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viernes, 28 de marzo de 2025

MUERTE Y RENACER - LOS BARDOS - GRÁFICO RESUMEN



Fuentes

A. El libro Tibetano de los Muertos. Robert A. Thurman. Prologo Dalai Lama. Ed Kairos. (1ra 1994-2016) 
B. El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. Sogyal Rimpoche. Edición Urano 1994.
C. El Camino Gozoso De Buena Fortuna. Geshe Kelsang Gyatso. Tharpa 1996.
D. El libro de los muertos tibetano (La liberación por audición durante el estado intermedio) Ramón N. Prats. Edición Siruela. 2001.
E. El Libro Tibetano de los Muertos Trungpa Chogyam; Francesca Fremantle ·Gaia Edic. 2007
G.      Lo que el Buddha enseño,Ed. Kier 2004.
H. Cursos budistas tibetanos sobre el tema del Bardo Thodol (Drikung Kagyu).
F. El Libro Tibetano de los Muertos. Guiseppe Tucci. Ed. BerberaEditores S.A. de C.V.




 

martes, 25 de marzo de 2025

MUERTE Y RENACER - DE LOS MORIBUNDOS MUERTOS SOBREVIVIENTES

 

MUERTE Y RENACER - DE LOS MORIBUNDOS MUERTOS SOBREVIVIENTES

Ayuda a los moribundos, a los fallecidos y a sus seres queridos

Introducción

La muerte es una parte natural de la vida. Desde el nacimiento, todo ser humano debe afrontar algún día el fin de su existencia física. Sin embargo, aceptar esta realidad no siempre resulta fácil. La muerte puede despertar miedo, tristeza, incertidumbre y apego, tanto en la persona que está por morir como en sus familiares y amigos.

Dentro del budismo tibetano, la muerte no se concibe solo como un término, sino como una transición. Las enseñanzas sobre los bardos describen distintos estados intermedios de la conciencia y proponen prácticas para acompañar este proceso con paz, lucidez y compasión. Estas enseñanzas aparecen en obras como el Bardo Thödol, conocido en Occidente como El libro tibetano de los muertos.

El propósito de este texto es entregar orientaciones basadas en esa tradición. No busca reemplazar la atención médica, psicológica ni espiritual especializada. Las decisiones clínicas deben ser conversadas con el paciente, su familia y el equipo de salud.

Asistencia a una persona moribunda

Al visitar a una persona que se encuentra cerca de la muerte, conviene actuar con calma y naturalidad. No se debe esperar una conversación particular ni exigir una respuesta afectuosa. La persona puede sentirse cansada, confundida, triste o irritable.

La mejor ayuda suele ser una presencia tranquila. Escuchar sin interrumpir permite que la persona exprese temores, culpas, molestias o deseos pendientes. No es necesario corregir cada frase ni intentar solucionar todos sus problemas. A veces, estar presente y prestar atención es suficiente.

También es importante respetar sus creencias. No corresponde imponer explicaciones religiosas ni entregar consejos espirituales que la persona no haya solicitado. Si desea hablar de la muerte, se debe responder con honestidad y prudencia. Si prefiere guardar silencio, esa decisión debe ser respetada.

Una persona moribunda necesita afecto sincero, sin exigencias ni expectativas.

Las emociones durante el proceso de morir

La cercanía de la muerte puede hacer surgir emociones que antes estaban ocultas o reprimidas. Entre ellas pueden aparecer tristeza, miedo, rabia, culpa, frustración o resentimiento.

El proceso de aceptación no sigue un orden fijo. Algunas personas atraviesan etapas como negación, ira, negociación, tristeza y aceptación. Otras no pasan por todas ellas. Tampoco existe una forma única y correcta de enfrentar la muerte.

El acompañamiento debe adaptarse a cada persona. No conviene presionarla para que adopte una actitud positiva ni exigirle que se muestre en paz. La serenidad no se impone. Se facilita con respeto, compañía y escucha.

Decir la verdad

Una pregunta difícil es cuánto debe saber una persona sobre su estado de salud. En general, la información debe comunicarse con honestidad, sensibilidad y cuidado, considerando también su voluntad de conocer los detalles.

No corresponde mentir, pero tampoco entregar información de forma brusca o fuera del ámbito profesional. El diagnóstico y el pronóstico deben ser explicados por el equipo médico. La familia puede acompañar, escuchar y ayudar a formular preguntas.

Resolver asuntos pendientes

La tradición budista aconseja prepararse para morir sin odio ni apego. Esto no significa que todos los conflictos deban solucionarse a la fuerza. Algunas relaciones son complejas y no siempre es posible reparar el daño.

Si la persona lo desea, puede conversar con familiares o amigos, escribir una carta, pedir disculpas o expresar aquello que nunca logró decir. El perdón puede aliviar el sufrimiento, pero no debe transformarse en una obligación. Presionar a alguien para reconciliarse puede aumentar su angustia.

También puede ser útil ordenar asuntos prácticos, como documentos, pertenencias y deseos personales. Esta preparación permite disminuir preocupaciones y entregar mayor tranquilidad a la familia.

El cuidado médico y la voluntad del paciente

Las enseñanzas budistas valoran la lucidez durante el proceso de morir. Sin embargo, esto no significa que una persona deba soportar dolor intenso ni suspender tratamientos por cuenta propia.

El manejo del dolor debe ser conversado con el equipo de salud. Existen cuidados paliativos orientados a reducir el sufrimiento y respetar los deseos del paciente. Algunas personas prefieren mantener el mayor grado de conciencia posible. Otras necesitan medicamentos que disminuyan el dolor, aunque produzcan somnolencia.

Cada decisión debe considerar la condición clínica, la voluntad del paciente, sus directrices previas y la orientación médica. No se deben retirar medicamentos, suspender procedimientos ni desconectar equipos sin evaluación profesional y sin consentimiento informado.

La atmósfera durante los últimos momentos

El entorno puede influir en el bienestar de la persona moribunda. Conviene reducir ruidos, discusiones y conversaciones tensas. Si es posible, se puede crear un espacio ordenado y tranquilo.

Cuando la persona tiene una práctica espiritual, puede ser útil recordar aquello que le entrega paz. Algunas personas prefieren meditar, rezar, escuchar textos religiosos o recitar mantras. Otras desean guardar silencio.

En el caso de una persona budista, se puede colocar una imagen de Buda, una fotografía de su maestro o algún objeto significativo, siempre que esto sea coherente con sus deseos. También se puede encender una vela cuando el lugar lo permita.

La prioridad es respetar a la persona, no cumplir un ritual rígido.

Prácticas espirituales

Una práctica sencilla dentro del budismo tibetano es la recitación del mantra de Avalokiteshvara, asociado con la compasión.

OM MANI PADME HUM

También se utiliza el mantra de Amitabha, Buda de la Luz Infinita.

