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martes, 17 de diciembre de 2024

MAHAYANA: BODHISATTVA y DETALLE DEL CAMINO DEL BODHISATTVA C2


Mahayana

Bodhisattva y detalle del camino del bodhisattva

Un Bodhisattva es una persona que, motivada por una gran compasión, ha generado el deseo espontáneo de alcanzar la iluminación para el beneficio de todos los seres sintientes.

Optar por ser un bodhisattva, término e ideal propio de los caminos Mahayana y Vajrayana, es un concepto muy apreciado por los budistas, ya que se relaciona con el ser humano y su gran compasión. Por ello, muchos deciden seguir este camino. De forma simple, podemos decir que es un ser que ha elegido el camino del despertar. El término proviene del sánscrito Bodhisattva y del pali bodhisatta. La palabra sattva significa ser.

El bodhisattva es un ser motivado por la compasión, que desea alcanzar la iluminación para su propio beneficio y para el de todos los seres sintientes del samsara, con el fin de que se liberen del sufrimiento. Trabajará por este propósito durante toda su vida.

En el Mahayana, llegar a ser Bodhisattva constituye un ideal al cual todo seguidor budista puede aspirar.

La bodhichita

La palabra bodhichita es una combinación de los términos sánscritos bodhi y chitta. Bodhi significa iluminación o claridad, y chitta puede traducirse como mente o conciencia. La bodhichita debe entenderse como una mente de iluminación o una aspiración a la iluminación. Es un estado de conciencia virtuosa motivado por la compasión.

La mente de bodhichita surge del deseo sincero de beneficiar a los demás y del anhelo de alcanzar la budeidad. La bodhichita tiene un doble propósito. Por una parte, despertar uno mismo. Por otra, ayudar a los demás seres. Consiste en cultivar una mente que se preocupa cada vez más por todos los seres sintientes y en desarrollar la voluntad de beneficiarlos. Con ella se dejan de lado el interés personal y el sistema egoísta que solemos tener. Para entrenarnos en la bodhichita, es necesario renunciar al samsara y no aferrarnos al apego a esta vida.

Un maestro dijo

La bodhichita es el poder de la compasión.

Aquel que ha generado la mente de bodhichita es un Bodhisattva.

Las seis paramitas

El entrenamiento básico del Bodhisattva consiste en la práctica de las seis paramitas.

El término sánscrito paramita significa más allá o hacia la otra orilla. Las paramitas representan el puente que se debe cruzar para pasar desde la orilla del samsara y la confusión hacia la otra orilla, el estado de iluminación. Por ello, representan las prácticas principales del Bodhisattva.

Las paramitas son virtudes que permiten purificar el karma y llevar una vida sin obstáculos durante el camino del bodhisattva.

Después de poner término a los actos negativos, el practicante debe abandonar también sus causas, es decir, las emociones negativas.

La raíz de estas emociones es la ignorancia o la creencia en que los fenómenos de la realidad convencional poseen una vida inherente, una existencia propia o per se. Creemos que son tal como los apreciamos.

Las paramitas actúan como antídoto frente a esa ignorancia y frente a las emociones aflictivas que nos impiden reconocer la naturaleza pura de nuestra mente. Al descubrir esa naturaleza, comprendemos la realidad última de los fenómenos y avanzamos hacia la iluminación.

Las ocho preocupaciones mundanas

La motivación del trabajo de un bodhisattva debe estar libre de las ocho preocupaciones mundanas

  • ganancia o pérdida

  • placer o dolor

  • alabanza o crítica

  • fama o anonimato

Los dos niveles de la bodhichita

La bodhichita posee dos niveles

  • la bodhichita convencional o relativa

  • la bodhichita última o absoluta

La bodhichita convencional consiste en cultivar el pensamiento inicial que aspira a alcanzar la condición de Buda de un modo insuperable y pleno, tras asumir el compromiso compasivo de aliviar el sufrimiento de todos los seres.

La bodhichita última es trascendente y libre de toda elaboración conceptual. Se relaciona con una claridad sin manchas. Se alcanza tras una dedicación prolongada al dominio de la meditación de la calma mental y de la visión superior.

Los votos del Bodhisattva

Existe un acto formal para recibir los votos desde un guía espiritual y convertirse en bodhisattva aspirante.

La persona se compromete con la liberación de todos los seres sintientes como su promesa principal. A partir de ese momento, debe adoptar una forma de vida acorde con ese compromiso. Para avanzar hacia la iluminación, practica diariamente las seis paramitas o seis perfecciones.

Después de tomar los votos, debe procurar comportarse como una buena persona en su vida diaria, con una actitud positiva y bondadosa.

La prajnaparamita

La Prajnaparamita Sutra reúne enseñanzas provenientes de los sermones de Buda, recogidas por bodhisattvas y grandes maestros. Estas enseñanzas llegaron al Tíbet en el siglo VIII y fueron traducidas con especial cuidado en distintos monasterios.

La prajnaparamita es la sabiduría que comprende directamente la realidad de los fenómenos y su vacuidad o interdependencia. Es una sabiduría libre de extremos, alcanzada por quien se dirige hacia la otra orilla. Desde el punto de vista filosófico, se trata de un cuerpo de enseñanzas. El término también designa la práctica meditativa de la visión de la naturaleza última. Corresponde a la última de las seis paramitas.

Tres niveles de práctica

Según los métodos tradicionales de enseñanza, cada paramita puede practicarse en tres niveles de dificultad creciente.

               Nivel ordinario

El objetivo es alcanzar un renacimiento mejor. La creencia en el yo y en lo mío sigue presente. Se practica el bien.

               Nivel extraordinario

El objetivo es alcanzar el nirvana. Se trata de practicantes sobrios y virtuosos, que aspiran a la pureza, pero todavía no trabajan por el beneficio de todos los seres.

               Nivel supremo

Corresponde al nivel de los Bodhisattvas. Su objetivo es alcanzar la felicidad de todos los seres. Comprenden que, desde la perspectiva última, no hay diferencia entre samsara y nirvana. La otra orilla implica superar la dualidad.

La práctica firme de las seis paramitas favorece una mente y un cuerpo puros. Genera mérito, buen karma y ayuda a evitar transgresiones de los votos raíz y secundarios.

El objetivo de la bodhichita es alcanzar la budeidad y trabajar para conducir a todos los seres sintientes hacia la iluminación.

                        La perfección de la sabiduría es la realización de la vacuidad.

Shantideva

Shantideva, cuyo nombre puede traducirse como Divinidad en Paz, escribió un texto fundamental sobre esta materia, el Bodhicharyavatara. Esta obra también se conoce como Una guía para la forma de vida del Bodhisattva o La aplicación de la práctica del bodhisattva.

Es un texto Mahayana escrito en sánscrito alrededor del año 700 d. C. por Shantideva, monje indio de la Universidad de Nalanda y discípulo de Manjushri.

