Click a Seguidores

martes, 12 de noviembre de 2024

LOS VENENOS DE LA MENTE Y SUS ANTÍDOTOS. C6

LOS VENENOS DE LA MENTE Y SUS ANTÍDOTOS - C6.

Los venenos a los que nos referimos son el deseo, la ira y la ignorancia, entendida como el desconocimiento de la realidad de los fenómenos, incluidas las cosas y las personas. Estos venenos nos hacen sufrir durante la vida desde distintas perspectivas. El tema del sufrimiento se desarrolla en la entrada sobre las Cuatro Nobles Verdades, por lo que se recomienda revisarla.

Los tres venenos espirituales se encuentran representados en el centro de la Rueda de la Vida. El deseo o apego, entendido como sed de posesión, aparece simbolizado por un gallo. El odio está representado por una serpiente. El cerdo simboliza la ignorancia de nuestra naturaleza original y de las condiciones de nuestra existencia.

El cerdo muerde la cola de la serpiente, que a su vez muerde la cola del gallo, mientras este muerde la cola del cerdo. De esta forma, los tres permanecen unidos y tejen la red de nuestras ilusiones. Son inseparables y se encuentran en el origen de las acciones que generamos durante la vida.

Solemos hablar de los tres venenos del sufrimiento. Sin embargo, en el Mahayana se amplían a cinco, considerados los más frecuentes y perjudiciales. A los tres anteriores se suman los celos y el orgullo, asociado con el ego o la vanidad.

La idea de los antídotos consiste en generar algo que impida que nos involucremos en emociones y pensamientos destructivos. Los antídotos se aplican en los niveles burdo y sutil de la conciencia. Es posible utilizarlos, ya que no es posible que la conciencia contenga dos emociones simultáneamente, ni una emoción negativa y una positiva al mismo tiempo. Una excluye a la otra y, por tanto, es posible actuar sobre ellas. Por este motivo, existen antídotos para cada emoción negativa.

¿Por qué debemos manejar estos venenos mentales?

Sabemos que los venenos mentales nos impiden vivir en paz y alcanzar una felicidad más estable. El ser humano está más cerca que cualquier otro ser de alcanzar la tranquilidad durante su vida. Más aún, es el único que posee la posibilidad de alcanzar la Budeidad. Esto le permite superar los venenos mediante su propio esfuerzo.

Podemos generar con mayor regularidad acciones positivas que nos beneficien, ser menos egoístas y conservar una mayor paz interior. También podemos superar los venenos mediante sus antídotos, con el propósito de alcanzar una mente menos perturbada o incluso libre de perturbaciones.

Recordemos algunos conceptos.

Acciones negativas y positivas

Las acciones negativas son factores de daño para uno mismo y para los demás. Pensemos, por ejemplo, en los efectos de la ira o en el sufrimiento que puede generar un deseo que no se logró concretar. Estas acciones producen causas y condiciones de sufrimiento y generan karma negativo.

Las acciones positivas, en cambio, benefician a uno mismo y a los demás, producen estados de felicidad y generan karma positivo.

Los venenos

El deseo, el odio y la ignorancia son venenos que destruyen la paz mental. Esta es necesaria para mantener buenos sentimientos y realizar acciones positivas en favor de los demás y de uno mismo.

Mientras continuemos produciendo estos venenos, es decir, reaccionando con apego ante aquello que nos gusta, con aversión ante aquello que nos disgusta y con indiferencia ante lo que no nos importa, nuestra mente seguirá perturbada y permanecerán las emociones aflictivas. Tampoco debemos olvidar los celos y la vanidad.

Otros conceptos relevantes.

Además de los venenos mentales, nuestro sufrimiento se encuentra vinculado con la ignorancia sobre el yo, la impermanencia y la interdependencia. Para comprender las causas del sufrimiento, es conveniente conocer estos tres conceptos.

El yo.

Valoramos nuestro yo por encima de todo. Organizamos nuestras motivaciones, pensamientos, emociones y acciones situándonos en primer lugar.

