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martes, 29 de abril de 2025

ALGUNOS TEMAS ENTRE HINAYANA VS MAHAYANA - GRÁFICO


 





K D T.

SINTESIS DE LAS YANAS o VEHICULOS : THERAVADA - MAHAYANA - VAJRAYANA


SÍNTESIS DE LOS YANAS O VEHÍCULOS: THEREVADA, MAHAYANA Y VAJRAYANA

El budismo tibetano es una forma de budismo practicada principalmente en el Tíbet, Mongolia, Bután y regiones del Himalaya, como Nepal y parte de la India. Sus líneas generales pertenecen al Mahayana, pero incorpora prácticas tántricas propias del Vajrayana.

El budismo llegó al Tíbet desde el norte de la India entre los siglos VII y XIII d.C. Allí conservó una fuerte influencia de las grandes universidades monásticas indias, como Nalanda, con énfasis en el estudio, la lógica, el debate, la meditación y la práctica tántrica.

En el budismo tibetano, las enseñanzas suelen ordenarse en tres vehículos o yanas:

Theravada , llamado Doctrina de los ancianos.
Mahayana, o Gran Vehículo.
Vajrayana, o Vehículo Diamantino.

En algunos textos tradicionales Mahayana se usa el término Hinayana para referirse al primer vehículo. Sin embargo, hoy se prefiere decir Therevada, porque Hinayana puede tener una connotación despectiva.

Estas yanas se encuentran principalmente en:

Theravada, doctrina de los ancianos, predominante en Sri Lanka y el Sudeste Asiático.
Mahayana, gran vehículo, predominante en China, Corea, Japón y Vietnam.
Vajrayana, vehículo del diamante, predominante en el Tíbet, Mongolia y regiones himalayas.

En occidente:

Mahayana es la tradición más extendida, a través del budismo zen y otras escuelas provenientes de China, Japón, Corea y Vietnam.

Vajrayana ha tenido una influencia enorme desde mediados del siglo XX gracias a maestros tibetanos y figuras como Tenzin Gyatso. 

Theravada tiene menos presencia institucional, pero ha influido muchísimo en los movimientos modernos de meditación y mindfulness.

Los tres vehículos

El Theravada enfatiza la liberación individual del sufrimiento mediante la realización del nirvana. Su base es la disciplina ética, la renuncia, la meditación y la comprensión de las enseñanzas fundamentales del Buda.

El Mahayana amplía esa motivación. Su ideal central es el Bodhisattva, quien busca la iluminación no solo para sí mismo, sino para beneficiar a todos los seres sintientes. Aquí aparece la bodhicitta, la mente orientada al despertar por compasión.

El Vajrayana se entiende como una continuación del Mahayana. Mantiene la base ética y compasiva, pero incorpora métodos tántricos, visualizaciones, mantras, rituales, símbolos y prácticas especiales. Dentro de esta tradición se considera que estos métodos pueden acelerar el camino hacia la iluminación cuando son practicados bajo la guía adecuada de un maestro.

De forma simple, los tres caminos pueden resumirse así:
Theravada: no dañar, cultivar disciplina y liberarse del sufrimiento.
Mahayana: desarrollar bodhicitta y trabajar por la liberación de todos los seres. Aparece el Bodhisattva.
Vajrayana: usar medios hábiles y prácticas tántricas para transformar la experiencia en camino espiritual.

Relación entre los vehículos

Los tres vehículos no deben entenderse como caminos totalmente separados ni como etapas que se excluyen entre sí. En el budismo tibetano se suelen presentar como una estructura integrada. Desde una base a más profundo.

El Mahayana incluye las bases del Theravada, y el Vajrayana incluye las bases del Mahayana y del Theravada. Por eso se puede decir que el Vajrayana no rechaza los vehículos anteriores, sino que los asume y los profundiza desde su propio método.

Una forma sencilla de imaginarlo es mediante tres círculos concéntricos. En el centro está el Theravada, con las enseñanzas fundamentales. Luego aparece el Mahayana, que incorpora esa base y amplía la motivación hacia todos los seres. Finalmente, el Vajrayana incluye a los anteriores y agrega prácticas tántricas.

Sin la base ética, la renuncia, la meditación y la comprensión del sufrimiento, no se puede comprender bien el Mahayana ni el Vajrayana. Por eso, aunque el Vajrayana sea presentado como un camino más rápido, requiere de una base sólida.

Las cuatro orientaciones filosóficas

En las universidades monásticas tibetanas también se estudian cuatro grandes orientaciones filosóficas. Estas permiten comprender la realidad de forma gradual, desde explicaciones más simples hasta visiones más sutiles.

Estas orientaciones son:

Vaibhashika, la escuela de la Gran Exposición.

Sautrantika, la escuela de los Sutras.

Chittamatra, la escuela de Solo Mente.

Madhyamaka, la escuela del Camino Medio.

Estas visiones se estudian como un camino progresivo de comprensión. Comienzan con explicaciones más cercanas a un realismo filosófico y avanzan hacia análisis más profundos sobre la naturaleza última de los fenómenos.

En esta progresión, Madhyamaka suele considerarse la visión filosófica más sutil dentro de muchas tradiciones tibetanas. Enseña que los fenómenos no poseen existencia inherente (sin esencia fija) y que surgen de manera dependiente (son interdependientes).
ver entrada: Filosofias que enseñó Buda.

Vajrayana y tantra budista

El Vajrayana o Vehículo del Diamante, también se conoce como tantra budista. A veces se le ha llamado lamaísmo o budismo tibetano.

El tantra budista utiliza visualizaciones, mantras, mandalas, símbolos, rituales y prácticas de transformación interior. Su objetivo es reconocer y actualizar o realizar la naturaleza de Buda presente en los seres, usando medios hábiles propios de esta tradición.

El Vajrayana no debe entenderse solo como una práctica externa o ritual. Su sentido profundo es transformar la mente, las emociones y la percepción ordinaria en camino hacia el despertar.

