Mahayana
Bodhisattva y detalle del camino del bodhisattva
Un Bodhisattva es una persona que, motivada por una gran compasión, ha generado el deseo espontáneo de alcanzar la iluminación para el beneficio de todos los seres sintientes.
Optar por ser un bodhisattva, término e ideal propio de los caminos Mahayana y Vajrayana, es un concepto muy apreciado por los budistas, ya que se relaciona con el ser humano y su gran compasión. Por ello, muchos deciden seguir este camino. De forma simple, podemos decir que es un ser que ha elegido el camino del despertar. El término proviene del sánscrito Bodhisattva y del pali bodhisatta. La palabra sattva significa ser.
El bodhisattva es un ser motivado por la compasión, que desea alcanzar la iluminación para su propio beneficio y para el de todos los seres sintientes del samsara, con el fin de que se liberen del sufrimiento. Trabajará por este propósito durante toda su vida.
En el Mahayana, llegar a ser Bodhisattva constituye un ideal al cual todo seguidor budista puede aspirar.
La bodhichita
La palabra bodhichita es una combinación de los términos sánscritos bodhi y chitta. Bodhi significa iluminación o claridad, y chitta puede traducirse como mente o conciencia. La bodhichita debe entenderse como una mente de iluminación o una aspiración a la iluminación. Es un estado de conciencia virtuosa motivado por la compasión.
La mente de bodhichita surge del deseo sincero de beneficiar a los demás y del anhelo de alcanzar la budeidad. La bodhichita tiene un doble propósito. Por una parte, despertar uno mismo. Por otra, ayudar a los demás seres. Consiste en cultivar una mente que se preocupa cada vez más por todos los seres sintientes y en desarrollar la voluntad de beneficiarlos. Con ella se dejan de lado el interés personal y el sistema egoísta que solemos tener. Para entrenarnos en la bodhichita, es necesario renunciar al samsara y no aferrarnos al apego a esta vida.
Un maestro dijo
La bodhichita es el poder de la compasión.
Aquel que ha generado la mente de bodhichita es un Bodhisattva.
Las seis paramitas
El entrenamiento básico del Bodhisattva consiste en la práctica de las seis paramitas.
El término sánscrito paramita significa más allá o hacia la otra orilla. Las paramitas representan el puente que se debe cruzar para pasar desde la orilla del samsara y la confusión hacia la otra orilla, el estado de iluminación. Por ello, representan las prácticas principales del Bodhisattva.
Las paramitas son virtudes que permiten purificar el karma y llevar una vida sin obstáculos durante el camino del bodhisattva.
Después de poner término a los actos negativos, el practicante debe abandonar también sus causas, es decir, las emociones negativas.
La raíz de estas emociones es la ignorancia o la creencia en que los fenómenos de la realidad convencional poseen una vida inherente, una existencia propia o per se. Creemos que son tal como los apreciamos.
Las paramitas actúan como antídoto frente a esa ignorancia y frente a las emociones aflictivas que nos impiden reconocer la naturaleza pura de nuestra mente. Al descubrir esa naturaleza, comprendemos la realidad última de los fenómenos y avanzamos hacia la iluminación.
Las ocho preocupaciones mundanas
La motivación del trabajo de un bodhisattva debe estar libre de las ocho preocupaciones mundanas
ganancia o pérdida
placer o dolor
alabanza o crítica
fama o anonimato
Los dos niveles de la bodhichita
La bodhichita posee dos niveles
la bodhichita convencional o relativa
la bodhichita última o absoluta
La bodhichita convencional consiste en cultivar el pensamiento inicial que aspira a alcanzar la condición de Buda de un modo insuperable y pleno, tras asumir el compromiso compasivo de aliviar el sufrimiento de todos los seres.
La bodhichita última es trascendente y libre de toda elaboración conceptual. Se relaciona con una claridad sin manchas. Se alcanza tras una dedicación prolongada al dominio de la meditación de la calma mental y de la visión superior.
Los votos del Bodhisattva
Existe un acto formal para recibir los votos desde un guía espiritual y convertirse en bodhisattva aspirante.
La persona se compromete con la liberación de todos los seres sintientes como su promesa principal. A partir de ese momento, debe adoptar una forma de vida acorde con ese compromiso. Para avanzar hacia la iluminación, practica diariamente las seis paramitas o seis perfecciones.
