UNA
COMPOSICIÓN FILOSÓFICA DEL BUDISMO: VISIÓN DE UN SISTEMA INTEGRAL.
V1.2
INTRODUCCIÓN.
Los
lectores y practicantes del budismo pronto descubren que esta tradición posee
una profundidad filosófica mucho mayor de la que inicialmente imaginaban.
Comprenden que de sus enseñanzas surge una rica estructura doctrinal cuya
complejidad difícilmente puede abarcarse en un solo libro.
La
filosofía budista se organiza como un sistema de capas y niveles, estrechamente
interconectados por una red de significados y relaciones. Cada uno de sus
elementos refuerza y complementa a los demás, formando una red de
interdependencia en la que a veces resulta difícil comprender plenamente una
parte sin considerar mayor amplitud. No se trata de áreas o entidades
separadas, sino de un modelo integrado para comprender la realidad y la
profunda transformación de la vida humana.
Desde
sus inicios, se basa en las enseñanzas de Gautama Buddha.
Posteriormente, su desarrollo filosófico fue sistematizado por maestros
como Nāgārjuna, Asaṅga, Āryadeva y Dharmakīrti. Además, hubo otros
maestros que destacaron en el pensamiento filosófico y contemplativo budista,
como Vasubandhu, Śāntideva, Atiśa, Tsongkhapa,
Padmasambhava y Buddhapālita, que también contribuyeron a su obra.
En
el budismo, tradicionalmente se distinguen tres "vehículos" (yānas)
principales, asociados con el camino de los primeros discípulos (Śrāvakayāna) y
representados actualmente por las tradiciones Theravāda, Mahāyāna y
Vajrayāna . Desde la perspectiva del budismo tibetano, el Vajrayāna se
basa en las enseñanzas del Mahāyāna, que, a su vez, se fundamentan en las bases
filosóficas del budismo primitivo. Más que sistemas independientes, estos
vehículos constituyen desarrollos progresivos de la misma estructura doctrinal.
Cada uno cumple una función específica dentro de un marco coherente. No se
trata de una secuencia temporal rígida, sino de una arquitectura lógica en la
que cada nivel construye, refuerza y sustenta al siguiente.
La
filosofía budista constituye una compleja arquitectura del pensamiento y la
transformación humana. No es solo una tradición espiritual, sino también un
sistema filosófico con profundas implicaciones metafísicas. Integra reflexiones
sobre ontología, epistemología, ética, filosofía de la mente, lenguaje,
práctica contemplativa y liberación, con el propósito de comprender las causas
del sufrimiento y cómo superarlo.
ALCANCE
METODOLÓGICO:
Este
trabajo utiliza categorías de la tradición filosófica contemporánea - como la
ontología, la epistemología, la filosofía de la mente, la ética y la
antropología filosófica, entre otras - como marco analítico para estudiar las
ideas principales del pensamiento budista. La cosmología budista (cosmos -
estudio) no se integra como parte del objeto de este trabajo; sin embargo, se
rescatan aquellos aspectos necesarios para el desarrollo temático.
Las
categorías no pretenden afirmar que las escuelas budistas tradicionales hayan
organizado su reflexión bajo estas mismas divisiones conceptuales. Más bien,
constituyen una herramienta interpretativa que permite presentar
sistemáticamente los diferentes aspectos de una tradición filosófica que,
históricamente, ha integrado la comprensión de la realidad, el conocimiento, la
mente, el comportamiento ético y la liberación espiritual como dimensiones
interrelacionadas de una misma investigación. De este modo, la
estructura adoptada busca facilitar el análisis filosófico del budismo desde
una perspectiva distinta que permita relacionar los conceptos de forma natural,
respetando la diversidad de sus escuelas y desarrollos históricos.
Algunos
conceptos podrían abrirse en dos para ir a dos o más dimensiones diferentes. Se
ha preferido no repetir materias y mantenerla en la que se estima mas
representativa, y en la otra dimensión solo atenerse a lo necesario de materia.
El Karma explica la dimensión moral del proceso y samsara
describe el proceso existencial en el que ese karma opera. Por ello karma esta en
ética filosófica y samsara esta en Antropología. Normalmente en ética práctica se
INSPIRACIÓN
PARA REALIZAR ESTE TRABAJO
La
motivación para realizar este trabajo surge del reconocimiento de que las
enseñanzas del budismo poseen una estructura coherente, profunda, integral,
amplia y, por supuesto, interrelacionada, cuya comprensión no siempre es
sencilla. La intención es abordar esta vasta visión budista de una manera más
accesible, orientada y comprensible para estudiantes, practicantes y todas
aquellas personas interesadas en conocer sus principios, reflexiones y
propuestas sobre la existencia humana. Desde este enfoque, el presente trabajo
busca servir de puente de entendimiento, enriqueciendo la reflexión filosófica,
espiritual y personal de quienes se acercan a su contenido.
PRIMERA PARTE: ARQUITECTURA FILOSÓFICA DEL
BUDISMO.
Desde
el diagnóstico del sufrimiento hasta la comprensión de la realidad.
Esta
parte abarca la naturaleza del sufrimiento, sus causas, la estructura de la
realidad y los medios para su transformación.
I.
DIMENSIÓN EXISTENCIAL: DIAGNÓSTICO DEL SUFRIMIENTO.
La
filosofía budista parte de la perspectiva de que la existencia condicionada
implica un grado de insatisfacción o sufrimiento (dukkha). Este diagnóstico
puede entenderse en tres matices:
El
sufrimiento manifiesto (Dukkha) implica dolor
físico, enfermedad, pérdida, frustración y sufrimiento visible. Los
animales también experimentan este tipo de sufrimiento e intentan evitarlo.
Dukkha
se asocia con el cambio: es la transformación de las
cosas o de los fenómenos mismos. Dado que las experiencias placenteras no son
permanentes, su transformación o desaparición provoca descontento o
sufrimiento.
Dukkha
estructural: el
sufrimiento tiene su origen en la naturaleza misma de los "fenómenos
condicionados": al ser compuestos, impermanentes e interdependientes, son
intrínsecamente inestables y vulnerables; por lo tanto, la experiencia del
bienestar está condicionada por causas y circunstancias específicas, de modo
que cuando estas condiciones cambian, esa experiencia inevitablemente cambia o
cesa, o si se quiere prolongarla, no se puede, y eso es
sufrimiento.
Dukkha no se limita al dolor psicológico, sino que apunta a la vulnerabilidad
estructural de toda experiencia condicionada, la cual está sujeta a cambios y,
por lo tanto, es incapaz de ofrecer una satisfacción completa y
permanente.
La
raíz de esta condición de dukkha es avidyā (ignorancia
fundamental), entendida como una percepción distorsionada de la realidad que
interpreta los fenómenos impermanentes, condicionados e
interdependientes como permanentes, independientes y dotados de una esencia
propia. Esta ignorancia está representada en los primeros doce eslabones del
origen dependiente, ilustrados simbólicamente en la Rueda de la
Vida, que explica paso a paso cómo surge y se perpetúa el ciclo de
sufrimiento característico de nuestra existencia condicionada (Origen
Dependiente). En general, estos eslabones representan el proceso por el cual
los seres permanecen atrapados en el ciclo de nacimiento, muerte y
renacimiento, conocido como samsara .
Principios
clave involucrados en esta dimensión:
- Impermanencia (Anitya): Todo cambia constantemente: las
emociones, el cuerpo, las relaciones, las circunstancias, la naturaleza,
incluso los pensamientos. Nada es fijo ni perdurable.
- No-yo (Anātman): el ser humano no tiene un yo
permanente.
- Insustancialidad de los fenómenos: ningún fenómeno o
cosa tiene una esencia fija o permanente.