Escuelas del budismo tibetano

En el Tíbet surgieron distintas escuelas debido al desarrollo de linajes transmitidos por maestros realizados. Las cuatro escuelas principales del budismo tibetano son:

Nyingma.

Sakya.

Kagyu.

Gelug.

Cada una conserva linajes, textos, prácticas y métodos propios, aunque todas comparten elementos centrales del budismo Mahayana y Vajrayana.
Ver entrada: budismo tibetano, Nagarjuna, Escuelas.

Síntesis final

Los tres vehículos permiten comprender el camino budista desde distintos niveles de profundidad y motivación.

El Theravada entrega la base ética, meditativa y doctrinal. El Mahayana amplía la motivación hacia la liberación de todos los seres. El Vajrayana incorpora métodos tántricos para transformar la experiencia ordinaria en camino espiritual.

En conjunto, los tres yanas forman una estructura gradual e integrada. No se trata de rechazar un camino por otro, sino de comprender cómo cada uno aporta una base necesaria para el desarrollo espiritual.

El objetivo de esta entrada es apreciar la relación entre los vehículos y su importancia dentro del budismo tibetano.

Para profundizar, ver entradas sobre Tantra, Vajrayana, escuelas filosóficas y Madhyamaka.

SOBRE USO DE TÉRMINOS 
Theravāda e Sthaviravāda 

(aquí se escriben los términos correctamente).

Sthaviravāda y Theravāda están relacionados, pero no son exactamente lo mismo.

Sthaviravāda (sánscrito, "Doctrina de los Ancianos") fue una de las primeras escuelas budistas que surgió tras las divisiones iniciales de la comunidad budista.

Theravāda (pali, "Doctrina de los Ancianos") es la tradición budista que existe hoy en países como Sri Lanka, Thailand, Myanmar, Laos y Cambodia.


El Sthaviravāda fue una de las escuelas tempranas que surgieron tras las primeras divisiones de la sangha budista. Muchos autores consideran al Theravāda como heredero del Sthaviravāda, pero históricamente no son términos completamente intercambiables.

Si se habla de historia temprana del budismo y las escuelas antiguas, se usa Sthaviravāda.

Si hablas de la tradición budista actual, usa Theravāda, la tradición budista predominante en Sri Lanka y el Sudeste Asiático, desciende de la antigua corriente Sthaviravāda ("Doctrina de los Ancianos"), una de las primeras escuelas budistas surgidas tras la muerte del Buda. 

 USO DE TÉRMINO HINAYANA

Hinayana significa literalmente "Vehículo Menor" o "Vehículo Inferior" en sánscrito.

Es un término que aparece en textos del budismo Mahāyāna para referirse a escuelas budistas que no aceptaban las enseñanzas mahāyānicas. Como hoy se considera un término despectivo, se evita usar.

KDT.     1









 

miércoles, 23 de abril de 2025

PREGUNTAS Y RESPUESTAS BUDISMO Muerte Renacer B

 

PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE RENACIMIENTO Y MUERTE EN EL BUDISMO

¿Qué se entiende por renacimiento?

En el budismo, el renacimiento se refiere a la continuidad de la existencia después de la muerte. No significa que exista un alma fija que pasa de un cuerpo a otro, sino que la conciencia continúa su proceso según las causas y condiciones generadas por el karma. Dependiendo de las acciones realizadas y del estado mental al momento de morir, se puede renacer en reinos superiores o inferiores.

¿Es conveniente morir con una mente positiva?

Sí, es conveniente morir con una mente tranquila y serena, sin ira, miedo, culpa ni remordimientos. Desde la visión budista, el estado mental al morir influye en el proceso posterior de renacimiento. Por eso se recomienda resolver asuntos pendientes, pedir perdón, perdonar y soltar el apego a las personas o cosas que se dejan atrás. Si no es posible conversar con alguien, se puede escribir una carta o trabajar el perdón desde la mente. En cambio, morir con una mente alterada por odio, rencor o miedo puede favorecer un renacimiento en un reino inferior.

¿Existe relación entre karma y renacimiento?

Sí. En el budismo, el karma y el renacimiento están conectados. Las acciones positivas, realizadas con buena intención, pueden llevar a renacimientos más favorables, como el reino humano o el de los dioses. El reino humano es visto como muy valioso porque permite practicar el camino espiritual y alcanzar la iluminación.

Por el contrario, las acciones negativas pueden conducir a renacimientos desfavorables, como el reino de los infiernos, el de los espíritus hambrientos o el reino animal. Por ejemplo, matar puede producir una vida breve o llena de sufrimiento; robar puede llevar a experimentar carencia; mentir puede provocar ser engañado; y sostener visiones erróneas puede dificultar el desarrollo de la sabiduría.

¿Por dónde sale la conciencia muy sutil al morir?

Según ciertas enseñanzas budistas, la conciencia muy sutil puede abandonar el cuerpo por distintos puntos. Se mencionan nueve posibles salidas, entre ellas la coronilla, los ojos, los oídos y otros orificios del cuerpo. Cuando la conciencia sale por la coronilla, se considera una señal favorable, ya que puede indicar un renacimiento en una tierra pura, donde el ser puede avanzar hacia la iluminación.

¿Cómo se realiza el proceso de renacer?

Al morir, la mente muy sutil deja el cuerpo llevando consigo las huellas kármicas acumuladas durante la vida. Luego, según las condiciones creadas por el karma, esa conciencia busca una nueva existencia. En el último bardo, cuando surge el impulso de renacer, la conciencia se vincula con una nueva vida, por ejemplo, con un óvulo fertilizado.

¿Cómo va la mente de un cuerpo a otro?

Desde esta visión, la mente muy sutil no desaparece con la muerte física. Su continuidad se desplaza de un estado a otro, guiada por el karma y por las tendencias acumuladas. Cuando se une a un nuevo cuerpo en formación, comienza a desarrollarse una nueva personalidad, influida por esa continuidad de conciencia, por las condiciones biológicas y por el entorno.