La obra contiene diez capítulos dedicados al desarrollo de la bodhichita por medio de la práctica de las seis perfecciones.

Las seis paramitas o perfecciones

Fuente mencionada en el texto original
Un camino para vivir y liberarse, pág. 206.

El camino del bodhisattva ha sido ordenado de forma gradual para facilitar su práctica.

Las seis perfecciones permiten acumular sabiduría por medio del perfeccionamiento de la mente. Su práctica permite desarrollar la bodhichita y avanzar hacia la plena iluminación.

1. Generosidad

La generosidad puede expresarse mediante la entrega de tiempo, habilidades, orientación, sabiduría, amor, salud, compasión, apoyo moral, alimentos o vestimenta.

También puede implicar proteger a otra persona, incluso poniendo el propio cuerpo al servicio de esa defensa.

Es una disposición libre de apego, abierta a ayudar a los demás con alegría y sin esperar una retribución. El principal propósito de la generosidad es liberar nuestra mente de los tres venenos:

  • ignorancia

  • deseo y apego

  • odio e ira

Si se entrega algo esperando recibir algo a cambio, no se trata de una generosidad plena.

2. Ética y moral

Para desarrollar presencia y atención plena, es útil seguir una guía ética:

  • mantener los preceptos morales

  • abstenerse de actos no virtuosos

  • permanecer en un ambiente positivo

  • estar alerta frente a las pequeñas faltas

  • sostener la base del entrenamiento

  • proteger los órganos de los sentidos mediante la atención plena

     El practicante debe cuidar su conducta.

      En relación con la comida

No comer dominado por pensamientos que desarrollen apego u orgullo.

Comer con una motivación sincera para evitar el hambre.

Comer como una ofrenda al yidam.

      En relación con el sueño

Practicar el dharma antes de acostarse y al despertar.

Dormir con bodhichita.

      En relación con la vida diaria

Alegrarse al recordar el dharma.

Mantener los votos y preceptos.

No generar apego hacia objetos ni personas.

Mantener una actitud de valoración hacia la oportunidad de cultivar la bodhichita.

3. Paciencia

Necesitamos paciencia para protegernos de los daños que podemos provocar y de aquellos que podemos causarnos a nosotros mismos. Cuando estamos protegidos por la paciencia, nuestros enemigos internos, como las emociones negativas, no pueden destruir nuestra paz mental.

Ser paciente implica mantener una mente libre de pensamientos dañinos, que no se perturba ante las críticas y que no culpa a los demás con ira.

                     La paciencia permite desarrollar fortaleza y coraje.

En vez de culpar a otros cuando atravieses una dificultad, observa la situación como resultado de causas y condiciones previas.

                 Con odio no hay paz. El odio destruye la claridad mental.

Con o sin razón, evita que el odio se apodere de ti. Nunca trae un buen resultado.

Dedica tu práctica de la paciencia a todos los seres sintientes para que puedan experimentar felicidad y liberarse del sufrimiento.

4. Perseverancia

Existen tres tipos de perseverancia

  1. esfuerzo gozoso semejante a una armadura

  2. esfuerzo gozoso para acumular virtud

  3. perseverancia sin limitación

El primer tipo consiste en asumir el compromiso de llevar las enseñanzas del dharma a la práctica hasta alcanzar la budeidad para el beneficio de todos los seres sintientes.

El segundo tipo consiste en cultivar virtudes orientadas hacia la iluminación y hacia el beneficio de los demás.

El tercer tipo consiste en mantener una perseverancia sin límites hasta alcanzar la liberación del samsara.

                      Cada día, genera acciones virtuosas y dedícalas con bodhichita.

5. Equilibrio meditativo o meditación

La mente focalizada en un solo punto permite desarrollar una gran tranquilidad. Cuando la mente permanece dominada por la ira, el apego, el orgullo o los celos, quedamos bajo el control de esas aflicciones. Cuando la mente se encuentra en paz, guiada por la bondad, la compasión y la bodhichita, se experimenta bienestar.

Dondequiera que esté la mente, esta debe permanecer relajada y libre de apego, colaborando con el desarrollo del samadhi o concentración meditativa.

Sin una calma mental adecuada, la visión interior no puede penetrar la realidad de la mente.

Por ello, el primer paso consiste en reducir el poder de la mente agitada.

Mediante la meditación se desarrollan tres cualidades del samadhi:

  1. al alcanzar calma mental surge una sensación de tranquilidad y alegría

  2. esta calma constituye una base para desarrollar las cualidades de los budas y bodhisattvas

  3. gracias a esas cualidades, se puede beneficiar a los seres sintientes

Los métodos para dirigir la mente hacia su lugar correcto se describen en El ornamento precioso de la liberación.

Algunos ejemplos

  1. Para contrarrestar la rabia y la agresión, contempla la bondad amorosa y la compasión.

  2. Para contrarrestar el deseo y el apego, contempla la impermanencia y la naturaleza carente de esencia propia de todos los fenómenos.

  3. Para contrarrestar el orgullo y la envidia, practica la igualdad entre uno mismo y los demás.

  4. Para mantener el equilibrio ante los obstáculos y el sufrimiento mental, contempla el dolor como una oportunidad de desarrollar compasión.

  5. En vez de apegarte a la paz y la felicidad, dedica esas experiencias al bienestar de todos los seres.

6. Sabiduría

La sabiduría discriminativa es como un ojo con una visión clara.

Con esa visión, se pueden observar los fenómenos tal como están constituidos y comprender cómo funcionan.

Esta mente conoce las causas del sufrimiento, las causas de la felicidad y la naturaleza de los fenómenos. Sin esta lucidez, el camino permanece oculto.

La naturaleza del samsara y del nirvana posee una misma cualidad última. Solo quien ha desarrollado una sabiduría profunda puede comprenderlo.

Existen dos verdades

  • la verdad relativa o convencional

  • la verdad última

La verdad convencional corresponde a lo que nosotros percibimos mediante proyecciones transitorias que cambian según causas y condiciones.

Por eso se compara con espejismos, arcoíris, sueños o trucos de magia. Aunque los fenómenos parecen reales y tangibles, dependen de múltiples causas y condiciones.

La realidad última carece de existencia inherente. La sabiduría que comprende esta situación conoce la realidad tal como es.

Sabiduría y método no pueden trabajar por separado. Las prácticas de bondad amorosa, compasión y bodhichita son esenciales. Sin embargo, no bastan por sí solas para liberarnos del samsara.

La sabiduría, sexta perfección, es crucial.


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sábado, 14 de diciembre de 2024

COMPONENTES PRESENTES EN UNA FIGURA DE BUDA.


