MUERTE Y RENACER - DE LOS MORIBUNDOS MUERTOS SOBREVIVIENTES
Ayuda a los moribundos, a los fallecidos y a sus seres queridos
Introducción
La muerte es una parte natural de la vida. Desde el nacimiento, todo ser humano debe afrontar algún día el fin de su existencia física. Sin embargo, aceptar esta realidad no siempre resulta fácil. La muerte puede despertar miedo, tristeza, incertidumbre y apego, tanto en la persona que está por morir como en sus familiares y amigos.
Dentro del budismo tibetano, la muerte no se concibe solo como un término, sino como una transición. Las enseñanzas sobre los bardos describen distintos estados intermedios de la conciencia y proponen prácticas para acompañar este proceso con paz, lucidez y compasión. Estas enseñanzas aparecen en obras como el Bardo Thödol, conocido en Occidente como El libro tibetano de los muertos.
El propósito de este texto es entregar orientaciones basadas en esa tradición. No busca reemplazar la atención médica, psicológica ni espiritual especializada. Las decisiones clínicas deben ser conversadas con el paciente, su familia y el equipo de salud.
Asistencia a una persona moribunda
Al visitar a una persona que se encuentra cerca de la muerte, conviene actuar con calma y naturalidad. No se debe esperar una conversación particular ni exigir una respuesta afectuosa. La persona puede sentirse cansada, confundida, triste o irritable.
La mejor ayuda suele ser una presencia tranquila. Escuchar sin interrumpir permite que la persona exprese temores, culpas, molestias o deseos pendientes. No es necesario corregir cada frase ni intentar solucionar todos sus problemas. A veces, estar presente y prestar atención es suficiente.
También es importante respetar sus creencias. No corresponde imponer explicaciones religiosas ni entregar consejos espirituales que la persona no haya solicitado. Si desea hablar de la muerte, se debe responder con honestidad y prudencia. Si prefiere guardar silencio, esa decisión debe ser respetada.
Una persona moribunda necesita afecto sincero, sin exigencias ni expectativas.
Las emociones durante el proceso de morir
La cercanía de la muerte puede hacer surgir emociones que antes estaban ocultas o reprimidas. Entre ellas pueden aparecer tristeza, miedo, rabia, culpa, frustración o resentimiento.
El proceso de aceptación no sigue un orden fijo. Algunas personas atraviesan etapas como negación, ira, negociación, tristeza y aceptación. Otras no pasan por todas ellas. Tampoco existe una forma única y correcta de enfrentar la muerte.
El acompañamiento debe adaptarse a cada persona. No conviene presionarla para que adopte una actitud positiva ni exigirle que se muestre en paz. La serenidad no se impone. Se facilita con respeto, compañía y escucha.
Decir la verdad
Una pregunta difícil es cuánto debe saber una persona sobre su estado de salud. En general, la información debe comunicarse con honestidad, sensibilidad y cuidado, considerando también su voluntad de conocer los detalles.
No corresponde mentir, pero tampoco entregar información de forma brusca o fuera del ámbito profesional. El diagnóstico y el pronóstico deben ser explicados por el equipo médico. La familia puede acompañar, escuchar y ayudar a formular preguntas.
Resolver asuntos pendientes
La tradición budista aconseja prepararse para morir sin odio ni apego. Esto no significa que todos los conflictos deban solucionarse a la fuerza. Algunas relaciones son complejas y no siempre es posible reparar el daño.
Si la persona lo desea, puede conversar con familiares o amigos, escribir una carta, pedir disculpas o expresar aquello que nunca logró decir. El perdón puede aliviar el sufrimiento, pero no debe transformarse en una obligación. Presionar a alguien para reconciliarse puede aumentar su angustia.
También puede ser útil ordenar asuntos prácticos, como documentos, pertenencias y deseos personales. Esta preparación permite disminuir preocupaciones y entregar mayor tranquilidad a la familia.
El cuidado médico y la voluntad del paciente
Las enseñanzas budistas valoran la lucidez durante el proceso de morir. Sin embargo, esto no significa que una persona deba soportar dolor intenso ni suspender tratamientos por cuenta propia.