¿Uno siempre renace como ser humano?

No. Según el budismo, existen seis reinos o planos de existencia. Se puede renacer como ser humano, dios, semidiós, animal, espíritu hambriento o en los infiernos. Sin embargo, el renacimiento humano es considerado uno de los más valiosos, porque entrega las condiciones necesarias para practicar el camino espiritual.

¿Cuándo termina el ciclo de renacimiento?

El ciclo de renacimiento termina cuando se eliminan las causas del sufrimiento. Esto ocurre al superar la ignorancia, el apego y el odio mediante la práctica enseñada por Buda. La meta final es alcanzar la iluminación, liberándose del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento.

¿Qué diferencias corporales hay entre los distintos reinos?

Una diferencia importante entre los reinos es el tipo de cuerpo y experiencia que se tiene. En el reino humano existe un cuerpo físico burdo, mientras que en otros planos, como el de los dioses o semidioses, se habla de cuerpos más sutiles. Además, cada reino se caracteriza por distintos tipos de experiencia, como placer, sufrimiento, hambre, miedo o confusión.

¿Hay pruebas de que se renace? ¿Se debe creer en el renacimiento?

Existen investigaciones, relatos y libros de maestros budistas que presentan casos de personas que recuerdan vidas anteriores. Buda enseñó el renacimiento como parte de su comprensión tras alcanzar el despertar. Sin embargo, el budismo no exige creer sin reflexión. Si una persona no cree en el renacimiento, puede seguir avanzando en el estudio y la práctica, y con el tiempo formarse una visión más clara.

¿Existe una conciencia muy sutil que permanece en los seres?

Según esta enseñanza, la conciencia muy sutil permanece como una continuidad desde tiempos sin comienzo, pasando por distintos renacimientos hasta alcanzar la iluminación. Esta continuidad puede manifestarse en distintos tipos de existencia, como animales, humanos, dioses o budas. En el caso de los budas, ya no se genera karma que produzca nuevos renacimientos condicionados.

¿Por qué la conciencia está ligada al cuerpo?

Desde la perspectiva budista, la conciencia no se puede ver ni medir de la misma forma que la materia. Sin embargo, necesita relacionarse con un cuerpo para manifestarse en la vida ordinaria. El cuerpo proviene de los padres y sigue leyes biológicas, mientras que la conciencia corresponde a una energía sutil e intangible. Cuando la conciencia abandona el cuerpo, este pierde su vitalidad y muere.

¿Existe relación entre conciencia y creación?

Desde el punto de vista budista, el argumento principal del renacimiento se basa en la continuidad de la conciencia. La conciencia no surgiría de la nada, sino de un instante de conciencia anterior. Así como la materia tiene una continuidad causal, la mente también tendría una continuidad sin principio.

El Dalái Lama explica que los niveles más visibles de la mente están ligados al cuerpo y dependen de condiciones fisiológicas. Sin embargo, también plantea que debe existir una base más sutil que permite que la mente interactúe con la materia y produzca seres conscientes. Por eso, aunque mente y cuerpo se influyen entre sí, ninguno puede reducirse por completo al otro.

¿Cuál es la relación lógica con el ADN?

El renacimiento budista puede compararse con la lógica del ADN solo en un sentido causal. Así como el ADN transmite información biológica, el karma transmite tendencias, hábitos y efectos de acciones pasadas. Sin embargo, el budismo no afirma que exista un alma fija o un espíritu permanente. Lo que continúa es un proceso causal formado por acciones, intenciones y las huellas mentales.

¿Qué son los tulkus?

Los tulkus son maestros budistas reconocidos como renacimientos de maestros anteriores. En el Tíbet, esta tradición comenzó alrededor del siglo XIII y continúa hasta hoy. Su sentido principal es conservar la sabiduría y la labor espiritual de maestros realizados.

¿Qué permanece en un tulku? ¿Es la misma persona que renace?

No es exactamente la misma persona. Lo que permanece es una continuidad de intención, compasión y sabiduría. A veces, el niño reconocido como tulku muestra rasgos, recuerdos o afinidades con objetos del maestro anterior, como libros, vestimentas o instrumentos personales. El Dalái Lama XIV, por ejemplo, es reverenciado como una manifestación de Avalokiteshvara, bodhisattva de la compasión.











lunes, 21 de abril de 2025

EMBRIOLOGIA BUDISTA TIBETANA - Formación del ser -


EMBRIOLOGÍA BUDISTA TIBETANA

De la concepción

Desde la perspectiva budista tibetana, la concepción no se entiende solo como un proceso biológico, sino también como un proceso en el que participan la conciencia y el karma. Según el Dalái Lama, las sustancias del padre y de la madre, es decir, el espermatozoide y el óvulo, actúan como causas del cuerpo del bebé y como condiciones que permiten la relación con la conciencia.

En esta visión, el último momento de conciencia de la vida anterior funciona como causa de la conciencia en el momento de la concepción. Por eso, el cuerpo físico, incluso desde el estado embrionario, sirve como soporte de la conciencia. La conciencia puede separarse del cuerpo físico al pasar de una vida a otra, pero no puede separarse de su nivel más sutil.

Ayurveda y Sowa-Rigpa

El Ayurveda es un sistema tradicional de medicina india, mientras que Sowa-Rigpa corresponde al sistema de medicina tibetana. Ambos explican la formación del ser humano, aunque lo hacen de forma distinta. El Ayurveda suele describir el proceso mes a mes, mientras que la medicina tibetana lo presenta semana a semana.

Según la medicina tibetana, el desarrollo fetal comienza con la unión del espermatozoide y el óvulo, formando el cigoto. Luego, este da origen al embrión. Además de los cinco elementos, el sistema tibetano considera un sexto factor en la formación del ser, que corresponde al karma. La nutrición del feto se produce por medio del cordón umbilical, entendido como una vía central de alimentación y desarrollo.