Componentes presentes en una figura de Buda

Las imágenes de Buda, ya sean estatuas, pinturas o esculturas, suelen incluir rasgos corporales, posturas y gestos con un sentido simbólico. Estos elementos no están puestos al azar. Cada uno busca transmitir aspectos de la enseñanza budista, como la calma, la sabiduría, la compasión, la renuncia o la protección.

La postura del cuerpo

La posición del cuerpo ayuda a interpretar el sentido de la figura.

Buda sentado

Cuando Buda aparece sentado, suele representar meditación, estabilidad y concentración interior. Una de las posturas más conocidas es la posición de loto.

Buda recostado

La figura de Buda acostado suele asociarse con el momento de su muerte y con la entrada en el parinirvana, entendido como el nirvana final.

Buda de pie

Las figuras de Buda de pie pueden relacionarse con la enseñanza, la protección o la disposición a actuar en beneficio de otros. Su significado depende también del gesto de las manos.

Los mudras

Los mudras son gestos realizados con las manos. Cada uno expresa un sentido determinado.

Gesto de protección

La mano derecha levantada, con la palma orientada hacia adelante, representa protección, calma y ausencia de temor.

Gesto de respeto

Las palmas juntas frente al pecho simbolizan respeto, saludo, devoción u oración.

Gesto de meditación

Cuando la mano derecha descansa sobre la izquierda y las puntas de los pulgares se tocan, se representa la concentración meditativa y el equilibrio interior.

Gesto de testimonio de la tierra

Cuando los dedos de la mano derecha tocan el suelo, la figura recuerda el momento en que Buda alcanzó la iluminación y llamó a la tierra como testigo.

Vitarka mudra

Cuando el pulgar y el índice forman un círculo y los otros dedos permanecen extendidos, se representa la transmisión de la enseñanza, la reflexión y el conocimiento interior. El círculo puede interpretarse como continuidad y plenitud.

La cabeza de Buda

La cabeza de Buda suele concentrar varios elementos simbólicos.

Expresión serena

La leve sonrisa y el rostro tranquilo representan equilibrio, paz interior y dominio de las perturbaciones mentales.

Ojos entrecerrados

Los ojos parcialmente cerrados sugieren concentración, contemplación y una mirada dirigida hacia el interior.

Urna

El punto ubicado entre las cejas se denomina urna. Se interpreta como un símbolo de visión profunda y de comprensión espiritual.

Ushnisha

La ushnisha es la protuberancia situada en la parte superior de la cabeza. En la iconografía budista suele asociarse con sabiduría, realización espiritual e iluminación.

Su forma cambia según la tradición artística. Puede aparecer redondeada, cónica, puntiaguda o semejante a una llama.

En algunos estilos escultóricos, la ushnisha parece integrarse con el cabello o con una forma semejante a un moño. Su desarrollo debe entenderse como parte de la evolución del arte budista y no como una descripción física literal.

Cabello rizado

El cabello rizado forma parte de la representación tradicional de Buda. Según el estilo artístico, puede remarcar nobleza, serenidad o carácter espiritual.

Orejas alargadas

Los lóbulos largos suelen interpretarse como símbolo de sabiduría y capacidad de escuchar.

También pueden recordar la vida anterior de Siddhartha Gautama como príncipe, cuando habría usado adornos pesados antes de renunciar a la vida palaciega.

Otros elementos simbólicos

Llama sobre la cabeza

En algunas tradiciones, una llama en la parte superior de la cabeza simboliza sabiduría e iluminación.

Pliegues del cuello

Los pliegues del cuello pueden aparecer en ciertas representaciones como signos de plenitud y dignidad.

Rostro de rasgos suaves

El rostro de Buda puede presentar rasgos equilibrados y poco marcados. Esto transmite armonía, serenidad y superación de las diferencias rígidas.

Manto monástico

El manto cruzado sobre uno de los hombros representa renuncia, sencillez y pertenencia a la vida monástica.

Pies descalzos

Los pies descalzos evocan austeridad, humildad y desapego.

Pedestal de loto

El pedestal en forma de flor de loto representa pureza. El loto nace en el barro, pero florece limpio sobre el agua. Por eso simboliza la posibilidad de desarrollar sabiduría incluso en medio de las dificultades de la vida.

Vajradhara

En el budismo tibetano, Vajradhara suele representarse con color azul oscuro.

Esta figura expresa la esencia de la budeidad y la realización espiritual.

El color azul puede asociarse con profundidad, inmensidad y estabilidad. No debe generalizarse que todas las figuras tibetanas de Buda tengan cabello azul por esta razón, ya que la iconografía varía según la tradición, la deidad representada y el contexto artístico.

Síntesis

Las figuras de Buda transmiten enseñanzas por medio de sus posturas, gestos y rasgos.

Los mudras comunican protección, meditación, respeto o transmisión de la enseñanza.

La cabeza expresa sabiduría, serenidad y visión profunda.

El loto, el manto y los pies descalzos representan pureza, sencillez y renuncia.

Comprender estos elementos permite observar una figura de Buda no solo como una obra artística, sino también como una herramienta simbólica de enseñanza y contemplación. 

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jueves, 12 de diciembre de 2024

LA MEMORIA : UNA MIRADA BUDISTA

La memoria:   Una mirada budista

Para comenzar, podemos tomar una definición general. La memoria es la capacidad de la mente que permite registrar, codificar, retener y recuperar información del pasado.

Desde la ciencia, la memoria es un factor esencial para el aprendizaje y para la adaptación al entorno. Desde el budismo, sin contradecir lo anterior, también puede comprenderse como una capacidad que ayuda a reconocer los engaños mentales, aprender de la experiencia y avanzar en el camino espiritual.

La memoria también colabora con nuestra vida diaria. Gracias a ella recordamos funciones básicas y rutinas. Si no fuera así, tendríamos que aprender a andar en bicicleta cada vez que la usáramos.

La importancia de la memoria

Desde una perspectiva budista, nuestra experiencia se va construyendo de forma acumulativa.

La memoria cumple dos funciones importantes. La primera es permitir que nuestro sistema cognitivo mantenga hábitos, rutinas y formas de interpretar la realidad. La segunda es facilitar el aprendizaje de nuevas conductas y prácticas.

Sin memoria, no podríamos incorporar las enseñanzas budistas, utilizar un computador o desarrollar acciones cotidianas como comer con cubiertos.

La memoria también permite actualizar nuestras rutinas y adaptarnos a nuevas circunstancias.

Memoria y aprendizaje

La psicología budista reconoce la memoria como una función fundamental del aprendizaje. Durante siglos, la enseñanza budista incluyó la recitación de memoria de textos y enseñanzas. Esta práctica todavía se utiliza en algunas tradiciones. La repetición ayuda a reforzar la codificación y la recuperación de la información.

Cuando consideramos que una enseñanza es valiosa, la atención facilita que esa información permanezca en nuestra memoria y pueda ser recuperada más adelante.