OM AMI DEWA HRIH

Estas recitaciones pueden realizarse en voz baja o en silencio. No existe una cantidad obligatoria. Lo importante es la intención de acompañar con amor y calma.

Otra práctica mencionada en la tradición tibetana es el phowa, entendida como transferencia de la conciencia. Esta práctica requiere enseñanza y orientación de un maestro calificado. No corresponde improvisarla sin preparación.

La postura del león dormido

En algunas escuelas del budismo tibetano se recomienda la postura del león dormido. Consiste en recostarse sobre el lado derecho, con la mano derecha bajo el mentón y la mano izquierda sobre el muslo izquierdo.

Esta postura tiene un valor simbólico y espiritual dentro de la tradición budista, ya que se asocia con la postura adoptada por Buda al morir. Sin embargo, solo debe utilizarse cuando resulte cómoda y no interfiera con el cuidado médico.

No se debe mover a una persona con dolor, lesiones o dificultades respiratorias solo para adoptar una postura ritual.

El momento de la muerte

Según las enseñanzas budistas, dos aspectos adquieren gran relevancia durante la muerte. El primero es la forma en que la persona ha vivido. El segundo es el estado de su mente durante sus últimos momentos.

El Bardo Thödol invita a abandonar el apego y reconocer que el cuerpo es transitorio. 

Para el budismo tibetano, el último estado de conciencia puede influir en el proceso posterior a la muerte. Por esa razón se aconseja favorecer un entorno de paz, afecto y ausencia de conflicto.

Los bardos y el proceso de disolución

Las enseñanzas tibetanas describen la muerte como un proceso de disolución externa e interna. La disolución externa se relaciona con el debilitamiento de los sentidos y del cuerpo. La disolución interna se refiere a cambios más sutiles en los pensamientos y emociones.

Dentro de esta tradición se utilizan cinco elementos para explicar la experiencia humana.

La tierra se asocia con la estabilidad.

El agua se relaciona con la continuidad y la adaptación.

El fuego representa la percepción y la claridad.

El aire se vincula con el movimiento.

El espacio simboliza la apertura y la amplitud de la mente.

Estas ideas corresponden a una interpretación espiritual. No deben confundirse con una explicación médica del proceso de morir.

Ayuda después de la muerte

En el budismo tibetano se considera que las prácticas espirituales pueden beneficiar a una persona fallecida. El período de cuarenta y nueve días tiene un significado particular, con énfasis en los primeros veintiún días.

Durante este tiempo, familiares y amigos pueden reunirse para orar, recitar mantras, meditar o realizar actos de generosidad en nombre de la persona fallecida. También pueden recordar sus virtudes y dedicar acciones positivas a su memoria.

Estas prácticas no solo buscan beneficiar al difunto según la tradición budista. También pueden ayudar a la familia a transitar el duelo, encontrar consuelo y expresar su afecto.

El apoyo a los familiares y amigos

La muerte de un ser querido puede provocar dolor, culpa, rabia, vacío y desorientación. No existe una duración exacta para el duelo. Cada persona vive este proceso de forma distinta.

El sufrimiento no debe ser bloqueado ni minimizado. Hablar, llorar y recordar forman parte del duelo. La familia y la comunidad pueden apoyar con gestos concretos, como acompañar, escuchar, ayudar con tareas cotidianas o respetar los momentos de silencio.

Cuando el dolor impide desarrollar la vida diaria durante un período prolongado, o cuando aparecen ideas de autolesión, es necesario buscar apoyo profesional.

Aceptar el duelo no significa olvidar a la persona fallecida. Significa aprender a convivir con su ausencia.

Costumbres funerarias dentro de la tradición tibetana

Las costumbres funerarias varían según la escuela budista, el país, la familia y las condiciones del lugar. No existe una única ceremonia obligatoria.

Algunas prácticas habituales son las siguientes.

Informar al maestro o a la comunidad espiritual cuando fallece un practicante.

Realizar oraciones o recitaciones de mantras.

Colocar flores, velas, incienso o una fotografía de la persona fallecida.

Mantener una ceremonia sobria y respetuosa.

Realizar actos de generosidad en su nombre.

Reunirse durante el período de duelo para acompañar a la familia.

Algunas tradiciones aconsejan evitar movimientos innecesarios del cuerpo durante los primeros minutos posteriores a la muerte. Sin embargo, cualquier decisión debe respetar las normas sanitarias, las indicaciones médicas y la legislación del lugar.

Conclusión

Acompañar a una persona durante sus últimos momentos exige respeto, sensibilidad y compasión. No se trata de imponer una forma correcta de morir, sino de ayudar a reducir el sufrimiento y proteger la dignidad de quien atraviesa este proceso.

Dentro del budismo tibetano, la muerte es una oportunidad para practicar el desapego, el amor y la lucidez. Para los familiares y amigos, también puede ser un momento de cuidado, reconciliación y aprendizaje.

No hay mayor gesto de compasión que ayudar a una persona a morir con paz, acompañada y respetada.

Fuentes

A. El libro Tibetano de los Muertos. Robert A. Thurman. Prologo Dalai Lama. Ed Kairos. (1ra 1994-2016) 
B. El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. Sogyal Rimpoche. Edición Urano 1994.
C. El Camino Gozoso De Buena Fortuna. Geshe Kelsang Gyatso. Tharpa 1996.
D. El libro de los muertos tibetano (La liberación por audición durante el estado intermedio) Ramón N. Prats. Edición Siruela. 2001.
E. El Libro Tibetano de los Muertos Trungpa Chogyam; Francesca Fremantle ·Gaia Edic. 2007
G.      Lo que el Buddha enseño,Ed. Kier 2004.
H. Cursos budistas tibetanos sobre el tema del Bardo Thodol (Drikung Kagyu).
F. El Libro Tibetano de los Muertos. Guiseppe Tucci. Ed. BerberaEditores S.A. de C.V.





































































































































                                 




























































MUERTE Y RENACIMIENTO. AYUDA A LOS MORIBUNDOS, A LOS MUERTOS Y A LOS SUPERVIVIENTE .                                    

                                                                                INTRODUCCIÓN                        


Una de las características esenciales de los bardos es que son períodos de incertidumbre y angustia potencial. 

Vivir en el mundo actual es vivir con la incertidumbre como en un bardo, de hecho existe el bardo de la vida, por eso se dice que no es necesario morir para experimentar un bardo. Esta incertidumbre que ya conocemos se hace más intensa después de la muerte (otro bardo), cuando nuestra claridad o nuestra confusión aumenta.

Cuanto más sensibles seamos y más tranquila sea nuestra atención ante las increíbles oportunidades de percepción que estos intervalos de nuestra vida nos ofrecen, mejor preparados estaremos para cuando se produzcan de forma aún más potente e incontrolable en el momento de nuestra propia muerte.