Desarrollo fetal según la medicina tibetana

Primera semana

La conciencia muy sutil entra en el cuerpo de la madre y se une con la energía de los padres. El semen y el óvulo se mezclan, formando una sustancia parecida a una leche cuajada. El embrión comienza como una masa leve.

Segunda semana

La mezcla se vuelve más densa y alargada. Su consistencia se compara con una sustancia semifluida, similar a la gelatina.

Tercera semana

La mezcla se estabiliza y adquiere una consistencia parecida a la cuajada o al yogur. En algunas tradiciones tibetanas se mencionan rituales dirigidos a la madre durante esta etapa.

Cuarta semana

El embrión toma una forma más alargada y redondeada. Comienza el desarrollo sexual del bebé y en la madre aparecen síntomas del embarazo, como vómitos, mareos y antojos.

Quinta semana

Comienza el segundo mes y se inicia la llamada fase del pez. Se forma la base del cordón umbilical.

Sexta semana

Se forma el canal central de la vida desde el ombligo, descrito como un brote inicial.

Séptima semana

Empieza el desarrollo de los tres canales principales, uno central y dos laterales. También se forman los ojos y algunos centros energéticos, como los chakras de la coronilla, el corazón y la zona genital.

Octava semana

Se forma el chakra de la garganta y comienza a definirse la forma del cráneo. La cabeza empieza a distinguirse.

Novena semana

El feto empieza a adoptar una forma corporal más definida. Se desarrollan el abdomen superior e inferior y termina la fase del pez.

Décima semana

Comienza el tercer mes. Los hombros y las caderas empiezan a sobresalir.

Undécima semana

Se forman las cavidades internas y los nueve orificios corporales, como ojos, oídos, nariz, boca, ano y zona genital.

Duodécima semana

Se desarrollan los cinco órganos vitales sólidos, que son corazón, pulmones, hígado, bazo y riñones.

Decimotercera semana

Se forman los seis órganos huecos, como estómago, intestino, colon, vesícula biliar, vejiga y órganos reproductivos.

Decimocuarta semana

Comienza el cuarto mes y la fase de la tortuga. Se forman estructuras como el húmero y el fémur, junto con la parte superior de brazos y piernas.

Decimoquinta semana

Se forman estructuras como la tibia y el peroné. Los brazos y las piernas completan mayor desarrollo.

Decimosexta semana

Se forman canales internos y externos, como arterias, venas y nervios. También se desarrollan los dedos y comienzan a formarse los huesos.

Decimoséptima semana

Los tres canales principales y sus ramas conectivas continúan su desarrollo. Termina la fase de la tortuga y el cuerpo ya presenta una forma más completa.

Decimoctava semana

Comienza el quinto mes. Se desarrollan los tejidos musculares y grasos. El cuerpo empieza a ganar volumen y peso. Según esta tradición, el feto comienza a experimentar hambre.

Decimonovena semana

Se forman ligamentos y tendones.

Vigésima semana

Se forman los huesos, la médula ósea y otros tejidos internos.

Vigésima primera semana

Se desarrolla la piel y aparece la sensación del tacto. La piel cubre el cuerpo.

Vigésima segunda semana

Comienza el sexto mes. Los nueve orificios externos se abren de forma más definida.

Vigésima tercera semana

Se desarrolla el pelo, el vello corporal, los poros de la piel y las uñas.

Vigésima cuarta semana

Los órganos vitales y vasculares alcanzan una mayor maduración. Según esta visión, el feto empieza a experimentar sensaciones de alegría, tristeza, placer y dolor.

Vigésima quinta semana

Comienza el desarrollo del sistema respiratorio. Se describe el movimiento de la energía pulmonar, asociado a la respiración y la circulación sanguínea.

Vigésima sexta semana

La conciencia del niño despierta con mayor fuerza. Según la tradición, puede recordar vidas pasadas y experimentar emociones positivas o negativas según esos recuerdos. La energía y el cuidado de la madre cumplen un papel de apoyo.

Semanas veintisiete a treinta

Corresponden al séptimo mes. Durante este periodo, los órganos y tejidos maduran y adquieren fuerza. El cuerpo completa gran parte de su crecimiento sutil y físico.

Semanas treinta y uno a treinta y cinco

Corresponden al octavo mes y a la fase porcina. El cuerpo ya formado crece con rapidez en tamaño y fuerza. Se terminan de desarrollar sistemas, pelo, uñas y estructuras corporales. Esta etapa se relaciona con la nutrición compartida entre madre e hijo.

Semanas treinta y seis a treinta y ocho

Corresponden al noveno mes. Según esta tradición, el feto experimenta incomodidad en el vientre materno, asociada a oscuridad, encierro, mal olor y deseo de salir. Estos factores impulsan el nacimiento.

Desde la semana treinta y siete

El feto se mueve dentro del útero y comienza a darse vuelta para prepararse para el parto.

Semana treinta y ocho

El viento descendente de la madre empuja al feto hacia afuera del útero y se produce el nacimiento. Al nacer, se considera que el bebé presenta la maduración completa de un ser humano.

Síntesis

Para la embriología budista tibetana, la formación del ser humano no depende solo del espermatozoide y el óvulo. También participan la conciencia, el karma y los cinco elementos. Por eso, el desarrollo fetal se entiende como un proceso físico, energético y kármico.

El sistema tibetano utiliza imágenes como el pez, la tortuga y el cerdo para explicar las etapas del desarrollo. El pez alude a la elongación inicial de la masa embrionaria. La tortuga se relaciona con la aparición de la cabeza y las extremidades. El cerdo representa la maduración final de las partes y estructuras del cuerpo.