El manejo del dolor debe ser conversado con el equipo de salud. Existen cuidados paliativos orientados a reducir el sufrimiento y respetar los deseos del paciente. Algunas personas prefieren mantener el mayor grado de conciencia posible. Otras necesitan medicamentos que disminuyan el dolor, aunque produzcan somnolencia.
Cada decisión debe considerar la condición clínica, la voluntad del paciente, sus directrices previas y la orientación médica. No se deben retirar medicamentos, suspender procedimientos ni desconectar equipos sin evaluación profesional y sin consentimiento informado.
La atmósfera durante los últimos momentos
El entorno puede influir en el bienestar de la persona moribunda. Conviene reducir ruidos, discusiones y conversaciones tensas. Si es posible, se puede crear un espacio ordenado y tranquilo.
Cuando la persona tiene una práctica espiritual, puede ser útil recordar aquello que le entrega paz. Algunas personas prefieren meditar, rezar, escuchar textos religiosos o recitar mantras. Otras desean guardar silencio.
En el caso de una persona budista, se puede colocar una imagen de Buda, una fotografía de su maestro o algún objeto significativo, siempre que esto sea coherente con sus deseos. También se puede encender una vela cuando el lugar lo permita.
La prioridad es respetar a la persona, no cumplir un ritual rígido.
Prácticas espirituales
Una práctica sencilla dentro del budismo tibetano es la recitación del mantra de Avalokiteshvara, asociado con la compasión.
OM MANI PADME HUM
También se utiliza el mantra de Amitabha, Buda de la Luz Infinita.
OM AMI DEWA HRIH
Estas recitaciones pueden realizarse en voz baja o en silencio. No existe una cantidad obligatoria. Lo importante es la intención de acompañar con amor y calma.
Otra práctica mencionada en la tradición tibetana es el phowa, entendida como transferencia de la conciencia. Esta práctica requiere enseñanza y orientación de un maestro calificado. No corresponde improvisarla sin preparación.
La postura del león dormido
En algunas escuelas del budismo tibetano se recomienda la postura del león dormido. Consiste en recostarse sobre el lado derecho, con la mano derecha bajo el mentón y la mano izquierda sobre el muslo izquierdo.
Esta postura tiene un valor simbólico y espiritual dentro de la tradición budista, ya que se asocia con la postura adoptada por Buda al morir. Sin embargo, solo debe utilizarse cuando resulte cómoda y no interfiera con el cuidado médico.
No se debe mover a una persona con dolor, lesiones o dificultades respiratorias solo para adoptar una postura ritual.
El momento de la muerte
Según las enseñanzas budistas, dos aspectos adquieren gran relevancia durante la muerte. El primero es la forma en que la persona ha vivido. El segundo es el estado de su mente durante sus últimos momentos.
El Bardo Thödol invita a abandonar el apego y reconocer que el cuerpo es transitorio.
Para el budismo tibetano, el último estado de conciencia puede influir en el proceso posterior a la muerte. Por esa razón se aconseja favorecer un entorno de paz, afecto y ausencia de conflicto.
Los bardos y el proceso de disolución
Las enseñanzas tibetanas describen la muerte como un proceso de disolución externa e interna. La disolución externa se relaciona con el debilitamiento de los sentidos y del cuerpo. La disolución interna se refiere a cambios más sutiles en los pensamientos y emociones.
Dentro de esta tradición se utilizan cinco elementos para explicar la experiencia humana.
La tierra se asocia con la estabilidad.
El agua se relaciona con la continuidad y la adaptación.
El fuego representa la percepción y la claridad.
El aire se vincula con el movimiento.
El espacio simboliza la apertura y la amplitud de la mente.
Estas ideas corresponden a una interpretación espiritual. No deben confundirse con una explicación médica del proceso de morir.
Ayuda después de la muerte
En el budismo tibetano se considera que las prácticas espirituales pueden beneficiar a una persona fallecida. El período de cuarenta y nueve días tiene un significado particular, con énfasis en los primeros veintiún días.
Durante este tiempo, familiares y amigos pueden reunirse para orar, recitar mantras, meditar o realizar actos de generosidad en nombre de la persona fallecida. También pueden recordar sus virtudes y dedicar acciones positivas a su memoria.
Estas prácticas no solo buscan beneficiar al difunto según la tradición budista. También pueden ayudar a la familia a transitar el duelo, encontrar consuelo y expresar su afecto.
