakya. Tsongkhapa fue un autor prolífico con un amplio conocimiento de la filosofía budista, pramana, la hermenéutica y la meditación. Tsongkhapa escribió numerosas obras sobre la filosofía Madhyamaka (como Océano de Razonamiento, un comentario sobre el Mūlamadhyamakārikā), la práctica de Mahayana (el Lamrim Chenmo o Etapas del camino) y el Vajrayana (la Gran exposición del mantra secreto). Sus obras filosóficas son principalmente una síntesis de la tradición epistemológica budista de Dignaga y Dharmakirti y la filosofía Madhyamaka de Nagarjuna y Candrakirti. 
Es considerado el fundador de la escuela Nyingma (la más antigua) en Tíbet. Introdujo enseñanzas tántricas avanzadas (Vajrayāna).
Resumen: Tsongkhapa actúa en un contexto donde el budismo ya estaba expandido, pero con diversidad y desorden. Su aporte central es la reforma profunda del budismo tibetano y la sistematización de la filosofía Madhyamaka con alto rigor lógico.

Madhyamaka al s XX – XXI 
A esta fecha el Madhyamaka esta ampliamente expandido en oriente, enseñándose fuertemente en universidades y monasterios. Una figura influyente es Tenzin Gyatso, que continúa la tradición de Nalanda y el Madhyamaka. Su base es conferencias, libros y diálogos con científicos.
Tambien se debe nombrar a Chogyam Trungpa quien introduce enseñanzas budistas (incluido Madhyamaka) en EE.UU., adaptándolas al contexto occidental y, Thupten Jinpa quien es clave al traducir y sistematizar enseñanzas para el público occidental.

El Madhyamaka se mueve en este periodo principalmente en todos los ámbitos de estudio, práctica e investigación: práctica contemplativa (Tíbet y diáspora), filosofía académica rigurosa, investigación con Occidente (Kant, Wittgenstein, Heidegger), Intersección con ciencia (mente, percepción, realidad).
En los siglos XX y XXI se consolidó una infraestructura institucional global que sostiene el estudio del Madhyamaka: monasterios, centros de traducción y programas universitarios.

Desde 1959 varios maestros tibetanos se establecen en centros fuera de Tibet, llevando el Madhyamaka a Occidente creándose instituciones claves (estudio, enseñanza, investigación, traducción, impresión, filmación y más):
- Library of Tibetan Works and Archives. Fundado por el Dalai Lama.
- Namgyal Monastery Institute of Buddhist Studies.
- Monasterio del Dalai Lama en Occidente.
- Foundation for the Preservation of the Mahayana Tradition.
Universidades y centros académicos
- University of Virginia. Programa con estudios tibetanos.
- Harvard University. Investigación en filosofía budista y sánscrito.
- University of Oxford. Estudios filosóficos y comparativos.
- SOAS University of London. Especialización en estudios asiáticos.
- University of Hamburg. Uno de centros más importantes en estudios budistas.
- Tibet House. Preservación y difusión cultural y filosófica.
Hay más que puede ver en web.
Fuente: Wiki (participantes y periodos), Madhyamaka de    ,obras de: Nagarjuna, Tsongkhapa, Shantideva, y articulos web de la Universidad de Oxford. Dan Arnold Facultad de Teología de la Universidad de Chicago, EE. UU. The emptiness of emptiness CWHuntigton & Gueshe N. Wangchen U. of Hawai 1989.
K Dondrup T.




miércoles, 18 de marzo de 2026

FRASES DE BUDA PARA VIVIR EL PRESENTE

                      FRASES DE BUDA PARA VIVIR EN EL PRESENTE      

      

Hay que aprender a vivir el presente, a disfrutar cada momento como si fuera el único; vivimos en la nostalgia, en el pasado, y tratamos de anticipar lo que sucederá, el futuro, ¡pero aún no ha sucedido!


Pero es mejor usar pantuflas que alfombrar el mundo.

En nuestro día a día encontraremos senderos incómodos y accidentados, por lo que debemos partir preparados, con nuestros propios recursos.


Quien más tiene no es el más rico, sino el que menos necesita.

