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martes, 24 de marzo de 2026

MEDITACIÓN – ESTUDIOS CIENTIFICOS.

 MEDITACIÓN – ESTUDIOS CIENTIFICOS.  Procesos y resultados.

En esta entrada indicamos tres grandes estudios cientificos relacionados con la meditación, el proceso y sus increibles resultados.

El estudio realizado por Richard Davidson durante el 2004 con la Universidad de Wisconsin, incluyó a 8 meditadores expertos y 10 personas sin experiencia en meditación. Los monjes participantes, entre ellos Matthieu Ricard, tenían entre 10.000 y 50.000 horas de práctica acumulada, lo que los convierte en casos de amplio entrenamiento mental. Durante el experimento, se midió la actividad cerebral mediante electroencefalograma, enfocándose en las llamadas ondas gamma, que operan en un rango aproximado de 25 a 42 hertz y están asociadas a procesos como la atención, la conciencia y el aprendizaje.

Los resultados mostraron que los meditadores expertos presentaban niveles de actividad gamma significativamente más altos que el grupo control. Esta diferencia no solo aparecía durante la meditación, sino que en parte ya estaba presente en estado de reposo, lo que sugiere un cambio estable en el funcionamiento del cerebro (1). Además, durante la meditación, los niveles de estas ondas aumentaban de forma mucho más intensa que en personas sin entrenamiento. De hecho, los registros observados en los monjes fueron descritos como algunos de los más altos medidos en humanos sanos en estudios de este tipo. En términos simples, el estudio muestra que, tras miles de horas de práctica, la meditación no solo modifica cómo una persona se siente, sino que puede transformar de manera profunda y medible la actividad del cerebro.

Hace años que los científicos de la Universidad de Wisconsin estudian no solo el cerebro de Matthieu Ricard (80 años), doctor en biología molecular, monje budista en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling de Nepal y asesor y traductor del Dalái Lama y están absolutamente fascinados con la mente de este francés. Los investigadores sometieron el cerebro de M. Ricard a constantes resonancias magnéticas nucleares de hasta tres horas de duración. Le conectaron a la cabeza hasta 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y otras decenas de sensaciones diferentes. Y lo mismo hicieron con cientos de voluntarios. 

Uno de sus hallazgos más conocidos es la asimetría en la actividad de la corteza prefrontal. Davidson identificó que una mayor activación en la zona prefrontal izquierda está asociada a emociones positivas, resiliencia y bienestar, mientras que la derecha se vincula más con emociones negativas y evitación. En meditadores, especialmente en prácticas de compasión y atención plena, se observa un desplazamiento hacia la activación izquierda, lo que sugiere una predisposición entrenada hacia estados emocionales más positivos. En meditadores expertos, estas no solo aparecen durante la meditación, sino que permanecen parcialmente activas incluso en reposo, lo que sugiere cambios duraderos en el funcionamiento cerebral. En estudios con principiantes, incluso programas breves de entrenamiento mental mostraron mejoras en atención, regulación emocional y respuesta al estrés, confirmando que estos efectos no son exclusivos de expertos

El caso más extremo estudiado fue el de Matthieu Ricard, quien mostró niveles de actividad en la corteza prefrontal izquierda significativamente superiores a los rangos normales. Además, durante la meditación, presentó una intensidad y sincronización de ondas gamma sin precedentes.

Los resultados obtenidos medían el nivel de felicidad de cada participante en una escala que iba desde el 0,3 (muy infeliz) hasta el -0,3 (muy feliz). Ricard logró nada menos que un -0,45, superando no sólo a todos los demás participantes sino los propios límites previstos en el estudio.
Dado el resultado de Ricard, parece que el periodismo lo señala como el hombre más feliz del mundo.

Conclusión: El trabajo de Richard Davidson demuestra que la meditación no solo cambia la estructura del cerebro / mente, sino también su funcionamiento en tiempo real. A largo plazo con práctica intensiva, puede llevar a estados mentales excepcionalmente estables, positivos y entrenados.

Meditar no es descansar, es entrenar positivamente la mente.
es mejorar la atención, el manejo del estres y la regulación emocional.
Es un entrenamiento mental que da resultados en sabiduria.

Un estudio de Sara Lazar, investigadora de Harvard (2010 publicado), (2011 difundido por Harvard), es uno de los más citados cuando se habla de los efectos reales de la meditación en el cerebro.

El trabajo de Sara Lazar se centra en demostrar que la meditación mindfulness produce cambios estructurales en el cerebro. En uno de sus estudios más influyentes, comparó mediante resonancia magnética (MRI) a personas con experiencia en meditación versus individuos sin práctica. Encontró que los meditadores tenían mayor densidad de materia gris en regiones asociadas a funciones cognitivas y emocionales clave, como el hipocampo (aprendizaje y memoria), la corteza prefrontal (toma de decisiones, autocontrol y regulación emocional) y áreas relacionadas con la conciencia corporal.

En estudios con principiantes, incluso programas breves de entrenamiento mental mostraron mejoras en atención, regulación emocional y respuesta al estrés, confirmando que estos efectos no son exclusivos de expertos.

 Lo interesante es que no se enfocó en monjes ni en expertos, sino en personas comunes, sin experiencia previa en meditación. A estos participantes se les hizo un escáner cerebral antes de comenzar un programa de ocho semanas de mindfulness, conocido como MBSR. Durante ese tiempo, practicaron alrededor de 27 minutos diarios. Al terminar, se les volvió a escanear el cerebro y se compararon los resultados con un grupo que no meditó.

El hallazgo principal y muy importante es: en solo ocho semanas, la meditación produjo cambios físicos en el cerebro. No es solo que las personas se sintieran mejor, sino que hubo modificaciones medibles en la estructura cerebral. En particular, se observó un aumento de materia gris en el hipocampo, que está relacionado con el aprendizaje y la memoria; en áreas vinculadas a la autoconciencia y la empatía, y en regiones asociadas a la regulación emocional. Al mismo tiempo, se detectó una disminución en la actividad de la amígdala, que es la zona del cerebro relacionada con el estrés y las respuestas emocionales intensas.

La interpretación de estos resultados es potente: la meditación funciona como una forma de entrenamiento mental. Así como el ejercicio físico cambia el cuerpo, la práctica sostenida de atención plena cambia el cerebro. En términos conceptuales, valida la neuroplasticidad como un proceso activo en adultos y posiciona la meditación como una herramienta concreta de intervención en salud mental, manejo del estrés y mejora cognitiva.

Parece importante indicar que el estudio respecto del número de participantes fue pequeño y el periodo relativamente corto. Pero aun así, marcó un antes y un después porque mostró, por primera vez de forma longitudinal, que la meditación puede generar cambios biológicos en personas comunes en un tiempo relativamente breve.

En síntesis, la idea central que deja este estudio es que la meditación no es solo una práctica subjetiva o espiritual, sino una herramienta concreta capaz de modificar el cerebro, especialmente en áreas clave para la memoria, la regulación emocional y el manejo del estrés.  

La meditación cambia la mente en semanas.                             

Un estudio publicado el 13 de marzo 2026 (original del 2025) en Neuroscinence of Consciousness y  vinculado a la Universidad de Oxford dice: “un análisis de la actividad cerebral de meditadores expertos muestra que la meditación no induce un estado pasivo, sino una reorganización compleja de las redes neuronales asociadas a la atención, el aprendizaje y el bienestar”. 