Memoria y vida cotidiana

Muchas de nuestras preocupaciones dependen de la memoria.

Si recordamos que debemos cambiar el aceite del auto, asistir a una cita o realizar una tarea pendiente, estamos recurriendo a información previamente almacenada. La memoria es necesaria tanto para las actividades simples de la vida diaria como para las prácticas espirituales.Sin ella, no podríamos sostener hábitos, recordar enseñanzas ni observar nuestros propios patrones mentales.

Memoria, hábitos y meditación

A medida que desarrollamos una mayor atención y conciencia, podemos reconocer con mayor claridad nuestros hábitos mentales.

La meditación puede colaborar con este proceso, ya que permite observar pensamientos, emociones y reacciones repetitivas. La mente está condicionada por los objetos a los que dirige su atención y por las ideas que repite con frecuencia. Por ello, la práctica meditativa puede contribuir a disminuir hábitos perjudiciales y fortalecer patrones más positivos.

El budismo tibetano ofrece diversas prácticas orientadas al crecimiento mental y espiritual.

Memoria y plasticidad cerebral

La ciencia ha estudiado la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del sistema nervioso para modificarse a partir de la experiencia.

Las conexiones neuronales pueden cambiar con el aprendizaje, la repetición y la práctica.

La meditación también ha sido estudiada desde este punto de vista. Algunas investigaciones sugieren que ciertas prácticas meditativas pueden influir en procesos relacionados con la atención, la regulación emocional y la relación entre el cerebro y el cuerpo.

Esto no significa que la ciencia haya confirmado todas las enseñanzas budistas. Sin embargo, permite establecer un diálogo entre la práctica contemplativa y el estudio científico de la mente.

La percepción y la memoria

La codificación de la memoria comienza con la percepción.

En el budismo, la percepción forma parte de los agregados o skandhas que componen la experiencia humana.

Lo que percibimos influye en lo que recordamos. Por esta razón, aumentar nuestro nivel de atención puede ayudarnos a reconocer mejor nuestros pensamientos, emociones y hábitos.

La mente sutil y el renacimiento

En el budismo tibetano se enseña que la mente posee niveles sutiles que continúan después de la muerte física. Según esta tradición, la corriente de conciencia atraviesa un estado intermedio llamado bardo y luego renace en un nuevo cuerpo.

Desde esta mirada, la memoria no se reduce por completo al cuerpo físico, sino que se relaciona con la continuidad de la conciencia. Esta idea pertenece al ámbito de la enseñanza budista y no debe confundirse con una conclusión científica.

El recuerdo de vidas anteriores

Una pregunta habitual es por qué no recordamos de forma clara nuestras vidas anteriores.

Desde la perspectiva budista, la explicación es que la mayoría de las personas todavía no posee el nivel de concentración y entrenamiento necesario para acceder a esos recuerdos.  Se enseña que un Buda puede recordar sus experiencias pasadas y sus vidas anteriores. Las personas comunes no han desarrollado todavía esa capacidad, pero pueden avanzar mediante la práctica, la atención y la meditación.

El significado de tulku

La palabra tulku pertenece al budismo tibetano. Se utiliza para referirse a un maestro considerado como la manifestación o emanación de un practicante con un alto nivel de realización espiritual. También se asocia con la idea de que ciertos maestros pueden influir en la forma de su renacimiento.

Un ejemplo conocido es el Dalai Lama.

El reconocimiento de un tulku

En el budismo tibetano existe un sistema tradicional para reconocer a un tulku.

El proceso puede incluir preguntas sobre una vida anterior y el reconocimiento de objetos que pertenecieron al maestro fallecido. Este procedimiento suele realizarse cuando el posible tulku es todavía un niño.

Dentro de esta tradición, un resultado positivo se interpreta como una señal de continuidad espiritual y de cierto nivel de realización.

Síntesis

La memoria permite registrar, conservar y recuperar información.

Desde la ciencia, cumple una función esencial en el aprendizaje y en la adaptación al entorno.

Desde el budismo, también ayuda a observar los hábitos mentales, sostener la práctica y avanzar en el camino espiritual.

La meditación puede colaborar con el reconocimiento y la transformación gradual de patrones mentales.

El budismo tibetano agrega una dimensión espiritual al relacionar la memoria con la continuidad de la conciencia y el renacimiento.

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miércoles, 11 de diciembre de 2024

FÁBULA - DEL VASO Y LAS PREOCUPACIONES


DEL VASO Y LAS PREOCUPACIONES

Adaptación de un relato motivacional tradicional

Un maestro entró a la sala con un vaso de agua en la mano. Lo levantó frente a sus estudiantes y preguntó

¿Cuánto creen que pesa este vaso?

Algunos dijeron que pesaba poco. Otros calcularon que podía tener unos doscientos gramos.

El maestro sonrió y respondió

El peso no cambia. Lo que cambia es el tiempo que lo sostengo.

Luego explicó

Si lo tengo en la mano por un minuto, no pasa nada. Si lo sostengo durante una hora, el brazo comenzará a doler. Si lo sostengo todo el día, llegará un momento en que no podré moverlo.

Los estudiantes guardaron silencio.

Entonces el maestro agregó

Con las preocupaciones ocurre algo parecido. Pensar en ellas por un momento puede ayudarnos a buscar una solución. Pero si las cargamos todo el día, terminan quitándonos fuerza, calma y claridad.

Finalmente, dejó el vaso sobre la mesa y dijo

A veces, para vivir en paz, no hay que negar los problemas. Hay que aprender cuándo soltarlos.

Moraleja

Las preocupaciones pesan más cuando las sostenemos demasiado tiempo.

Yo sacaría la parte de Confucio o la dejaría así:

Como dice una frase popular atribuida a Confucio, si un problema tiene solución, preocuparse no ayuda; y si no la tiene, preocuparse tampoco cambia el resultado.

Así queda más honesto porque no afirmas con seguridad que la frase sea de él.

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jueves, 5 de diciembre de 2024

LA MENTE - CONOCE SUS CAPACIDADES C3

La mente: Una mirada budista

La mente ocupa un lugar central en las enseñanzas budistas.

Una formulación habitual señala que nuestra experiencia está influida por la mente. Los pensamientos, las interpretaciones y las emociones inciden en la manera en que actuamos y nos relacionamos con el mundo.

Cuando la mente está dominada por el apego, el odio y la ignorancia, puede perder su equilibrio. Estas perturbaciones alteran la paz interior, dificultan una comprensión clara de las situaciones y favorecen la aparición de conflictos.

La idea parece sencilla de leer, pero comprenderla en profundidad exige reflexión y práctica.

La mente y el cerebro

Desde la perspectiva budista, la mente no se reduce al cerebro ni al cuerpo.