- Origen dependiente (Pratītyasamutpāda): todo surge en
dependencia de causas y condiciones; nada existe de forma aislada o
independiente.
- Sufrimiento (Dukkha).
- Posibilidad del cese del sufrimiento: puede terminar
con el cese del apego, el deseo y la ignorancia, dando lugar a la
liberación (nirvana).
Con
este fin, la filosofía budista parte del análisis de la experiencia, en lugar
de partir de supuestos metafísicos. El dilema existencial se aborda mediante
las Cuatro Nobles Verdades y su Óctuple Sendero, el primer
sermón de Buddha a los seis compañeros del ascetismo, en el Parque de los Ciervos
en Sarnath cerca de Varanasi (India), constituyéndose así en la base de toda la
filosofía budista. Estas presentan las enseñanzas que abarcan desde el
diagnóstico del sufrimiento humano, pasando por sus causas, hasta la
posibilidad de superarlo y el método para concretarlo. Así daba paso al Camino
Medio entre el placer de vida de palacio y la mortificación que el mismo tuvo
que soportar como asceta. Las Cuatro Nobles
Verdades son: 1- nuestra existencia está condicionada por el sufrimiento
(dukkha), 2- el sufrimiento tiene una causa, 3- este sufrimiento se puede
terminar y 4- existe un camino para acabar definitivamente con el sufrimiento.
Este es el camino del Noble Óctuple Sendero budista, que reúne las actividades a
desarrollar en la búsqueda del logro final, en tres pilares: Sabiduría,
Ética y Meditación.
Desde
la perspectiva budista, las características básicas de la realidad se
resumen en los Cuatro Sellos del Budismo, que representan
los principios fundamentales de esta tradición filosófica. Estos sellos
describen las características esenciales de todos los fenómenos, es decir,
explican la naturaleza de la realidad y señalan el camino hacia la iluminación.
En la tradición Mahāyāna, se consideran una referencia fundamental para
comprender las doctrinas budistas. Por otro lado, en el budismo primitivo y el
Theravada se habla de tres sellos, considerando únicamente los tres primeros.
Comprender
los cuatro sellos permite enfrentar las dificultades de la vida con una
perspectiva basada en la aceptación del cambio, la reducción del apego y el
desarrollo de la sabiduría.
Es
necesario aclarar que los Cuatro Sellos del Dharma se presentan aquí en
la Dimensión Existencial, dado su alcance transversal a todas
las dimensiones de la estructura, ya que condensan la visión budista sobre la
condición humana y la naturaleza de la existencia: la impermanencia de los
fenómenos condicionados, la insatisfacción asociada al apego, la ausencia de
una esencia o yo inherente y la posibilidad del Nirvana como liberación.
Las
demás dimensiones se articulan a partir de este núcleo existencial. La Ontología
profundiza en la naturaleza de la realidad y la existencia, tal como
se entienden a través de los sellos budistas; la epistemología examina
cómo se conoce y se comprende esa realidad, aunando dicho conocimiento; la
filosofía de la mente y la psicología fenomenológica analizan
cómo la mente construye la experiencia y el sufrimiento; la ética deriva
las implicaciones prácticas de esta comprensión (los principios de la conducta
y la acción correctas); la lógica y el lenguaje exploran los
límites de la conceptualización y la expresión de estos principios; la
antropología reconsidera o reinterpreta la naturaleza del ser humano
desde la idea del no-yo-; la meditación es el método
contemplativo para investigar y realizar experiencialmente los principios de
los sellos; y la sabiduría y el nirvana expresan la
comprensión profunda de la realidad tal como es, donde el nirvana representa la
culminación del camino a través de la liberación (o la meta del camino
budista). De esta manera, esta visión existencial actúa como un eje articulador
que otorga coherencia sistémica a las diferentes dimensiones de la filosofía
budista que apreciaremos.
Los cuatro sellos son los siguientes.
- Todos los fenómenos condicionados son
impermanentes.
- Todos los fenómenos contaminados por el apego
son sufrimiento.
- Todos los fenómenos carecen de existencia
inherente (existencia per se).
- El nirvana es la paz.
Estos
sellos nos brindan criterios para comprender la realidad tal como es,
indicando, en primer lugar, que los fenómenos son impermanentes (y por lo mismo
nos provocan sufrimiento), están marcados por la insatisfacción (dado el apego
que se produce), carecen de un yo permanente y que el nirvana es
la liberación del sufrimiento, es decir, la liberación del condicionamiento
generado por la ignorancia y el apego. Este último se describe tradicionalmente
como paz suprema.
La Relación de los Cuatro Sellos
con las Cuatro Nobles Verdades las podemos apreciar definitivamente dado las
siguiente relaciones que se pueden desprender:
1.
La
primera reconoce la existencia del sufrimiento.
2.
La
segunda identifica las causas.
3.
La
tercera plantea la posibilidad de poner fin al sufrimiento.
4.
La
cuarta presenta el camino para alcanzar la liberación.
En las tradiciones Mahāyāna, el primer sello se entiende considerando que todos los fenómenos están condicionados por su origen de causas y condiciones.
Entonces entra en juego el concepto de las tres
características de la existencia o la naturaleza de la existencia: la impermanencia
(anicca), el sufrimiento o la insatisfacción (dukkha) y la ausencia de un yo
(anatta).
Estas características están presentes en todos los fenómenos
condicionados. Al no comprenderlas, sufrimos. Comprenderlas implica desarrollar
sabiduría, mejorar nuestra vida y dar pasos concretos hacia la liberación o el
despertar del ser humano.
Más
adelante, en la Dimensión del Nirvana, profundizaremos en el concepto de
nirvana.
II
ONTOLOGÍA DE LA INTERDEPENDENCIA.
La ontología budista estudia la naturaleza de la realidad , en
términos de cómo todos los fenómenos están interrelacionados y dependen unos de
otros.
Las ideas del budismo al respecto son las siguientes:
1.- Ningún fenómeno
existe realmente por sí mismo o es independiente.
2.- La creación
depende de causas y condiciones a través de la originación
dependiente. Nada existe por sí mismo, todo surge dependiendo de
causas y condiciones.
3- La realidad es
relacional y procedimental por naturaleza; algo que se construye a través de
las relaciones entre elementos o personas y que cambia o evoluciona con el
tiempo, en lugar de ser algo fijo, estático o aislado como una entidad
independiente.
Esta
filosofía se expresa particularmente en la escuela Madhyamaka ( Camino
Medio ), fundada por Nagarjuna (siglo II d. C.). Sus principales
contribuciones se refieren al desarrollo y profundización doctrinal:
- La base de la vacuidad (śūnyatā) (vacío, pero no
significa “nada”). Implica la ausencia de existencia inherente (existencia
por sí misma), interdependencia y el rechazo de alguna esencia permanente.
- La teoría de dos verdades o realidades: la convencional
y la realidad última.
- El esencialismo sostiene que los fenómenos pueden
considerarse poseedores de una naturaleza propia, permanente e
independiente. Pero en definitiva, no existe tal cosa como una esencia,
una sustancia fija.
- El rechazo al nihilismo: el vacío no significa
inexistencia absoluta, sino más bien la ausencia de la propia naturaleza o
esencia independiente.
- El rechazo al eternalismo (eterno): porque tampoco
apoya la existencia de una realidad absoluta, fija e inmutable. No hay
nada eterno (excepto el nirvana).