El apoyo a los familiares y amigos
La muerte de un ser querido puede provocar dolor, culpa, rabia, vacío y desorientación. No existe una duración exacta para el duelo. Cada persona vive este proceso de forma distinta.
El sufrimiento no debe ser bloqueado ni minimizado. Hablar, llorar y recordar forman parte del duelo. La familia y la comunidad pueden apoyar con gestos concretos, como acompañar, escuchar, ayudar con tareas cotidianas o respetar los momentos de silencio.
Cuando el dolor impide desarrollar la vida diaria durante un período prolongado, o cuando aparecen ideas de autolesión, es necesario buscar apoyo profesional.
Aceptar el duelo no significa olvidar a la persona fallecida. Significa aprender a convivir con su ausencia.
Costumbres funerarias dentro de la tradición tibetana
Las costumbres funerarias varían según la escuela budista, el país, la familia y las condiciones del lugar. No existe una única ceremonia obligatoria.
Algunas prácticas habituales son las siguientes.
Informar al maestro o a la comunidad espiritual cuando fallece un practicante.
Realizar oraciones o recitaciones de mantras.
Colocar flores, velas, incienso o una fotografía de la persona fallecida.
Mantener una ceremonia sobria y respetuosa.
Realizar actos de generosidad en su nombre.
Reunirse durante el período de duelo para acompañar a la familia.
Algunas tradiciones aconsejan evitar movimientos innecesarios del cuerpo durante los primeros minutos posteriores a la muerte. Sin embargo, cualquier decisión debe respetar las normas sanitarias, las indicaciones médicas y la legislación del lugar.
Conclusión
Acompañar a una persona durante sus últimos momentos exige respeto, sensibilidad y compasión. No se trata de imponer una forma correcta de morir, sino de ayudar a reducir el sufrimiento y proteger la dignidad de quien atraviesa este proceso.
Dentro del budismo tibetano, la muerte es una oportunidad para practicar el desapego, el amor y la lucidez. Para los familiares y amigos, también puede ser un momento de cuidado, reconciliación y aprendizaje.
No hay mayor gesto de compasión que ayudar a una persona a morir con paz, acompañada y respetada.
Fuentes
A. El libro Tibetano de los Muertos. Robert A. Thurman. Prologo Dalai Lama. Ed Kairos. (1ra 1994-2016)
B. El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. Sogyal Rimpoche. Edición Urano 1994.
C. El Camino Gozoso De Buena Fortuna. Geshe Kelsang Gyatso. Tharpa 1996.
D. El libro de los muertos tibetano (La liberación por audición durante el estado intermedio) Ramón N. Prats. Edición Siruela. 2001.
E. El Libro Tibetano de los Muertos Trungpa Chogyam; Francesca Fremantle ·Gaia Edic. 2007
G. Lo que el Buddha enseño,Ed. Kier 2004.
H. Cursos budistas tibetanos sobre el tema del Bardo Thodol (Drikung Kagyu).
F. El Libro Tibetano de los Muertos. Guiseppe Tucci. Ed. BerberaEditores S.A. de C.V.
MUERTE Y RENACIMIENTO. AYUDA A LOS MORIBUNDOS, A LOS MUERTOS Y A LOS SUPERVIVIENTE .
INTRODUCCIÓN
Una de las características esenciales de los bardos es que son períodos de incertidumbre y angustia potencial.
Vivir en el mundo actual es vivir con la incertidumbre como en un bardo, de hecho existe el bardo de la vida, por eso se dice que no es necesario morir para experimentar un bardo. Esta incertidumbre que ya conocemos se hace más intensa después de la muerte (otro bardo), cuando nuestra claridad o nuestra confusión aumenta.
Cuanto más sensibles seamos y más tranquila sea nuestra atención ante las increíbles oportunidades de percepción que estos intervalos de nuestra vida nos ofrecen, mejor preparados estaremos para cuando se produzcan de forma aún más potente e incontrolable en el momento de nuestra propia muerte.
Las enseñanzas del bardo, de cada uno de nosotros nos enfrentaremos, el momento supremo es el de la muerte misma. En ese momento, en el momento de la muerte, el cuerpo queda atrás y nuestra mente, muy sutil, se despliega, pasando por bardos que nos ofrecen posibilidades de liberación, que debemos saber aprovechar. Para esto es necesario estudiar el Bardo Thodol.