 Si eres responsable con lo que tienes y con tus aspiraciones, es hermoso ser feliz con lo que posees. Aprendamos a vivir con lo que tenemos; esos bienes materiales no nos causarán preocupaciones que solo generan estrés. Nos sentimos a gusto con nosotros mismos, no tenemos que demostrarle nada a nadie.


Para entenderlo todo, es necesario olvidarlo todo.

Nuestro condicionamiento y normas, dogmas, que para entender lo que explica un profesor, debemos dejarlos de lado, pero lo que explica lo estaremos comparando y perderemos el momento de escuchar y aprender con una mente limpia y sana.


FÁBULA - LA BELLA JOVEN Y EL ORO


FÁBULA - LA BELLA JOVEN Y EL ORO

Un anciano leñador, muy cansado, regresaba a su cabaña a través de una floresta, llevando bajo el brazo un saquito vacío.

Caminaba lamentándose de su triste destino, cuando, de repente, se encontró delante de una bella joven, la cual le dijo:

-¿Te gustaría que el saco se te llenase de oro?

-¡Oh sí! -exclamó el leñador.

La hermosa tocó el saco, que al instante se llenó de oro. El leñador, radiante de alegría, se lo echó a la espalda, mas después, poniéndolo en el suelo, dijo:

-Esperad un momento. En casa tengo otro mayor: voy a buscarlo y vuelvo más de prisa que un rayo.

Mas cuando estuvo de regreso, no halló a la bella joven, y recibió la amarga sorpresa de ver el oro convertido en piedras. Pesaroso, se arrepintió de no haberse contentado con el primer regalo recibido; pero, desgraciadamente, era demasiado tarde.

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eso les sucede a los ambiciosos, que ademas no saben agradecer un gesto piadoso; cualquiera ese sea.


domingo, 1 de marzo de 2026

REFLEXIÓN : EL CONOCIMIENTO Y LA SABIDURIA BUDISTA.

 REFLEXIÓN: CONOCIMIENTO Y SABIDURÍA BUDISTA.

Repasemos lo que dice el budismo al respecto.

Dice que el conocimiento es conceptual: datos, teorías, conceptos, enseñanzas que se almacenan en la mente. Si uno sabe mucho y aun así reacciona con miedo, ira o confusión, es porque están profundamente arraigados en uno y, como patrones emocionales, constituyen un condicionamiento profundo. Para que esos hábitos cambien y nos den libertad de acción, requieren una "transformación" mental, ya que no se debilitan ni cambian solo por comprenderlos o desearlos.

La sabiduría surge cuando ese conocimiento conceptual participa en el proceso de modificación de la percepción, decisiones y conducta de la persona, es decir, vía la experiencia mental de la “transformación meditativa”, que parte de la comprensión directa y no conceptual de la realidad, logrando con ello una transformación cognitiva y existencial del mismo ser.

Entender que las emociones son fugaces es sabiduría.
Es prudente no reaccionar impulsivamente y ver si conviene dejarlos pasar.
Ver Entrada y Gráfico: Niveles de Conciencia y Factores Mentales.

PROFUNDIZAMOS “POCO A POCO” EN LA SABIDURÍA Y EL CONOCIMIENTO.

PRIMERA PARADA.

En el budismo se hace una clara distinción entre conocimiento y sabiduría.

El conocimiento es comprender algo con la mente (ideas, conceptos, enseñanzas); es una creencia o comprensión intelectual. Es la huella interna que se produce cada vez que se conoce algo y que posteriormente permanecerá en la memoria. 
La sabiduría es vivir y experimentar directamente lo comprendido, lo cual surge de la combinación del conocimiento con la práctica budista, la atención consciente y la experiencia directa.

Entender que “todo fenómeno-cosa” cambia es conocimiento.
Aceptar que “todo” cambia sin “aferrarse” a ello es sabiduría.

Saber que las opiniones cambian es conocimiento.
No vivir condicionado por ellos es sabiduría.

Entender que el dolor es inevitable es conocimiento.
No convertirlo en más sufrimiento es sabiduría.