Fuentes

Dalái Lama. Acerca de la muerte.
Dakpa, N. Certain problems of embryology according to the Tibetan medical tradition. University of Cambridge.
Nyima, T. Tibetan Buddhist medical embryology.
Oxford Bibliographies. Embryology in Buddhist thought.
Arya, P. Y. Tibetan Buddhist Encyclopedia.
Kelsang Gyatso. Budismo moderno.
Schlieter, J. Buddhist principles of Tibetan medicine.
Revista Médica Ayurvédica Internacional Shanti Bodh.
Curso budista sobre embriología tibetana.

K D T.     1










domingo, 20 de abril de 2025

FÁBULA - EL MAGO Y EL RATÓN

EL MAGO Y EL RATÓN

Adaptación de una fábula tradicional

Había una vez un ratón que vivía con miedo. Cada vez que escuchaba un ruido, pensaba que venía un gato y corría a esconderse.

Un mago lo vio sufrir y decidió ayudarlo. Movió su varita y lo convirtió en gato.

Al principio, el ratón se sintió más seguro. Pero pronto empezó a temerle a los perros. Entonces el mago lo transformó en perro.

El animal creyó que ahora estaría tranquilo, pero al poco tiempo comenzó a tener miedo del tigre. El mago, cansado, volvió a usar su magia y lo convirtió en un gran tigre.

Sin embargo, cuando vio a un cazador, el animal volvió a temblar.

El mago suspiró y comprendió que el miedo no estaba en su cuerpo, sino en su forma de mirar el mundo. Levantó la varita y lo convirtió otra vez en ratón.

Luego le dijo

Nada cambiará si primero no aprendes a vivir en paz contigo mismo.

Moraleja

Cambiar lo que somos por fuera no sirve si seguimos cargando los mismos miedos por dentro.      1

viernes, 18 de abril de 2025

CUERPO SUTIL : CANALES; CHAKRAS, GOTAS, AIRES, VIENTOS ENERGIA - MEDITAR Y AIRE INTERNO


                  Cuerpo sutil, canales, chakras, gotas y aires internos

El cuerpo sutil puede entenderse como una dimensión energética que permite explicar la relación entre el cuerpo físico y la mente dentro de ciertas tradiciones del yoga y del budismo tántrico. Desde esta mirada, el funcionamiento humano no depende solo de órganos, músculos o sistemas visibles, sino también de estructuras sutiles por donde circula la energía vital.

Los principales elementos del cuerpo sutil son los canales, los aires internos, las gotas y los chakras. Los canales, conocidos como nadis, son vías por donde circula la energía. Los aires internos, llamados prana o vayu, corresponden a fuerzas sutiles que permiten el movimiento de la mente y de las funciones vitales. Las gotas, o bindu, son esencias vitales asociadas a los procesos internos del cuerpo y la conciencia. Los chakras, por su parte, son centros energéticos donde se cruzan y distribuyen estas energías.

En distintas tradiciones se mencionan numerosos canales, aunque tres son considerados principales. Estos son ida, pingala y sushumna. Ida suele asociarse al lado izquierdo, a la energía lunar y a lo femenino. Pingala se vincula al lado derecho, a la energía solar y a lo masculino. Sushumna corresponde al canal central y ocupa un lugar clave en las prácticas meditativas y tántricas, ya que se considera el eje por donde debe estabilizarse la energía para alcanzar estados más profundos de conciencia.

Los canales laterales se relacionan con el flujo habitual de los aires internos, mientras que el canal central representa una vía de transformación espiritual. En la práctica tántrica, uno de los objetivos es hacer que los aires entren, permanezcan y se disuelvan en el canal central. Esto permitiría reducir las percepciones duales y facilitar una comprensión más profunda de la realidad.

Los chakras son centros de energía ubicados en distintas zonas del cuerpo. En el yoga hindú se suelen identificar siete chakras principales, mientras que en el budismo tibetano se trabaja con cinco centros principales, ubicados en la coronilla, la garganta, el corazón, el ombligo y la zona secreta. Cada chakra cumple una función dentro del sistema energético y se relaciona con aspectos físicos, emocionales, mentales y espirituales.

Estos centros pueden comprenderse como puntos de intercambio y distribución de energía. Cuando el flujo energético se encuentra equilibrado, los chakras favorecen el bienestar general. En cambio, cuando existe bloqueo o desarmonía, se considera que pueden aparecer dificultades físicas, emocionales o espirituales. Por eso, ciertas prácticas de visualización, respiración y meditación buscan purificar los canales y armonizar los chakras.

Los aires internos cumplen una función central, ya que sirven como soporte de la mente. La tradición los compara con un caballo y un jinete. El aire sería el caballo, porque transporta, y la mente sería el jinete, porque se dirige hacia un objeto. Sin estos aires, la mente no podría desplazarse ni operar de forma adecuada.

Se distinguen cinco aires principales. El aire que sustenta la vida se ubica en el corazón y permite conservar la vida. El aire descendente se relaciona con las funciones de eliminación. El aire ascendente permite hablar, tragar y realizar acciones vinculadas a la garganta. El aire que permanece por igual se asocia con la digestión y el fuego interno. El aire que lo impregna todo permite el movimiento del cuerpo y de sus articulaciones.

También se mencionan cinco aires secundarios, vinculados con las percepciones sensoriales. Estos permiten ver, oír, oler, saborear y sentir objetos tangibles. En este sentido, los aires internos no solo sostienen procesos corporales, sino también funciones perceptivas y mentales.

Las gotas pueden ser blancas o rojas. Las blancas se relacionan con la esencia del fluido seminal y las rojas con la esencia de la sangre. En la tradición tántrica se afirma que la gota blanca tiene su sede principal en la coronilla, mientras que la roja se ubica en el ombligo. Además, se habla de una gota indestructible situada en el chakra del corazón, dentro de una cavidad sutil rodeada por nudos energéticos.