De
esta forma, la filosofía budista concibe el llamado Camino Medio, evitando
los extremos del eternalismo y el nihilismo, y demostrando que la realidad solo
puede entenderse desde la interdependencia. El budismo enseña que todo existe
gracias a una red de causas y condiciones: nada existe de forma completamente
independiente ni permanece inmutable, igual para siempre. Esta idea se conoce
como interdependencia y significa que los fenómenos surgen,
cambian y desaparecen en relación con otros fenómenos (causalidad).
Dadas ciertas causas y condiciones, el fenómeno adquiere el resultado. Todo
surge, cambia y desaparece en una red de interdependencia.
Para
ilustrar la interdependencia, utilizaremos un ejemplo bastante común basado en
una planta: no existe por sí misma ni porque posea una esencia
fija; depende de la semilla, el agua, la luz solar, el suelo y el clima. Si
falta alguno de estos elementos, no habrá planta ni flor.
Debemos
notar que la filosofía budista, especialmente la escuela Madhyamaka, sostiene
que todos los fenómenos son vacíos de existencia inherente. Esto no significa
que no existan, sino que existen de manera dependiente.
Recordemos
la famosa frase de Nagarjuna: "Aquello que surge de la dependencia, lo
llamamos vacuidad". Nos introduce al concepto de interdependencia y de la
no esencia fija.
III. EPISTEMOLOGÍA:
TEORÍA DEL CONOCIMIENTO.
La
epistemología, que se refiere al estudio filosófico del conocimiento,
sus fundamentos, métodos y criterios de validez, adquiere una dimensión
particular desde la perspectiva budista: la ignorancia fundamental no
reside necesariamente en la falta de información, sino en la profunda
distorsión de la percepción de la realidad y de uno mismo. Podemos creer que si
alcanzamos tal meta, seremos felices para siempre. La ignorancia consiste en no
reconocer la naturaleza cambiante de todas las cosas. Esta comprensión errónea
constituye una de las bases del sufrimiento condicionado y
de mantenerse en el ciclo del samsara .
Las
principales formas en que conocemos son:
- Percepción ordinaria.
- Inferencia lógica.
- Conocimiento meditativo directo.
La
tradición budista también desarrolla una sabiduría analítica en la que el
practicante analiza racionalmente sus percepciones o creencias habituales sobre
sí mismo, los fenómenos y la realidad. Este análisis filosófico prepara el
camino para que el conocimiento directo se desarrolle a través
de la meditación y la contemplación directa. En este sentido,
la razón (que permite el análisis, el cuestionamiento y la comprensión) y
la experiencia contemplativa no se oponen, sino que se complementan. Mediante
la meditación y la contemplación, estas verdades pueden experimentarse directamente.
Más
tarde, con Dignāga y Dharmakīrti, la epistemología budista
alcanza un alto grado de refinamiento con varias profundizaciones:
- Teoría de la validez cognitiva (pramāṇa): medios
o métodos (6) mediante los cuales se obtiene el conocimiento; por ejemplo:
pratyakṣa (percepción directa a través de los sentidos), anumāna
(inferencia o deducción), upamāna (comparación y analogía), etc.
- Estudio de la percepción válida y de los
mecanismos del error cognitivo; determinar qué características del
conocimiento son, de hecho, fiables y están libres de errores.
- Crítica de los universales (son propiedades
compartidas por varios individuos; belleza, bondad, animal, árbol): los
conceptos generales no existen como cosas independientes de la
experiencia.
Transmisión y
legitimación del conocimiento.
En la época de Buddha,
este enseñaba a los oyentes que memorizaban y después se repetían de
memoria para ir confirmando y mejorar. En los monasterios esta forma era lo
usual para la enseñanza, aún hoy se utiliza este método. Hubo cercanos a Buddha
que repetían la materia casi sin equivocarse.
Fuentes
del conocimiento Budista.
Tipitaka o Tripitaka (del pali ti ‘tres’
y pitaka ‘cestos, canastas’), conocido también como Canon Pali (Canon: textos en pali que constituyen el
cuerpo doctrinal), es la colección de los antiguos textos budistas, que del
cuerpo doctrinal y fundacional del Theravada y el Mahayana. Muchos años después se creo en función principal
de estos mismos, el Canon Vajrayana.
▪
Sutra-pitaka. La “canasta de las exposiciones dialogadas”
▪ Vinaya-pitaka.
La “canasta de la disciplina”
▪ Abhidharma-pitaka.
La “canasta de lo concerniente al Dharma”
Durante el
primer Concejo Budista realizado como tres meses después de la muerte de
Buddha, Ananda (ayudante muy cercano de Buddha) recitó el Sutra Pitaka y
Upali el Vinaya Pitaka. Los asistentes aceptaron las recitaciones y se
continuó preservando el Dharma oralmente. Durante el reinado del gran Rey Asoka
se conservó y se llevó a escrito en hojas de palma, durante el Cuarto Concejo
el 20 a.C. aproximadamente.
Cómo se recibe, valida y
transmite el conocimiento budista.
Linaje budista; quién transmite legítimamente la enseñanza. El
linaje permite una sucesión de transmisión de enseñanzas. El linaje budista es una cadena
ininterrumpida de transmisión de enseñanzas y prácticas que va desde el Buddha
histórico (Siddhartha Gautama) hasta los maestros, prácticantes y estudiantes.
Esta sucesión de maestro a discípulo garantiza la autenticidad y pureza del
conocimiento espiritual.
Por
ejemplo el linaje de la escuela Drikung Kagyu es: Vajradhara trasmitió las enseñanzas a Tilopa que
fueron traspasadas a su discípulo, el Mahasiddha Naropa (1016-1100),
y fueron sistematizadas como Las Seis Yogas de Naropa, meditaciones
que son consideradas como enseñanza esencial en el linaje Kagyu. Naropa
transmitió a Marpa (1012–1097), “El traductor” viajó del Tibet
a India para recibir instrucciones y posteriormente volvió al Tibet y difundió
las enseñanzas del Dharma. El discípulo más importante de Marpa fue
Jetsun Milarepa (1040-1123). Uno de los grandes yoguis del
Tibet. A través de su perseverancia y habilidad para aceptar todas las
circunstancias, logró la profunda realización de la naturaleza de la realidad
última. Sus enseñanzas están grabadas en las 100 mil canciones de Milarepa y
otras colecciones. Las enseñanzas de Milarepa fueron continuadas por Gampopa (1079-1153),
quien a una edad más avanzada conoció a Milarepa y practicando bajo su alero
recibió y realizó el verdadero significado de las completas enseñanzas. Uno de
los discípulos más importantes de Gampopa fue Phagmodrupa Dorje
Gyalpo (1110-1170), que a su vez fue el maestro de Kyobpa Jigten
Sumgön (1143-1217), quien estableció su propio linaje con el
Monasterio Drikung Thil, en el área de Drikung, dando origen así al linaje
Drikung Kagyu.
Iniciación budista.
Finalmente,
en esta dimensión se incorpora lo que se denomina iniciación budista porque
estamos en el lugar para aquellos elementos que transforman y orientan la
conducta. Las iniciaciones son requeridas en el budismo para ayudar en el
despertar de nuestro potencial de budeidad interior, nuestra Naturaleza Búdica.
Se realiza con un maestro calificado que concede permiso para iniciar ciertas
prácticas (meditativas) que fomentan que las semillas interiores despierten,
crezcan y te conduzcan al logro final. En dicho momento se esta recibiendo un
empoderamiento especifico donde, por ejemplo, se visualiza el Buddha Chenrezig
por lo que se despiertan semillas de la compasión. En esta iniciación se toman
votos y el refugio si fuera requerido. Después de recibir el empoderamiento se
puede practicar el sadhana correspondiente. Las iniciaciones dependen de cada
escuela, pero el objetivo final es el mismo. Esta es una ceremonia sencilla que
te convierte en un practicante laico (también hay mas avanzadas). En resumen,
se toma refugio en las Tres Joyas y se empodera recibiendo energías especificas
para que se desarrollen vía meditación acercándote a la mente de Buddha.