Entender que el tiempo nos limita es conocimiento.
Priorizar lo esencial es sabiduría.

                                                                 SEGUNDA PARADA.

El conocimiento acumula información. La sabiduría transforma la forma de vivir.

El conocimiento es un proceso cognitivo complejo que te permite comprender, interpretar y dar sentido a lo que te rodea. En pocas palabras, es lo que sabes y cómo lo sabes. Este conocimiento es intelectual: se basa en leer un texto, escuchar una enseñanza y comprender una idea o creencia. Como, por ejemplo, saber que la mente influye en las emociones y que todo en este mundo cambia. Esto será importante, pero por sí solo no transforma a la persona; sigue siendo conocimiento.

La sabiduría, en cambio, es conocimiento vivido. Surge cuando lo comprendido se experimenta directamente en la mente y el cuerpo. Al surgir, cambia la forma en que reaccionas, sientes y actúas. Es sabiduría, entonces, cuando ese conocimiento se convierte en "percepción estable" y transforma tu forma de ser y de estar en el mundo. 

Por eso el budismo enseña que la sabiduría se desarrolla básicamente a través de tres pasos:

1. Escuchar o aprender : recibir conocimientos (de enseñanzas, ideas, etc.). 
2. Reflexionar : cuestionar , comprobar si tiene sentido en la propia experiencia. 
3. Prácticar : medita y alcanza la realización directa: observa la mente, las emociones y el cuerpo hasta que la comprensión se vuelva directa y estable.

La sabiduría surge en el tercer nivel: cuando la comprensión se convierte en una experiencia directa y estable. Por lo tanto, prácticas como la atención plena, la compasión o la regulación emocional no solo buscan saber más, sino ver con claridad cómo funciona la mente. Cuando esto sucede, la persona no necesita esforzarse para cambiar: el cambio surge de forma natural. Se produce una transformación mental natural, que no consiste en saber más, sino en ver de forma diferente.

En pocas palabras, la sabiduría surge en la meditación profunda cuando 
La mente "ve", "descubre" directamente la naturaleza de los fenómenos. 
Cuando entiendes la verdad del fenómeno.

Por ejemplo, ante la ira, el conocimiento sabe qué es y cómo funciona; puede decir: "Es una emoción", "Estoy enojado". Sabe perfectamente que la ira es transitoria y, sin embargo, (sabiéndolo), reacciona impulsivamente. Opera externa y conceptualmente, a nivel de datos. La sabiduría, en cambio, integra la experiencia mentalmente, ve el contexto y comprende las consecuencias más profundas. Discierne cuándo, por qué y cómo actuar, trascendiendo la reacción automática (la impulsada por el conocimiento). No se limita a explicar el fenómeno, sino que lo comprende desde dentro, logrando una "experiencia mental directa" con él, expandiendo su sabiduría.

                                                 Sin sabiduría, la emoción gobierna. 

El término "experiencia directa" se entiende mejor con un ejemplo: decir "la ira es dañina" es una idea, un contexto mental. Observar cómo surge la ira en la mente, sentir su tensión en el cuerpo y verla desaparecer es una experiencia directa. No requiere interpretación ni análisis previos; es la percepción inmediata de lo que sucede en la consciencia. Es la mente sabiendo lo que sucede en ella.

Debemos aclarar que el conocimiento y la sabiduría pueden referirse a lo mismo, pero no significan lo mismo. El conocimiento tiende a decir: esto es así o esto es así y punto, como si fuera algo fijo, claro y definitivo. Requiere un proceso de descripción, definición, clasificación y explicación de causas y efectos. Pues bien, el conocimiento busca certezas.
La sabiduría comprende que puede funcionar así en el momento y bajo ciertas condiciones, pero que, según el contexto, puede cambiar y comprende que no es algo sólido, permanente ni definitivo.
Si lo analizamos más a fondo: el conocimiento habla de la experiencia (la explica) y la sabiduría reconoce la naturaleza de la experiencia a medida que se desarrolla. Consigue, por ejemplo, ver que estas certezas son siempre parciales y temporales, y considerando estos elementos, discierne. Es una experiencia mental directa.