Normalmente se piensa en simple que meditar, comprende un esquema de respirar, dejar pasar los pensamientos y dedicarse al objeto que puede ser la propia respiración. Incluso dicen que hay que colocar la mente en blanco, lo que en sí es una tontera. Sin embargo, cuando la neurociencia mira lo que ocurre realmente en el cerebro durante la práctica meditativa, el cuadro es bastante distinto: lejos de apagarse la actividad cerebral, esta se vuelve más rica.

Dice el informe que para explorar lo que ocurre en la mente de estas personas durante la práctica profunda de meditación, el equipo de investigadores trabajó con monjes budistas experimentados. Mediante magnetoencefalografía, se puede registrar con gran precisión la actividad cerebral en tiempo real, los científicos observaron cómo se organizaban las señales neuronales durante distintos estados mentales. 

Además, se observa que la meditación fortalece la conexión entre la DMN (Default Mode Network - Red Neuronal por Defecto) y regiones del cerebro asociadas al control cognitivo y la atención. Esto permite que la persona no solo tenga menos pensamientos automáticos, sino que también desarrolle una mayor capacidad para regularlos conscientemente. En términos prácticos permite notar cuando la mente se dispersa y poder redirigirla al presente fácilmente. También descubrió que el individuo adopta una postura mas observadora donde los pensamientos son percibidos como eventos mentales transitorios. Esto reduce la carga emocional asociada a los pensamientos negativos y otorga una mayor estabilidad mental. 

Los resultados publicados en la revista Neuroscience of Consciousness, la comparación con el estado de reposo fue reveladora. En lugar de mostrar una reducción general de la actividad, la meditación incrementó la complejidad de las señales cerebrales. Por tanto el cerebro no entra en un modo ahorro de energía, sino en una configuración operativa, donde múltiples redes trabajan coordinadamente para sostener la atención plena y la conciencia del momento presente. Del momento aquí y ahora.

No todos los meditadores son iguales ni todas las meditaciones son iguales,
y la mente / cerebro (1) tampoco responde de la misma manera en cada práctica.
Sin embargo, la meditación cumple su función de modificar la mente positivamente.

Las técnicas centradas en la atención sostenida sobre un único objeto tienden a generar un patrón más estable y focalizado. En cambio, las prácticas basadas en la observación abierta de pensamientos, emociones y sensaciones promueven una dinámica más amplia, con mayor variabilidad en las señales neuronales”. La meditación lleva la mente hacia un punto intermedio entre tranquilidad y caos, siendo un estado en el que las redes neuronales sean lo suficientemente estables como para sostener la atención, y por otro lado lo bastante flexibles para poder responder a cambios internos y externos. Esto no solo permite mejorar (aumenta) la atención o el manejo del estrés , sino actúa sobre procesos fundamentales que estructuran la conciencia (mejora la relación con los propios pensamientos). 

En la neurociencia, existe la idea de que el cerebro funciona de manera más eficiente cuando opera en un equilibrio entre orden y desorden que maximiza la capacidad de procesar información. Esto explicaría por qué la práctica sostenida de la meditación se asocia a mejoras en la atención, la regulación emocional y la capacidad de aprendizaje. Esto se explica tanto por investigadores y maestros en meditación. Agregan de que no es eliminar la actividad mental, sino de entrenarla para que funcione de forma más afinada.

Los investigadores involucrados dicen que “la combinación de tecnología moderna con tradiciones contemplativas antiguas permite observar algo que antes solo se intuía desde la experiencia subjetiva: que meditar no es dejar de pensar, sino aprender a relacionarse de otra manera con la propia actividad mental”.

(1) La mente no existe separada del cerebro en términos científicos actuales.

Fuente: U. de Oxford - Neuroscience of Consciousness 2015 2016. M Ricard “El Arte de la Meditación”.
Harvard Medical School – estudio de Sara Lazar - 2010 publicado, 2011difundido por Harvard. 2010 (publicado) / 2011 (difundido por Harvard). University of Wisconsin–Madison (Richard Davidson) 2004. K Dondrup T.


martes, 10 de febrero de 2026

EVIDENCIA CIENTIFICA EN RELACIÓN MENTE Y CUERPO.


EVIDENCIAS CIENTÍFICAS EN RELACIÓN MENTE Y CUERPO

Hoy existe bastante evidencia científica y también budista sobre la relación mente y cuerpo. Esta relación ya no puede verse solo como una especulación filosófica o como un discurso motivacional, porque también se ha estudiado mediante mediciones, ensayos controlados y biomarcadores. Actualmente se sabe que ciertas prácticas internas pueden producir cambios fisiológicos observables.

Recordemos, en simple, lo que se entiende por mente y cerebro según el budismo. Esta tradición enseña que somos cuerpo y mente, y que la mente cumple un papel central, ya que representa la capacidad de darse cuenta, sentir, pensar y conocer lo que sucede. Ver entradas Conciencias y Mente.

Desde esta mirada, el cerebro puede entenderse como una herramienta del cuerpo que ayuda a la mente a funcionar durante esta vida, pero no sería la mente en sí misma.

A continuación se presentan algunos mecanismos del cambio

1. El entrenamiento de la atención, mindfulness y meditación tibetana

Sobre este tema existen diversos estudios, muchos de ellos desarrollados por universidades reconocidas, cuyos resultados se encuentran disponibles en la literatura científica. Investigaciones con resonancia magnética funcional han observado cambios asociados a prácticas como el mindfulness y algunas formas de meditación tibetana. Estos cambios se relacionan con la corteza prefrontal, la ínsula y redes vinculadas a la regulación emocional.

La corteza prefrontal participa en la capacidad de pensar antes de reaccionar. La ínsula ayuda a percibir lo que ocurre en el cuerpo y en las emociones. A su vez, las redes de regulación emocional pueden fortalecerse con la práctica, lo que facilita manejar el estrés y emociones intensas.

Programas de ocho semanas con práctica regular han mostrado reducción de algunos marcadores inflamatorios y mejor control del estrés. Estas prácticas suelen incluir atención plena, respiración consciente, reconocimiento de emociones sin reaccionar de inmediato, ejercicios de gratitud y pausas corporales para observar sensaciones físicas. En conjunto, entrenan la atención, la conciencia corporal y el manejo emocional.

Se recomienda estudiar el tema mindfulness y la obra de Matthieu Ricard, conocido como “el hombre más feliz de la tierra”, monje budista y ex biólogo molecular.

2. El ejercicio físico

El ejercicio físico permite, en general, aumentar la liberación de proteínas como el BDNF en el cerebro. Esto resulta beneficioso porque apoya la comunicación entre el cerebro y el sistema nervioso, favoreciendo la coordinación corporal, la energía y la recuperación física.

También favorece la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse. Esta capacidad corresponde a la plasticidad cerebral, es decir, la posibilidad de modificar la fuerza de las conexiones entre neuronas según la experiencia, el aprendizaje y el uso. Gracias a ella aprendemos, recordamos y ajustamos conductas.

Además, el ejercicio puede mejorar el volumen del hipocampo, zona relacionada con la memoria, el aprendizaje y el manejo del estrés. También se ha asociado con reducción de síntomas depresivos y mejoras en parámetros metabólicos e inflamatorios.

El ejercicio ayuda al cuerpo y a la mente porque activa el organismo, regula el estrés y favorece un funcionamiento más estable. Al moverse, el cuerpo se fortalece y la mente tiende a ordenarse mejor. Puede haber menos ansiedad, menos impulsividad y mayor capacidad para concentrarse, calmarse y responder mejor a lo que ocurre.