 Las enseñanzas del bardo, de cada uno de nosotros nos enfrentaremos, el momento supremo es el de la muerte misma. En ese momento, en el momento de la muerte, el cuerpo queda atrás y nuestra mente, muy sutil, se despliega, pasando por bardos que nos ofrecen posibilidades de liberación, que debemos saber aprovechar. Para esto es necesario estudiar el Bardo Thodol.

Así pues, vivir en el mundo presente es vivir en lo que claramente constituye un reino del bardo; No es necesario necesariamente morir para experimentar y comprender cualquiera de ellos, aunque existen algunas diferencias.

La muerte es una parte natural de la vida que todo ser sensible debe afrontar tarde o temprano, desde el nacimiento. Lo ideal es poder considerar la muerte como un proceso normal, una realidad que debe ocurrir mientras permanezcamos en esta existencia terrena. Para ello es importante informarse muy bien con un maestro budista adecuado, por ejemplo, que pueda guiar a la persona con facilidad y profundidad en el propio tema. 

Es importante morir tranquilo, en paz, serenamente, habiendo solucionado algunos problemas mentales y en un lugar y de manera pacífica; Todo esto se explica más adelante. Pero sin duda esta recomendación no debe pasarse por alto.

Cuando hablamos de muerte y renacimiento, estamos hablando de que al morir, los bardos a los que nos enfrentamos nos presentarán problemas que debemos saber afrontar para beneficiarnos, tanto en la muerte como en el propio renacimiento.

 Asistencia a los moribundos

Al visitar a una persona moribunda, sea lo más relajado y natural posible. La persona moribunda a menudo parece reservada y bastante insegura. No esperes nada de él o ella y no te hagas ilusiones de que recibirás una atención excelente.
Sí, tú. Muestra naturalidad y confianza, el ambiente se vuelve relajado. De esta manera tú mismo crearás la atmósfera. mismo.
Anímela afectuosamente a sentirse libre de expresar sus pensamientos y temores, incluso sobre el tema de la muerte.

En este ambiente cálido y amoroso, es más fácil para la persona moribunda expresar sus emociones con sinceridad y hacer las paces con usted. y con la vida lo que te permitirá tener una buena muerte. Si es necesario, dale absoluta libertad y permiso para decir lo que quiera.

Cuando la persona moribunda comience a comunicar sus sentimientos íntimos, no la interrumpa. Prestar atención.

Hay dos cosas que vienen bien en este proceso: el sentido común y el sentido del humor.

Cuando menos lo esperes, el moribundo puede convertirte en el blanco de todas sus iras, reproches y tonterías, pero no te sientas identificado con ello. Estas son reacciones bastante naturales.

Los maestros dicen que a veces los visitantes se sienten tentados a explicarles a los moribundos cuestiones relacionadas con la muerte o a darles su propia prescripción espiritual. Nunca lo hagas, evita esa tentación. Tu deber es sólo ayudar a los moribundos, no necesitas que te rescaten con las creencias de otros. Ten cuidado.

Una persona moribunda necesita que le muestren amor. 
lo más incondicionalmente posible, libre de toda expectativa. 

Es fundamental que nos interesemos y que transmitamos a esa persona la seguridad de que todo lo que pueda sentir, todo su enfado o frustración, lo recuerda como normal. La muerte saca a la luz muchas emociones reprimidas: tristeza, insensibilidad, culpa e incluso envidia de quienes aún están sanos. Ayude a la persona a no reprimir esas emociones cuando surjan. Estar a tu lado cuando surjan las olas del dolor y la pena.

Se identifican cinco fases para el proceso de aceptación de la muerte: rechazo, ira, negociación, depresión y aceptación. Naturalmente no todo el mundo pasa por todas estas fases, ni en este orden.

DECIR LA VERDAD 

¿Debo decirles la verdad? Sí, de la manera más serena, cariñosa, sensible y hábil posible.

CLARIVIDENCIA DE LOS MUERTOS

 Los textos dicen que la conciencia clarividente de la persona
 que está en el bardo del ser es siete veces más clara que en la vida.

Esto puede causarles un gran sufrimiento o un gran beneficio. Es fundamental que tras la muerte de un ser querido permanezcas lo más atento posible a tu comportamiento para no angustiarlo.
En este nuevo estado del ser, tiene la capacidad no sólo de ver lo que está sucediendo, sino también de leer las mentes directamente. Si tus familiares no hacen más que intrigar y discutir sobre el reparto de tus bienes, por ejemplo, o si sólo hablan y piensan con apego y enojo, sin verdadero amor por ti, esto puede causarte enojo y decepción, emociones que pueden arrastrarte a un renacimiento no beneficioso.
Imaginemos de la misma manera que el difunto tuvo que contemplar a sus seres queridos angustiados y abrumados por el dolor; Esto también podría hundirte en una profunda tristeza.

 INFORMAR LA MUERTE DE UN PRÁCTICANTE

Cuando un budista practicante muere, es costumbre informar a su maestro, guías espirituales y amigos espirituales. Puedes llamar a un amigo espiritual o al secretario del centro budista para informar.

MORIR CONSCIENTEMENTE – MENTALMENTE LÚCIDO

Los hospitales tienen varios métodos para controlar el dolor basados ​​en combinaciones de medicamentos. Los maestros budistas hablan de la necesidad de morir conscientemente, con el mayor control mental lúcido y sereno posible. Para ello, el primer requisito es controlar el dolor sin nublar la conciencia del moribundo (hoy en día esto se puede hacer).

RESOLVER ASUNTOS PENDIENTES

Los maestros nos dicen que debemos morir en paz, sin apego ni anhelo.

Esto no podrá lograrse plenamente si no resolvemos los asuntos pendientes en nuestra vida.
El momento de la muerte tiene tal solemnidad que puede inducir al moribundo a repensar todas sus actitudes y a volverse más receptivo y dispuesto a perdonar incluso si antes le resultaba difícil hacerlo. Siempre es posible remediar los errores del pasado.
PERDONA Y PERDONATE A TI MISMO. 
Trae los problemas a tu mente y haz el ejercicio de perdonar o si lo deseas, llama a la persona y hazlo delante de ella. Si es el caso, con hermanos es muy conveniente hacerlo personalmente.

POR UNA MUERTE EN PAZ

Cuando una persona está muy cerca de morir, se sugiere que pida al personal del hospital que no la molesten tan seguido y que dejen de hacerle exámenes y análisis.
Es recomendable llegar a un acuerdo con el médico para que éste avise cuando ya no exista posibilidad de recuperación de la persona. Cuando llegue el momento, organiza tu traslado a una sala privada, desconectada de los monitores. Recuerde estar lo más lúcido mentalmente posible en el momento de la muerte: suspenda medicamentos, inyecciones y procedimientos agresivos.

Asegúrese de que el personal del hospital conozca y respete los deseos de la persona moribunda.