IV. FILOSOFÍA
DE LA MENTE.
La
filosofía budista de la mente no es simplemente psicología descriptiva; está
diseñada para entender o comprender cómo se forma la experiencia
consciente, cómo funciona y cómo se puede mejorar mediante el entrenamiento
mental. Entre sus componentes centrales se encuentran:
1.- La
teoría de los cinco agregados (skandhas) explica la constitución
dinámica de la experiencia personal. Estamos formados por cinco skandhas
(agregados): forma (cuerpo y fenómenos materiales), sensación, percepción,
formaciones mentales (intenciones, emociones, pensamientos, hábitos,
disposiciones mentales en general) y conciencia (s).
2.- La
transitoriedad de la conciencia, entendiendo los estados mentales como eventos
fugaces y condicionados.
3.- El
proceso de autoformación (del yo) donde la identidad se convierte en un proceso
dinámico y cambiante según las condiciones y el entorno, y no en algo fijo; no
como una esencia fija.
4.- La
capacidad de cambiar y mejorar los sentimientos perturbadores a través de la
meditación.
Algunos
de estos componentes, presentes en ciertas tradiciones, especialmente en la
Vajrayana, pueden ayudarnos a desarrollar sabiduría cuando estamos bajo la guía
o la tutela del maestro budista adecuado.
Buddha
nos enseña también que todos podemos despertar pues contamos con la naturaleza
de Buddha (Bhuddha Dathu), que fue lo que le permitió a él la Iluminación. Del
Sutra Tathagatagarbha (s III d.C) y trabajo de Barbara O´Brien – 08/2018. “Se registra en el Pali Tipitika (Pabhassara Sutta, Anguttara Nikaya 1.49-52) - Thanissaro Bhikkhu”.
En
la escuela Yogācāra , particularmente con los maestros Asaṅga
y Vasubandhu , también hay profundizaciones e ideas fundamentales:
- La conciencia base (ālaya-vijñāna). Es un
continuo de potencialidades kármicas (positivas y negativas) y hábitos
mentales del ser. A menudo llamada metafóricamente "conciencia
almacén", ya que los almacena.
- El esquema cognitivo
condicionado que organiza la experiencia. En esta tradición, la
experiencia del mundo siempre está facilitada por estructuras cognitivas,
hábitos mentales y disposiciones kármicas.
- Una visión dinámica o cambiante
de la mente, que es un flujo continuo de procesos condicionados y en
constante transformación.
Por
lo tanto, la filosofía de la mente constituye la base teórica para comprender
cómo se puede lograr la transformación interna, allanando el camino para el
análisis fenomenológico de la experiencia desarrollado en la siguiente
dimensión.
V. PSICOLOGÍA
FENOMENOLÓGICA (en el sentido contemplativo
budista)
Mientras
que la filosofía de la mente se ocupa de la naturaleza de
la conciencia , la psicología fenomenológica estudia la
experiencia subjetiva tal como se produce. Se interesa por todo tipo
de percepción, emociones y estados mentales que surgen, que dan forma a la
experiencia del individuo, y por los mecanismos mediante los cuales se puede
detener el sufrimiento. Algunos principios clave:
1-
La experiencia es el resultado de procesos mentales dinámicos y no
de la existencia de un yo permanente.
2.-
Las emociones aflictivas (klésas) que surgen en la mente se desarrollan o
surgen de la ignorancia, el apego y la aversión.
3.-
La percepción cotidiana está causada por hábitos perceptivos, emocionales y
cognitivos desarrollados a través de la experiencia.
4.- La
observación consciente (atención plena o plena consciencia) es una forma
inmediata de ver el proceso de construcción y experimentación de la
experiencia.
5.- El
cambio psicológico se produce de forma lenta y natural, como un desarrollo
gradual de la mente; a medida que la mente adquiere mayor claridad, se alcanza
la estabilidad emocional y la comprensión se vuelve cada vez más eficaz.
En
las tradiciones budistas, la observación fenomenológica es un método
fundamental para la práctica contemplativa. Mediante la
experiencia directa, es posible observar cómo se construye la
experiencia a través de procesos perceptivos, conceptuales y emocionales,
reduciendo así la confusión al respecto. La psicología budista no
solo describe la mente, sino que también comprende la estructura de la
experiencia consciente para modificarla (principalmente mediante la
meditación).
La
diferencia entre ambas disciplinas es la siguiente: la filosofía de la
mente examina qué es la conciencia y cómo funciona; la
psicología fenomenológica estudia cómo la conciencia experimenta
la realidad y cómo construye la experiencia subjetiva, es decir, cómo cada
persona percibe y vive el mundo.
VI. ÉTICA
FILOSÓFICA.
La
ética budista se basa en la interdependencia y la causalidad moral
(karma ). Las acciones no se evalúan según un mandato externo, sino
por sus causas, intenciones y consecuencias dentro de la red causal de una
misma experiencia. La idea en el budismo es que cada acción, dada
su intencionalidad, deja una huella en la continuidad de la mente y
contribuye a la creación o atenuación del sufrimiento.
Principios fundamentales:
1.-
La intención o voluntad (cetana) es el criterio moral básico. La calidad
ética de una acción depende de la motivación que la origina.
2.- La
compasión (karuṇā) es una reacción inevitable al reconocimiento de la
interdependencia entre todos los seres. Es una reacción a la comprensión de la
reciprocidad y al hecho de que todos los seres están conectados
(interconectados).
3.- El
ideal del Bodhisattva del Mahāyana (y Vajrayana) es integrar la aspiración del
despertar mental con el deseo de ayudar a todos los seres en el desarrollo de
la bodhicitta (intención mental de ayudar a todos los seres a liberarse).
4.- La sabiduría y la compasión son interdependientes: la sabiduría sin compasión es incompleta, y la compasión sin sabiduría es incapaz de discernir el sufrimiento y puede carecer del discernimiento necesario para aliviarlo. Un acto de compasión puede confundirse con lástima.
En el
budismo, la calidad moral depende principalmente de la intención.
Dos acciones aparentemente iguales pueden producir karmas completamente
diferentes según el estado mental con el que se relacionen. En pocas palabras,
una acción realizada con una intención virtuosa tiende a generar karma
favorable, mientras que una motivada por la codicia, el odio o la ignorancia
produce el efecto contrario. Es evidente, entonces, que el karma no
significa algo predeterminado, sino causalidad ética y psicológica basada en la
intención. Por lo tanto, la ética budista se centra en facilitar
elementos de guía conductual y prácticas de purificación para las tres
áreas del comportamiento humano: cuerpo, palabra/verbo y mente. Consideremos
que con el cuerpo se puede abrazar tanto como golpear a un ser, con la palabra levantar
el animo o se puede herir o dar órdenes de herir, y con la mente se puede
desear lo favorable o no favorable, tres frentes que pueden producir karma
positivo o negativo y que para el caso no favorable, nos facilita el purificar dicho karma.
Lo
anterior esta relacionado con las Cuatro Nobles Verdades y especialmente con su
Óctuple Sendero que incorpora las enseñanzas para el entrenamiento budista
divididas en tres áreas: Sabiduría, Ética y Disciplina Mental, cada una con sus
propios elementos de enseñanza.
La ética del
budismo no se limita a los principios morales, sino que también
abarca cómo entrenar la conducta y la mente. Cada pensamiento,
palabra y acción (menta, verbo y cuerpo) tiene un carácter kármico, donde las
acciones intencionales dan forma a las tendencias y condiciones futuras dentro
del flujo de la experiencia.