Mover el cuerpo mediante caminatas, deporte o entrenamiento permite que el cerebro libere BDNF, lo que ayuda a pensar y aprender mejor, además de favorecer una sensación de mayor tranquilidad.

BDNF significa Brain Derived Neurotrophic Factor. Es una proteína que ayuda a que las neuronas crezcan, sobrevivan y se conecten mejor.

El volumen del hipocampo se genera y mantiene cuando el cerebro crea y fortalece neuronas y conexiones. Esto puede verse favorecido por el ejercicio físico, el aprendizaje, el buen sueño y la reducción del estrés crónico.

3. El efecto placebo

El efecto placebo se refiere al conjunto de cambios que ocurren cuando una persona espera que algo le haga bien. Esa expectativa activa procesos del sistema nervioso y hormonal que pueden ayudar a reducir el estrés y el dolor.

El efecto placebo involucra cambios medibles en el sistema nervioso, hormonal e inmune. Estos efectos no son simplemente subjetivos, ya que se explican por mecanismos neurobiológicos relacionados con expectativa, atención y aprendizaje. En condiciones controladas, el placebo muestra que el significado y el contexto pueden actuar como intervenciones fisiológicas reales.

En simple, a veces el cuerpo mejora no solo por una medicina, sino también porque la mente interpreta que algo puede ayudar. Cuando una persona piensa “esto me va a hacer bien”, el cuerpo puede responder con señales de calma, alivio y regulación. No es magia, sino una interacción entre mente, cuerpo y sistema nervioso.

Por eso, desde prácticas como el mindfulness se sostiene que cuando una persona respira lento, se tranquiliza y confía, el cuerpo recibe señales de seguridad. Ese efecto puede potenciarse cuando se acompaña de meditación.

4. La respiración lenta controlada

Se ha observado que los protocolos de coherencia respiratoria pueden aumentar la variabilidad cardíaca y favorecer una mayor capacidad de relajación y bienestar. También se ha descrito descenso del cortisol y mejor regulación autónoma, lo que significa que el cuerpo puede salir del modo de amenaza y entrar en un estado de mayor calma.

Esto se traduce en respiración más estable, menor tensión, mejor regulación emocional y mayor capacidad de recuperación. La respiración lenta y controlada funciona como una señal directa de seguridad para el sistema nervioso.

5. Intervenciones de gratitud y emoción positiva

Algunos ensayos sobre gratitud y emoción positiva han mostrado mejoras en calidad de sueño, bienestar subjetivo y reducción de síntomas depresivos leves.

En el budismo, una práctica de gratitud o emoción positiva no busca una euforia pasajera, sino transformar estados mentales negativos en estados virtuosos y estables, alineados con el camino hacia la liberación del sufrimiento.

Estas prácticas no son solo mentales, ya que pueden influir en el sistema mente y cuerpo. Pueden ayudar a reducir el estrés, calmar el sistema nervioso, favorecer una mejor respuesta inmune y permitir que el cuerpo se sienta más seguro, descansado y disponible.

En esencia, cuando se reducen las interferencias internas, el organismo puede funcionar de forma más coordinada y saludable.

En el budismo, estas prácticas se realizan para transformar la mente y avanzar hacia la liberación del sufrimiento. Sus objetivos suelen ser reducir el ego y el apego, purificar estados mentales negativos, desarrollar compasión, fortalecer la confianza en el camino espiritual y aproximarse a la sabiduría mediante la comprensión de la interdependencia.

Un ejemplo es la práctica de regocijo, que consiste en alegrarse por el bien y el éxito de otros. Esta práctica actúa como antídoto contra la envidia, la comparación y la competencia mental.

Otro ejemplo es la práctica de bondad amorosa, orientada hacia uno mismo, seres queridos, personas neutras, personas difíciles y todos los seres. Esta práctica cultiva emociones positivas no egocéntricas, como calidez, apertura y estabilidad afectiva.

FINALMENTE

El cuerpo no funciona separado de la mente. Los pensamientos, la atención, las expectativas y los hábitos mentales pueden producir efectos físicos medibles. Esto no es solo una creencia, porque también ha sido estudiado con escáner cerebral, análisis de sangre, mediciones hormonales y ensayos clínicos.

La meditación entrena la atención y puede transformar de manera positiva la mente. El ejercicio físico ayuda al cerebro y al cuerpo. El placebo muestra que la expectativa puede activar mecanismos reales de alivio. La respiración lenta regula el sistema nervioso. Las prácticas de gratitud y emoción positiva pueden mejorar el sueño, el bienestar y la adherencia a conductas saludables.

La mente influye en el cuerpo cuando existen prácticas sostenidas, disciplina y métodos claros. Por lo tanto, la solución no depende de ideas mágicas ni de teorías sin verificación, sino del entrenamiento mental y conductual repetido en el tiempo.

El patrón común es la práctica ordenada, el método y la constancia. Con tiempo, estos elementos pueden favorecer cambios fisiológicos.

Si existe interés en profundizar en este tema, se recomienda estudiar meditación con un maestro calificado.

Estudiar entradas Mente, Conciencias y Meditación.

Fuentes

Cursos de filosofía budista.
Ricard, M. Manual de meditación.
Benedetti, F. 2014. Placebo Effects. Oxford University Press.
Erickson, K. et al. 2011. Exercise training increases size of hippocampus and improves memory. PNAS.
Pedersen, B. y Saltin, B. 2015. Exercise as medicine. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports.
Zaccaro, A. et al. 2018. How breath control can change your life. Frontiers in Human Neuroscience.
Pressman, S. y Cohen, S. 2005. Does positive affect influence health. Psychological Bulletin.
1

miércoles, 2 de julio de 2025

MEDITAR METODOS O TIPOS DE MEDITACIÓN - COMO MEDITAR 2

 


MÉTODOS O TIPOS DE MEDITACIÓN

Para comprender mejor el objetivo de meditar, conviene saber que existen dos grandes orientaciones meditativas.

La primera es Shamatha o Samatha, cuyo objetivo es aquietar y estabilizar la mente. Al concentrarse en un objeto de meditación, los murmullos mentales provocados por los propios pensamientos comienzan a disminuir. Así se fortalece la capacidad de atención y concentración.

La segunda es Vipashyana o Vipassana, cuyo objetivo es reconocer y eliminar los engaños mentales, debilitar las emociones perturbadoras y alcanzar una visión más clara de la naturaleza de los fenómenos. Esta práctica apunta a desarrollar sabiduría y a ver las cosas como realmente son.

Postura, lugar para meditar y dedicación de méritos
Favor remitirse a la entrada para ver las siete posturas de Vairochana.
Se recomienda meditar en un lugar silencioso, donde haya pocas interrupciones.

Al terminar la meditación, es recomendable dedicar los méritos obtenidos. Pueden ofrecerse a alguien que sufre, a una persona fallecida o a quien uno desee. También es bueno salir de la práctica con calma, permaneciendo unos minutos en la respiración, para que la mente se impregne de la tranquilidad alcanzada.

Meditar ayuda a debilitar los deseos inútiles, la negatividad, los prejuicios y los engaños mentales

Existen tres métodos muy eficaces para meditar.

Atención en la respiración.

Meditación en base a un objeto virtuoso.

Recitación de un mantra.

Se recomienda asesorarse por un maestro budista para seguir un programa adecuado de meditación.

Atención en la respiración

La meditación en la respiración es un ejercicio para calmar la mente y reducir las distracciones. Corresponde a la práctica de Shamatha.