Después de tomar los votos, debe procurar comportarse como una buena persona en su vida diaria, con una actitud positiva y bondadosa.
La prajnaparamita
La Prajnaparamita Sutra reúne enseñanzas provenientes de los sermones de Buda, recogidas por bodhisattvas y grandes maestros. Estas enseñanzas llegaron al Tíbet en el siglo VIII y fueron traducidas con especial cuidado en distintos monasterios.
La prajnaparamita es la sabiduría que comprende directamente la realidad de los fenómenos y su vacuidad o interdependencia. Es una sabiduría libre de extremos, alcanzada por quien se dirige hacia la otra orilla. Desde el punto de vista filosófico, se trata de un cuerpo de enseñanzas. El término también designa la práctica meditativa de la visión de la naturaleza última. Corresponde a la última de las seis paramitas.
Tres niveles de práctica
Según los métodos tradicionales de enseñanza, cada paramita puede practicarse en tres niveles de dificultad creciente.
Nivel ordinario
El objetivo es alcanzar un renacimiento mejor. La creencia en el yo y en lo mío sigue presente. Se practica el bien.
Nivel extraordinario
El objetivo es alcanzar el nirvana. Se trata de practicantes sobrios y virtuosos, que aspiran a la pureza, pero todavía no trabajan por el beneficio de todos los seres.
Nivel supremo
Corresponde al nivel de los Bodhisattvas. Su objetivo es alcanzar la felicidad de todos los seres. Comprenden que, desde la perspectiva última, no hay diferencia entre samsara y nirvana. La otra orilla implica superar la dualidad.
La práctica firme de las seis paramitas favorece una mente y un cuerpo puros. Genera mérito, buen karma y ayuda a evitar transgresiones de los votos raíz y secundarios.
El objetivo de la bodhichita es alcanzar la budeidad y trabajar para conducir a todos los seres sintientes hacia la iluminación.
La perfección de la sabiduría es la realización de la vacuidad.
Shantideva
Shantideva, cuyo nombre puede traducirse como Divinidad en Paz, escribió un texto fundamental sobre esta materia, el Bodhicharyavatara. Esta obra también se conoce como Una guía para la forma de vida del Bodhisattva o La aplicación de la práctica del bodhisattva.
Es un texto Mahayana escrito en sánscrito alrededor del año 700 d. C. por Shantideva, monje indio de la Universidad de Nalanda y discípulo de Manjushri.
La obra contiene diez capítulos dedicados al desarrollo de la bodhichita por medio de la práctica de las seis perfecciones.
Las seis paramitas o perfecciones
Fuente mencionada en el texto original
Un camino para vivir y liberarse, pág. 206.
El camino del bodhisattva ha sido ordenado de forma gradual para facilitar su práctica.
Las seis perfecciones permiten acumular sabiduría por medio del perfeccionamiento de la mente. Su práctica permite desarrollar la bodhichita y avanzar hacia la plena iluminación.
1. Generosidad
La generosidad puede expresarse mediante la entrega de tiempo, habilidades, orientación, sabiduría, amor, salud, compasión, apoyo moral, alimentos o vestimenta.
También puede implicar proteger a otra persona, incluso poniendo el propio cuerpo al servicio de esa defensa.
Es una disposición libre de apego, abierta a ayudar a los demás con alegría y sin esperar una retribución. El principal propósito de la generosidad es liberar nuestra mente de los tres venenos:
ignorancia
deseo y apego
odio e ira
Si se entrega algo esperando recibir algo a cambio, no se trata de una generosidad plena.
2. Ética y moral
Para desarrollar presencia y atención plena, es útil seguir una guía ética:
mantener los preceptos morales
abstenerse de actos no virtuosos
permanecer en un ambiente positivo
estar alerta frente a las pequeñas faltas
sostener la base del entrenamiento
proteger los órganos de los sentidos mediante la atención plena
El practicante debe cuidar su conducta.
En relación con la comida
No comer dominado por pensamientos que desarrollen apego u orgullo.
Comer con una motivación sincera para evitar el hambre.
Comer como una ofrenda al yidam.
En relación con el sueño
Practicar el dharma antes de acostarse y al despertar.
Dormir con bodhichita.
En relación con la vida diaria
Alegrarse al recordar el dharma.
Mantener los votos y preceptos.
No generar apego hacia objetos ni personas.
Mantener una actitud de valoración hacia la oportunidad de cultivar la bodhichita.