La ética es una poderosa disciplina de transformación interior. El cultivo consciente de acciones beneficiosas disminuye el apego, la aversión y la ignorancia, lo que a su vez nos permite desarrollar nuestra concentración y sabiduría. El comportamiento ético se convierte entonces en un código práctico, más que en un código moral convencional, y por lo tanto, en una herramienta de liberación.
El budismo no fundamenta, lo que entendemos por el bien o el mal sino en sus causas, intenciones y consecuencias. Nuestras acciones hábiles surgen de la generosidad, la compasión y la sabiduría, y nos conducen al bienestar y liberación. Las acciones no hábiles o negativas surgen de la codicia, la ira y la ignorancia, y contribuyen al sufrimiento.
El
apego, la aversión y la ignorancia constituyen lo que se denomina venenos
budistas. La ignorancia impide comprender la verdadera naturaleza de la
realidad. Así surgen el deseo -apego y la aversión que llevan a actuar y pensar
y reaccionar de una manera condicionada generando karma que llama al
sufrimiento, por ello, la comprensión correcta (sabiduría) permite alejar y
disminuir este ciclo.
Entonces,
todas las acciones meritorias y bienintencionadas no solo benefician a los
demás, sino que también contribuyen a nuestra felicidad, promueven el
crecimiento personal, generan karma positivo y favorecen un renacimiento favorable.
Debemos ser conscientes de las diversas maneras y ocasiones para generar mérito
que en el budista es muy apreciado. Durante el día, desde la mañana hasta la
noche, podemos observar y controlar las acciones relacionadas con el cuerpo, el
habla y la mente. Estas acciones deben estar guiadas por una buena intención y
una conducta virtuosa para generar mérito. La meditación genera méritos al que
la realiza y estos pueden dedicarse en beneficio de los demás. La dedicación del mérito tiene
beneficios para quien realiza la acción, incluso la meditación genera méritos
que deben dedicarse.
VII. LÓGICA
Y FILOSOFÍA DEL LENGUAJE.
El
pensamiento budista ha desarrollado una de las tradiciones lógicas más
sofisticadas de la filosofía clásica india, especialmente en la filosofía
de Dignāga y Dharmakīrti . Sus componentes principales son:
1- La
teoría de la inferencia lógica como instrumento para obtener conocimiento
válido.
2.- La
teoría de la exclusión (apoha) en la que los conceptos adquieren significado al
ser distinguidos de lo que no son y no porque sean esencias universales.
3.- La
crítica de la sustancialización conceptual o la forma en que los conceptos se
confunden con realidades con su propia existencia. Es la tendencia de la mente
a considerar que algo posee una existencia propia, independiente, permanente e
inmutable.
4.- Hacer la generalización del lenguaje como una construcción convencional, que es una herramienta útil de comunicación, pero que no puede revelar en absoluto la naturaleza última de los fenómenos.
Desde esta perspectiva, podemos ver que el lenguaje organiza la
experiencia y sustenta el conocimiento normal, incluso si el lenguaje no logra
expresar la realidad última en términos concretos.
VIII. ANTROPOLOGÍA
FILOSÓFICA.
La
antropología filosófica budista ofrece una perspectiva diferente del ser humano en
comparación con la tradición occidental clásica.
Con
principios básicos como:
1.- No
existe un alma o esencia permanente, inmutable, inherente o independiente.
2.- La
identidad personal es un flujo continuo de procesos físicos, mentales y
kármicos.
3.- La
mente es realmente capaz de transformarse a través de la meditación, la ética y
la compasión.
4.- El
sujeto no es una entidad fija y estática, sino un proceso abierto de
transformación. Pe: la mente es transformable.
Dado
que la identidad es fluctuante y depende de nuestros hábitos
mentales, podemos cambiarlos y, de este modo, volvernos más sabios, compasivos
y conscientes de nosotros mismos. Esta comprensión nos permite entender
que el sufrimiento no es un elemento permanente del ser
humano, sino un fenómeno condicionado que puede transformarse cuando cambian
sus causas y condiciones.
Como se mencionó anteriormente, el ser humano se compone de cinco skandas
o componentes para la realización de la experiencia personal, sin un yo
permanente, puesto que está sujeto a la impermanencia, es decir, al carácter
cambiante e inmutable de la persona y sus propios componentes. Estamos formados
por cinco skandhas (agregados): forma (cuerpo y fenómenos materiales),
sensación, percepción, formaciones mentales (intenciones, emociones,
pensamientos, hábitos, disposiciones mentales en general) y conciencia (s).
Mientras
esta persona no alcance el despertar o la iluminación, permanecerá sujeta al
ciclo del samsara, en un proceso de muerte y renacimiento ,
condicionado por el karma y la continuidad de los estados a
través de su conciencia . Esta continuidad existencial se
mantendrá hasta que alcance el despertar y, por lo tanto, logre la liberación
definitiva del samsara.
En
vista de lo anterior, se puede afirmar que el renacimiento es
la continuidad del proceso mental condicionado por el karma. Y lo que se
transporta es la conciencia.
Síntesis. A
continuación, algunos puntos clave de la primera parte:
1.- La
dimensión existencial: en referencia al diagnóstico del sufrimiento, permite
iniciar la investigación; el Dharma aparece como respuesta al problema central
del sufrimiento, estudia los problemas de la existencia, sus causas y
soluciones.
2.- La
ontología explica la naturaleza condicionada de la realidad. Proporciona una
comprensión de la naturaleza de la realidad: la impermanencia, la ausencia de
un yo fijo y la interdependencia de las cosas.
3.- La
epistemología muestra cómo conocemos la realidad. Analiza la experiencia
consciente, la percepción y la atención, y explica cómo la mente construye la
percepción de la experiencia o cómo interpreta lo que experimentamos en la
vida.
4.- La
filosofía de la mente explica, como fundamento, la construcción del yo, la
naturaleza de la conciencia y la impermanencia.
5.- La
psicología fenomenológica, al centrarse en la descripción de la experiencia
subjetiva, observa cómo cambian la autopercepción, las emociones y la realidad.
6.-
La ética filosófica mejora y transforma las causas del sufrimiento. Nos
guía hacia la bondad, la responsabilidad y la compasión.
7.- La
lógica y la filosofía del lenguaje relacionan el análisis conceptual, el uso
preciso del lenguaje y la investigación de los límites de los conceptos; nos
conducen a la claridad conceptual y a la precisión del pensamiento.
8.- La
antropología ofrece una concepción del ser humano: un ser condicionado por
hábitos, deseos y estructuras mentales, pero capaz de transformarse. Sujeto al
ciclo del samsara.
SEGUNDA PARTE: LA DIMENSIÓN
SOTERIOLÓGICA DEL BUDISMO
De la comprensión filosófica a la
práctica transformadora.
El
despertar budista no es una “salvación” por intervención superior o divina,
sino una liberación alcanzada mediante la transformación de la comprensión y la
conducta personal. En esta segunda parte, revisaremos los conceptos
y prácticas involucradas.
IX. ÉTICA
PRÁCTICA (śīla).
La
filosofía budista es inseparable de su profunda dimensión ética, claramente
explicada en las Cuatro Nobles Verdades. Es evidente que no basta con
comprender intelectualmente las enseñanzas; es necesario vivirlas. Cabe
destacar que la conducta correcta es una parte esencial del camino hacia la
liberación (o Iluminación).
Los Cinco Preceptos (votos básicos) : Para los practicantes laicos, existen cinco compromisos fundamentales. Se trata de un entrenamiento conductual voluntario (sikkhāpada), cuyo objetivo es cultivar una mente libre de estados que la perjudiquen. No se basan en la idea de pecado y castigo, sino en la relación consecuente entre acción, intención, consecuencia mental y sufrimiento o liberación.