TERCERA PARADA.

El conocimiento informa, la sabiduría transforma. 

El budismo no pretende acumular ideas, sino despertar una comprensión profunda que libere del sufrimiento y genere mayor claridad, equilibrio y compasión en el propio ser. 

Repasemos algunas expresiones clásicas de maestros budistas con una breve explicación general, para profundizar en el enfoque que adoptan:

Buda : "Así como el océano tiene un solo sabor, el sabor de la sal, mi enseñanza de liberación tiene un solo propósito: la sabiduría".

El conocimiento no es el fin; la meta es alcanzar la sabiduría: “liberarse del sufrimiento” a través de la sabiduría interior que es posible generar.

Nagarjuna : "La sabiduría surge de comprender profundamente la dependencia de todos los fenómenos o cosas".

No basta con comprender ideas o descifrarlas: la sabiduría surge al ver directamente cómo todo está "conectado" o "interconectado", y eso cambia la percepción de la persona. Cuando comprendes que todo está interconectado, la compasión cobra mayor significado en tu propio ser.

Tsongkhapa : "Sin estudio no hay claridad; sin práctica (meditativa) no hay transformación".

El estudio del conocimiento bajo la práctica budista meditativa convierte ese conocimiento en sabiduría.

Dalai Lama: "La sabiduría no es sólo saber qué es correcto, sino actuar correctamente de forma natural".

Cuando hay sabiduría, la conducta cambia, mejorando sin esfuerzo la forma de actuar del individuo.

Milarepa : “Muchos conocen el camino; pocos lo recorren”.

El conocimiento no transforma el ser si no se practica.

En el budismo, la sabiduría se despierta a través de la experiencia interior; por lo tanto, al practicar (entrenar) el conocimiento, se logra una transformación mental que te transforma desde dentro. No es que ahora seas una persona diferente; solo has transformado la información en sabiduría, y de ahora en adelante verás de esta nueva manera: con esta sabiduría.

                                               El conocimiento es tener información.
La sabiduría consiste en convertirla en buen juicio. Actuar desde el bien.

CUARTA PARADA. 

La sabiduría y la compasión deben ir juntas.

En el budismo Mahayana, la unión de prajñā (sabiduría) y karūṇa (compasión) es una condición para la liberación, el despertar o la iluminación budista. 

La compasión sin sabiduría es querer aliviar el malestar sin pensar en las consecuencias. Esto se puede ver con un ejemplo: un amigo le dice: «Tranquilo, no es tan grave. Tu jefe siempre exagera, eres un tonto». En otras palabras, lo consuela, pero no lo ayuda a cambiar. Es compasión sin sabiduría: te da consejos que intentan  aliviar el malestar presente, pero sin pensar en el futuro. La compasión necesita sabiduría para guiarse bien.

                         La compasión sin sabiduría puede convertirse en lástima.
La sabiduría compasiva  se vuelve transformadora.

La sabiduría sin compasión se aplica sin consideración emocional; es decir, se aplica lo correcto sin medir su efecto. Siempre puedes tener razón, pero no ves el intento de ayudar. La sabiduría necesita compasión porque sin cuidado ni protección puede hacer más daño que bien. La sabiduría indica lo correcto y la compasión garantiza que la verdad presentada sea útil y no destructiva. 

Lo que está claro es que un ser sin sabiduría ni compasión no comprenderá la verdad.  Tampoco sentirá el dolor ajeno, pues actuará para su propio beneficio.
La sabiduría debe ir siempre de la mano de la compasión y viceversa porque  cada una corrige el límite del otro y juntos generan acciones correctas y responsables.
Ambos se complementan: el primero aporta lucidez y perspectiva; el segundo, empatía y orientación hacia el bienestar. Cuando actúan juntos, la respuesta no solo es correcta, sino también humana, porque existe conciencia de las consecuencias y siempre se buscará el beneficio para quien la reciba.

 Saber que todo vínculo humano es impermanente es conocimiento.
Por lo tanto, amar sin poseer es sabiduría.