Como se explica en la entrada sobre el yo, este se encuentra asociado con el egoísmo. Además, es un convencionalismo o una etiqueta, que no posee una existencia inherente. Si intentamos encontrarlo como algo independiente, no lograremos hallarlo.

La impermanencia.

Sufrimos porque observamos la realidad como si todo fuera permanente. Sin embargo, todo termina, todo cambia y todo aquello que nace muere. La naturaleza de los fenómenos es impermanente. Este tema se desarrolla en la entrada sobre la Primera Noble Verdad.

La interdependencia

Debemos comprender que no poseemos una existencia inherente o independiente. Dependemos de múltiples factores. No podríamos vivir sin sol, agua, aire, alimentos o medicinas.

Una planta también necesita sol, agua, aire y tierra para vivir. Si alguno de estos elementos falta, no logra subsistir. El concepto de interdependencia se amplía en la entrada sobre las Dos Realidades o Verdades.

Los sentimientos perjudiciales surgen de percepciones erróneas acerca de la realidad. Vivimos en una realidad convencional, donde expresiones como él, tú, Juan o uno mismo son necesarias para relacionarnos. Sin embargo, creemos que poseemos una existencia independiente, como también atribuimos esa condición a las plantas y los animales.

Existe una realidad que no logramos percibir por completo, donde los fenómenos se encuentran interrelacionados. Esta realidad podrá ser apreciada a través del despertar.

Reducir el sufrimiento.

Los antídotos:

Buda nos enseña a meditar sobre los antídotos contra los venenos de la mente para superarlos y alcanzar una experiencia más armoniosa y tranquila.

También se recomienda conocer las diez no virtudes, ya que son causas directas del sufrimiento y del karma negativo. En contraste, existen diez virtudes positivas que facilitan el camino de la vida.

1. Contra el deseo o apego, el antídoto es la impermanencia.

Todo aquello que nace muere. Esta es una certeza. En el caso de nuestra propia vida, comenzamos a morir desde el momento en que nacemos.

La mente suele generar concepciones erróneas sobre la realidad. Debido al deseo, busca satisfacer sus propios anhelos. Cuando observamos algo que nos gusta, tendemos a valorarlo cada vez más. Lo percibimos como una causa de felicidad y allí aparece el engaño.

Que una entidad nos cautive o no, depende de nuestra mente y no del objeto en sí mismo. El objeto no posee por cuenta propia las características que le atribuimos. No tiene el poder de entregarnos felicidad, pues esta no es externa.

Mantener la mente libre de apegos evita que surjan emociones perturbadoras como los celos y la vanidad. Meditar sobre la impermanencia es un antídoto contra el deseo. También es positivo desarrollar la generosidad y la disposición a dar.

2. Contra la ira o el odio, el antídoto es la paciencia

El odio identifica un fenómeno o a una persona como algo desagradable. De esta manera, despertamos nuestra ira y llegamos a percibir al otro como un enemigo.

El odio implica el deseo de dañar o destruir aquello que se interpone en el camino para conseguir lo deseado. También nos impide observar a los demás con amor y compasión. Debemos tener cuidado, pues suele llevarnos a actuar de forma perjudicial.

Meditar sobre la paciencia ayuda a reducir la ira. También conviene desarrollar el amor, la intención amorosa, la buena voluntad y la capacidad de perdonar.

3. Contra la ignorancia, el antídoto es la sabiduría interior.

La sabiduría es como una luz que brilla en la oscuridad. Podemos imaginar a un joven que entra en un sótano y observa una serpiente en el suelo. Al encender la luz, descubre que aquello que le causaba temor era solo un palo torcido.

Debemos desarrollar nuestra sabiduría para impedir que la ignorancia persista. Incluso la compasión puede resultar insuficiente si no se encuentra acompañada por sabiduría, pues podría reducirse a la lástima.

La práctica de las seis paramitas contribuye a contrarrestar la ignorancia. Estas son la generosidad, la ética, la paciencia, la perseverancia, el equilibrio meditativo o meditación y la sabiduría. Para profundizar en ellas, se recomienda revisar la entrada sobre el Bodhisattva.