El cerebro es una estructura física. La mente, en cambio, se entiende como un continuo inmaterial capaz de conocer, percibir y comprender los fenómenos.

Esta explicación pertenece al ámbito de la filosofía y de la práctica budista. No busca reemplazar las explicaciones científicas sobre el funcionamiento del cerebro.

La experiencia depende de la mente

La mente influye en nuestra manera de vivir el mundo.

Ante una misma situación, una persona puede experimentar agrado y otra desagrado. También podemos reaccionar de formas distintas frente a una experiencia similar en diferentes momentos de nuestra vida.

La mente interpreta, compara, clasifica, relaciona y reflexiona. Por esta razón, nuestra calidad de vida no depende solo de las circunstancias externas. También depende de la forma en que observamos y comprendemos esas circunstancias.

El discernimiento

El discernimiento es la capacidad de distinguir las características de un fenómeno y reconocerlo.

Cuando observamos un árbol, la conciencia visual identifica formas, colores y rasgos que permiten reconocerlo como tal. Lo mismo ocurre con los sonidos, los olores, los sabores, las sensaciones corporales y los pensamientos.

En las enseñanzas budistas se mencionan seis tipos de conciencia

  • conciencia visual

  • conciencia auditiva

  • conciencia olfativa

  • conciencia gustativa

  • conciencia corporal

  • conciencia mental

Cada una cumple una función dentro de nuestra experiencia.

Las etiquetas y la percepción de la realidad

La mente asigna nombres y categorías a las personas, los objetos, los pensamientos y las situaciones.

Estas etiquetas son útiles para desenvolvernos en la vida cotidiana. Nos permiten identificar y comunicar aquello que percibimos. Sin embargo, podemos cometer el error de creer que las cosas existen de forma fija, independiente y permanente solo porque las reconocemos mediante un nombre.

Desde la filosofía budista, los fenómenos no poseen una esencia propia e invariable. Existen en relación con múltiples causas y condiciones. Comprender este punto permite observar con mayor claridad la diferencia entre la forma en que las cosas aparecen y la manera en que existen.

Los engaños mentales

Una mente perturbada puede atribuir a los fenómenos cualidades que no existen de forma independiente en ellos.

El apego aparece cuando consideramos que un objeto, una persona o una experiencia constituye por sí sola una fuente de felicidad y sentimos un deseo intenso de poseerla o conservarla.

El odio surge cuando exageramos los aspectos desagradables de algo o alguien y lo convertimos mentalmente en un enemigo.

La ignorancia consiste en no comprender la naturaleza interdependiente de los fenómenos y en aferrarnos a la idea de una existencia propia e independiente.

Estas perturbaciones pueden reducirse mediante el entrenamiento de la mente.

Las tres perturbaciones principales

El budismo suele destacar tres perturbaciones mentales fundamentales, conocidas también como los tres venenos

  • apego

  • odio

  • ignorancia

A partir de ellas pueden surgir otras emociones perjudiciales, como los celos, el orgullo, la vanidad y la avaricia.

Esto no significa que toda emoción sea negativa.

El amor, la compasión, la paciencia y la generosidad también son estados mentales. La práctica budista busca fortalecer estas cualidades y disminuir aquellas que generan sufrimiento.

Los niveles de la mente

En algunas enseñanzas del budismo tibetano se distinguen distintos niveles de la mente

  • mente burda

  • mente sutil

  • mente muy sutil

      La mente burda

La mente burda corresponde al nivel que utilizamos durante gran parte de nuestra vida cotidiana. Se relaciona con la actividad de los sentidos, el pensamiento conceptual y las emociones que aparecen mientras estamos despiertos. En este nivel, la mente puede quedar expuesta al apego, el odio, los celos y otras perturbaciones.

      La mente sutil

La mente sutil se manifiesta cuando disminuye la actividad mental más superficial.

Puede reconocerse con mayor claridad en estados de concentración, durante ciertas etapas del sueño o mediante prácticas meditativas profundas.

      La mente muy sutil

Según las enseñanzas del budismo tibetano, existe un nivel muy sutil de la mente que continúa después de la muerte física y participa en el proceso del renacimiento. Esta idea pertenece a la tradición budista y debe comprenderse dentro de ese marco espiritual.

El ejemplo del sueño

El sueño puede utilizarse como una forma sencilla de aproximarse a los distintos niveles de la mente.

Cuando una persona entra en un sueño profundo, disminuye su conexión consciente con el entorno. Según algunas enseñanzas Vajrayana, durante este proceso las energías internas se vuelven más sutiles y se recogen hacia el canal central y el chakra del corazón.  Al despertar, el proceso ocurre en sentido inverso. La mente vuelve poco a poco a un estado más activo y recupera la percepción habitual del mundo exterior.

La naturaleza de la mente

El budismo enseña que la mente posee una naturaleza clara. Sin embargo, esa claridad puede quedar oscurecida por hábitos, perturbaciones y formas equivocadas de interpretar la realidad.

La imagen de un cielo cubierto por nubes puede ayudar a comprenderlo. Las nubes ocultan el cielo durante un tiempo, pero no forman parte de su naturaleza esencial.

De forma similar, las perturbaciones pueden oscurecer la mente sin constituir su estado más profundo.

El ejemplo del cultivo de la tierra

También podemos comparar el entrenamiento mental con el trabajo de un agricultor.

Antes de sembrar, el agricultor prepara la tierra. Retira piedras y malezas, remueve el suelo, incorpora nutrientes y selecciona las semillas. Después cuida el terreno con constancia.

La mente puede trabajarse de una manera similar. Las acciones perjudiciales dejan hábitos que pueden compararse con semillas poco favorables. Las acciones virtuosas, en cambio, crean condiciones que facilitan el desarrollo de una mente más serena y compasiva.

El resultado depende del cuidado sostenido.

El karma y las semillas mentales

Desde la perspectiva budista, las acciones, palabras y pensamientos dejan huellas en la mente. Estas huellas suelen representarse mediante la imagen de semillas. Cuando se reúnen las condiciones adecuadas, las semillas pueden dar lugar a determinadas experiencias o hábitos.

Por esta razón, el entrenamiento de la mente no consiste solo en evitar acciones negativas. También implica cultivar de forma activa la generosidad, la paciencia, la compasión y la sabiduría.

La meditación

La meditación es una herramienta central para entrenar la mente. Su práctica permite observar con mayor claridad los pensamientos, las emociones y los hábitos.

No se trata de eliminar todo pensamiento ni de evitar las dificultades de la vida. Se trata de reconocer los procesos mentales, reducir su dominio sobre nosotros y desarrollar estados más equilibrados.

Con práctica, paciencia y constancia, la meditación puede contribuir a disminuir las perturbaciones y fortalecer una mayor serenidad.