¿Quién nos da derecho a controlar o querer cambiar al otro?
¿Quién piensa que uno puede cambiar al otro?
Busquemos sabiduría y compasión, ahora es mejor,

Entonces la Sabiduría ve claramente cómo funciona la experiencia; comprende que el sufrimiento surge del apego: el deseo, la ignorancia y el yo con sus reacciones automáticas. Esto significa reconocer que todo cambia, que las emociones son fugaces y que no existe un "yo" fijo. Es, en resumen, una  comprensión profunda y directa de la realidad.
Por otro lado, la compasión es sensibilidad hacia el sufrimiento propio y ajeno. No debe confundirse con la piedad ni la debilidad. Es un impulso para aliviar el dolor. Surge naturalmente cuando los seres experimentan miedo, pérdida, deseo o dolor.  Esta es la razón fundamental por la que siempre deben caminar juntos.

QUINTA PARADA.

Aquí repasaremos lo que piensan los grandes maestros budistas. Aunque lo explican desde diferentes perspectivas, lo cierto es que afirman lo mismo desde diferentes puntos de vista.

Con sede en NAGARJUNA :

Según este maestro, la diferencia entre conocimiento y sabiduría es radical.  Enseña que el conocimiento conceptual es necesario, pero limitado. Sirve para orientarse, dialogar y operar, pero no capta la realidad última de las cosas. Por lo tanto, obsesionarse con las ideas solo producirá apego intelectual y sufrimiento. La sabiduría, en cambio, surge cuando la naturaleza de los fenómenos se percibe directamente como impermanente, carente de existencia inherente (vida per se) e interdependiente. Esto no significa que "no existan", sino que no existen por sí mismos, de forma fija o independiente. Todo surge en dependencia, todo se desarrolla en interdependencia.  

Para Nagarjuna, la verdadera sabiduría:

No es sólo otra visión. 
Es el colapso del apego a las visiones.
Por eso afirma en su libro que incluso la enseñanza del vacío debe abandonarse: es decir, cuando se comprende el vacío, la mente deja de aferrarse y, con ella, el sufrimiento disminuye. 
Según él, la sabiduría no añade nada nuevo a la mente, sino que elimina el error fundamental de creer que las cosas, incluido el yo, existen en una forma fija (inmutable) y separada (independiente).
Nota: Tenemos sabiduría o claridad, solo que esta se encuentra oscurecida o nublada en la mente.

Basado en TSONGKHAPA

Según Yhe Tsongkhapa, la transformación del conocimiento en sabiduría no ocurre mediante la acumulación de información o mediante la experiencia mística espontánea, sino mediante un análisis riguroso , una meditación estable Conducta ética . Tres experiencias necesarias para el logro integral. 

Es un proceso sistemático. Su estructura central es:

1. Escuchar (estudio correcto),

Aprender las enseñanzas con precisión lógica.
Eliminar la ignorancia conceptual.
Aquí adquirirás conocimiento intelectual.

2. Reflexionar (análisis crítico),

Cuestionar, debatir, buscar contradicciones.
Demuestra racionalmente la vacuidad y la interdependencia.
Aquí el conocimiento se convierte en convicción firme.

3. Meditar (familiarización directa),

Se trata primero de estabilizar la mente (Samatha) y luego aplicar una visión penetrante (Vipasana). Así, la comprensión deja de ser una idea y se convierte en una experiencia directa, vivida y no conceptual. De aquí proviene la sabiduría.     
          
LA SÍNTESIS OPERACIONAL IMPLICA:
Ética permite estabilizar el comportamiento.
Concentración permite estabilizar la mente.
La sabiduría  permite eliminar la ignorancia.

Para Nagarjuna y Tsongkhapa, la sabiduría es la visión directa de la vacuidad (vacuidad, no-yo e interdependencia), alcanzada mediante el análisis lógico y la meditación profunda, no una intuición vaga ni una creencia espiritual
Consulta la entrada al Óctuple Sendero.

 Sexta parada

A continuación informamos algunos de lo que aprendimos:

Comprensión de la interdependencia.

Antes de culpar a una persona por un error, considere el contexto, la presión, el sistema, las diversas o posibles causas.