4. Contra el orgullo o la vanidad, el antídoto es el autoconocimiento.

Cuando nos identificamos con el ego o la vanidad, sentimos atracción por aquello que refuerza nuestro sentido de identidad.

Al ego le falta humildad. Esto puede llevarnos a actuar con soberbia y a construir una imagen distorsionada de nosotros mismos. Desarrollar humildad produce beneficios. Meditar sobre el orgullo y fortalecer el autoconocimiento ayuda a reducirlo.

5. Contra los celos, el antídoto es la unidad.

Los celos destruyen el amor. Constituyen una forma de agresión que puede pasar inadvertida para quien los experimenta, pero ser percibida con intensidad por la persona afectada.

Debemos aprender a dominar los celos. De lo contrario, generaremos experiencias de sufrimiento. Pueden surgir cuando pensamos que nuestra pareja observa a otra persona, cuando alguien parece más inteligente, cuando obtiene mayores ingresos o cuando posee mejores bienes materiales.

Debemos aprender a valorar aquello que tenemos y reconocer qué necesitamos alcanzar. El amor, la compasión y la meditación sobre esta emoción contribuyen a reducirla.

Estas emociones aflictivas dificultan el despertar. Todas se producen en la mente. Por esta razón, la meditación constituye una herramienta eficaz para enfrentarlas. Un ejemplo consiste en meditar sobre la impermanencia.

Para disminuir los sentimientos perjudiciales, debemos actuar considerando a los demás, sus necesidades y sus sufrimientos. Esto forma parte de la ética budista.

Cuando aparezca una emoción negativa durante la meditación, obsérvala de forma directa sin alterarte. De esta manera, la emoción podrá calmarse.

Hay un Buda para cada emoción negativa asociada con los cinco venenos.

Los cinco Budas de la sabiduría son emanaciones y representaciones de las cinco cualidades del Adi-Buda, el Buda primordial Vajradhara o Dorje Chang, asociado con el Dharmakaya en el budismo vajrayana.

También son conocidos como los Budas Dhyani. La palabra dhyana significa meditación en sánscrito. Estos Budas encarnan el principio de la Iluminación y representan los cinco skandhas.

  • Akshobhya posee la sabiduría semejante a un espejo y purifica la ira.

  • Amitabha posee la sabiduría discriminativa y purifica el deseo.

  • Ratnasambhava posee la sabiduría de la igualdad y purifica el orgullo o ego.

  • Amoghasiddhi posee la sabiduría que todo lo logra y purifica los celos o la envidia.

  • Vairochana posee la sabiduría del Dharmadhatu o espacio absoluto y purifica la ignorancia.

Enseñanzas de Padmasambhava.

Padmasambhava indicó a Yeshe Tsogyal, en Enseñanzas a la Dakini, cuál debía ser la actitud ante los venenos de la mente. Estos debían cortarse de raíz, impidiendo que crecieran y evitando seguirlos cuando aparecieran.

El maestro Padmasambhava dijo:
“Si practicas el Dharma, debes cortar los cinco venenos de raíz”.

La dama Tsogyal preguntó:
“¿Qué significa eso?”

El maestro contestó:
“La persona de fuerte ira es la que más sufre.
La persona de gran estupidez es como una bestia y no puede comprender el Dharma.
La persona de enorme orgullo no puede asimilar la virtud y tiene muchos enemigos.
La persona con fuerte deseo no puede guardar sus votos y será muy calumniada.
La persona de gran envidia tiene fuertes ambiciones y se deleita con la intriga.
No vayas tras estos cinco venenos. Mátalos desde dentro, liberándolos en el momento en que surjan. La gente ocupada sin cesar con los cinco venenos crea su propia miseria”.

Esto ocurrirá muchas veces. Cada vez que aparezcan los venenos, debemos esforzarnos por cortarlos de raíz.

Padmasambhava, también conocido como Gurú Rimpoché o “nacido del loto”, contribuyó a introducir el budismo en el Tíbet durante el siglo VIII.

1

No hay comentarios.:

MUERTE DE BUDA - PARANIRVANA

                                MUERTE DE BUDA - PARINIRVANA A pesar de sus ochenta años, Buda seguía realizando sus actividades diarias com...