Así pues, vivir en el mundo presente es vivir en lo que claramente constituye un reino del bardo; No es necesario necesariamente morir para experimentar y comprender cualquiera de ellos, aunque existen algunas diferencias.
La muerte es una parte natural de la vida que todo ser sensible debe afrontar tarde o temprano, desde el nacimiento. Lo ideal es poder considerar la muerte como un proceso normal, una realidad que debe ocurrir mientras permanezcamos en esta existencia terrena. Para ello es importante informarse muy bien con un maestro budista adecuado, por ejemplo, que pueda guiar a la persona con facilidad y profundidad en el propio tema.
Es importante morir tranquilo, en paz, serenamente, habiendo solucionado algunos problemas mentales y en un lugar y de manera pacífica; Todo esto se explica más adelante. Pero sin duda esta recomendación no debe pasarse por alto.
Cuando hablamos de muerte y renacimiento, estamos hablando de que al morir, los bardos a los que nos enfrentamos nos presentarán problemas que debemos saber afrontar para beneficiarnos, tanto en la muerte como en el propio renacimiento.
Asistencia a los moribundos
Al visitar a una persona moribunda, sea lo más relajado y natural posible. La persona moribunda a menudo parece reservada y bastante insegura. No esperes nada de él o ella y no te hagas ilusiones de que recibirás una atención excelente.
Sí, tú. Muestra naturalidad y confianza, el ambiente se vuelve relajado. De esta manera tú mismo crearás la atmósfera. mismo.
Anímela afectuosamente a sentirse libre de expresar sus pensamientos y temores, incluso sobre el tema de la muerte.
En este ambiente cálido y amoroso, es más fácil para la persona moribunda expresar sus emociones con sinceridad y hacer las paces con usted. y con la vida lo que te permitirá tener una buena muerte. Si es necesario, dale absoluta libertad y permiso para decir lo que quiera.
Cuando la persona moribunda comience a comunicar sus sentimientos íntimos, no la interrumpa. Prestar atención.
Hay dos cosas que vienen bien en este proceso: el sentido común y el sentido del humor.
Cuando menos lo esperes, el moribundo puede convertirte en el blanco de todas sus iras, reproches y tonterías, pero no te sientas identificado con ello. Estas son reacciones bastante naturales.
Los maestros dicen que a veces los visitantes se sienten tentados a explicarles a los moribundos cuestiones relacionadas con la muerte o a darles su propia prescripción espiritual. Nunca lo hagas, evita esa tentación. Tu deber es sólo ayudar a los moribundos, no necesitas que te rescaten con las creencias de otros. Ten cuidado.
Una persona moribunda necesita que le muestren amor.
lo más incondicionalmente posible, libre de toda expectativa.
Es fundamental que nos interesemos y que transmitamos a esa persona la seguridad de que todo lo que pueda sentir, todo su enfado o frustración, lo recuerda como normal. La muerte saca a la luz muchas emociones reprimidas: tristeza, insensibilidad, culpa e incluso envidia de quienes aún están sanos. Ayude a la persona a no reprimir esas emociones cuando surjan. Estar a tu lado cuando surjan las olas del dolor y la pena.
Se identifican cinco fases para el proceso de aceptación de la muerte: rechazo, ira, negociación, depresión y aceptación. Naturalmente no todo el mundo pasa por todas estas fases, ni en este orden.
DECIR LA VERDAD
¿Debo decirles la verdad? Sí, de la manera más serena, cariñosa, sensible y hábil posible.
CLARIVIDENCIA DE LOS MUERTOS
Los textos dicen que la conciencia clarividente de la persona
que está en el bardo del ser es siete veces más clara que en la vida.
Esto puede causarles un gran sufrimiento o un gran beneficio. Es fundamental que tras la muerte de un ser querido permanezcas lo más atento posible a tu comportamiento para no angustiarlo.
En este nuevo estado del ser, tiene la capacidad no sólo de ver lo que está sucediendo, sino también de leer las mentes directamente. Si tus familiares no hacen más que intrigar y discutir sobre el reparto de tus bienes, por ejemplo, o si sólo hablan y piensan con apego y enojo, sin verdadero amor por ti, esto puede causarte enojo y decepción, emociones que pueden arrastrarte a un renacimiento no beneficioso.