Recuerden que cuando pasan por esta experiencia cercana a la muerte ven y pueden describir de una manera asombrosamente precisa y detallada lo que estaba sucediendo en su entorno. Esto demuestra la importancia de hablar frecuentemente y de manera positiva con una persona moribunda o en coma. 

MUERTE PACÍFICA

A todo lo indicado en la estrofa anterior, añadir que toda persona debe tener un derecho esencial y humano, más esencial que muchos otros derechos, que es asegurar el bienestar y el futuro espiritual del moribundo.

No hay mayor regalo de caridad que ayudar a una persona a morir bien.

FRENTE AL MORIBUNDO

"Cuando te sientes junto a una persona moribunda, 
piensa que estás sentado junto a alguien
que tiene el verdadero potencial para ser un Buda".

 Ayúdala a sentirse lo más satisfecha posible con su vida. Concéntrate en tus virtudes, en tus logros y no en tus defectos. Escúchala atentamente.

Las personas moribundas suelen ser vulnerables a la culpa, el arrepentimiento y la depresión; Permita que la persona exprese libremente sus sentimientos, escúchela y reconozca lo que dice. 

Recuérdale que tiene naturaleza de Buda y anímala a intentar descansar en la naturaleza de tu mente a través de la práctica de la meditación”.

Anime a la persona moribunda a hacer las paces con sus familiares y amigos de los que está distanciada, para que no quede ni rastro de odio ni el más mínimo resentimiento. Si no puedes ver en persona a la persona de la que te sientes distanciado, sugiérele que te llame o le deje una carta pidiéndole perdón. Si la persona moribunda sospecha que la persona a la que desea perdonar no puede perdonarla, no es aconsejable animarla. Una reacción negativa de una persona contribuirá a aumentar su ya considerable malestar. Y a veces la gente necesita tiempo para perdonar.

SI ES PRACTICANTE

Construyale un altar budista: un libro budista, un Buda en el centro y una estupa en el otro extremo.
Si no tienes los elementos, es bueno encender una vela o luz durante su muerte. También puedes colocar una foto de un Buda.

ENCUENTRA UNA PRÁCTICA ESPIRITUAL

Si la persona moribunda conoce algún tipo de práctica de meditación, recuérdele que la realice y, si es posible, medite con ella mientras se acerca la muerte. Tú puedes hacerlo. en voz alta, tanto como sea posible.
 De lo contrario, ayuda encontrar una práctica sencilla, como las oraciones (en el siguiente texto) o los mantras.

Mantra de recitación: 

“OM MANI PADME HUM” (om mani peme hum), el mantra del Buda de la Compasión.

Repetir, repetir, repetir; siete, veintiuna veces o más.

DETALLES DEL MOMENTO DE LA MUERTE

Toda la actitud budista hacia el momento de la muerte se resume en estos versos de Padmasambhava, del ciclo del Libro tibetano de los muertos:

Ahora que el bardo de la muerte amanece sobre mí,
abandonando todo apego, anhelo y aferramiento,
entraré sin distracción en la clara consciencia de la enseñanza
y proyectaré mi consciencia al espacio de Rigpa no nacida;
dejando este cuerpo de carne y hueso,
lo conoceré como una ilusión transitoria.

En el momento de la muerte hay dos cosas importantes: 
lo que hemos hecho en vida y el estado mental en el que nos encontramos en ese momento. 

Incluso si hemos acumulado mucho karma negativo, en el momento de la muerte podemos influir decisivamente en nuestro futuro y transformar nuestro karma, porque el momento de la muerte es una poderosa oportunidad para purificar el karma.
Por lo tanto, nuestro estado mental en el momento de la muerte será comprensiblemente de enorme importancia. porque si morimos con una actitud mental positiva, podremos mejorar nuestra próxima reencarnación, a pesar del karma negativo. Si por el contrario nos sentimos molestos y/o angustiados, esto puede tener un efecto perjudicial. 

El último pensamiento y emoción que tenemos justo antes de morir.
tiene un efecto decisivo en nuestro futuro inmediato.
Debe ser positivo. Ayuda a los moribundos, explícaselo.

En el momento de la muerte nuestra mente está completamente expuesta y vulnerable a cualquier pensamiento. Ese último pensamiento o emoción de la vida puede amplificarse e inundar toda nuestra conciencia. Por eso los maestros insisten en que la calidad de la atmósfera que nos rodea en el momento de la muerte es fundamental.

Con nuestros amigos y familiares debemos hacer todo lo posible para inspirar emociones y sentimientos positivos como el amor, la compasión y la devoción, y todo lo que podamos para ayudarlos a “liberarse de todo apego, anhelo y dependencia”.

DESPRENDAMONOS DE TODO

Como no podemos llevarnos nada, tenemos que hacer planes para deshacernos de todas nuestras cosas. Intentemos morir sin apego a ellos. Eso podría influir negativamente en nuestras intenciones.

LAS PRÁCTICAS PARA MORIR

Recordemos lo que el Bardo Thodol nos dice, enseña y explica sobre los textos que debemos recitar al oído del moribundo. También explica para aquellos que pueden realizar la práctica de powa, es decir, la transferencia de conciencia.

Asimismo, debe haber espacio para formular el deseo de renacer en un reino puro o en el reino humano. 
(Explicado en el siguiente párrafo) (la intención del powa está asociada)

Es esencial crear la huella más positiva posible en el continuo mental antes de la muerte.

 Para lograrlo es efectiva una sencilla práctica de Guru Yoga, en la que el moribundo fusiona su mente con la mente de sabiduría de su maestro, Buda o cualquier ser iluminado. 

Finalmente, está la confianza en el poder de la oración, la devoción, la aspiración y las bendiciones de los seres iluminados.

DESEO DE RENACER EN UN REINO PURO O COMO HUMANO

Recordarle a la persona moribunda que formule el intenso deseo de renacer en un reino puro o como ser humano, pero con el propósito de proteger, cuidar y ayudar a los demás. En la tradición tibetana se dice que morir con este amor y tierna compasión en el corazón hasta el último aliento es otra forma de phowa, y al menos valdrá la pena para obtener otro precioso cuerpo humano.

LA ATMÓSFERA PARA MORIR

 Todos necesitaremos el amor y la atención del apoyo emocional y práctico, pero en el caso de un practicante espiritual, la atmósfera, la intensidad y la dimensión de la asistencia espiritual adquieren un significado especial. 
Lo ideal sería que el maestro estuviera a tu lado, pero si esto no es posible, tus amigos espirituales pueden ser de gran ayuda para la persona moribunda recordándole la esencia de las enseñanzas y prácticas que estaban más cerca de su corazón durante su vida. 
Para un practicante que está a punto de morir, la atmósfera de fe y confianza que emana de él es esencial. La tranquilidad de espíritu del moribundo es muy importante. Nuestra prioridad debe ser lograrlo donde esté.