Con este método se puede alcanzar una gran calma mental. Esa calma ayuda a que la mente permanezca más estable, incluso cuando aparecen dificultades o problemas.

El método consiste en respirar con naturalidad, llevando la atención a la sensación que produce el aire al entrar y salir por las fosas nasales. Al inhalar y exhalar, se intenta distinguir el punto por donde pasa el aire.

No se debe tratar de controlar la respiración, porque eso puede generar más distracción. Solo hay que dejar que la respiración sea el objeto de meditación.

Como la mente suele moverse entre pensamientos, no hay que desesperarse. Cuando aparezcan distracciones, se vuelve a la respiración con calma. No se trata de luchar contra los ruidos ni de forzar la concentración. La práctica consiste en regresar una y otra vez al objeto elegido.

Cuando se pierde la concentración, hay que mantener la calma. Lo que se busca es familiarizarse con la respiración, hasta que la mente y la respiración parezcan unirse.

Contar los ciclos de respiración puede ayudar a ordenar la mente. Para hacerlo, se cuenta uno en la primera inhalación y exhalación, dos en la segunda, y así hasta llegar a diez. Luego se vuelve a empezar desde uno. Si se pierde la cuenta, simplemente se reinicia desde el uno, sin molestarse.

A medida que se desarrolla la concentración, puede aparecer una estabilidad mental más intensa de lo que uno imaginaba. Si se practica con paciencia, es posible notar resultados positivos en poco tiempo.

Al comenzar la meditación, después de tomar una postura adecuada, puede hacerse un recorrido de relajación por el cuerpo. Se puede llevar la atención a la cabeza, los músculos del rostro, el cuello, los hombros, la espalda, el pecho, el estómago, las piernas y los pies. La idea es reconocer cada zona y relajarla, haciendo tres o cuatro respiraciones en cada parte.

Con cinco minutos de concentración y otros cinco minutos de relajación corporal, ya se puede preparar bien la mente.

Este ejercicio de respiración también sirve como preparación para una meditación basada en un objeto virtuoso. Con más experiencia, bastan pocos minutos de respiración para que la mente comience a concentrarse.

Una mente en calma favorece la paz interior, ayuda a ser más feliz y desarrolla la lucidez mental.

Buda enseñó que todos tenemos semillas de budeidad, y que si practicamos el camino, esas semillas pueden germinar y desarrollar cualidades virtuosas.

Meditación en base a un objeto virtuoso

Esta meditación tiene dos fases principales.

La primera es la fase analítica. En ella se contempla una enseñanza o un concepto específico del Dharma, como el amor, la compasión, la muerte, la impermanencia, la vacuidad, la ecuanimidad o la práctica de dar.

Esa reflexión conduce a una conclusión interior. Esa conclusión se toma luego como objeto virtuoso para la segunda fase, que es la meditación de emplazamiento.

Por ejemplo, si se medita sobre el amor o la compasión, la conclusión puede ser que las personas deberían desear el bien de los demás, o que los seres deberían liberarse del sufrimiento. Luego la mente permanece concentrada en esa comprensión durante el mayor tiempo posible.

Existen muchos objetos virtuosos que pueden usarse para meditar, incluidas las visualizaciones de Buda. Una práctica muy utilizada es la meditación en Buda Chenrezig, el Buda de la compasión.

Si un objeto de meditación produce paz en la mente y resulta beneficioso, es recomendable que el principiante practique con ese objeto para ganar estabilidad y experiencia.

Cada objeto virtuoso conduce a distintas realizaciones. Para generar un deseo espontáneo de alcanzar la liberación o nirvana, se puede meditar sobre la vacuidad de los perturbadores mentales, como el apego, el odio y otros estados aflictivos. Esto permite reducirlos y reconocer que son engaños de la mente.

Si se medita en el amor, la compasión o la generosidad, se reduce la estimación propia exagerada y se desarrolla un afecto más sincero por los seres sintientes. También disminuyen perturbadores como el apego y el odio.

Meditar en la vacuidad permite desarrollar una sabiduría superior y comprender que nada existe de forma inherente por sí mismo.

Meditar sobre la muerte y la impermanencia transforma estados mentales de confusión y ayuda a disminuir ciertas emociones negativas.

Es conveniente guiarse con un programa de meditación y seguir el consejo de un guía espiritual, considerando la materia y la disciplina que se desea practicar.

Una mente concentrada permite unirse con el objeto virtuoso y desarrollar las cualidades relacionadas con ese objeto.

Recitar un mantra

La recitación de mantras permite proteger la mente de las impurezas.

La palabra mantra se forma a partir de dos términos sánscritos que pueden entenderse como mente y liberación. Un mantra es una palabra o frase sagrada cuya pronunciación produce una vibración interior.

Cuando se medita con un mantra, este actúa como una fórmula espiritual. Al repetirlo, se profundiza la concentración y se transforma la conciencia. El sonido del mantra ayuda a entrar en un estado mental más sereno, alejando pensamientos repetitivos y ruido interior.

Su vibración ayuda a purificar impurezas, y del propio mantra se absorben las cualidades que representa. Como muchos mantras se asocian a un Buda o bodhisattva, su repetición permite familiarizarse con las cualidades de esa figura iluminada.

Tal vez el mantra más conocido sea el de Avalokiteshvara, o Chenrezig en tibetano, el Buda de la compasión. A través de este mantra se cultiva, precisamente, la compasión.

Sánscrito

om mani padme hum

Inglés

Om mani padme hum, om mani padme hung

Tibetano

om ma ni pe me hung o hum

Japonés

on mani hatsu mei un

Es recomendable pronunciar el mantra en silencio, con calma, dejando que resuene en el interior.

La meditación nos permite debilitar nuestros engaños mentales y reemplazarlos por estados virtuosos.

Es recomendable meditar diariamente en Buda Chenrezig. Existe una sadhana para ello. Primero se realiza una meditación en la respiración para calmar la mente, luego se aplica la sadhana y finalmente se dedican los méritos obtenidos.

En la entrada “Meditación en Chenrezig” se encuentra la guía correspondiente.

K D T        1









METODOS O TIPOS DE MEDITACIÓN

Para el objetivo de meditar es conveniente saber que en general hay dos tipos de orientación meditativas, la “Shamatha o Samata” cuyo objetivo es aquietar y estabilizar la mente. Concentrándose adecuadamente en el objeto, se apaciguan los murmullos mentales ocasionados por nuestros propios  pensamientos, agudizando el poder de concentración. El otro tipo es la “Vipashyana o Vipasana” cuyo objetivo es eliminar los engaños mentales, dejar de lado las emociones perturbadoras y lograr la visión de la naturaleza de los fenómenos, para llegar a la sabiduría de ver como realmente son. 

Postura, lugar para meditar y ofrecer méritos.

  • Favor remitirse a entrada - 7 posturas de Vairochana.
  • Se recomienda un lugar silencioso y que no lo perturbe.
  • Siempre al terminar de meditar se recomienda ofrecer los méritos obtenidos (a alguien que sufre, ha algún fallecido, a quien usted desee) y salir pausadamente de ésta, dejándose estar en la respiración por unos minutos para que nos impregnemos de la calma inducida. 

Meditar dificulta que sostengamos deseos inútiles, la negatividad, prejuicios y engaños mentales. Métodos eficaces de meditar.

Existen tres métodos muy eficaces para meditar, que se explican a continuación, y son:

Atención en la respiración.
En base de un objeto virtuoso.
Recitar un mantra.