Imaginemos de la misma manera que el difunto tuvo que contemplar a sus seres queridos angustiados y abrumados por el dolor; Esto también podría hundirte en una profunda tristeza.
INFORMAR LA MUERTE DE UN PRÁCTICANTE
Cuando un budista practicante muere, es costumbre informar a su maestro, guías espirituales y amigos espirituales. Puedes llamar a un amigo espiritual o al secretario del centro budista para informar.
MORIR CONSCIENTEMENTE – MENTALMENTE LÚCIDO
Los hospitales tienen varios métodos para controlar el dolor basados en combinaciones de medicamentos. Los maestros budistas hablan de la necesidad de morir conscientemente, con el mayor control mental lúcido y sereno posible. Para ello, el primer requisito es controlar el dolor sin nublar la conciencia del moribundo (hoy en día esto se puede hacer).
RESOLVER ASUNTOS PENDIENTES
Los maestros nos dicen que debemos morir en paz, sin apego ni anhelo.
Esto no podrá lograrse plenamente si no resolvemos los asuntos pendientes en nuestra vida.
El momento de la muerte tiene tal solemnidad que puede inducir al moribundo a repensar todas sus actitudes y a volverse más receptivo y dispuesto a perdonar incluso si antes le resultaba difícil hacerlo. Siempre es posible remediar los errores del pasado.
PERDONA Y PERDONATE A TI MISMO.
Trae los problemas a tu mente y haz el ejercicio de perdonar o si lo deseas, llama a la persona y hazlo delante de ella. Si es el caso, con hermanos es muy conveniente hacerlo personalmente.
POR UNA MUERTE EN PAZ
Cuando una persona está muy cerca de morir, se sugiere que pida al personal del hospital que no la molesten tan seguido y que dejen de hacerle exámenes y análisis.
Es recomendable llegar a un acuerdo con el médico para que éste avise cuando ya no exista posibilidad de recuperación de la persona. Cuando llegue el momento, organiza tu traslado a una sala privada, desconectada de los monitores. Recuerde estar lo más lúcido mentalmente posible en el momento de la muerte: suspenda medicamentos, inyecciones y procedimientos agresivos.
Asegúrese de que el personal del hospital conozca y respete los deseos de la persona moribunda.
Recuerden que cuando pasan por esta experiencia cercana a la muerte ven y pueden describir de una manera asombrosamente precisa y detallada lo que estaba sucediendo en su entorno. Esto demuestra la importancia de hablar frecuentemente y de manera positiva con una persona moribunda o en coma.
MUERTE PACÍFICA
A todo lo indicado en la estrofa anterior, añadir que toda persona debe tener un derecho esencial y humano, más esencial que muchos otros derechos, que es asegurar el bienestar y el futuro espiritual del moribundo.
No hay mayor regalo de caridad que ayudar a una persona a morir bien.
FRENTE AL MORIBUNDO
"Cuando te sientes junto a una persona moribunda,
piensa que estás sentado junto a alguien
que tiene el verdadero potencial para ser un Buda".
Ayúdala a sentirse lo más satisfecha posible con su vida. Concéntrate en tus virtudes, en tus logros y no en tus defectos. Escúchala atentamente.
Las personas moribundas suelen ser vulnerables a la culpa, el arrepentimiento y la depresión; Permita que la persona exprese libremente sus sentimientos, escúchela y reconozca lo que dice.
“Recuérdale que tiene naturaleza de Buda y anímala a intentar descansar en la naturaleza de tu mente a través de la práctica de la meditación”.
Anime a la persona moribunda a hacer las paces con sus familiares y amigos de los que está distanciada, para que no quede ni rastro de odio ni el más mínimo resentimiento. Si no puedes ver en persona a la persona de la que te sientes distanciado, sugiérele que te llame o le deje una carta pidiéndole perdón. Si la persona moribunda sospecha que la persona a la que desea perdonar no puede perdonarla, no es aconsejable animarla. Una reacción negativa de una persona contribuirá a aumentar su ya considerable malestar. Y a veces la gente necesita tiempo para perdonar.
SI ES PRACTICANTE
Construyale un altar budista: un libro budista, un Buda en el centro y una estupa en el otro extremo.