La gota indestructible contiene el aire y la mente muy sutiles. Esta unión recibe ese nombre porque no cesa durante la vida y continúa en el proceso de muerte y renacimiento. Por eso, dentro de estas enseñanzas, el estudio del cuerpo sutil no es solo una descripción energética, sino también una explicación sobre la conciencia, la muerte y la posibilidad de liberación espiritual.

En síntesis, el cuerpo sutil organiza una visión integral del ser humano. Los canales permiten el flujo de la energía, los aires internos sostienen la mente y las funciones vitales, los chakras distribuyen la energía y las gotas representan esencias profundas del cuerpo y la conciencia. En las prácticas tántricas, conocer estos elementos permite orientar la meditación hacia la purificación interna, el equilibrio energético y la realización espiritual.

Fuentes consultadas

Thurman, R. A. F. El libro tibetano de los muertos. Kairós.
Sogyal Rimpoché. El libro tibetano de la vida y de la muerte. Urano.
Gyatso, G. K. El camino gozoso de buena fortuna. Tharpa.
Prats, R. N. El libro de los muertos tibetano. Siruela.
Dalai Lama y Hopkins, J. Acerca de la muerte.
Chögyam Trungpa y Fremantle, F. El libro tibetano de los muertos. Gaia.


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lunes, 14 de abril de 2025

MUERTE Y RENACER - QUE PASA CUANDO DORMIMOS Y CUANDO MORIMOS ?




Cuando dormimos y cuando morimos

Introducción

Desde la mirada budista, el sueño y la muerte tienen algunas semejanzas. Ambos muestran que la mente puede cambiar de estado y que la experiencia no depende siempre de la misma forma de conciencia.

Así como el sueño permite descansar para continuar con las actividades diarias, la muerte puede entenderse, dentro del budismo, como una transición hacia una nueva existencia. Esta idea se relaciona con el renacimiento y con la continuidad de la conciencia. Las acciones realizadas no desaparecen al morir, sino que dejan consecuencias que siguen operando.

El budismo enseña que todos los fenómenos surgen por causas y condiciones. Nada aparece de manera aislada ni permanece igual para siempre. Por eso, la mente actual depende de momentos anteriores de conciencia. Esta continuidad no debe entenderse como un alma fija o una entidad permanente, sino como una corriente de momentos mentales conectados entre sí.

Una enseñanza clásica explica esta idea mediante el diálogo entre el rey Milinda y el sabio Nagasena. El rey pregunta si quien renace es el mismo que murió o alguien distinto. Nagasena responde que no es exactamente el mismo, pero tampoco es totalmente distinto. Para explicarlo, usa el ejemplo de una lámpara encendida durante la noche. La llama cambia a cada instante, pero existe continuidad entre una llama y la siguiente. De modo parecido, la conciencia de una vida y la de la siguiente no son idénticas, pero tampoco están separadas.

Otro ejemplo compara este proceso con la leche, que puede transformarse en cuajada, mantequilla o ghee. Esos productos no son iguales a la leche original, pero dependen de ella para existir. Así también, una nueva vida no es igual a la anterior, aunque surge condicionada por las acciones y tendencias previas.

Cuando dormimos

Al dormir, la actividad ordinaria del cuerpo y de la mente disminuye. Según las enseñanzas budistas tibetanas, los aires internos más burdos se recogen y la mente se vuelve cada vez más sutil. En el sueño profundo, la conciencia ordinaria deja de funcionar como lo hace durante la vigilia.

Durante ese estado, la persona parece ausente del mundo exterior. Luego, al comenzar los sueños, la mente vuelve a producir imágenes, sensaciones y experiencias. Finalmente, al despertar, se recupera la memoria, el control mental y la percepción habitual del mundo.

Desde esta perspectiva, el sueño muestra que la mente puede atravesar distintos niveles de sutileza. No se manifiesta siempre del mismo modo, sino que cambia según las condiciones internas.

Cuando morimos

La muerte es descrita en el budismo tibetano como un proceso de disolución progresiva. Los elementos físicos y mentales se debilitan, mientras la conciencia se vuelve cada vez más sutil. En ese proceso, la mente se separa del cuerpo físico y continúa hacia otro estado.

Después de la muerte aparece el bardo, o estado intermedio, que ocurre entre una vida y la siguiente. La tradición tibetana señala que este proceso puede durar hasta cuarenta y nueve días. Durante ese periodo, las experiencias no dependen de un cuerpo físico ordinario, sino de la mente y de las impresiones kármicas acumuladas.

Las apariencias del bardo pueden ser muy intensas. Aunque no tengan una base física como la vida común, son vividas por la conciencia como experiencias reales. Por eso, varios textos budistas recomiendan estudiar este proceso en vida, para reconocer mejor lo que ocurre después de la muerte.

Cuando el estado intermedio termina, la conciencia renace según sus causas y condiciones kármicas. En algunos casos puede renacer como ser humano. En otros, puede hacerlo en alguno de los seis reinos mencionados por el budismo, que son los dioses, semidioses, humanos, animales, pretas e infiernos. Todos estos reinos pertenecen al samsara, es decir, al ciclo condicionado de nacimiento, muerte y renacimiento.

Relación entre sueño y muerte

La experiencia del sueño profundo se considera semejante a la muerte porque en ambos casos la mente ordinaria se debilita y aparece una forma más sutil de conciencia. Al despertar, el mundo del sueño desaparece y vuelve la experiencia de vigilia. De manera parecida, al renacer, cesan las apariencias del bardo y surge la experiencia de una nueva vida.

La diferencia principal es que el sueño mantiene la conexión con el mismo cuerpo, mientras que la muerte implica la separación definitiva entre el cuerpo físico y la conciencia. Por eso, el sueño puede verse como una experiencia cotidiana que ayuda a comprender, aunque sea en parte, la explicación budista de la muerte y el renacimiento.

Conclusión

Para el budismo, dormir y morir no son procesos iguales, pero sí tienen una estructura parecida. En ambos existe una transformación de la conciencia y una disolución de la experiencia ordinaria. El sueño permite observar cómo la mente cambia de estado, mientras que la muerte representa una transición más profunda, en la que la conciencia abandona el cuerpo y continúa según las causas creadas por el karma.