La sabiduría consiste en ver las causas y las condiciones, no necesariamente en buscar culpables absolutos.
Primero, comprendamos con sabiduría y no olvidemos que existe una interdependencia entre los fenómenos o las cosas, para que nos guíe hacia el fin justo y bueno. El castigo no siempre es la solución. 

Comprensión lúcida y compasiva

Es ayudar a alguien sin generar dependencia, sin buscar retribución ni sacrificarse destructivamente.

La sabiduría es compasión con límites claros.

Entendiendo la aceptación del cambio.

La sabiduría es adaptabilidad, no resistencia.

  Séptima parada .

Sabiduría significa ver la realidad sin distorsión. Es dejar de proyectar falsedades. Es, sin duda, haber alcanzado la plena claridad interior; es haber limpiado la mente de oscuridad e impurezas.

Veamos la claridad interior como una mente despierta, estable y sin distorsiones que reconoce la naturaleza cambiante y vacía de lo que aparece; y que cuando hay claridad, hay menos sufrimiento y surge la sabiduría.  Véase la entrada Vacuidad.                                       

La sabiduría budista consiste en aprender a ver la realidad correctamente sin engañarse. Es la claridad o lucidez interior que permite ver la realidad del fenómeno o la cosa tal como es, a través de las capacidades de la propia mente:

a) de comprensión directa, donde la mente no requiere de intermediarios y no depende de razonamientos, comparaciones ni nada más. 

b) de no necesitar conceptualizar, sin la intervención de ideas, categorías o etiquetas. La mente percibe antes de que aparezca el pensamiento que interpreta, y 

c) Ver la realidad tal como es: se refiere a ver los fenómenos en su naturaleza profunda: donde se percibe que  son impermanentes, interdependientes y carecen de identidad fija  (No-Yo). También carecen de existencia inherente. En este escenario, se pueden ver como realmente son.
 (Véase la entrada "Mente y la Primera Verdad Noble").

Cuando la sabiduría está presente, varios factores positivos te acompañan: menos drama, menos reacciones automáticas (basadas en el conocimiento), menos ego herido, más calma, más empatía, más ecuanimidad, más compasión, menos miedo, una mente más estable y plena claridad. Si consideras que el ego no aparecerá, por lo tanto, no responderá cuando hables; serás tú en tu propia claridad, en tu propia sabiduría.

¡Qué maravilla! Enfrentarás tus relaciones con los factores positivos que brinda la sabiduría, haciéndolas fructíferas de principio a fin. Vivirás mejor en este mundo.  Ver la entrada Vacuidad.     

A medida que la sabiduría se desarrolla, se logran mejoras internas (algunas de las cuales veremos más adelante), hasta alcanzar la sabiduría suprema o total, que es la que presentó el Buda. A lo largo de este camino, la persona se desarrolla y es capaz de apreciar o comprender naturalmente los avances que se producen, por ejemplo:

Baja ansiedad
No te asustes si algo se pierde, se daña o se transforma.
Bajo apego 
Disfruta de lo que tienes sin el miedo constante de perderlo o de que se rompa.
Liberación del ego 
No necesitas defender tu imagen todo el tiempo. Discute menos y escucha más.
No se ofende fácilmente. No necesita ganar discusiones.
Calma en los conflictos 
Al no tomar todo personalmente, puedes responder con equilibrio.
Mejores decisiones
Porque no actúa por miedo, por orgullo o por carencia, 
Más bien, puede actuar con mayor claridad.
 Compasión natural
Porque puedes ver que todos están atrapados en el apego y la ignorancia, 
En lugar de juzgar, surge la comprensión.
Puedes ser amable, pero no ingenuo. Puedes poner límites sin ser agresivo.
Libertad interior
No depende tanto de que las cosas vayan bien para estar bien.
Mantiene la compostura en situaciones tensas. 
escucha profunda
No interrumpa ni prepare una defensa mientras otra persona esté presentando. 
Busque comprender en lugar de imponer.
Humildad natural
No necesitas demostrar que lo sabes. Puedes decir "no sé" sin sentirte incómodo.
Respuestas sencillas y claras
No compliques las cosas innecesariamente. Va directo al meollo del problema.
Coherencia entre palabra y acción
No prediques algo que no puedas practicar.
Flexibilidad
Se adapta al cambio. 
Tiene una presencia real.
Cuando él está contigo no está en el pasado ni en el futuro.
Él está presente y no le importa su celular.