Si no tienes los elementos, es bueno encender una vela o luz durante su muerte. También puedes colocar una foto de un Buda.
ENCUENTRA UNA PRÁCTICA ESPIRITUAL
Si la persona moribunda conoce algún tipo de práctica de meditación, recuérdele que la realice y, si es posible, medite con ella mientras se acerca la muerte. Tú puedes hacerlo. en voz alta, tanto como sea posible.
De lo contrario, ayuda encontrar una práctica sencilla, como las oraciones (en el siguiente texto) o los mantras.
Mantra de recitación:
“OM MANI PADME HUM” (om mani peme hum), el mantra del Buda de la Compasión.
Repetir, repetir, repetir; siete, veintiuna veces o más.
DETALLES DEL MOMENTO DE LA MUERTE
Toda la actitud budista hacia el momento de la muerte se resume en estos versos de Padmasambhava, del ciclo del Libro tibetano de los muertos:
Ahora que el bardo de la muerte amanece sobre mí,
abandonando todo apego, anhelo y aferramiento,
entraré sin distracción en la clara consciencia de la enseñanza
y proyectaré mi consciencia al espacio de Rigpa no nacida;
dejando este cuerpo de carne y hueso,
lo conoceré como una ilusión transitoria.
En el momento de la muerte hay dos cosas importantes:
lo que hemos hecho en vida y el estado mental en el que nos encontramos en ese momento.
Incluso si hemos acumulado mucho karma negativo, en el momento de la muerte podemos influir decisivamente en nuestro futuro y transformar nuestro karma, porque el momento de la muerte es una poderosa oportunidad para purificar el karma.
Por lo tanto, nuestro estado mental en el momento de la muerte será comprensiblemente de enorme importancia. porque si morimos con una actitud mental positiva, podremos mejorar nuestra próxima reencarnación, a pesar del karma negativo. Si por el contrario nos sentimos molestos y/o angustiados, esto puede tener un efecto perjudicial.
El último pensamiento y emoción que tenemos justo antes de morir.
tiene un efecto decisivo en nuestro futuro inmediato.
Debe ser positivo. Ayuda a los moribundos, explícaselo.
En el momento de la muerte nuestra mente está completamente expuesta y vulnerable a cualquier pensamiento. Ese último pensamiento o emoción de la vida puede amplificarse e inundar toda nuestra conciencia. Por eso los maestros insisten en que la calidad de la atmósfera que nos rodea en el momento de la muerte es fundamental.
Con nuestros amigos y familiares debemos hacer todo lo posible para inspirar emociones y sentimientos positivos como el amor, la compasión y la devoción, y todo lo que podamos para ayudarlos a “liberarse de todo apego, anhelo y dependencia”.
DESPRENDAMONOS DE TODO
Como no podemos llevarnos nada, tenemos que hacer planes para deshacernos de todas nuestras cosas. Intentemos morir sin apego a ellos. Eso podría influir negativamente en nuestras intenciones.
LAS PRÁCTICAS PARA MORIR
Recordemos lo que el Bardo Thodol nos dice, enseña y explica sobre los textos que debemos recitar al oído del moribundo. También explica para aquellos que pueden realizar la práctica de powa, es decir, la transferencia de conciencia.
Asimismo, debe haber espacio para formular el deseo de renacer en un reino puro o en el reino humano.
(Explicado en el siguiente párrafo) (la intención del powa está asociada)
Es esencial crear la huella más positiva posible en el continuo mental antes de la muerte.
Para lograrlo es efectiva una sencilla práctica de Guru Yoga, en la que el moribundo fusiona su mente con la mente de sabiduría de su maestro, Buda o cualquier ser iluminado.
Finalmente, está la confianza en el poder de la oración, la devoción, la aspiración y las bendiciones de los seres iluminados.
DESEO DE RENACER EN UN REINO PURO O COMO HUMANO
Recordarle a la persona moribunda que formule el intenso deseo de renacer en un reino puro o como ser humano, pero con el propósito de proteger, cuidar y ayudar a los demás. En la tradición tibetana se dice que morir con este amor y tierna compasión en el corazón hasta el último aliento es otra forma de phowa, y al menos valdrá la pena para obtener otro precioso cuerpo humano.