Estudiar esta relación ayuda a comprender mejor la impermanencia, la continuidad mental y el renacimiento. También recuerda que las acciones tienen consecuencias y que la preparación espiritual en vida cumple un papel central ante el proceso de morir.

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domingo, 13 de abril de 2025

MUERTE Y RENACER - RECONOCER LA CLARA LUZ


Reconocer la clara luz durante el estado intermedio de la muerte

Dentro del budismo tibetano, el primer bardo de la muerte es visto como una ocasión decisiva para alcanzar la liberación. En este proceso aparece la clara luz, entendida como una manifestación profunda de la naturaleza de la mente. Reconocerla sin miedo y permanecer en ella es considerado una posibilidad de despertar espiritual.

La clara luz puede presentarse en dos momentos. 

La primera aparición ocurre cuando cesa la respiración externa y la conciencia aún permanece vinculada al canal central. La muerte medica. La segunda aparece después, cuando la conciencia muy sutil comienza a separarse del cuerpo. Algunos textos explican que este intervalo dura, de forma simbólica, lo que tarda una persona en terminar una comida.

Robert Thurman distingue estas dos apariciones como la clara luz de la realidad del canal central y la clara luz de la realidad externa al cuerpo. La primera corresponde al momento en que los vientos internos se disuelven en el canal central. La segunda se vincula con la salida de la conciencia hacia el estado intermedio.

En las enseñanzas tradicionales se recomienda acompañar al moribundo con calma, respeto y una actitud espiritual serena. Se menciona también la postura del león, asociada al modo en que murió el Buda. Esta postura consiste en recostar el cuerpo sobre el lado derecho, con una actitud recogida y pacífica.

Durante este proceso, la instrucción espiritual cumple un papel importante. Se aconseja leer o recordar al oído del moribundo las enseñanzas sobre la clara luz, para ayudarlo a reconocer la experiencia sin temor. La idea central es que la persona no se aferre al cuerpo ni a las apariencias, sino que reconozca la luminosidad vacía de su propia mente.

Si la primera clara luz no es reconocida, todavía puede aparecer una segunda oportunidad. En ese momento, la conciencia entra en una condición más sutil y comienza la experiencia del bardo. Por eso, los textos tibetanos recomiendan seguir entregando instrucciones, mantras o recordatorios espirituales al fallecido.

El estado intermedio es descrito como una experiencia mental intensa. La conciencia puede percibir a sus cercanos, escuchar voces o experimentar visiones, aunque ya no tenga un cuerpo físico ordinario. Por esta razón, se considera valioso mantener un ambiente tranquilo y evitar expresiones de angustia que puedan confundir al difunto.

La finalidad de estas prácticas no es solo acompañar la muerte, sino favorecer una actitud lúcida ante ella. La tranquilidad de la mente al morir influye en el tránsito posterior y en las condiciones del renacimiento. Por eso, el budismo tibetano insiste en prepararse durante la vida y no esperar al último momento.

En síntesis, reconocer la clara luz durante la muerte representa una de las enseñanzas más profundas del budismo tibetano. La muerte no se presenta solo como final, sino como una transición en la que la mente puede reconocer su verdadera naturaleza. El acompañamiento espiritual, la calma y la familiaridad previa con estas enseñanzas son claves para atravesar ese proceso con mayor claridad.

Fuentes

A. El libro Tibetano de los Muertos. Robert A. Thurman. Prologo Dalai Lama. Ed Kairos. (1ra 1994-2016) 
B. El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. Sogyal Rimpoche. Edición Urano 1994.
C. El Camino Gozoso De Buena Fortuna. Geshe Kelsang Gyatso. Tharpa 1996.
D. El libro de los muertos tibetano (La liberación por audición durante el estado intermedio) Ramón N. Prats. Edición Siruela. 2001.
E. El Libro Tibetano de los Muertos Trungpa Chogyam; Francesca Fremantle ·Gaia Edic. 2007
G.      Lo que el Buddha enseño,Ed. Kier 2004.
H. Cursos budistas tibetanos sobre el tema del Bardo Thodol (Drikung Kagyu).
F. El Libro Tibetano de los Muertos. Guiseppe Tucci. Ed. BerberaEditores S.A. de C.V.


kdt.  1

jueves, 10 de abril de 2025

MUERTE Y RENACER: RESUMEN FASES DE DISOLUCIÓN - GRÁFICO - resumen


 

Fuentes

A. El libro Tibetano de los Muertos. Robert A. Thurman. Prologo Dalai Lama. Ed Kairos. (1ra 1994-2016) 
B. El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. Sogyal Rimpoche. Edición Urano 1994.
C. El Camino Gozoso De Buena Fortuna. Geshe Kelsang Gyatso. Tharpa 1996.
D. El libro de los muertos tibetano (La liberación por audición durante el estado intermedio) Ramón N. Prats. Edición Siruela. 2001.
E. El Libro Tibetano de los Muertos Trungpa Chogyam; Francesca Fremantle ·Gaia Edic. 2007
G.      Lo que el Buddha enseño,Ed. Kier 2004.
H. Cursos budistas tibetanos sobre el tema del Bardo Thodol (Drikung Kagyu).
F. El Libro Tibetano de los Muertos. Guiseppe Tucci. Ed. BerberaEditores S.A. de C.V.

lunes, 7 de abril de 2025

MUERTE - RESUMEN SECUENCIA POR ESTADOS INTERMEDIOS - BARDO THODOL - GRÁFICO
















Fuentes

A. El libro Tibetano de los Muertos. Robert A. Thurman. Prologo Dalai Lama. Ed Kairos. (1ra 1994-2016) 
B. El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. Sogyal Rimpoche. Edición Urano 1994.
C. El Camino Gozoso De Buena Fortuna. Geshe Kelsang Gyatso. Tharpa 1996.
D. El libro de los muertos tibetano (La liberación por audición durante el estado intermedio) Ramón N. Prats. Edición Siruela. 2001.
E. El Libro Tibetano de los Muertos Trungpa Chogyam; Francesca Fremantle ·Gaia Edic. 2007
G.      Lo que el Buddha enseño,Ed. Kier 2004.
H. Cursos budistas tibetanos sobre el tema del Bardo Thodol (Drikung Kagyu).
F. El Libro Tibetano de los Muertos. Guiseppe Tucci. Ed. BerberaEditores S.A. de C.V.

sábado, 5 de abril de 2025

MUERTE - DURACIÓN DE LOS BARDOS DE LA MUERTE. BARDO THÔDOL.