(se recomienda asesorarse por un maestro budista para tener un programa de maditación).

Atención en la respiración.

Existe la meditación en la respiración que es un ejercicio para calmar la mente eliminando las distracciones (Shamata) 
Con la práctica de este método se llega a obtener una gran calma mental, la que se mantendrá en paz sin alterarse, incluso cuando se presente un problema, 
El método es respirar con naturalidad tratando de estar destinando absoluta atención a la sensación que produce el aire al entrar y salir por las fosas nasales. Al inhalar y exhalar se debe tratar de distinguir el punto por donde pasa el aire. 

No hay que tratar de controlar nada, pues si se uno lo hace se distraerá. Solo hay que dejar que la respiración sea el “objeto de meditación”. Como la mente se mueve entre pensamientos y no está quieta, no hay que desesperar, hay que tratar de concentrarse en la respiración sin realizar ningún esfuerzo, ciclo tras ciclo. Si uno trata de hacer esfuerzos para abstraerse de los ruidos, o pone atención a la acción que está realizando, la concentración fallará. Cuando se pierda la concentración, hay que mantener la calma. En definitiva, lo que debe tratar de lograr es identificarse con la respiración, tal que se vuelvan uno.

Contar el ciclo del ejercicio facilita controlar la mente en mejor forma. Para contar hay que hacerlo de la siguiente manera: para la primera inhalar-exhalar se cuenta uno, para la segunda dos y así sucesivamente hasta la diez. Luego hay que volver a uno. Siempre la mente debe estar aplicada al proceso, atendiendo la respiración. Si se pierde la cuenta, hay que volver a iniciar desde uno. No hay que desesperar. A medida que se desarrolla la facilidad de concentración mental, se llega a obtener una muy intensa, difícil siquiera de sospechar por uno mismo. Si practica pacientemente lo indicado, en pocos días disfrutará de resultados positivos. 

Es conveniente al comenzar la meditación y luego de tomar la posición correcta, realizar un recorrido de relajación por las partes del cuerpo: cabellera, músculos del rostro, cuello, hombros, espalda, pecho, estómago, piernas y pies. Se trata de reconocer cada parte en beneficio de relajarla y realizar unas tres o cuatro respiraciones en cada una. Con 5 minutos de concentración y otros 5 en relajamiento corporal, estamos listos.

Este ejercicio de respiración es de gran ayuda para prepararse, por ejemplo, para la meditación en base de un “objeto virtuoso”. Ya siendo más experto, a poco del ejercicio de respiración, se está concentrado. 

Una mente en calma favorece la paz interior incidiendo en que uno sea más feliz y desarrolle la lucidez mental.

Buda enseñó que todos nosotros tenemos semillas de la budeidad, y que si practicamos el camino, las germinamos obteniendo las propiedades virtuosas.

En base de un objeto virtuoso.

Esta meditación tiene sus propias fases.

Específicamente consta de dos fases, una analítica y una de emplazamiento. La analítica es la parte inicial del proceso en que se profundiza una enseñanza o concepto específico del Dharma (amor, compasión, muerte e impermanencia, vacuidad, ecuanimidad, y la práctica de dar, entre otros) . Esta acción nos conduce a una conclusión, que es la que tomamos como “objeto virtuoso” para luego realizar la meditación de emplazamiento. Esta inferencia que se impuso respecto de causas y consecuencias, puede ser por ejemplo, si hemos tomado el amor o la compasión como objeto para meditar: “las personas deberían desear el bien de los demás “ o  “las personas deberían librarse del sufrimiento”, y es en ello donde uno se debe concentrar por el mayor tiempo posible.

Existen varios objetos virtuosos que podemos emplear para meditar, incluidas las visualizaciones de Buda. Se usa mucho la meditación de Buda Chenrezig, el Buda de la compasión. En el caso que un objeto en particular otorgue paz a nuestra mente, además de ser provechoso meditando en él, es recomendable para el principiante practicar en él para que logre más experiencia.
Cada objeto virtuoso induce a lograr sus propias realizaciones. Para generar un deseo espontáneo de alcanzar la liberación o nirvana, se debe meditar sobre la vacuidad de los perturbadores mentales como el apego, el odio, etc. permite reducirlos y confirmar que son engaños de la mente. Si se medita en el amor, la compasión, la generosidad se reduce la estimación propia y se logra un afecto sincero por los seres sintientes (amor y compasión), reduciendo además los perturbadores como el apego y el odio. Meditar en la vacuidad, nos permite lograr una sabiduría superior y comprender que nada existe que sea por sí inherente. 
Meditar sobre la muerte e impermanencia transforma estados mentales de confusión, aminorando  algunos estados negativos. Es conveniente guiarse con un programa de meditación.  Se recomienda seguir el consejo del Guía Espiritual, para meditar, considerando la materia y disciplina a emplear.

Una mente concentrada permite fusionarse con el objeto virtuoso y lograr realizaciones de la virtud implicada en ese objeto.

Recitar un mantra.

Este último método enunciado nos permite proteger la mente de las impurezas. 
Mantra es una palabra formada por dos términos sánscritos, que se pueden traducir como mente y liberación.  Se representa en una palabra o frase cuya pronunciación hace vibrar nuestras energías.
Cuando uno medita con un mantra, éste funciona como una fórmula espiritual, que al repetirla profundiza nuestro estado de concentración y transforma nuestra conciencia. El sonido del mantra nos lleva a un estado mental relajado al evitarnos los pensamientos y bullicios. Su vibración nos limpia de las impurezas y del mantra en si absorbemos las cualidades que involucra el mismo. 
Como el mantra se asocia a un buda, la repetición del mantra provoca que las mismas cualidades del Buda involucrado se incorporen a uno.
Tal vez el mantra más conocido es el de Avalokiteshvara (o Chenrezig en Tibetano), el Buda de la Compasión del cual por supuesto absorbemos la compasión:
sánscrito: om mani padme hum 
inglés: Om mani padme hum, om mani padme hung 
tibetano: om ma ni pe me hung o hum 
japonés: on mani hatsu mei un 

Es recomendable pronunciar el mantra en silencio, relajado y
 dejando que retumbe en nuestro interior.

La meditación nos permite eliminar nuestros engaños mentales y 
reemplazarlos por estados virtuosos.

Es recomendable meditar diariamente en Buda Chenrezig, existe una sadhana para ello. Primero te concentras con la meditación en la respiracion y luego aplicas la sadhana. Terminas con la dedicacion de los méritos obtenidos.

En entrada meditacion en Chenrezig encontrarás la guía.
K Dondrup T.


domingo, 29 de junio de 2025

MEDITAR DEFINICIÓN Y RECUPERAR LA NATURALEZA DE LA MENTE

 

MEDITAR 1

Meditar es una práctica central del budismo. Permite modificar los hábitos mentales y mejorar la manera en que funciona la mente, “logrando aumentar la comprensión y la sabiduría del practicante”.

Este proceso implica una transformación progresiva de los estados mentales. La mente se va familiarizando con una visión más clara de las cosas y comienza a surgir aquello que ya estaba latente en nuestro interior, como la lucidez, la calma y la sabiduría. Para ello, es necesario despejar los estados mentales que la obstruyen y la alteran, incluida la obsesión con el yo.

Este avance permite que el pensamiento y la acción se vuelvan más conscientes, beneficiosos y sabios. La meditación ayuda a habituar la mente con la virtud, es decir, a producir estados mentales positivos como la compasión, el amor, la paciencia y la generosidad.