LA POSTURA PARA MORIR         

La postura que habitualmente se recomienda para morir es acostarse sobre el lado derecho y adoptar la postura del “león dormido”, la misma utilizada por Buda. Inclinarse hacia el lado derecho. La mano izquierda descansa sobre el muslo izquierdo; La mano derecha se coloca debajo del mentón, cubriendo la fosa nasal derecha.
Se estiran las piernas dejándolas ligeramente flexionadas. 
Al acostarse de este lado en la postura del león dormido y cubrir la fosa nasal derecha, estos canales se bloquean y es más fácil reconocer la luminosidad cuando amanece en la muerte.
 Además, esta postura ayuda a que la consciencia salga del cuerpo a través de la abertura en la coronilla, ya que todas las demás aberturas por donde podría salir están bloqueadas.


EL PROCESO DE MORIR EN PALABRAS DE PADMASAMBHAVA:


Los seres humanos nos enfrentamos a dos causas de muerte:
la muerte prematura y la muerte por agotamiento del tiempo natural
de nuestra vida útil. La muerte prematura se puede
evitar mediante los métodos enseñados para prolongar
la vida. Sin embargo, cuando la causa de nuestra muerte
es que ha llegado el fin de la duración natural del tiempo
para nuestra vida, somos como una lámpara que se ha apagado.
aceite. No hay manera de evitar la muerte a través del engaño; Necesitas
prepararte para salir.

EL PROCESO DE MORIR

El proceso de morir consta esencialmente de dos fases de disolución: una disolución externa, cuando se disuelven los sentidos y los elementos, y una disolución interna de los estados de pensamiento y emociones, burdos y sutiles.


Toda nuestra existencia está determinada por los elementos: tierra, agua, fuego, aire y espacio. 

A través de ellos se forma y se sostiene nuestro cuerpo, y cuando se disuelven, morimos.

Estamos familiarizados con los elementos externos que condicionan nuestra forma de vida, pero lo interesante es el modo en que estos elementos externos se relacionan con los elementos internos de nuestro cuerpo físico. 
 El potencial y la calidad de estos cinco elementos también existen en nuestra mente.
La capacidad de la mente para servir como base o fundamento de toda experiencia es la cualidad de la tierra; 
su continuidad y adaptabilidad es el agua;
 su claridad y su capacidad de percepción son fuego; 
Su movimiento constante es el aire y 
su vacío ilimitado es el espacio.

El proceso de morir se explica en una  entrada llamada Bardos.

AYUDA DESPUÉS DE LA MUERTE

La visión de la vida y la muerte que nos presenta el budismo tibetano es una visión integral, y nos muestra claramente que hay maneras de ayudar a las personas en cualquier situación imaginable, ya que no hay barreras entre lo que llamamos vida y lo que llamamos muerte. 


El período más poderoso para hacer prácticas espirituales para alguien que acaba de morir es durante 

los cuarenta y nueve días del bardo del devenir, y especialmente en los primeros veintiún días. 

Durante estos 21 días, el difunto mantiene un vínculo muy fuerte con esta vida, lo que le hace accesible a nuestra ayuda.

 Por lo tanto, durante este período la práctica espiritual tiene una mayor posibilidad de influir en tu futuro e influir en tus posibilidades de liberación, o al menos de lograr un mejor renacimiento.

Si la persona a la que quieres ayudar ha fallecido hace cien años, nuestra práctica todavía le beneficiará.

Lo mejor es hacer la práctica de phowa, idealmente antes de que alguien mueva el cadáver. 

La otra cosa muy efectiva es la oración, con amor y sinceridad.

Otra cosa para beneficio del difunto es recitar inmediatamente un mantra como :
OM MANÍ PADME HUM (que los tibetanos pronuncian "Om Mani Peme Hung"), el mantra del Buda de la Compasión que purifica todas las emociones negativas que son causa del renacimiento; o OM AMI DEWA HRIH, el mantra de Buda Amitabha, el Buda de la Luz Ilimitada.

Tenga cuidado: es fácil que las víctimas de asesinato, suicidio, accidente o guerra queden atrapadas por su sufrimiento y angustia e incluso pueden convertirse en prisioneras de la propia experiencia de la muerte, incapaces de avanzar y completar el proceso de renacimiento.
La ayuda que podemos brindar a los muertos no se limita a prácticas de meditación y oraciones. También podemos realizar actos de caridad en su nombre para ayudar a los enfermos y necesitados.

AYUDANDO A LOS SOBREVIVIENTES

Entre los tibetanos, es normal que cuando alguien fallece, la familia y los amigos se reúnan y todos siempre encuentren una manera de ayudar. Toda la comunidad brinda un importante apoyo espiritual, emocional y práctico, y la familia del fallecido nunca queda desatendida o sin saber qué hacer. 
En la sociedad tibetana, todos saben que se está haciendo todo lo posible por los fallecidos, y ese conocimiento permite a los familiares en duelo soportar, aceptar y sobrevivir a la muerte de sus seres queridos.

Los tibetanos a menudo escriben cartas de condolencias a sus amigos afligidos, diciendo, por ejemplo, algo como esto (del libro):

Todo es impermanente y todo muere.
Ya lo sabes. La muerte de tu madre fue
natural; es normal que las generaciones anteriores mueran.
Primero, tu madre era anciana y estaba enferma, y ​​no
le haría daño dejar el cuerpo. Y como
ahora puedes ayudarla patrocinando prácticas y haciendo buenas
obras por ella, te sentirás feliz y aliviado. Así que,  por favor, no estés triste.

Las personas que experimentan el dolor de perder a un ser querido pasan por una especie de muerte. Es aconsejable que sepan que las emociones perturbadoras que están experimentando son naturales y que el proceso de duelo es largo y muchas veces doloroso. Es bueno que sepan que esto es normal y que, aunque dure un año o más, el duelo llegará a su fin y se convertirá en algo aceptado.

Durante este período debemos afrontar nuestros sentimientos, expresarlos y darles rienda suelta, y tolerarlos y aceptarlos durante el tiempo que sea necesario para que la herida cicatrice. 

Lo cierto es que el dolor experimentado se disuelve. El dolor no expresado dura indefinidamente.

A veces las personas se culpan a sí mismas por algo que causó la muerte de la persona fallecida. Ayúdala a hablar de sus sentimientos de culpa, sin importar lo absurdos o tontos que puedan parecer. La culpa disminuirá y podrás perdonarte y volver a tu vida.

No bloquees tu dolor; Acéptalo. Todos somos vulnerables y es mejor aceptarlo. Con amor y humor

Repite el mantra Avalokiteshvara.



FUENTES:


A. El libro tibetano de los muertos. Robert A. Thurman. Prólogo del Dalai Lama. Ed Kairós. (1º 1994-2016) 

B. El libro tibetano de la vida y la muerte. Sogyal Rinpoche. Edición Urano 1994.

C. El alegre camino de la buena fortuna. Gueshe Kelsang Gyatso. Tharpa 1996.

D. El Libro Tibetano de los Muertos (Liberación por la Escucha durante el Estado Intermedio) Ramón N. Prats. Edición Siruela.