Duración de los bardos de la muerte según el Bardo Thödol

Después de la muerte, según el budismo tibetano, la conciencia muy sutil se separa del cuerpo y entra en un estado intermedio. Este proceso es explicado en el Bardo Thödol, texto conocido en Occidente como El libro tibetano de los muertos. Allí se describen distintos bardos o fases entre la muerte y el renacimiento.

La duración total del proceso suele presentarse como un periodo máximo de cuarenta y nueve días. Sin embargo, esta cifra no debe entenderse siempre como una medida exacta de tiempo ordinario. En muchos comentarios se explica que estos días pueden representar etapas de experiencia interna, estados de conciencia o momentos meditativos. La duración depende del karma, del entrenamiento espiritual y de la capacidad de reconocer las apariencias que surgen durante el proceso.

Si la persona reconoce la clara luz en el momento de la muerte, puede alcanzar la liberación sin pasar por los demás estados intermedios. Por eso, las enseñanzas tibetanas consideran que el primer bardo ofrece una oportunidad muy importante. En cambio, si no se produce ese reconocimiento, la conciencia continúa atravesando las siguientes fases del bardo.

El primer estado es el Chikhai Bardo, o bardo del momento de la muerte. Se relaciona con la disolución de los elementos, el cese de la respiración externa y la aparición de la clara luz. Algunas fuentes señalan que puede durar hasta tres días y medio o cuatro días y medio. En este periodo, la conciencia muy sutil todavía mantiene una relación con el cuerpo. Si el practicante reconoce la clara luz, puede liberarse en ese mismo instante.

El segundo estado es el Chönyid Bardo, o bardo de la realidad. En esta fase aparecen visiones asociadas a deidades pacíficas y airadas. Estas experiencias no deben entenderse como seres externos en sentido ordinario, sino como manifestaciones de la propia mente. Tradicionalmente se habla de un periodo de hasta catorce días. Si la persona reconoce estas apariencias como expresiones de la naturaleza mental, todavía puede alcanzar la liberación.

El tercer estado es el Sidpa Bardo, o bardo del devenir y del renacimiento. Esta fase se relaciona con la búsqueda de una nueva existencia. La conciencia, movida por sus tendencias kármicas, comienza a orientarse hacia un nuevo nacimiento. Se suele asociar este periodo con una duración de hasta veintiún días, completando así el esquema total de cuarenta y nueve días.

Durante las primeras semanas del bardo, algunos maestros señalan que la conciencia conserva una impresión fuerte de la vida anterior. Por eso, se considera un periodo importante para que familiares, amigos o practicantes realicen oraciones, dedicatorias y lecturas espirituales en beneficio del fallecido. Estas prácticas buscan ayudar a que la conciencia mantenga claridad, confianza y una orientación favorable.

También se enseña que, al comienzo del bardo, la persona puede no comprender de inmediato que ha muerto. Puede intentar comunicarse con los vivos o volver a lugares conocidos. Al notar que no es escuchada, que no deja sombra o que no se refleja, puede comprender su nueva condición. Esta toma de conciencia puede generar confusión o miedo, por lo que las instrucciones espirituales buscan darle orientación.

La duración de cada bardo no es igual para todos. Una persona con entrenamiento espiritual, familiaridad con la meditación o una fuerte aspiración de renacer en una Tierra Pura podría atravesar el proceso con mayor claridad. En cambio, una mente dominada por miedo, apego o confusión podría experimentar el bardo de manera más difícil.

Sogyal Rimpoché explica que los días descritos en el bardo de la realidad no corresponden siempre a días solares de veinticuatro horas. Más bien, pueden entenderse como periodos de experiencia meditativa. Si no existe estabilidad en la práctica, estas apariciones pueden ser muy breves y pasar sin ser reconocidas.

En síntesis, el Bardo Thödol presenta la muerte como un proceso gradual de transición. Los cuarenta y nueve días representan el marco tradicional máximo entre la muerte y el renacimiento, pero la experiencia concreta depende de cada conciencia. El reconocimiento de la clara luz, la comprensión de las apariencias del bardo y la influencia del karma son factores centrales para entender la duración y el sentido de este proceso.

Fuentes consultadas

A. El libro Tibetano de los Muertos. Robert A. Thurman. Prologo Dalai Lama. Ed Kairos. (1ra 1994-2016) 
B. El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. Sogyal Rimpoche. Edición Urano 1994.
C. El Camino Gozoso De Buena Fortuna. Geshe Kelsang Gyatso. Tharpa 1996.
D. El libro de los muertos tibetano (La liberación por audición durante el estado intermedio) Ramón N. Prats. Edición Siruela. 2001.
E. El Libro Tibetano de los Muertos Trungpa Chogyam; Francesca Fremantle ·Gaia Edic. 2007
G.      Lo que el Buddha enseño,Ed. Kier 2004.
H. Cursos budistas tibetanos sobre el tema del Bardo Thodol (Drikung Kagyu).
F. El Libro Tibetano de los Muertos. Guiseppe Tucci. Ed. BerberaEditores S.A. de C.V.






 

MUERTE DE BUDA - PARANIRVANA

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