Todos queremos ser mejores, pero mientras más lo deseamos, más vemos que no basta solo con quererlo. La razón es simple. No siempre somos capaces de cambiar nuestros hábitos solo mediante ideas o buenas intenciones. Un entendimiento intelectual del mundo y de las personas no es suficiente para transformar la conducta. Reflexionar y desear el cambio ayuda, pero no alcanza. Para modificar realmente nuestra manera de actuar, el Dharma reconoce una herramienta adecuada, que es la meditación.

Por medio de la meditación “se adiestra la mente”. Con la práctica se puede desarrollar una mayor capacidad de atención y concentración, lo que permite estar más presente en cada momento de la vida, al caminar, conversar, trabajar o meditar. Esto genera una armonía interna y una paz más estable.

En otras palabras, la meditación clarifica la mente al estimular nuestro “potencial de despertar”. Cuando esto ocurre, nos acercamos poco a poco a una percepción más clara de la naturaleza real de los fenómenos.

Cuando la mente logra sostener una atención prolongada, los perturbadores mentales, como el apego, el odio, la vanidad, los celos o la ira, pueden seguir apareciendo. Sin embargo, ya no se adhieren de la misma manera. No dominan la experiencia ni arrastran la conducta con tanta fuerza. En ese estado de mayor concentración y claridad, los perturbadores pierden poder y pasan sin instalarse.

Reducir los perturbadores mentales es una experiencia que puede observarse en la práctica. Para pacificarlos y alcanzar mayor paz interna, se medita en el oponente del perturbador correspondiente. Frente al odio se cultiva amor. Frente al apego se contempla la impermanencia. Frente a la ignorancia se desarrolla sabiduría.

De esta manera, nuestra mente ordinaria puede transformarse en una mente más lúcida, serena, compasiva y justa. Esta transformación surge del proceso de meditar en objetos virtuosos. Cuando la mente se familiariza con la virtud del objeto elegido, comienza a desarrollar estados internos más sanos y positivos.

De esta práctica nace una mente cada vez más tranquila y clara. El ser va madurando, porque se fortalece la inteligencia natural de la mente. A través de la sabiduría se despejan las confusiones adquiridas, se reducen las percepciones erróneas y se purifica la manera de conocer.

Así se puede avanzar hacia una mente más pura, calma y virtuosa, capaz de ver los fenómenos con mayor claridad. En el budismo, esto se relaciona con la comprensión de la realidad última de los fenómenos, es decir, la vacuidad.

Esto también se logra al comprender enseñanzas como la impermanencia, la muerte como proceso inevitable, el karma, la paciencia, el amor y la compasión. En definitiva, la meditación es un método para conocer y adiestrar la mente.

Solo así es posible guiar la mente, de forma progresiva, desde un estado reflexivo hacia niveles más profundos de conciencia. En su dimensión más alta, este camino apunta a superar la rigidez del yo y la dualidad entre sujeto y objeto, manifestando el mayor potencial espiritual del ser, que es la Iluminación.

Existen varios niveles de conciencia. Primero está la conciencia sensorial, relacionada con la percepción por medio de los sentidos. Luego aparece la conciencia reflexiva, con la cual experimentamos el mundo de la mente, pensamos y nos sabemos conscientes. Después se habla de una conciencia trascendental, que entra en contacto con la realidad última. Finalmente, se encuentra la conciencia absoluta, asociada al nivel de la Iluminación.

Resumen

Debemos familiarizar la mente con estados de conciencia positiva, compasiva y sabia. Todos necesitamos adiestrar la mente para no seguir siendo esclavos de ella. La práctica ayuda a transformar nuestra actitud hacia una forma más generosa, paciente y lúcida.

También permite convertir las causas del sufrimiento en condiciones para una felicidad más estable. Como tenemos el potencial de cambiar progresivamente nuestra conciencia, conviene iniciar ese trabajo desde ahora, reduciendo los distractores negativos y cultivando paz mental.

Sin embargo, esta transformación no ocurre sin esfuerzo. El crecimiento espiritual es paulatino. Requiere constancia, disciplina y tiempo.

Recuerde

Meditar nos acerca a una felicidad más verdadera.

Nota
No se habla aquí de conocimiento o erudición como sabiduría, sino de una comprensión interior que transforma la mente.

Cápsulas

Meditar tiene como propósito recuperar la naturaleza de la mente, nuestra conciencia original, para llegar a ser lo que verdaderamente somos.

La meditación permite comprender y adiestrar la mente. Ayuda a lograr paz interna, mayor concentración y un actuar más libre y virtuoso. Perturbadores como el apego, el odio y la ignorancia pierden fuerza cuando la mente se entrena.

Meditar permite entrar en una relación más profunda con el funcionamiento de la vida y del universo.

Meditar permite llevar la conciencia hacia sus niveles más altos, desde un estado reflexivo hasta una conciencia absoluta, asociada a la Iluminación.

Cuánto tiempo meditar

Se recomienda meditar todos los días y, si es posible, a la misma hora y en el mismo lugar.

Se puede comenzar con pocos minutos diarios para formar el hábito. Luego se puede avanzar gradualmente hasta llegar a veinte minutos al día.

Con una práctica regular, la mente desarrolla los cambios necesarios para sostener períodos más largos de meditación con mayor comodidad y agrado.

Literatura

En torno a la meditación existe mucha literatura, y parte de ella tiene un trasfondo comercial. También hay distintas técnicas que, aunque comparten una base común, presentan diferencias en su aplicación.

Por esta razón, es importante consultar con un maestro calificado, con conocimiento y experiencia, para recibir una orientación adecuada.

La meditación permite un cambio mental profundo. En la medida en que esa transformación ocurre, mejora nuestra forma de ser, de actuar y de mirar la vida.

K D T     1









Meditar.

Meditar es la práctica budista primordial, que hace posible modificar los hábitos mentales perfeccionando la manera de funcionar de la misma, “logrando aumentar la comprensión y sabiduría del practicante”. Esta mejora involucra un cambio evolutivo de los estados de la propia mente, familiarizándola con una visión más real de las cosas, haciendo surgir lo que está latente en nuestro propio interior, que es lucidez, al despejarla de los estados mentales que la obstruyen y alteran, incluida la obsesión al yo . 

Este avance, que es definitivo, permite que el pensar y actuar se beneficien íntegra y sabiamente, de forma más provechosa y consciente. Esta herramienta nos ayuda a habituar la mente con una virtud, es decir, producir estados mentales positivos como la compasión, el amor, y la paciencia entre otros.

Todos queremos ser buenos y mientras más lo deseamos, más nos damos cuenta que no es posible avanzar así. La razón es que no somos capaces de cambiar esos hábitos, de esa manera. Un entendimiento intelectual del mundo y de las personas no es suficiente para cambiar nuestra conducta, el solo reflexionar y desearlo no es suficiente. Para cambiar o convertir algo sobre nuestra conducta existe una herramienta adecuada, identificada en el Dharma, como la meditación.