E. El libro tibetano de los muertos (Pdf) Evans .Wentz. Traducción al inglés de Lāma Kazi Dawa-Samdup – original -

F. El libro tibetano de los muertos. Giuseppe Tucci.

G. Sobre la muerte. Dalai Lama + Jeffrey Hopkins

H. Bardo Thodol prefacio de Lama Anagarika Govinda, presentación de Eva k. Dargyay 

I. El libro tibetano de los muertos Trungpa Chogyam; Francesca Fremantle ·Gaia Edic. 2007

J. Cursos de budismo tibetano sobre el tema del Bardo Thodol (Drikung Kagyu).



































viernes, 21 de marzo de 2025

MUERTE Y RENACER - ACERCA LIBRO BARDO THÖDOL

 


Acerca del libro Bardo Thödol

Introducción

El Bardo Thödol es uno de los textos más conocidos del budismo tibetano. Según la tradición, sus enseñanzas fueron transmitidas por Padmasambhava, maestro indio asociado con la introducción del budismo tántrico en el Tíbet durante el siglo VIII. Su propósito es orientar a la persona durante el proceso de la muerte y el periodo previo al renacimiento.

En Occidente, esta obra se conoce como El libro tibetano de los muertos. Sin embargo, esta denominación no corresponde de forma exacta a su título original. La expresión tibetana bar do thos grol puede traducirse como “liberación mediante la audición en el estado intermedio”.

La palabra bardo designa un estado de transición. Bar alude a aquello que se encuentra entre dos momentos y do se refiere a dos puntos o límites. En este caso, el concepto se aplica al periodo que transcurre entre la muerte y el próximo renacimiento. Giuseppe Tucci define el bardo como una “existencia intermedia, donde se madura la salvación o el renacimiento” (Tucci, p. 10).

La expresión thos grol se relaciona con la posibilidad de alcanzar la liberación mediante la escucha o la comprensión de las enseñanzas. Thos significa audición o escucha, mientras que grol significa liberación. El texto se recita al oído de la persona moribunda o fallecida con el propósito de ayudarla a reconocer las experiencias que surgen durante el tránsito entre una vida y otra.

Uno de los títulos tibetanos más utilizados es El gran libro de la liberación natural mediante la comprensión en el estado intermedio (bar do thos grol chen mo). Tucci describe la obra como “el libro que conduce a la salvación de la existencia intermedia con sólo oír su recitado” (Tucci, p. 8). Ramón N. Prats también la denomina Liberación a través de la audición en el estado intermedio.

El nombre El libro tibetano de los muertos se difundió en Occidente a partir de la traducción de Kazi Dawa Samdup y de la edición preparada por Walter Y. Evans-Wentz. Esta versión fue publicada en inglés en 1927 por Oxford University Press.

Origen tradicional del texto

La tradición tibetana atribuye el origen del Bardo Thödol a Padmasambhava, conocido también como Gurú Rimpoché. Se considera que ocultó diversos textos doctrinales para que fueran descubiertos cuando existieran las condiciones adecuadas para su enseñanza.

Estos textos reciben el nombre de terma, palabra que significa “tesoro”. Dentro de la escuela Nyingma, los terma poseen un valor relevante, ya que se consideran enseñanzas preservadas para generaciones futuras.

El Bardo Thödol habría sido descubierto durante el siglo XIV por Karma Lingpa, quien es reconocido como un tertön, es decir, un descubridor de tesoros espirituales. De acuerdo con la tradición, el texto fue hallado en las colinas de Gampo, en el Tíbet.

Algunos estudiosos han señalado que ciertas ideas asociadas con el estado intermedio ya se encuentran presentes en obras budistas anteriores, como el Abhidharmakosha y el Bodhisattvabhumi. Esto permite comprender que el Bardo Thödol se inserta en una tradición doctrinal más amplia y no constituye una enseñanza aislada.

Contenido del Bardo Thödol

El libro describe las experiencias que, según el budismo tibetano, pueden surgir durante y después de la muerte. Su objetivo es orientar a la persona para que reconozca la naturaleza de esas experiencias y no reaccione con miedo o apego.

El texto enseña que la muerte puede convertirse en una oportunidad de liberación. Si la persona reconoce la naturaleza de su conciencia, puede alcanzar la iluminación. Si no logra hacerlo, todavía puede aspirar a un renacimiento favorable que le permita continuar su camino espiritual.

Por esta razón, se recomienda estudiar el libro durante la vida. La preparación previa permitiría recordar las enseñanzas durante el proceso de la muerte. La lectura realizada por otra persona cumple una función de apoyo, ya que busca recordar al difunto aquello que aprendió con anterioridad.

Según la tradición, el proceso puede extenderse durante un máximo de cuarenta y nueve días o etapas. Durante ese periodo aparecen diversas oportunidades para alcanzar la liberación o para evitar un renacimiento desfavorable.

El texto describe visiones, luces intensas y apariciones de deidades pacíficas e iracundas. Estas experiencias no deben entenderse como entidades externas independientes, sino como proyecciones de la propia conciencia. El desafío consiste en reconocer su carácter ilusorio y evitar que el miedo determine la respuesta de la persona.

Chögyam Trungpa explica que una de las enseñanzas centrales de la obra consiste en reconocer las propias proyecciones y abandonar la identificación rígida con el yo. De este modo, los estados mentales confusos pueden transformarse en formas de sabiduría (Trungpa, p. 20).

Los estados intermedios

El Bardo Thödol se refiere a tres etapas relacionadas con la muerte.

El bardo del momento de la muerte

En esta etapa aparece la experiencia de la clara luz. El texto enseña que la persona debe reconocerla como una manifestación de la naturaleza profunda de la conciencia. La liberación sería posible si logra permanecer sin temor frente a esta experiencia.

El bardo de la realidad

Durante esta etapa surgen visiones de deidades pacíficas e iracundas, luces y otras experiencias intensas. El texto orienta a la persona para que comprenda que estas imágenes son expresiones de su propia mente.

El bardo del devenir

Si la liberación no se produce en las etapas anteriores, comienza el proceso que conduce hacia un nuevo nacimiento. La obra enseña a reconocer las señales asociadas con este tránsito y a evitar condiciones desfavorables de renacimiento.

Orientaciones principales

El Bardo Thödol busca entregar herramientas para enfrentar el proceso de la muerte desde la perspectiva del budismo tibetano.

En primer lugar, enseña a reconocer la clara luz que aparece durante el momento de la muerte.

En segundo lugar, orienta a la persona para que identifique las visiones del estado intermedio como proyecciones de su propia conciencia.

En tercer lugar, explica cómo actuar durante las distintas etapas del tránsito entre la muerte y el renacimiento.