La mente y las circunstancias externas

Las circunstancias externas influyen en nuestra vida. No todo depende únicamente de nuestra actitud.

Sin embargo, la manera en que interpretamos y enfrentamos esas circunstancias también influye en nuestra experiencia.

Una mente en calma puede responder con mayor claridad ante una dificultad.

Una mente perturbada puede convertir un problema pequeño en una fuente de sufrimiento intenso.

El entrenamiento mental no elimina todos los obstáculos externos, pero puede ayudarnos a relacionarnos con ellos de una forma más equilibrada.

La práctica espiritual

La evolución de la mente requiere un esfuerzo gradual. No basta con comprender las enseñanzas desde un punto de vista intelectual.

También es necesario aplicarlas en la vida diaria mediante la ética, la meditación y el desarrollo de cualidades positivas. El objetivo es reducir el egoísmo, el apego, el odio y la ignorancia, y cultivar una mente más compasiva, lúcida y estable.

La mente en el Vajrayana

En el budismo Vajrayana, la mente ocupa un lugar esencial. Algunas enseñanzas se orientan hacia el reconocimiento de su naturaleza profunda, libre de perturbaciones.

En este contexto aparece el concepto de mahamudra, relacionado con la comprensión de la naturaleza de la mente y de la realidad. Según la tradición Vajrayana, sus métodos pueden conducir hacia la iluminación dentro de una misma vida cuando existen la preparación, la guía y la práctica necesarias.

Esto no debe entenderse como un resultado automático.

Una formulación inspirada en el Dhammapada

Los primeros versos del Dhammapada enseñan que la mente precede a nuestros estados mentales y que nuestras acciones están influidas por ella.

Esta enseñanza suele resumirse con expresiones como:

La mente influye en nuestra experiencia.

Nuestros pensamientos orientan nuestras acciones.

Una mente entrenada puede transformar nuestra forma de vivir.

Síntesis

Comprender la mente es esencial para comprender el budismo.

La mente influye en nuestra forma de percibir, interpretar y enfrentar la vida.

Cuando está dominada por el apego, el odio y la ignorancia, puede generar sufrimiento.

Cuando se entrena mediante la ética, la meditación y la sabiduría, puede desarrollar mayor claridad, paz y compasión.

El objetivo no es negar las circunstancias externas, sino aprender a relacionarnos con ellas de una manera más consciente y equilibrada.

Adiestrar la mente significa reconocer sus perturbaciones, disminuir su influencia y cultivar cualidades que beneficien tanto a uno mismo como a los demás.

Fuente general de apoyo

Texto elaborado a partir de apuntes personales y contenidos revisados en cursos de budismo Kadampa y Drikung Kagyu

Para los conceptos doctrinales se consultaron también materiales de la Nueva Tradición Kadampa, en especial su Glosario de términos budistas y su programa de estudio y meditación.

Nueva Tradición Kadampa. Glosario de términos budistas.
Nueva Tradición Kadampa. Programa de estudio y meditación.
Gueshe Kelsang Gyatso. Cómo comprender la mente.
Gueshe Kelsang Gyatso. Budismo moderno.
Gueshe Kelsang Gyatso. Nuevo corazón de la sabiduría.

miércoles, 4 de diciembre de 2024

CAMINO MEDIO BUDISTA - NAGARJUNA N2

Camino Medio budista

Budismo y Cuatro Nobles Verdades

Introducción

Nagarjuna fue un destacado maestro budista que vivió entre los siglos II y III d. C. Se le considera uno de los principales sistematizadores de la escuela Madhyamaka, cuyo nombre puede traducirse como Camino Medio.

Su obra más conocida es el Mūlamadhyamakakārikā, también llamada Versos fundamentales del Camino Medio. Este texto ocupa un lugar central en el budismo Mahayana y ha sido estudiado y comentado durante siglos.

Nagarjuna desarrolló con gran profundidad la enseñanza de la vacuidad. Desde esta perspectiva, los fenómenos no poseen una existencia propia, fija e independiente. Todo surge debido a causas y condiciones.

Comprender esta interdependencia permite reducir el apego, ampliar la compasión y observar con mayor claridad la realidad.

Ver entrada Nagarjuna.

La insustancialidad y la vacuidad

Buda enseñó que los fenómenos carecen de una esencia permanente.

La persona no es una entidad fija e invariable. Está formada por un conjunto de procesos físicos y mentales que cambian con el tiempo. Lo mismo ocurre con los objetos, las situaciones y las experiencias.

Nagarjuna profundizó esta idea mediante el concepto de vacuidad.

La vacuidad no significa que nada exista. Significa que nada existe de forma aislada, independiente o permanente.

Todo fenómeno surge en relación con otros fenómenos.

Si las cosas tuvieran una esencia fija, no podrían cambiar. Sin embargo, nuestra experiencia muestra que todo se transforma. Por esta razón, la impermanencia y la originación dependiente permiten aproximarse a la comprensión de la vacuidad.

Dos usos del concepto de Camino Medio

La expresión Camino Medio puede utilizarse en dos sentidos relacionados.

     El Camino Medio enseñado por Buda

Buda enseñó un camino alejado de dos extremos:

  • la búsqueda constante de placeres sensoriales

  • la mortificación del cuerpo por medio de privaciones extremas

Ninguno de estos caminos conduce por sí solo a la liberación del sufrimiento.

La vía propuesta por Buda es el Noble Óctuple Sendero.

     El Camino Medio en Nagarjuna

En la filosofía Madhyamaka, el Camino Medio también evita dos posturas extremas

  • creer que los fenómenos existen de forma fija e independiente

  • creer que nada existe y que las acciones no tienen consecuencias

Los fenómenos existen en un nivel convencional, pero carecen de una esencia inherente. Este punto evita tanto el eternalismo como el nihilismo.

La experiencia de Shakyamuni

La vida de Shakyamuni permite comprender el origen de esta enseñanza. Según la tradición budista, antes de iniciar su camino espiritual vivió rodeado de comodidades.

Más tarde abandonó esa vida y se dedicó a prácticas ascéticas muy exigentes. Con el tiempo comprendió que ninguno de esos extremos le permitía alcanzar la liberación.     La abundancia de placeres no resolvía el sufrimiento. La privación extrema debilitaba su cuerpo y tampoco entregaba la respuesta que buscaba. Por ello, adoptó un camino equilibrado que le permitiera avanzar con claridad, disciplina y una mente estable.

Esta experiencia dio origen a la enseñanza del Camino Medio.

El Noble Óctuple Sendero

El Noble Óctuple Sendero constituye una guía para avanzar hacia la superación del sufrimiento. Sus ocho componentes se agrupan en tres grandes áreas:

Sabiduría

  • visión correcta

  • intención correcta

Conducta ética

  • habla correcta

  • acción correcta

  • modo de vida correcto

Disciplina mental

  • esfuerzo correcto

  • atención correcta

  • concentración correcta

Estas prácticas no deben entenderse como reglas aisladas. Conforman un camino integral que permite observar la mente, mejorar la conducta y desarrollar una mayor comprensión de la realidad.