A medida que creces internamente, la sabiduría deja de ser un esfuerzo consciente. Se convierte en una estructura interna que logra una forma estable de percibir, decidir y relacionarse con el mundo cambiante. La sabiduría convierte la variabilidad del mundo en un entorno navegable. Como dice la fábula, no disipa la tormenta, sino que te convierte en un mejor navegante. Antes intentabas controlar el clima, ahora ajustas las velas. Ahora actúas con la energía necesaria, no con la ansiedad acumulada. En resumen, es porque ya tienes la capacidad de interactuar desde una perspectiva estable y no desde un contagio emocional. 

La verdadera naturaleza de los fenómenos es que son:
impermanente, interdependiente, carente de identidad fija (No-Yo) y vacío de existencia inherente (existencia per se). 

OCTAVA PARADA. 

                 El monje y la cuerda.

Un monje caminaba al anochecer por el patio del monasterio.
De repente se detuvo: frente a él, una serpiente.
Su cuerpo se tensó. Pensó: "Si continúo, me morderá".
Esperó un rato, paralizado.
Entonces recordó la instrucción de su maestro: 
Antes de creer en tu miedo, examínalo.

Se acercó lentamente con una lámpara.
No era una serpiente.
Era una cuerda vieja.
El miedo desapareció al instante, no porque la cuerda hubiera cambiado,
sino porque su comprensión había cambiado.

A la mañana siguiente, le dijo al maestro: 
La serpiente nunca estuvo allí. Pero mi sufrimiento era real, aunque creía que existía por sí solo.
El maestro respondió:
Así funciona el ego, el yo. Así funcionan los problemas. Una mente oscurecida crea serpientes donde hay cuerdas. En ese momento, el monje comprendió: no debía controlar el mundo, debía ver con claridad. Debería haber visto con más sabiduría.

Moral La ignorancia crea peligro. La sabiduría disuelve lo que nunca tuvo existencia propia.

Aquí podemos apreciar cómo la mente influye en uno; el monje, impulsado por el miedo, vio una serpiente. Si su mente hubiera estado lúcida, no distorsionada por la ignorancia, habría visto la cuerda.

NOVENA PARADA

Conclusión final:

Ver la realidad con más claridad es distinguir 
entre la apariencia y  la  naturaleza profunda de los fenómenos.

La sabiduría implica una percepción clara de la naturaleza de la realidad, lo que permite superar la ignorancia y las ilusiones del mundo material. 
Según el budismo, la sabiduría es la correcta comprensión de la naturaleza del ser y de los fenómenos, para lo cual ofrece una serie de técnicas, entre ellas las necesarias para purificar la mente y optimizar su funcionamiento, lo que permite alcanzar el despertar, es decir, lograr la perfecta percepción de las cosas tal como son alcanzándose la claridad una vez disuelta la oscuridad y la confusión mental del ser. 
Como enseñan los maestros, cuando la oscuridad de la mente se disipa, emerge la claridad que siempre ha estado presente. Es  como un cielo sin nubes que permite la aparición de la sabiduría.

Podemos afirmar que nuestro grado de sabiduría se relaciona con nuestra proximidad a la verdad. Entendiendo por verdad la correspondencia con la realidad tal como es: a menor distorsión, mayor sabiduría. Por ejemplo, es deseable estar lo más alejado posible del ego, ya que actúa como un filtro que interpreta todo, desde la autoprotección, el deseo y el miedo, distorsionando la percepción. Mientras la experiencia se organice en torno a «esto me favorece» o «esto me amenaza», el ego está presente; la realidad no se percibirá tal como es, sino solo como afecta a la propia individualidad.