Los cinco votos budistas (básicos) :
- o No matar (ni dañar) a los seres sintientes.
- o No tomar lo que no te ha sido dado.
- o No participar en conductas sexuales dañinas (el abuso no está permitido para ningún participante).
- o No mentir (no chismes).
- No consumir sustancias que provoquen negligencia o pérdida de la atención consciente.
Estos
principios funcionan como métodos prácticos para reducir el sufrimiento
propio y ajeno.
Por
ejemplo:
o Con el primer voto, se desarrolla la compasión y
se reduce la ira.
o Con el segundo, la codicia y el apego se disminuyen.
o Con la tercera opción, se puede llegar a
controlar tu deseo.
o Con el cuarto, favoreces la honestidad y la
atención consciente.
o Con la quinta proteges la claridad mental y
reduces la ignorancia fundamental.
Respecto
de los preceptos o votos se distinguen tres grandes grupos, que pueden
adoptarse según el progreso del practicante:
1. Votos de Pratimoksha (en pali,
Pātimokkha). Son instrucciones para la disciplina moral contenidas en los sutras
Vinaya parte del Tripitaka o Tipitaka. El término Pratimoksha
significa liberación personal o individual. Estos votos son tomados por
personas motivadas por el deseo de alcanzar la "liberación personal".
Hay votos para laicos y otros para quienes desean recibir la ordenación
monástica. Los votos básicos para los laicos son cinco.
2. Votos del Bodhisattva . Se realizan con la motivación
de la bodhicitta, es decir, el deseo de alcanzar la iluminación para beneficiar
a todos los seres sintientes. Representan el ideal Mahāyana. Los votos
principales son dieciocho; los secundarios, cuarenta y seis.
3. Votos tántricos o Samaya (compromisos). Se reciben
junto con las iniciaciones tántricas y están vinculados a la motivación de la
bodhicitta tántrica. Los votos principales son catorce y los secundarios son
ocho.
En
las diversas tradiciones budistas, la disciplina monástica comprende varios
cientos de preceptos. En el Vinaya Theravada, por ejemplo, los monjes observan
227 reglas y las monjas un número aún mayor de preceptos. Estas cifras
corresponden al marco normativo monástico Theravāda y difieren para monjes y
monjas de otras tradiciones budistas. En general, un monje Mahāyána recibe 250
votos + los de Bodhisattva 18 + 46 con un total de 314 votos y las monjas un
poco más. El Vajrayāna mantiene los tres tipos de votos: monásticos 250,
Bodhisattva 18 + 46 y tántricos Samaya 14 + 8 con un total de 336 votos. Las
monjas un poco más.
Hacer
votos nos ayuda a liberarnos de los apegos . Nos protege del
orgullo (ego), la ira, el deseo de apego, la vanidad, la codicia y los celos.
Además, modera el deseo generado por los objetos sensoriales y contribuye a la
formación de hábitos sanos y virtuosos, facilita la meditación, fortalece la
concentración y promueve la calma mental.
Los
votos también nos permiten mantener la atención y la vigilancia sobre nuestro
cuerpo, nuestra palabra y nuestra mente. Sobre todo, crean las condiciones
necesarias para promover la transformación interior que requiere el camino
espiritual.
En
beneficio del buen actuar el budismo nos entrega las diez acciones no virtuosas
y también las diez acciones virtuosas como contraparte. Las diez acciones
virtuosas son:
1- Proteger
la vida de uno y de los demás,
2- Practicar
la generosidad, dar lo que más puedas.
3- Mantener
conducta sexual responsable.
4- Hablar
con la verdad (ser confiable y sincero).
5- Armonizar
/ hablar para unir.
6- Hablar
amablemente y con educación: palabras respetuosas y no hirientes.
7- Hablar
con sentido, no aquello que no es útil.
8- Practicar
el desapego y el contentamiento.
9- Mantener
pensamiento altruista (cultivar la benevolencia).
10- Cultivar
la visión correcta.
En
temas complejos como la sexualidad, el aborto y la eutanasia, las
respuestas pueden variar según la escuela budista y las circunstancias
particulares. Sin embargo, existen principios que trascienden estas
diferencias. Entre ellos se encuentran el respeto por la vida, la compasión, la
responsabilidad personal, el respeto y el cuidado hacia los demás, y la
intención de aliviar el sufrimiento. Es conveniente recordar que el budismo
esta en contra de la violencia en cualquiera de sus formas.
X. LA
MEDITACIÓN COMO MÉTODO
(Samadhi)
Una
diferencia entre el budismo y los sistemas filosóficos occidentales radica en
que la verdad no debe limitarse al pensamiento, sino que debe
experimentarse directamente. La meditación constituye el laboratorio o taller
donde se verifican las enseñanzas: la verdad debe experimentarse, no solo
aceptarse. Analizaremos los dos métodos principales: Samatha y Vipassana.
Samatha: La
primera gran modalidad es la meditación para obtener calma interior. Su
propósito es:
- Estabiliza
la mente.
- Desarrolla
una concentración profunda.
- Reduce
las distracciones mentales.
Una
mente agitada, dominada por el deseo o la distracción, no puede percibir la
realidad. Un ejemplo ilustra que si tu mente es como la de un mono inquieto que
salta de rama en rama, no alcanzarás la paz.
Vipassaná :
Esta segunda modalidad es la meditación de visión profunda. Busca observar
directamente las características fundamentales de la experiencia. Aquí, el
practicante observa el objeto directamente:
-
la impermanencia (anicca).
- el
sufrimiento.
- la
ausencia de un yo permanente (no-yo: anatta).
- pensamientos,
- yidam. etc.
No
se trata de aceptar doctrinas por fe. Cada individuo debe verificar, a través
de su propia experiencia, cómo surgen y desaparecen continuamente los fenómenos
mentales y físicos. Es un método realmente práctico. La filosofía se convierte
así en una experiencia vivida.
Generalmente
se comienza con la práctica de Samatha para estabilizar la mente y
posteriormente desarrolla Vipassana, orientada hacia la introspección profunda.
Ambas prácticas se complementan y pueden desarrollarse simultáneamente.
Aprovecharemos
esta dimensión de la "meditación como método" para
repasar los elementos que transforman al ser humano en el budismo. A
menudo se olvida que el budismo ofrece una formación integral que
transforma las percepciones, los hábitos, las emociones y, en general, nuestra
relación con la realidad. Cabe destacar que, si bien la meditación puede ser
la más importante, no debemos olvidar que todas interactúan para alcanzar el
objetivo final. Con una visión más completa y concisa, podremos
apreciar fácilmente la contribución de cada una y obtener una perspectiva
global de la práctica transformadora.
Existen cuatro
estados inconmensurables o de amor que se pueden alcanzar a través de
este camino meditativo, los cuales son:
Amor benevolente,
Compasión
Alegría empática
Revisaremos
los principales elementos o mecanismos transformadores .
Meditación: transforma
la mente ; Permite, por esencia, alcanzar la calma, la
claridad y la sabiduría. Este tema fue revisado al inicio de esta dimensión.
Ética (śīla):
es otro transformador mental que mejora la forma de vida mediante la
purificación de los hábitos personales. Como resultado, purificamos
nuestra conducta, podemos actuar causando menos daño, siendo más honestos y
cuidadosos. Con la práctica ética, la agitación mental disminuye y fortalecemos
cualidades como la responsabilidad, la serenidad y la confianza. La ética
implica votos y preceptos y, en última instancia, crea las condiciones
necesarias para el desarrollo de la meditación. Se sugiere analizar las
entradas del blog referidas a de la Cuarta Noble Verdad.