Visión correcta

La visión correcta consiste en comprender que nuestras acciones tienen consecuencias. También implica reconocer la existencia del sufrimiento, sus causas, la posibilidad de superarlo y el camino que conduce hacia su cese.

No se trata solo de adquirir conocimientos. Se trata de observar la vida con una perspectiva más clara, libre de interpretaciones rígidas y de reacciones impulsivas.

Intención correcta

La intención correcta orienta la mente hacia actitudes que reduzcan el sufrimiento.

Incluye el deseo de actuar con compasión, renunciar al daño y disminuir el apego excesivo. La intención cumple un papel importante porque nuestras acciones suelen nacer de los pensamientos que cultivamos.

Habla, acción y modo de vida

La práctica budista también considera la manera en que nos relacionamos con los demás.

El habla correcta invita a evitar la mentira, el daño verbal y las palabras que dividen.

La acción correcta busca disminuir las conductas que causan sufrimiento.

El modo de vida correcto procura que nuestras actividades diarias sean coherentes con una conducta ética.

Esfuerzo, atención y concentración

El esfuerzo correcto consiste en cultivar estados mentales favorables y disminuir aquellos que generan daño.

La atención correcta ayuda a vivir con una mayor conciencia del presente.

La concentración correcta permite estabilizar la mente y observar con más claridad los pensamientos y las emociones.

El objetivo no es bloquear las distracciones a la fuerza. Se busca reconocerlas sin quedar atrapados en ellas y permitir que sigan su curso.

Las Cuatro Nobles Verdades

Las Cuatro Nobles Verdades constituyen una base central de las enseñanzas budistas.

    Primera Noble Verdad

Existe el sufrimiento y la insatisfacción.

    Segunda Noble Verdad

El sufrimiento surge debido a causas y condiciones, entre ellas el apego y la ignorancia.

    Tercera Noble Verdad

Es posible superar el sufrimiento.

    Cuarta Noble Verdad

El Noble Óctuple Sendero conduce hacia el cese del sufrimiento. 

Las Cuatro Nobles Verdades no deben entenderse como una visión pesimista. Presentan un diagnóstico, identifican sus causas y proponen un camino de transformación.

El Camino Medio como práctica cotidiana

El Camino Medio no consiste en buscar una vida cómoda ni en evitar todo esfuerzo.

Implica desarrollar equilibrio, disciplina y sabiduría.También invita a revisar nuestros hábitos y a observar si actuamos dominados por el apego, la ira o la ignorancia.

La práctica requiere constancia. No promete que desaparecerán todas las dificultades externas. Sin embargo, permite mejorar la forma en que nos relacionamos con ellas.

Una mente más estable puede responder con mayor serenidad ante los problemas de la vida diaria.

Camino Medio y compasión

La práctica no busca solo el beneficio personal.

El desarrollo de una mente más equilibrada también transforma nuestra relación con los demás. Al disminuir el apego rígido al propio punto de vista, podemos reconocer con mayor claridad las necesidades y el sufrimiento de otros seres.

La sabiduría y la compasión se apoyan entre sí.

Camino Medio y vacuidad

La vacuidad se estudiará con mayor detalle en otra sección. Por ahora, es importante conservar una idea básica. Ver entrada Dos verdades y vacuidad.

Los fenómenos existen, pero no poseen una esencia fija e independiente.

Todo surge debido a causas y condiciones. Todo cambia. Nada existe de forma aislada.

Comprender esta interdependencia permite evitar dos errores

  • pensar que las cosas son permanentes e inmutables

  • pensar que nada existe o que nuestras acciones carecen de consecuencias

Síntesis

El Camino Medio constituye una enseñanza fundamental del budismo.

En las primeras enseñanzas de Buda, evita los extremos del placer desmedido y de la mortificación.

En Nagarjuna, también evita las posturas extremas sobre la existencia y la inexistencia de los fenómenos.

El Noble Óctuple Sendero ofrece una guía práctica para desarrollar sabiduría, ética y disciplina mental.

Su propósito es reducir el sufrimiento, cultivar una mayor claridad y fortalecer una relación más compasiva con uno mismo y con los demás.

Fuentes de apoyo

Texto elaborado a partir de apuntes personales y materiales de estudio budista.
Dhammacakkappavattana Sutta. Discurso de la puesta en movimiento de la rueda del Dharma. Saṃyutta Nikāya 56.11.
Nagarjuna. Mūlamadhyamakakārikā. Versos fundamentales del Camino Medio.
Westerhoff, Jan. Nāgārjuna. Stanford Encyclopedia of Philosophy.
Materiales revisados en cursos de formación budista.
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lunes, 2 de diciembre de 2024

DESARROLLO DE LA SANGHA ¿GRUPO BUDISTA?


                                        DESARROLLO DE LA SANGHA

La palabra Sangha alude al grupo de discípulos o a la comunidad espiritual.

Con sus antiguos compañeros, quienes habían estado junto a él desde sus inicios, la Sangha ya estaba constituida por cinco monjes. Sin embargo, el número de seguidores crecería con rapidez, gracias a unas enseñanzas que respondían a las inquietudes espirituales de las personas.

Mientras Buda y su grupo se encontraban en el Parque de los Venados de Benarés, se les acercó un joven rico y despreocupado llamado Yasa, quien vivía en el palacio de su padre sin que nada le faltara. Luego de escuchar las enseñanzas del Dharma que Buda entregó al grupo, Yasa se sintió entusiasmado al encontrar un camino de realización personal acorde con lo que buscaba. Por esta razón, solicitó con fervor convertirse en monje. Buda enseñaba a sus discípulos todos los días y, cuando era posible, más de una vez durante la jornada. Este entusiasmo no sería un caso aislado. Se manifestaría en otras oportunidades, cuando distintas personas solicitaron con convicción ser aceptadas en la Sangha tras conocer las enseñanzas de Buda.

El padre de Yasa, un noble acaudalado, se alarmó al notar que su hijo llevaba varias horas fuera de casa. Ya entrado el atardecer, salió a buscarlo y se encontró en el camino con Buda, a quien conocía por referencias. Le preguntó por su hijo y este le indicó que se encontraba cerca. Caminaron hacia el lugar donde estaba Yasa, quien divisó a su padre y se acercó a saludarlo con respeto. Yasa le explicó las enseñanzas que había recibido. Su padre, interesado en profundizar en ellas, conversó durante un largo tiempo con Buda. Luego de escuchar sus palabras, decidió convertirse en discípulo. Como ya era tarde, invitó a Buda y a sus seis monjes a comer a su casa.