3. Paciencia
Necesitamos paciencia para protegernos de los daños que podemos provocar y de aquellos que podemos causarnos a nosotros mismos. Cuando estamos protegidos por la paciencia, nuestros enemigos internos, como las emociones negativas, no pueden destruir nuestra paz mental.
Ser paciente implica mantener una mente libre de pensamientos dañinos, que no se perturba ante las críticas y que no culpa a los demás con ira.
La paciencia permite desarrollar fortaleza y coraje.
En vez de culpar a otros cuando atravieses una dificultad, observa la situación como resultado de causas y condiciones previas.
Con odio no hay paz. El odio destruye la claridad mental.
Con o sin razón, evita que el odio se apodere de ti. Nunca trae un buen resultado.
Dedica tu práctica de la paciencia a todos los seres sintientes para que puedan experimentar felicidad y liberarse del sufrimiento.
4. Perseverancia
Existen tres tipos de perseverancia
esfuerzo gozoso semejante a una armadura
esfuerzo gozoso para acumular virtud
perseverancia sin limitación
El primer tipo consiste en asumir el compromiso de llevar las enseñanzas del dharma a la práctica hasta alcanzar la budeidad para el beneficio de todos los seres sintientes.
El segundo tipo consiste en cultivar virtudes orientadas hacia la iluminación y hacia el beneficio de los demás.
El tercer tipo consiste en mantener una perseverancia sin límites hasta alcanzar la liberación del samsara.
Cada día, genera acciones virtuosas y dedícalas con bodhichita.
5. Equilibrio meditativo o meditación
La mente focalizada en un solo punto permite desarrollar una gran tranquilidad. Cuando la mente permanece dominada por la ira, el apego, el orgullo o los celos, quedamos bajo el control de esas aflicciones. Cuando la mente se encuentra en paz, guiada por la bondad, la compasión y la bodhichita, se experimenta bienestar.
Dondequiera que esté la mente, esta debe permanecer relajada y libre de apego, colaborando con el desarrollo del samadhi o concentración meditativa.
Sin una calma mental adecuada, la visión interior no puede penetrar la realidad de la mente.
Por ello, el primer paso consiste en reducir el poder de la mente agitada.
Mediante la meditación se desarrollan tres cualidades del samadhi:
al alcanzar calma mental surge una sensación de tranquilidad y alegría
esta calma constituye una base para desarrollar las cualidades de los budas y bodhisattvas
gracias a esas cualidades, se puede beneficiar a los seres sintientes
Los métodos para dirigir la mente hacia su lugar correcto se describen en El ornamento precioso de la liberación.
Algunos ejemplos
Para contrarrestar la rabia y la agresión, contempla la bondad amorosa y la compasión.
Para contrarrestar el deseo y el apego, contempla la impermanencia y la naturaleza carente de esencia propia de todos los fenómenos.
Para contrarrestar el orgullo y la envidia, practica la igualdad entre uno mismo y los demás.
Para mantener el equilibrio ante los obstáculos y el sufrimiento mental, contempla el dolor como una oportunidad de desarrollar compasión.
En vez de apegarte a la paz y la felicidad, dedica esas experiencias al bienestar de todos los seres.
6. Sabiduría
La sabiduría discriminativa es como un ojo con una visión clara.
Con esa visión, se pueden observar los fenómenos tal como están constituidos y comprender cómo funcionan.
Esta mente conoce las causas del sufrimiento, las causas de la felicidad y la naturaleza de los fenómenos. Sin esta lucidez, el camino permanece oculto.
La naturaleza del samsara y del nirvana posee una misma cualidad última. Solo quien ha desarrollado una sabiduría profunda puede comprenderlo.
Existen dos verdades
la verdad relativa o convencional
la verdad última
La verdad convencional corresponde a lo que nosotros percibimos mediante proyecciones transitorias que cambian según causas y condiciones.
Por eso se compara con espejismos, arcoíris, sueños o trucos de magia. Aunque los fenómenos parecen reales y tangibles, dependen de múltiples causas y condiciones.
La realidad última carece de existencia inherente. La sabiduría que comprende esta situación conoce la realidad tal como es.
Sabiduría y método no pueden trabajar por separado. Las prácticas de bondad amorosa, compasión y bodhichita son esenciales. Sin embargo, no bastan por sí solas para liberarnos del samsara.
La sabiduría, sexta perfección, es crucial.
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