LA ATMÓSFERA PARA MORIR
Todos necesitaremos el amor y la atención del apoyo emocional y práctico, pero en el caso de un practicante espiritual, la atmósfera, la intensidad y la dimensión de la asistencia espiritual adquieren un significado especial.
Lo ideal sería que el maestro estuviera a tu lado, pero si esto no es posible, tus amigos espirituales pueden ser de gran ayuda para la persona moribunda recordándole la esencia de las enseñanzas y prácticas que estaban más cerca de su corazón durante su vida.
Para un practicante que está a punto de morir, la atmósfera de fe y confianza que emana de él es esencial. La tranquilidad de espíritu del moribundo es muy importante. Nuestra prioridad debe ser lograrlo donde esté.
LA POSTURA PARA MORIR
La postura que habitualmente se recomienda para morir es acostarse sobre el lado derecho y adoptar la postura del “león dormido”, la misma utilizada por Buda. Inclinarse hacia el lado derecho. La mano izquierda descansa sobre el muslo izquierdo; La mano derecha se coloca debajo del mentón, cubriendo la fosa nasal derecha.
Se estiran las piernas dejándolas ligeramente flexionadas.
Al acostarse de este lado en la postura del león dormido y cubrir la fosa nasal derecha, estos canales se bloquean y es más fácil reconocer la luminosidad cuando amanece en la muerte.
Además, esta postura ayuda a que la consciencia salga del cuerpo a través de la abertura en la coronilla, ya que todas las demás aberturas por donde podría salir están bloqueadas.
EL PROCESO DE MORIR EN PALABRAS DE PADMASAMBHAVA:
Los seres humanos nos enfrentamos a dos causas de muerte:
la muerte prematura y la muerte por agotamiento del tiempo natural
de nuestra vida útil. La muerte prematura se puede
evitar mediante los métodos enseñados para prolongar
la vida. Sin embargo, cuando la causa de nuestra muerte
es que ha llegado el fin de la duración natural del tiempo
para nuestra vida, somos como una lámpara que se ha apagado.
aceite. No hay manera de evitar la muerte a través del engaño; Necesitas
prepararte para salir.
EL PROCESO DE MORIR
El proceso de morir consta esencialmente de dos fases de disolución: una disolución externa, cuando se disuelven los sentidos y los elementos, y una disolución interna de los estados de pensamiento y emociones, burdos y sutiles.
Toda nuestra existencia está determinada por los elementos: tierra, agua, fuego, aire y espacio.
A través de ellos se forma y se sostiene nuestro cuerpo, y cuando se disuelven, morimos.
Estamos familiarizados con los elementos externos que condicionan nuestra forma de vida, pero lo interesante es el modo en que estos elementos externos se relacionan con los elementos internos de nuestro cuerpo físico.
El potencial y la calidad de estos cinco elementos también existen en nuestra mente.
La capacidad de la mente para servir como base o fundamento de toda experiencia es la cualidad de la tierra;
su continuidad y adaptabilidad es el agua;
su claridad y su capacidad de percepción son fuego;
Su movimiento constante es el aire y
su vacío ilimitado es el espacio.
El proceso de morir se explica en una entrada llamada Bardos.
AYUDA DESPUÉS DE LA MUERTE
La visión de la vida y la muerte que nos presenta el budismo tibetano es una visión integral, y nos muestra claramente que hay maneras de ayudar a las personas en cualquier situación imaginable, ya que no hay barreras entre lo que llamamos vida y lo que llamamos muerte.
El período más poderoso para hacer prácticas espirituales para alguien que acaba de morir es durante
los cuarenta y nueve días del bardo del devenir, y especialmente en los primeros veintiún días.
Durante estos 21 días, el difunto mantiene un vínculo muy fuerte con esta vida, lo que le hace accesible a nuestra ayuda.
Por lo tanto, durante este período la práctica espiritual tiene una mayor posibilidad de influir en tu futuro e influir en tus posibilidades de liberación, o al menos de lograr un mejor renacimiento.
Si la persona a la que quieres ayudar ha fallecido hace cien años, nuestra práctica todavía le beneficiará.
Lo mejor es hacer la práctica de phowa, idealmente antes de que alguien mueva el cadáver.