Por la vía de la meditación “se adiestra la mente”, pudiendo lograr una gran capacidad de atención y concentración para darnos cuenta de cada momento de nuestra existencia, cuando caminamos, conversamos, meditamos, trabajamos, pues nos ha generado una armonía y paz interna más duradera. En otras palabras, nos clarifica al estimular nuestro “potencial de despertar”. En esta situación, es que hemos dado un paso a que nos abarque la claridad mental, en el sentido que podremos estar cada vez más cerca de la  naturaleza real de los fenómenos que somos capaces de percibir. Cuando se logra mantener la mente en un nivel de atención prolongada, allí donde deja de haber un yo, podrán presentarse situaciones que originen los perturbadores mentales (el apego, el odio, la vanidad, los celos, etc.), pero no podrán anexarse a uno, no nos afectarán, ya que se ha logrado un estado de concentración superior o claridad mental tal, en que es imposible que se nos aferren y nos perturben, y por lo tanto siguen su camino. Llegar a reducir los perturbadores mentales ya es algo verificable científicamente, y para pacificarlos y gozar de paz interna, se debe meditar en el oponente del perturbador mental en cuestión. 

Consecuentemente a lo anterior, nuestra mente ordinaria la podemos transformar en una mente extraordinaria. Esta mente lúcida, calma, compasiva y justa surge del proceso de meditar en objetos virtuosos. Cuando se medita en objetos virtuosos nuestra mente se familiariza con la virtud del objeto en cuestión, y por ello va experimentando un crecer de estados a más virtuosos. De la práctica indicada, va surgiendo una mente cada vez más serena y lúcida, que evoluciona definitivamente nuestro ser, porque hemos estado madurando la inteligencia natural de la mente (la mente es naturalmente inteligente). Por el proceso de generar sabiduría vamos despejando la mente de las malezas adquiridas, limitando las percepciones erróneas y purificando nuestro conocimiento, hasta alcanzar una mente más pura, calma y virtuosa que nos permite una visión directa de las cosas o fenómenos tal cual son, la realidad última de los fenómenos, la vacuidad (1). Esto también se logra porque nos permite, por ejemplo, tener clara comprensión de que todo es impermanente, que la muerte es un proceso inevitable, y comprender el alcance del karma, de la paciencia, el amor y la compasión. Es en definitiva el método que nos permite conocer y adiestrar la mente. 

Solo así es posible guiar la mente progresivamente de un estado reflexivo a uno superior (sin un yo, sin la dualidad objeto-sujeto), a uno que manifiesta su mayor potencial de conocimiento; en otras palabras, “al ser a su óptima cualidad de ser espiritual”, la Iluminación. 

Hay varios niveles de conciencia reconocidos, empezando por la sensorial, la asociada a la percepción a través de los sentidos. Luego la conciencia reflexiva, con la que experimentamos el mundo de la mente, reflexionamos y nos sabemos conscientes. Sigue la conciencia trascendental, aquella que se contacta con la realidad última y finalmente la conciencia absoluta, donde se da el nivel de Iluminación.   

Resumiendo: Debemos familiarizar nuestra mente con estados de conciencia positiva, compasiva y de sabiduría.  Todos debemos adiestrar nuestra mente para no seguir siendo su sirviente, transformar nuestra actitud a una más generosa y sabia, convertir las causas que producen  sufrimiento en condimentos estables de felicidad, y ya que tenemos el potencial para lograr los cambios progresivos de conciencia, realizarlo desde ya, erradicar prontamente los distractores negativos y superarnos. Lograr paz mental que nos permitirá alcanzar sabiduría. Sin embargo, todo este cambio o transformación a opciones virtuosas en la mente no está exento de sacrificio. El crecimiento del nivel espiritual es paulatino, y por tanto requiere esfuerzo, constancia y tiempo. 

Recuerde: “La mente es la raíz de todo”.

Meditar nos lleva a la felicidad verdadera.

Nota: (1) No estamos hablando de conocimiento y erudición como sabiduría.


CAPSULAS.

Meditar tiene como propósito recuperar la “naturaleza de la mente”, nuestra conciencia original, para ser lo que realmente somos.

La meditación permite comprender y adiestrar la mente, lograr paz interna, mayor concentración y un actuar más libre y virtuoso. Los perturbadores como el apego, odio, y la ignorancia nos dejaran vivir tranquilos.

Meditar concede llegar a ser uno con el funcionamiento del universo.

Meditar permite definitivamente llevar la conciencia a sus mayores niveles, desde un nivel reflexivo a uno absoluto: la Iluminación.

Cuánto tiempo meditar.

Se recomienda meditar diariamente y si es posible a la misma hora cada día en el mismo lugar. Se puede iniciar con pocos minutos diariamente para lograr acostumbrarse, hasta llegar a 20 minutos diarios. 

Con una práctica regular de meditación diaria, se alcanzan los cambios mentales necesarios, que favorecen aguantar con agrado incluso tiempos bastantes mayores en esta actividad. 

Literatura.

Otro aspecto importante del ámbito de la meditación es que existe mucha literatura, y mucha de ella, con un trasfondo comercial. También coexisten algunas técnicas de meditación que si bien mantienen la base común, tienen sus diferencias aplicativas, razón más que suficiente para intuir lo importante que es consultar con un maestro altamente calificado, con amplio conocimiento y experiencia, para meditar. 

La meditación permite un cambio mental profundo y en la medida que se va produciendo esta evolución, prospera nuestra forma de ser y ver la vida.

K.Dondrup T.


sábado, 12 de octubre de 2024

CAMINO DE ILUMINACIÓN DE SIDHARTA BUDA

 CAMINO DE ILUMINACIÓN DE SIDHARTA BUDA

El Asceta.

En esa época y hasta nuestros días, en India es bastante común ver este tipo de personas, los ascetas. El ascetismo es una práctica de perfeccionamiento espiritual que Involucra un estilo de vida basado en el esfuerzo y la disciplina, alejado de las personas, observando hábitos muy austeros y sacrificados, como el vivir en condiciones básicas de alimentación, períodos de silencio y ayunos, castigos auto-impuestos e incluso el celibato. Lo habitual era que contaran con algo para cortarse el pelo, un cuenco para mendigar el alimento diario, y una túnica para vestir. Normalmente habitaban distante de la ciudad, en una ermita, en los bosques o donde se pudiera cobijar alejado de la población. Para el perfeccionamiento espiritual practicaban distintos métodos y disciplinas, obteniendo, por supuesto, resultados muy diversos, donde la meditación era el recurso base.  

Maestros de Sidharta.
La noticia que Sidharta había emprendido el camino espiritual llegó pronto a Kondanna. Éste, que sabía de las aptitudes especiales del involucrado, se acopló al asceta junto a otros cuatro místicos con los que convivía, llamados: Bhaddya, Vappa, Manama y Assaji.

En estos tiempos era normal escoger a un maestro como guía espiritual, participando de sus prácticas y enseñanzas como también del grupo de seguidores. Usualmente lo seleccionaban por la reputación que obtenían respecto de los resultados o logros.
Sidharta y sus nuevos seguidores, llegaron hasta Alara Kalama, uno de los más célebres maestros la parte norte de la India. Su sistema, a través de diferentes estadios de la meditación permitía alcanzar un nivel descrito por algunos autores como la “inexistencia sustancial de las cosas”. Sidharta logró en el tiempo grandes avances en este método, por lo que Alara advirtiendo que podría irse, le manifestó un día que ya no tenía más que enseñarle, y le ofreció que se quedara para ser un maestro en su grupo. Sidharta agradeció la propuesta y se despidió con amabilidad, pues el ansiado objetivo de la Iluminación aún no lo alcanzaba. 

Gautama y sus amigos partieron nuevamente a buscar otro maestro, quien con un nuevo método y sabiduría les permitiera descubrir cómo escapar del sufrimiento que es lo que les preocupaba. 