En resumen, la sabiduría no consiste en acumular información ni en tener muchas ideas correctas. Esta surge cuando dicha comprensión deja de ser una idea intelectual y se convierte en una visión directa y estable. Para ello, es necesario reducir la ignorancia, entendida como pensar : 
         que lo impermanente es permanente,
         que lo interdependiente es independiente,
         que el vacío tiene identidad propia,
         que hay un yo que sería el que afecta la experiencia.       
Debe quedar claro que nuestra percepción se distorsiona cuando percibimos como sólido, separado y permanente lo que en realidad es impermanente o cambiante, interdependiente y carente de esencia. Cuando esa percepción errónea se debilita, la experiencia se percibe tal como eres. Es claridad, no algo añadido, es sabiduría.                        
Cuando comprendas profundamente lo anterior, tu forma de actuar cambiará por sí sola. No necesitas esforzarte por ser amable, compasivo o responsable. Actuarás mejor porque ves con claridad, desde tu propia sabiduría. Es ver sin añadir interpretaciones, sin aferrarte, sin distorsión, sin ilusiones.
Por lo tanto, al final del camino, como Buda, se alcanza una comprensión directa y profunda de cómo funcionan la realidad y la mente. Si se logra ver que todo es impermanente (nada es permanente), comprender que el sufrimiento surge del apego y la ignorancia, reconocer que no existe un "yo" sólido e independiente, comprender que todo es interdependiente y carente de esencia, y ser capaz de actuar con claridad y compasión desde esa misma comprensión
No es conocimiento intelectual, sino una experiencia interna que transformó la forma de percibir y vivir. Ya no hay velo mental que oculte la mente, ni confusión ni percepción distorsionada. Es la mente plenamente despierta que conoce a la perfección las leyes y la naturaleza de la realidad.

El grado de sabiduría no depende de cuántas verdades poseas,
pero cuánta distorsión ha desaparecido en tu manera de percibir.

Finalmente: 
El conocimiento se convierte en sabiduría cuando deja de ser "conceptual" y se convierte en una "visión directa de la realidad" (tal como es). En el ámbito budista, la transición del conocimiento a la sabiduría ocurre cuando los principios de impermanencia (nada es permanente), no-yo (no existe yo) e interdependencia (todo es dependiente; cada experiencia surge debido a causas y condiciones), en lugar de ser vacíos, dejan de ser ideas intelectualmente entendidas (conocimiento) y se convierten en una comprensión directa y vivida (sabiduría) que guía naturalmente la percepción y la acción con dicha sabiduría. Las características enunciadas de la realidad de los fenómenos vivirán con claridad en la mente, porque las oscuridades o errores de la comprensión de la realidad se han eliminado de ella (la meditación entra en juego). 
 Esta presencia ya no requiere un esfuerzo consciente, ya que operan en tiempo real.

Aunque pueda pensarse que se está pasando por alto el aporte –la explicación de la meditación o de las verdades por ejemplo–, nos hemos referido a lo que constituye el núcleo de la visión liberadora.
Ver Entradas: Meditación y las dos realidades o verdades.

Conclusiones:
  • El objetivo del budismo no es acumular conocimientos, sino desarrollar la sabiduría que nos libera del sufrimiento.
  • La sabiduría surge cuando las ideas intelectuales se transforman en comprensión directa de la realidad a través de la práctica meditativa y la reflexión.
  • Esta comprensión reduce la ignorancia, el apego y las reacciones automáticas, permitiéndote actuar con claridad, equilibrio y compasión.
  • La sabiduría consiste en percibir la realidad tal como es, sin distorsiones del ego ni creencias conceptuales.
  • La verdadera realidad o naturaleza de los fenómenos es que son  impermanentes, interdependientes, carentes de identidad fija (No-Yo) y vacíos de existencia inherente (existencia per se). 

La sabiduría de la que hablamos nos permite ver la realidad.
 de las cosas sin ningún tipo de distorsión mental.  
Quien lo ve así sólo puede transmitir la verdad.

El proceso de transformación de la percepción (la verdad última) es lento; requiere tiempo y amor por la verdad. No te desanimes; a medida que progresas y ves resultados, nacen impulsos que se transforman en energía para continuar el camino.

K. Dondrup T.


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