En cuarto lugar, entrega indicaciones para evitar un renacimiento desfavorable y buscar condiciones que faciliten la continuidad del camino espiritual.

Consideraciones finales

El Bardo Thödol no debe entenderse solo como un texto destinado a ser leído después de la muerte. Su estudio posee valor durante la vida, ya que propone una reflexión sobre el apego, el miedo y la naturaleza de la conciencia.

Desde la perspectiva budista, la muerte no constituye un final absoluto, sino una etapa dentro del ciclo del samsara. Este ciclo comprende el nacimiento, la vida, la muerte y el renacimiento. La liberación consiste en superar dicho ciclo mediante el despertar espiritual.

La obra también invita a examinar la forma en que las personas enfrentan la incertidumbre. Aunque sus enseñanzas pertenecen a una tradición religiosa específica, pueden abrir preguntas sobre la conciencia, el sentido de la vida y la relación entre el miedo y la aceptación de la muerte.

No corresponde afirmar que la ciencia occidental haya confirmado las doctrinas del budismo tibetano. Algunos autores, como Fritjof Capra, han comparado ciertas ideas de la física contemporánea con conceptos presentes en tradiciones orientales. Sin embargo, estas relaciones deben entenderse como reflexiones filosóficas y no como pruebas científicas de las enseñanzas religiosas.

Fuentes consultada

A. El libro Tibetano de los Muertos. Robert A. Thurman. Prologo Dalai Lama. Ed Kairos. (1ra 1994-2016) 
B. El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. Sogyal Rimpoche. Edición Urano 1994.
C. El Camino Gozoso De Buena Fortuna. Geshe Kelsang Gyatso. Tharpa 1996.
D. El libro de los muertos tibetano (La liberación por audición durante el estado intermedio) Ramón N. Prats. Edición Siruela. 2001.
E. El Libro Tibetano de los Muertos Trungpa Chogyam; Francesca Fremantle ·Gaia Edic. 2007
G.      Lo que el Buddha enseño,Ed. Kier 2004.
H. Cursos budistas tibetanos sobre el tema del Bardo Thodol (Drikung Kagyu).
F. El Libro Tibetano de los Muertos. Guiseppe Tucci. Ed. BerberaEditores S.A. de C.V.


martes, 18 de marzo de 2025

PEREGRINAJE BUDISTA: 4 LUGARES ESENCIALES - BUDA


PEREGRINAJE BUDISTA

Cuatro lugares esenciales

El peregrinaje budista consiste en visitar sitios vinculados con la vida de Buda o con el desarrollo histórico de sus enseñanzas. Para muchos practicantes, estos viajes permiten fortalecer la devoción, rendir homenaje, cultivar la mente y reflexionar sobre los principios del budismo.

Durante una peregrinación se pueden realizar distintas prácticas religiosas, como ofrendas, postraciones, recitación de mantras, instalación de banderas de oración y circunvalaciones. Estas acciones buscan generar mérito y favorecer una actitud de respeto, atención y conexión con los espacios sagrados.

Siempre hay guias t personas dispuestas a ayudar que pueden resolver dudas.

La circunvalación

La circunvalación consiste en caminar alrededor de un objeto de devoción, como una estupa, una estatua o un monasterio. El recorrido se realiza en el sentido de las agujas del reloj mientras se recitan oraciones o mantras.

Esta práctica integra cuerpo, palabra y mente. El cuerpo participa mediante el desplazamiento, la palabra mediante la oración y la mente mediante la intención con la que se realiza el recorrido. En algunas tradiciones budistas también se contempla la posibilidad de visualizar un objeto sagrado cuando no se encuentra disponible de forma física.
El maestro indio Atisha destacó el valor de esta práctica al señalar que la circunvalación reúne acciones físicas, verbales y mentales en un mismo acto de devoción.

Las estupas

Las estupas son construcciones religiosas asociadas a la memoria de Buda y a la preservación de reliquias. Su desarrollo tuvo especial relevancia durante el reinado de Asoka el Grande, emperador del Imperio Maurya entre los años 268 y 232 antes de Cristo.

Tras su acercamiento al budismo, Asoka impulsó la expansión de estas construcciones en distintos territorios. Según la tradición, se habrían levantado miles de estupas con el propósito de difundir las enseñanzas budistas y facilitar el acceso de la población a lugares de reflexión y práctica espiritual.

Las estupas suelen presentar una base cuadrada y una estructura orientada hacia los cuatro puntos cardinales. Cada dirección se relaciona con un acontecimiento importante de la vida de Buda.

Este. Nacimiento de Buda.

Sur. Iluminación de Buda.

Oeste. Primera enseñanza.

Norte. Paranirvana.

Las ruedas de plegarias

En algunos centros budistas también se encuentran ruedas de plegarias. Estas pueden ser grandes y fijas o pequeñas y portátiles. En su interior o superficie suelen contener mantras.

Las ruedas se hacen girar en sentido horario. Esta práctica se asocia con la acumulación de mérito y con la recitación de mantras como Om mani padme hum. Más allá del movimiento físico, su sentido está relacionado con la concentración, la intención y el desarrollo de una actitud compasiva.

El sentido del peregrinaje

El peregrinaje budista no se limita al desplazamiento geográfico. También puede entenderse como un proceso de transformación interior. Los lugares sagrados permiten recordar momentos centrales de la vida de Buda y reflexionar sobre el nacimiento, el sufrimiento, la iluminación, la enseñanza y la muerte.

El sentido del viaje no está solo en llegar a un lugar, sino también colabora en abandonar hábitos, apegos y formas de distracción que limitan la propia conciencia.

 CUATRO LUGARES ESENCIALES DEL PEREGRINAJE BUDISTA

1. Lumbini

El lugar de nacimiento de Buda.

Lumbini se encuentra en Nepal, cerca de la frontera con India. Según la tradición budista, en este lugar nació Siddhartha Gautama hace más de 2.500 años.

Uno de los principales puntos de interés es el Templo de Mayadevi, dedicado a la madre de Buda. En el área también se encuentran el Jardín Sagrado, el Pilar de Asoka, el Estanque Sagrado y distintas estupas.

Cerca de Lumbini se pueden visitar otros sitios vinculados con la historia de Siddhartha, como las ruinas asociadas con Kapilavastu, antiguo reino de su familia.

2. Bodhgaya

El lugar de la iluminación

Bodhgaya se encuentra en India y constituye uno de los lugares más importantes del budismo. En este sitio, Siddhartha Gautama alcanzó la iluminación mientras meditaba bajo el árbol Bodhi.

El Templo Mahabodhi es el principal centro de peregrinación del lugar. Su valor simbólico se relaciona con el momento en que Siddhartha comprendió las causas del sufrimiento y el camino para superarlo. El Lalitavistara Sutra describe este acontecimiento como el fin de las impurezas y la superación del sufrimiento. Esta cita debe incorporarse con su referencia completa si se utiliza de forma textual.