Sabiduría o
visión profunda (prajñā): nos permite transformar nuestra manera de ver y
observar los fenómenos (comprender la realidad); es decir, alcanzarla y genera
un cambio definitivo de perspectiva. Así como la meditación nos permite calmar
la mente y alcanzar la sabiduría, con ella cambiamos la interpretación de la
experiencia en el amplio espectro de nuestra existencia. Por ejemplo: si
tuviéramos compasión sin sabiduría, no podríamos distinguir entre compasión y
lástima. El budismo también nos invita a investigar la impermanencia (todo
cambia, nada es fijo), la ausencia de un yo, la interdependencia, las causas
del sufrimiento, cómo reducir el apego dado el daño que puede causar, así como
las emociones que surgen y desaparecen. Para comprenderlas, necesitamos
sabiduría. No se trata solo de creer en estas y otras ideas, sino, a través de
prácticas formales, de comprenderlas tal como son en realidad y asimilar la virtuosidad.
Al comprender claramente la impermanencia, el vacío, el ego y la ausencia de un
yo permanente, por ejemplo, se obtiene una visión de la realidad que estas
variables nos ofrecen de forma individual e integrada, distinta de la supuesta
verdad. Cuanto más nos acercamos a la verdad, mayor es la humildad, la
satisfacción y la sabiduría que adquirimos como riqueza personal.
Atención
plena (sati) (presencia): un término muy
actual que permite transformar la relación a través de la experiencia. La
atención plena no se limita a la meditación, sino que implica desarrollar una
presencia consciente en la vida cotidiana: percibir una emoción antes de
reaccionar, observar los pensamientos sin dejarse atrapar por ellos, estar
realmente presente al comer, caminar, conversar o realizar cualquier tarea,
como lavar los platos. Podríamos decir que observamos la experiencia sin apego.
Reconocemos profundamente los estados mentales antes de que se conviertan en
hábitos. Con el tiempo, la mente dejará de funcionar en piloto automático. Cada
vez sentirás mayor comprensión, tranquilidad y felicidad.
Compasión ( karuṇā )
o bondad amorosa (mettā): un tema apasionante que permite transformar y abrir
el corazón. Existen métodos y prácticas budistas que entrenan la mente para
superar el egocentrismo y cultivar una relación más compasiva, generosa y de
servicio, tanto con uno mismo como con los demás. Se pueden cambiar patrones de
hostilidad, resentimiento, crítica, indiferencia y ecuanimidad. Es decir, se
puede alcanzar una mente verdaderamente compasiva, porque no basta con tener
una mente tranquila.
El estudio,
la investigación y la contemplación del Dharma:
necesitamos transformar la calidad de nuestra comprensión. Leer, escuchar
enseñanzas y reflexionar (practicar) sobre ellas puede cambiar el marco mental
con el que interpretamos la vida. Puedes pasar de pensar que "todo debe
suceder como yo quiero" a creer que "puedo alcanzar la estabilidad
incluso cuando las cosas cambian" (Madurar no es complejo). Considere leer
y reflexionar sobre las palabras del Buddha.
La comunidad
espiritual (saṅgha): El budismo otorga gran importancia a
la influencia del entorno. Una comunidad de práctica puede reforzar hábitos
positivos y proporcionar modelos a seguir; de alguna manera, la mente se moldea
por aquello con lo que se relaciona. Es aquí donde se concentra la guía y el
apoyo.
Rituales y
devociones : permiten transformar la orientación de la
mente. En el budismo Vajrayana, en particular, existen prácticas como la
recitación de mantras, postraciones, ceremonias y visualizaciones de Buddhas o
Bodhisattvas, consideradas formas de entrenar la atención, la humildad, la
intención y la conexión con valores elevados. Asimismo, el canto de mantras y
textos sagrados permite estabilizar el flujo de pensamientos y conectar con
cualidades virtuosas.
El
desapego y la renuncia budistas transforman el
deseo . No se trata de rechazar la vida ni de ignorarla, sino de
observar cómo la mente se aferra a estereotipos: Necesito esto para ser feliz
o, si lo pierdo, no estaré bien; e incluso más allá: No puedo ser feliz sin ti.
Podemos entrenarnos para liberarnos de esos impulsos que distorsionan la
realidad.
Cabe
aclarar que el desapego debe entenderse como una transformación interna de la
relación con los objetos, las personas y las ideas (relación no posesiva con
los fenómenos), y con respecto a la renuncia, recordar que es la decisión
consciente de abandonar aquello que alimenta el sufrimiento, es decir, el
abandono voluntario del apego.
El maestro :
Si consideramos al maestro como un Buddha, la relación será más fructífera.
Siempre tendremos a nuestro lado un buen amigo que constantemente nos abrirá la
mente a la compasión y la sabiduría. Podremos resolver dudas sobre algunos
temas y aprender de otros. Si estudias el tema A, no olvides relacionarlo con B
o C para ampliar tu conocimiento; descubrirás cosas nuevas. Si tus compañeros
te preguntan sobre el budismo, no dudes en responder. En cuanto al
maestro, su importancia es fundamental en las tres escuelas: en el Theravada,
se le considera principalmente un instructor y guía; en el Mahayana, un guía
espiritual y modelo de conducta; y en el Vajrayana, la relación con él se
convierte en uno de los pilares fundamentales de la práctica.
Finalmente,
recordemos el respeto por la vida, que el budismo transmite a
través por ejemplo del concepto de no violencia . Esto nos
guía a cultivar un ambiente de paz interior y exterior, y nos recuerda que en
cada acto cotidiano debemos considerar la noble intención que subyace a nuestra
mente, palabra y cuerpo.
El
budismo considera que la transformación personal se basa en tres pilares
fundamentales: la ética, la meditación y la sabiduría del Óctuple Sendero.
Estas tres áreas de formación constituyen el núcleo de todas las tradiciones
budistas.
XI. SABIDURÍA
Y NIRVANA
La
sabiduría (Prájna) culmina en la realización del Nirvana.
La
culminación del camino budista es el Nirvana (Nibbana en pali), término
que significa literalmente "extinción"; aprovechando un ejemplo muy
usado: es como una llama que deja de alimentarse cuando se agota su combustible
(que representa la ignorancia, el deseo y el apego). Es importante comprender
que el Nirvana no representa la aniquilación de una persona, sino la extinción
definitiva de las causas del sufrimiento: la extinción definitiva del deseo, el
apego y la ignorancia. Es la liberación del sufrimiento. A menudo se
malinterpreta el Nirvana como un hermoso cielo, un paraíso donde vivir, una
recompensa eterna, un estado emocional de felicidad permanente. El budismo
clásico rechaza estas interpretaciones. El Nirvana no es un lugar al que ir,
sino una transformación radical de la forma de ser.
El
nirvana representa la libertad y la paz absolutas, la ausencia total de
sufrimiento, la eliminación del ciclo de renacimientos; no depende de
circunstancias externas y no puede describirse con conceptos comunes. Por lo
tanto, numerosos sutras lo presentan en términos negativos: lo no nacido
(ajāta), lo no hecho (akata), lo no creado (asanna), lo incondicionado (asaṅkhata),
negaciones que facilitan su comprensión. Youtube-Khampadawan. Lo sin
forma (anrupa).
El
nirvana no significa que sea "nada"; no constituye un estado físico
ni una realidad material susceptible de ser descrita mediante categorías
conocidas. Es una realidad que trasciende las estructuras conocidas de nuestro
pensamiento.
Se
puede deducir que el Dharma budista tiene un alcance transversal dentro de esta
estructura filosófica. El Dharma, como principio organizador, contiene y
conduce a la sabiduría, pero no se reduce únicamente a ella, sino que incluye
el modo de vida que permite que esa sabiduría se manifieste.