La otra cosa muy efectiva es la oración, con amor y sinceridad.
Otra cosa para beneficio del difunto es recitar inmediatamente un mantra como :
OM MANÍ PADME HUM (que los tibetanos pronuncian "Om Mani Peme Hung"), el mantra del Buda de la Compasión que purifica todas las emociones negativas que son causa del renacimiento; o OM AMI DEWA HRIH, el mantra de Buda Amitabha, el Buda de la Luz Ilimitada.
Tenga cuidado: es fácil que las víctimas de asesinato, suicidio, accidente o guerra queden atrapadas por su sufrimiento y angustia e incluso pueden convertirse en prisioneras de la propia experiencia de la muerte, incapaces de avanzar y completar el proceso de renacimiento.
La ayuda que podemos brindar a los muertos no se limita a prácticas de meditación y oraciones. También podemos realizar actos de caridad en su nombre para ayudar a los enfermos y necesitados.
AYUDANDO A LOS SOBREVIVIENTES
Entre los tibetanos, es normal que cuando alguien fallece, la familia y los amigos se reúnan y todos siempre encuentren una manera de ayudar. Toda la comunidad brinda un importante apoyo espiritual, emocional y práctico, y la familia del fallecido nunca queda desatendida o sin saber qué hacer.
En la sociedad tibetana, todos saben que se está haciendo todo lo posible por los fallecidos, y ese conocimiento permite a los familiares en duelo soportar, aceptar y sobrevivir a la muerte de sus seres queridos.
Los tibetanos a menudo escriben cartas de condolencias a sus amigos afligidos, diciendo, por ejemplo, algo como esto (del libro):
Todo es impermanente y todo muere.
Ya lo sabes. La muerte de tu madre fue
natural; es normal que las generaciones anteriores mueran.
Primero, tu madre era anciana y estaba enferma, y no
le haría daño dejar el cuerpo. Y como
ahora puedes ayudarla patrocinando prácticas y haciendo buenas
obras por ella, te sentirás feliz y aliviado. Así que, por favor, no estés triste.
Las personas que experimentan el dolor de perder a un ser querido pasan por una especie de muerte. Es aconsejable que sepan que las emociones perturbadoras que están experimentando son naturales y que el proceso de duelo es largo y muchas veces doloroso. Es bueno que sepan que esto es normal y que, aunque dure un año o más, el duelo llegará a su fin y se convertirá en algo aceptado.
Durante este período debemos afrontar nuestros sentimientos, expresarlos y darles rienda suelta, y tolerarlos y aceptarlos durante el tiempo que sea necesario para que la herida cicatrice.
Lo cierto es que el dolor experimentado se disuelve. El dolor no expresado dura indefinidamente.
A veces las personas se culpan a sí mismas por algo que causó la muerte de la persona fallecida. Ayúdala a hablar de sus sentimientos de culpa, sin importar lo absurdos o tontos que puedan parecer. La culpa disminuirá y podrás perdonarte y volver a tu vida.
No bloquees tu dolor; Acéptalo. Todos somos vulnerables y es mejor aceptarlo. Con amor y humor
Repite el mantra Avalokiteshvara.
FUENTES:
A. El libro tibetano de los muertos. Robert A. Thurman. Prólogo del Dalai Lama. Ed Kairós. (1º 1994-2016)
B. El libro tibetano de la vida y la muerte. Sogyal Rinpoche. Edición Urano 1994.
C. El alegre camino de la buena fortuna. Gueshe Kelsang Gyatso. Tharpa 1996.
D. El Libro Tibetano de los Muertos (Liberación por la Escucha durante el Estado Intermedio) Ramón N. Prats. Edición Siruela.
E. El libro tibetano de los muertos (Pdf) Evans .Wentz. Traducción al inglés de Lāma Kazi Dawa-Samdup – original -
F. El libro tibetano de los muertos. Giuseppe Tucci.
G. Sobre la muerte. Dalai Lama + Jeffrey Hopkins
H. Bardo Thodol prefacio de Lama Anagarika Govinda, presentación de Eva k. Dargyay
I. El libro tibetano de los muertos Trungpa Chogyam; Francesca Fremantle ·Gaia Edic. 2007
J. Cursos de budismo tibetano sobre el tema del Bardo Thodol (Drikung Kagyu).