DEL VASO Y LAS PREOCUPACIONES
Adaptación de un relato motivacional tradicional
Un maestro entró a la sala con un vaso de agua en la mano. Lo levantó frente a sus estudiantes y preguntó
¿Cuánto creen que pesa este vaso?
Algunos dijeron que pesaba poco. Otros calcularon que podía tener unos doscientos gramos.
El maestro sonrió y respondió
El peso no cambia. Lo que cambia es el tiempo que lo sostengo.
Luego explicó
Si lo tengo en la mano por un minuto, no pasa nada. Si lo sostengo durante una hora, el brazo comenzará a doler. Si lo sostengo todo el día, llegará un momento en que no podré moverlo.
Los estudiantes guardaron silencio.
Entonces el maestro agregó
Con las preocupaciones ocurre algo parecido. Pensar en ellas por un momento puede ayudarnos a buscar una solución. Pero si las cargamos todo el día, terminan quitándonos fuerza, calma y claridad.
Finalmente, dejó el vaso sobre la mesa y dijo
A veces, para vivir en paz, no hay que negar los problemas. Hay que aprender cuándo soltarlos.
Moraleja
Las preocupaciones pesan más cuando las sostenemos demasiado tiempo.
Yo sacaría la parte de Confucio o la dejaría así:
Como dice una frase popular atribuida a Confucio, si un problema tiene solución, preocuparse no ayuda; y si no la tiene, preocuparse tampoco cambia el resultado.
Así queda más honesto porque no afirmas con seguridad que la frase sea de él.
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