XII. LAS
GRANDES ESCUELAS DEL BUDISMO
Aunque
todas las escuelas conservan las enseñanzas fundamentales de Buda, el budismo
evolucionó en diversas tradiciones, con el mismo objetivo final: la liberación
o iluminación del ser.
El
Theravada, conocido como «La Enseñanza de los Ancianos»,
predomina en Sri Lanka, Tailandia, Myanmar, Laos y Camboya. Su filosofía se
centra en el Canon Pali, la disciplina monástica y la liberación individual. Su
ideal espiritual es el Arhat, quien alcanza el Nirvana mediante su propio
esfuerzo.
Mahayana .
Significa "Gran Vehículo". Se desarrolló principalmente en China,
Corea del Sur, Japón, Taiwán y Vietnam. Introduce una visión más amplia de la
compasión. El ideal ya no es únicamente alcanzar la propia liberación. El
practicante aspira a convertirse en un Bodhisattva (bodhichita), es decir,
alguien que pospone su entrada final al Nirvana para ayudar a todos los seres a
alcanzar la libertad. Es decir, permanece activo por compasión hasta la
liberación de todos los seres. Aquí, la compasión adquiere una importancia
equivalente a la sabiduría.
Vajrayana.
El budismo tántrico, predomina
especialmente en el Tíbet, Bután, Mongolia y algunas zonas de la India y Nepal.
Emplea métodos simbólicos complejos: mantras, mandalas, visualizaciones,
rituales y prácticas esotéricas. Incorpora los tantras, un método basado en la
transformación de la mente y las emociones. Estos tantras encarnan a la deidad
meditativa (yidam), que representa los aspectos iluminados de la
mente. Su propósito es el mismo que el del budismo Mahayana, derivando a:
alcanzar la iluminación completa para el beneficio de todos los seres, a corto
plazo, siguiendo el ideal del Bodhisattva.
XIII. FILOSOFÍA
DE LA MENTE CONTEMPORÁNEA
Antes
del desarrollo de la psicología moderna, el budismo ya había desarrollado una
teoría detallada del funcionamiento mental. Durante varias décadas, ha
despertado el interés de la filosofía de la mente y las ciencias cognitivas.
Analiza exhaustivamente conceptos como la percepción, la memoria, las
emociones, los hábitos, la atención y la conciencia. Esta perspectiva guarda
gran afinidad con varias investigaciones contemporáneas en psicología cognitiva
y ciencias de la conciencia. Sin embargo, es importante destacar que el
objetivo budista no es solo comprender la mente, sino transformarla para
alcanzar la
iluminación
plena o la budeidad. No separa el pensamiento de la práctica: afirma que
comprender la realidad correctamente implica una transformación personal.
El
budismo propone un camino integral en el que la ética, la meditación y
la sabiduría convergen para transformar al practicante y conducirlo a
la liberación del sufrimiento. Más que una colección de doctrinas, es una
investigación sobre la experiencia, la naturaleza de la realidad y la
posibilidad de liberarse del sufrimiento.
El budismo busca comprender la mente
para transformarla y liberarla.
Síntesis. Aquí
están algunos puntos clave de la segunda parte.
- La ética permite alcanzar un comportamiento correcto y desarrollar y perfeccionar las virtudes.
- La meditación permite la realización contemplativa práctica del ser; nos introduce en el ámbito de la experiencia personal y la práctica diaria, favoreciendo la comprensión de la mente. Desarrolla la observación directa de la mente y la experiencia. Es un transformador de la conciencia.
- La sabiduría conduce al nirvana eliminando la ignorancia y el apego, logrando así la liberación del sufrimiento. La sabiduría integra sabiduría, experiencia y transformación interior, culminando en la realización del nirvana.
- Las grandes escuelas: Theravāda, que enfatiza la disciplina y la liberación individual; Mahāyāna, que enfatiza la compasión y el camino del Bodhisattva; y Vajrayāna, que agrega prácticas simbólicas para el despertar o la liberación.
- La filosofía contemporánea de la mente estudia la consciencia y posibilita el diálogo con la filosofía budista sobre ética, meditación y sabiduría para comprender y transformar la experiencia humana.
Aclaraciones
sobre conceptos y escuelas budistas. Las
afirmaciones doctrinales expuestas corresponden a las enseñanzas tradicionales
del budismo y, en algunos casos, al desarrollo específico de alguna
escuela.
Los
detalles (reglas monásticas, clasificaciones y referencias históricas) pueden
variar entre las diferentes tradiciones budistas.
KDT –
2025-26. La mayoría de los conceptos budistas mencionados en este
trabajo tienen una entrada específica en el blog budista, donde se desarrollan
con mayor detalle (por ejemplo: las Cuatro Nobles Verdades, las dos verdades,
la vacuidad, la impermanencia, la no identidad, la ética, las escuelas, los
preceptos y más.
NOTA : Lea la publicación de la entrada anterior
a esta - PROVEEDOR PRODUCTOS LECTORES - consultas sobre el uso de las
entradas del blog.
NOTA: Esta entrada seguirá desarrollándose en el
futuro con control de versiones. La primera versión es V1.0
Fuentes:
- Entradas
de este blog.
- Estudios
y cursos de filosofía budista durante muhos años.
- Libros
de referencia de la biblioteca personal: Las palabras de mi Maestro Perfecto
PATRUL Rimpoche, El Precioso Ornamento de la Liberación GAMPOPA, Lam Rim Geshe
TEMPA Dhargey, Versos del Camino Medio NAGARJUNA, Abhidharma VASABANDU,
Introducción al Camino Medio CHANDRAKIRTI, 400 Estrofas del Camino Medio
ARYADEVA, los libros de Jamgon MIPHAN Gyatso, Buda la Luz de Asia EDWIN Arnold,
Budismo Edward CONZE, Joyas del Budismo GESHE TAMDING Gyatso, Cosmologías de la
India Juan ARRAU, Introducción al Tantra - Lama T. GESHE, La serie de 6 libros
de Geshe TASHI Fundamentos de Tserin, El tesoro del conocimiento por: Jamgon
KONGTRUL Lodro Taye, Gonchig - una sola intención del Sagrado Dharma JIGTEN
SUMGON, Un camino de vida y liberación (Es una guía completa del budismo),
Práctica del Bodhisattva SHANTIDEVA, Los libros de Khempo PHUNTZOK Tenzin
Rinpoche, El budismo moderno de Geshe KELSANG Gyato. Lo que el Buda enseñó
WALPOLA RAHULA, Abhidharmakosa...
-
Filosofía budista: la utilidad y el impacto de estudiarla. 31 de enero de 2025
Paramita, Juan Carlos Sánchez. La guía luminosa de la filosofía budista, Yoichi
Kawada 2017. Teoría budista de los Dharmas, María Teresa Román, Abraham Vélez,
Endoxa, serie filosófica UNED. Las enseñanzas del Buda, pdf, Bukkodendo k.
2006. Bhuddistdoor, en español, Oscar Carrera. Investigación Vipassana,
Instituto, 2010. Abhidharma, Nicholas Jones. Dharma, Reginald Ray 19-05-2021.
-
Filosofía budista Wikipedia.
- El mundo
de Sofia Jostein Gaarder. Ed. Sirula 2004. Explorando las ramas de la
filosofía, UHomes.com, última actualización 2015-12-01 por Leslie. Atlas básico
de filosofía, Ed. Parramon, U.cursos.cl. Cambridge, The Oxford Companion to the
Mind, 2006, Phil.CAM.AC.UK.
En
desarrollo...