Después de la comida, realizada en los jardines de la residencia, Buda habló ante los presentes por solicitud del dueño de casa. Los cincuenta y cuatro asistentes que aún no conocían las enseñanzas budistas quedaron impresionados y pidieron ser aceptados para practicarlas. De esta forma, la Sangha pasó a estar compuesta por sesenta miembros.

Uno de los primeros viajes fue desde el Parque de los Venados hasta Uruvela. Se cuenta que allí Buda encontró a treinta hombres acompañados por sus esposas, salvo uno de ellos, quien estaba junto a una cortesana de dudosa reputación.

En un momento de descuido, esta mujer tomó algunas pertenencias y escapó. Cuando el hombre advirtió el robo, avisó a sus compañeros, quienes comenzaron a buscarla. Cerca del lugar se encontraba Buda descansando bajo un árbol. Al verlo, le explicaron lo ocurrido y le preguntaron si había visto a la mujer.

Buda les respondió:

“¿No será mejor descubrirse uno mismo antes que usar el tiempo en esa búsqueda sin sentido?”

Tras comprender sus palabras, varios de ellos se interesaron en el tema y se sentaron a conversar con él, olvidándose de la mujer. Luego de escuchar sus enseñanzas, también quisieron incorporarse al grupo budista.

La Sangha continuaba creciendo con rapidez como resultado de una exposición clara de la filosofía budista y de la aceptación espontánea de quienes encontraban en ella una respuesta a sus problemas.

En Uruvela vivían tres reconocidos hombres santos que contaban con numerosos adeptos. Kassapa de Uruvela tenía un grupo de quinientos seguidores. Kassapa del Río contaba con trescientos y Kassapa de Gaya con doscientos. Estos hombres recibieron con afecto a Buda y le pidieron que les explicara sus enseñanzas, sobre las cuales ya habían escuchado comentarios favorables. Al término de la charla, impresionados por sus reflexiones acerca de la liberación, decidieron unirse a la Sangha.

Buda y sus seguidores viajaron hasta Rajagrha, conocida en pali como Rajagaha, capital de Magadha. Su rey, Bimbisara, al enterarse de que Buda se encontraba en la ciudad, fue a visitarlo acompañado por un séquito numeroso. Luego de solicitar sus enseñanzas y escucharlas, pidieron convertirse en discípulos, incluido el propio rey.

Bimbisara fue una figura relevante para el desarrollo material de la Sangha y un modelo de conducta ética. Invitó a Buda y a sus seguidores al palacio para que pudieran alimentarse y asearse. Después de compartir la comida y conversar, ofreció a la comunidad un jardín situado en las afueras de la ciudad, conocido como el Bosque de Bambú o Venuvana. En este lugar la Sangha pudo establecerse durante las temporadas de lluvia, debido a la intensidad del monzón en la zona.

Cerca de Rajagaha se encontraban los poblados de Upatissa y Kolita. Los hijos de los jefes de ambas aldeas eran grandes amigos y deseaban desarrollarse en el ámbito espiritual para dar un mayor sentido a sus vidas. Por ello, habían iniciado una búsqueda que les permitiera satisfacer ese anhelo.

Un día, uno de ellos, Shariputra, también conocido como Sariputra, divisó a un asceta que mendigaba. Su serenidad y modestia llamaron su atención, por lo que decidió acercarse. El hombre era Assaji, uno de los cinco primeros monjes y amigo de Buda. Ante la insistencia del joven, Assaji le entregó un resumen general de las enseñanzas.

El hijo del jefe de Upatissa experimentó una clara comprensión del Dharma y preguntó quién era su maestro. Assaji respondió que su maestro era Shakyamuni. Shariputra le dio las gracias y fue en busca de su amigo, quien notó un cambio en su semblante apenas lo vio. Shariputra le comunicó que había encontrado al monje apropiado. Ambos fueron en busca de Buda con la intención de incorporarse a la Sangha. Shariputra alcanzó la realización del Dharma y destacó por su sabiduría dentro del grupo budista.

Después del apoyo entregado por Bimbisara, se hizo común que personas con recursos pusieran terrenos o jardines a disposición de la Sangha. Anathapindaka, un próspero banquero que había escuchado acerca de las enseñanzas, quiso conocer a Buda cuando supo que se encontraba cerca. Al acercarse, Buda lo saludó por su verdadero nombre, Sudatta. Sorprendido y emocionado, tuvo la oportunidad de recibir sus enseñanzas y, pocos días después, se convirtió en discípulo.

Anathapindaka vivía en Savatthi. Tiempo después de incorporarse al budismo, invitó a Buda a visitar el lugar y donó a la Sangha un terreno que había comprado. Allí se construyeron varias habitaciones para la comunidad. Este espacio, conocido como el Bosque de Jeta, se convirtió en uno de los lugares preferidos para los retiros. El monasterio recibió el nombre de Jetavana.

Poco tiempo después, el padre de Buda enfermó de gravedad. Al enterarse, Buda decidió visitarlo. Permaneció junto a él en su lecho de muerte, aliviando su dolor y compartiendo enseñanzas del Dharma hasta su fallecimiento. Se cuenta que, antes de morir, alcanzó la Iluminación.

El crecimiento de la Sangha puede parecer muy rápido. Sin embargo, ante un maestro iluminado como Buda, era comprensible que muchas personas encontraran sentido en sus enseñanzas y sintieran interés por profundizar en ellas. Esto se comprende mejor al considerar las Cuatro Nobles Verdades y su camino de liberación, basado en una ética que invita a pensar y actuar en función de los seres sensibles, sus necesidades y su sufrimiento.

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domingo, 1 de diciembre de 2024

LAS TRES JOYAS BUDISTAS

 

LAS TRES JOYAS BUDISTAS

En el budismo cuando se hace mención a “Las Tres Joyas” se está aludiendo a Buda, el Dharma y la Sangha; “Los Tres Tesoros budistas”, los componentes centrales del budismo. 

Es necesaria una comprensión de lo que encierran estos términos, para entender el pensamiento budista y percibir a lo que refiere el sendero y los métodos para la consecución del propósito final budista.

 “Las Tres Joyas” son:

Buda: “el iluminado”. El maestro inspirador que nos ofrece su gran “sabiduría y compasión” para alcanzar las realizaciones espirituales que ofrece el budismo.

El Dharma: las enseñanzas de Buda, las que nos ofrecen un camino que nos facilitará vivir el día a día, nos alejará del sufrimiento y nos permitirá alcanzar el despertar personal o Iluminación.

La Sangha: la comunidad de budistas. El conjunto de amigos espirituales que participan de la práctica del Dharma, y los relaciona la “Renuncia, el Refugio y la Meditación”.

Es importante que revise las entradas relacionadas con:
BUDA y Dharma
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MUERTE DE BUDA - PARANIRVANA

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