Al tiempo de caminar se encontraron con el maestro  Udraka Ramaputra (pali: Uddaka Ramaputta), que encabezaba una escuela de más de setecientos seguidores que vivían en los bosques, dedicados a una avanzada forma de concentración mental. La doctrina de este maestro era más elaborada que la de Alara, pues, había dominado un nivel más de la misma. Nuevamente, pasado un tiempo Sjdharta renuncia al culminar las enseñanzas, porque concluye, que aunque su percepción es más profunda, no le es posible alcanzar la liberación y sigue atrapado en “el mundo de los sentidos”.

Sin Maestro
Dada sus experiencias el grupo decidió buscar la meta espiritual sin ayuda de un maestro, opción que varios ascetas de la época tomaban como camino.
Recorriendo llegaron a un bello lugar. Era el mediodía. Se instalaron en un sector arbolado que los cubriría de las inclemencias del tiempo, cerca de un río y un poblado que les permitiría mendigar sus alimentos. Era el lugar perfecto para insistir en su objetivo.
Se dispusieron a practicar la mortificación del cuerpo como disciplina espiritual, ya que las anteriores no le permitieron alcanzar la Iluminación (1). Esta práctica era bastante utilizada en la época por maestros y grupos espirituales. Era tan violenta que consideraba efectuar la meditación sin respirar, lo que les producía fuertes dolores. Además consideraba comer solo algunas cosas muy básicas y trasladarse lo menos posible. Pronto dejaron de mendigar y comenzaron a alimentarse de algunas frutas, raíces y hojas de plantas comestibles. Utilizaron este método por un tiempo en que dado que las respuestas a sus preguntas no llegaban, comenzaron a ser más extremos, llegando a rehusar el agua y la comida. 

Tras semanas su cuerpo desmejoró. Con esa evidente falta de alimentación, Sidharta se desmayó ante tanto esfuerzo. Ya más recuperado con comidas que unas jóvenes solidarias del pueblo le llevaban y convencido de que estas prácticas extremas no aportaban el progreso espiritual que buscaba, dedujo que sería conveniente encontrar una vía intermedia (“Camino medio”), apartada de los bordes de la privación y de los de la vida de lujos. 
Convencido de estos argumentos, se acercó a sus amigos, que estaban practicando con él y les planteó su determinación de cambiar el tipo de disciplina. Por supuesto que se molestaron ante la decisión de Sidharta, de dejar el método convenido, y enfadados resolvieron apartarse de él y seguir en sus propios intentos.

A estas alturas, Sidharta ya era bastante conocido entre los ascetas e individuos de la región, por sus especiales capacidades manifestadas, que incluían haber igualado con cierta facilidad los métodos de sus anteriores maestros.

Iluminación de Sidharta.
Al atardecer del mismo día, luego de haber caminado y estando en el lugar denominado Bodh Gaya, en Uruvela, se acercó hacia un árbol Bodhi (Ficus Religiosa), árbol sagrado en India que eligió para meditar, usando una intensa concentración que había aprendido y practicado.
Se sentó a meditar con el propósito de no levantarse de allí hasta que se iluminara, aunque le costara la vida. Entró en profunda concentración para lograr un estado de conciencia pura.

Durante su meditación, el Mara Devaputra (Mara: demonios, lo maligno, quien obstaculiza el logro de la Iluminación) trató de interrumpir su concentración para evitar el gran acontecimiento. Primero trató de asustarlo y desconcentrarlo mostrando terribles espíritus demoniacos que le disparaban lanzas y flechas, bolas de fuego, incluso le lanzaban piedras y grandes rocas. Nada de lo anterior pudo lograr su objetivo, Sidharta no se desconcentró. Ante ello, Mara insistió provocándole con bellas doncellas que le danzaron a su alrededor, sin siquiera llegar a distraerlo. Sidharta permaneció inalterable a todas las provocaciones y tentaciones recibidas, venciendo así los demonios de este mundo. Este episodio generó que posteriormente le reconocieran por el Buda Victorioso.

Se estima que pasó algunos días en trance, alcanzando finalmente lo que describen algunos autores como “la última mente de un ser sin limitaciones”, “el encuentro con la naturaleza más profunda de uno mismo”, sin embargo, lo más acertado podría ser el conocimiento absoluto y el amor y compasión infinitos, es decir, la Iluminación.
Para su objetivo tuvo que pasar por los distintos niveles de la meditación, consiguiendo una intensa concentración y una claridad mental tal, que se libró de las pasiones más allá de toda sensación, consiguiendo en una paz suprema el logro de la libertad de las causas samsáricas (samsara: ciclo ininterrumpido de nacimientos y muertes), consiguiendo así el conocimiento absoluto. 

En un primer estado de gran concentración, comprende que la condición de enfermedad, vejez y muerte es el nacimiento y que las insatisfacciones personales tienen como condición el apego. Materia que también lo decidió a emprender la busqueda de solución a ello. Advierte en consecuencia, que los perturbadores mentales nos generan sufrimiento e influyen en la felicidad temporal, y que uno es quien da sentido a un yo conceptual, el que nos condiciona en como apreciar la vida. 
Luego, libre de toda obstrucción mental y con un entendimiento claro de la  naturaleza de la mente, pudo experimentar la visión de conocer las características de sus incontables vidas y renacimientos en detalle, y apreciar  también las de los demás seres. Advirtió que nacemos y morimos de acuerdo al karma de cada uno. Observó así el sufrimiento, las causas que le generan, la posibilidad de eliminación y también el camino para la liberación del mismo.

Luego, en un día de mayo (occidental), emerge de su meditación convertido en “un ser despierto”, un iluminado, en Buda. 
Sidharta en esos entonces tenía treinta y cinco años de edad, seis más desde que dejó su familia en busca de su ideal.

El camino de la experiencia hacia la liberación la denominó "Camino medio”, indicando con ello un rechazo a los extremos que había experimentado en su búsqueda espiritual, siendo uno de ellos el de los placeres mundanos y el otro el de la mortificación, ambos innecesarios e inconducentes al logro de la meta de Iluminación. 
Enseñó, por tanto, que el logro de la liberación del samsara, se encuentra evitando los extremos que presenta la vida y aplicando las pautas contenidas en el concepto de Camino medio. 
Para el budista esto está muy claro, él sabe que posee cualidades naturales para ello y que al adoptar ese camino se favorece como persona, se beneficia a sí mismo y a los demás con su generosidad y el despliegue natural de las virtudes que desarrolle, llegando en el tiempo, a superar el sufrimiento, eliminar su ignorancia y obtener la sabiduría que da el conocimiento superior.

Nacimiento/Iluminación/Paranirvana

Según la tradición tibetana budista, Siddhartha Gautama habría nacido aproximadamente en el año 623 a.C..
Esa fecha proviene de la cronología tradicional usada en el budismo tibetano y otras escuelas antiguas de Asia. Sin embargo, los historiadores modernos suelen situar su nacimiento entre 480 y 560 a.C., siendo una estimación común alrededor de 563 a.C.

Nacimiento: 623 a.C.
Parinirvana: 543 a.C.

Ver Muerte de Buda, Paranirvana, Camino de iluminación (de Buda), Buda el despertar


El período de Sidharta  y su inmediato involucra grandes maestros espirituales y filosóficos como Confucio y Lao Tse en China, 
Zaratustra en Persia, 
Pitágoras y Heráclito en Grecia.

La leyenda dice que también tuvo de maestro a Mahavira, 
fundador del jainismo, 
el que tampoco le fue convincente.

Notas: (1) También denominado Liberación y Despertar personal.
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