3. Sarnath

La primera enseñanza

Sarnath se encuentra cerca de Varanasi, en India. En el Parque de los Ciervos, Buda entregó su primera enseñanza a cinco antiguos compañeros de práctica.
Este episodio es conocido como el primer giro de la rueda del Dharma. En esa ocasión, Buda presentó las Cuatro Nobles Verdades, base central de sus enseñanzas.

Entre los principales lugares de interés se encuentra la estupa Dhamekha, construida en el área asociada con esta primera enseñanza. También destacan la estupa Dharmarajika y la estupa Chaukhandi.

4. Kushinagar

El lugar del paranirvana

Kushinagar se encuentra en India y corresponde al lugar donde Buda murió a los 80 años. Este acontecimiento es conocido como paranirvana.
Según el Mahaparinibbana Sutta, antes de morir Buda recordó a sus discípulos que todas las cosas condicionadas están destinadas a desaparecer. Su mensaje final invitaba a mantener la atención y a continuar la práctica con dedicación.

El Templo del Paranirvana alberga una estatua de Buda reclinado en la postura conocida como león dormido. Cerca del templo se encuentra la estupa Ramabhar, asociada con el lugar de su cremación.

Reflexión final

Los cuatro lugares esenciales del peregrinaje budista representan momentos decisivos de la vida de Buda. Lumbini recuerda su nacimiento, Bodhgaya su iluminación, Sarnath su primera enseñanza y Kushinagar su paranirvana.

Cualquier curso o manual de budismo sobre la vida de Buda, los indica dado su relevancia; incluso en folletos de viaje puedes ver las fotos de los sitios.

Visitar estos sitios permite comprender el budismo desde una dimensión histórica y espiritual. El sentido del peregrinaje no se limita a observar monumentos. También busca promover la reflexión, la disciplina y una relación más profunda con las enseñanzas de Buda.

K D T.    1






 

domingo, 16 de marzo de 2025

LA NATURALEZA DE BUDA - ¿LA TENEMOS LOS HUMANOS?

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                      LA NATURALEZA DE BUDA

La naturaleza de Buda es un concepto relevante dentro del budismo Mahayana y posee una presencia destacada en distintas tradiciones del budismo tibetano y del budismo zen. En términos generales, se relaciona con la posibilidad de que todos los seres sensibles alcancen el despertar.

Este concepto no debe entenderse como una afirmación simple ni como una idea interpretada del mismo modo por todas las escuelas budistas. En algunos textos se presenta como un potencial que puede desarrollarse. En otros, se describe como una condición presente en los seres, aunque cubierta por las aflicciones y la confusión.

Tathāgatagarbha y buddhadhātu

La expresión sánscrita tathāgatagarbha se vincula con la idea de una matriz, un embrión o un espacio que contiene la posibilidad de convertirse en un Buda. El término buddhadhātu también se relaciona con la naturaleza de Buda y puede traducirse como elemento o ámbito de Buda.
Ambos conceptos están conectados, pero no deben considerarse sinónimos exactos. Su sentido depende del sutra, la escuela budista y la interpretación doctrinal utilizada.

Los textos asociados con la doctrina de tathāgatagarbha se desarrollaron dentro del budismo Mahayana durante los primeros siglos de nuestra era. Entre ellos se encuentra el Tathāgatagarbha Sūtra, que expone la idea de que los seres poseen la posibilidad de alcanzar la budeidad.

La mente y las aflicciones

Una forma de explicar la naturaleza de Buda consiste en señalar que la mente posee la capacidad del despertar, pero que esta capacidad no siempre puede reconocerse debido a las aflicciones mentales presentes.
La confusión, el apego, la aversión y otros estados mentales pueden dificultar la comprensión de la realidad. Desde esta perspectiva, la práctica budista no busca crear una naturaleza nueva, sino trabajar con aquello que impide reconocer el potencial de despertar.
Esta explicación no significa que la naturaleza de Buda sea un alma fija o una identidad permanente. La doctrina debe comprenderse dentro de la tradición budista y en relación con ideas como la vacuidad, el origen dependiente y la ausencia de un yo independiente.

El kōan del perro

Uno de los relatos más conocidos del budismo chan y zen presenta un diálogo entre un monje y el maestro Zhaozhou, conocido también como Chao-chou o Jōshū.

El monje pregunta si un perro posee naturaleza de Buda. El maestro responde Mu, término que suele traducirse como “no”, aunque su sentido dentro de la práctica zen no se reduce a una respuesta lógica.

Este relato se utiliza como un kōan, es decir, como un recurso de contemplación. Su propósito no consiste solo en resolver una pregunta intelectual. Busca cuestionar las categorías con las que se interpreta la experiencia.

La interpretación de Dōgen

El maestro japonés Dōgen desarrolló una reflexión profunda sobre la naturaleza de Buda en el capítulo Busshō de su obra Shōbōgenzō.

Su planteamiento no se limita a preguntar si los seres “tienen” naturaleza de Buda. La reflexión también aborda la relación entre la existencia, la práctica y la realización del despertar.
Desde esta perspectiva, la naturaleza de Buda no debe verse como un objeto escondido dentro de cada persona. Tampoco se trata de una cualidad pasiva. La práctica forma parte de la manera en que esta naturaleza se expresa y se reconoce.

Naturaleza de Buda y vacuidad

Algunas interpretaciones relacionan la naturaleza de Buda con la vacuidad y con la claridad de la mente. Esta relación debe explicarse con cuidado.
La vacuidad no significa que nada exista. Indica que los fenómenos no poseen una esencia fija e independiente, ya que surgen a partir de causas, condiciones y relaciones.

Por esta razón, hablar de naturaleza de Buda no implica sostener la existencia de una sustancia permanente. En varias tradiciones budistas, el concepto busca mostrar que el despertar es posible sin convertir esa posibilidad en una identidad rígida.

Presencia en distintos textos

La naturaleza de Buda aparece en diversos textos vinculados con el budismo Mahayana. Entre ellos se encuentran el Tathāgatagarbha Sūtra y otros sutras que desarrollan la posibilidad del despertar para todos los seres.

El concepto también fue interpretado de distintas formas en India, China, Tíbet, Corea y Japón. Estas diferencias permiten comprender que la naturaleza de Buda no corresponde a una definición única, sino a una doctrina que ha recibido diversas lecturas a lo largo de la historia.

Se debe considerar que el concepto se usa para relacionar un potencial que poseemos y que poseia Buda para convertirse en tal.

Reflexión final

La naturaleza de Buda expresa una idea central del budismo Mahayana. Todos los seres poseen la posibilidad de avanzar hacia el despertar.

Sin embargo, este potencial no debe confundirse con un alma, una esencia fija o una identidad permanente. Su comprensión requiere considerar su vínculo con la práctica, la vacuidad y el trabajo sobre las aflicciones mentales.




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MUERTE DE BUDA - PARANIRVANA

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