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lunes, 2 de diciembre de 2024

DESARROLLO DE LA SANGHA ¿GRUPO BUDISTA?


                                        DESARROLLO DE LA SANGHA

La palabra Sangha alude al grupo de discípulos o a la comunidad espiritual.

Con sus antiguos compañeros, quienes habían estado junto a él desde sus inicios, la Sangha ya estaba constituida por cinco monjes. Sin embargo, el número de seguidores crecería con rapidez, gracias a unas enseñanzas que respondían a las inquietudes espirituales de las personas.

Mientras Buda y su grupo se encontraban en el Parque de los Venados de Benarés, se les acercó un joven rico y despreocupado llamado Yasa, quien vivía en el palacio de su padre sin que nada le faltara. Luego de escuchar las enseñanzas del Dharma que Buda entregó al grupo, Yasa se sintió entusiasmado al encontrar un camino de realización personal acorde con lo que buscaba. Por esta razón, solicitó con fervor convertirse en monje. Buda enseñaba a sus discípulos todos los días y, cuando era posible, más de una vez durante la jornada. Este entusiasmo no sería un caso aislado. Se manifestaría en otras oportunidades, cuando distintas personas solicitaron con convicción ser aceptadas en la Sangha tras conocer las enseñanzas de Buda.

El padre de Yasa, un noble acaudalado, se alarmó al notar que su hijo llevaba varias horas fuera de casa. Ya entrado el atardecer, salió a buscarlo y se encontró en el camino con Buda, a quien conocía por referencias. Le preguntó por su hijo y este le indicó que se encontraba cerca. Caminaron hacia el lugar donde estaba Yasa, quien divisó a su padre y se acercó a saludarlo con respeto. Yasa le explicó las enseñanzas que había recibido. Su padre, interesado en profundizar en ellas, conversó durante un largo tiempo con Buda. Luego de escuchar sus palabras, decidió convertirse en discípulo. Como ya era tarde, invitó a Buda y a sus seis monjes a comer a su casa.

Después de la comida, realizada en los jardines de la residencia, Buda habló ante los presentes por solicitud del dueño de casa. Los cincuenta y cuatro asistentes que aún no conocían las enseñanzas budistas quedaron impresionados y pidieron ser aceptados para practicarlas. De esta forma, la Sangha pasó a estar compuesta por sesenta miembros.

Uno de los primeros viajes fue desde el Parque de los Venados hasta Uruvela. Se cuenta que allí Buda encontró a treinta hombres acompañados por sus esposas, salvo uno de ellos, quien estaba junto a una cortesana de dudosa reputación.

En un momento de descuido, esta mujer tomó algunas pertenencias y escapó. Cuando el hombre advirtió el robo, avisó a sus compañeros, quienes comenzaron a buscarla. Cerca del lugar se encontraba Buda descansando bajo un árbol. Al verlo, le explicaron lo ocurrido y le preguntaron si había visto a la mujer.

Buda les respondió:

“¿No será mejor descubrirse uno mismo antes que usar el tiempo en esa búsqueda sin sentido?”

Tras comprender sus palabras, varios de ellos se interesaron en el tema y se sentaron a conversar con él, olvidándose de la mujer. Luego de escuchar sus enseñanzas, también quisieron incorporarse al grupo budista.

La Sangha continuaba creciendo con rapidez como resultado de una exposición clara de la filosofía budista y de la aceptación espontánea de quienes encontraban en ella una respuesta a sus problemas.

En Uruvela vivían tres reconocidos hombres santos que contaban con numerosos adeptos. Kassapa de Uruvela tenía un grupo de quinientos seguidores. Kassapa del Río contaba con trescientos y Kassapa de Gaya con doscientos. Estos hombres recibieron con afecto a Buda y le pidieron que les explicara sus enseñanzas, sobre las cuales ya habían escuchado comentarios favorables. Al término de la charla, impresionados por sus reflexiones acerca de la liberación, decidieron unirse a la Sangha.

Buda y sus seguidores viajaron hasta Rajagrha, conocida en pali como Rajagaha, capital de Magadha. Su rey, Bimbisara, al enterarse de que Buda se encontraba en la ciudad, fue a visitarlo acompañado por un séquito numeroso. Luego de solicitar sus enseñanzas y escucharlas, pidieron convertirse en discípulos, incluido el propio rey.

Bimbisara fue una figura relevante para el desarrollo material de la Sangha y un modelo de conducta ética. Invitó a Buda y a sus seguidores al palacio para que pudieran alimentarse y asearse. Después de compartir la comida y conversar, ofreció a la comunidad un jardín situado en las afueras de la ciudad, conocido como el Bosque de Bambú o Venuvana. En este lugar la Sangha pudo establecerse durante las temporadas de lluvia, debido a la intensidad del monzón en la zona.

Cerca de Rajagaha se encontraban los poblados de Upatissa y Kolita. Los hijos de los jefes de ambas aldeas eran grandes amigos y deseaban desarrollarse en el ámbito espiritual para dar un mayor sentido a sus vidas. Por ello, habían iniciado una búsqueda que les permitiera satisfacer ese anhelo.

Un día, uno de ellos, Shariputra, también conocido como Sariputra, divisó a un asceta que mendigaba. Su serenidad y modestia llamaron su atención, por lo que decidió acercarse. El hombre era Assaji, uno de los cinco primeros monjes y amigo de Buda. Ante la insistencia del joven, Assaji le entregó un resumen general de las enseñanzas.

El hijo del jefe de Upatissa experimentó una clara comprensión del Dharma y preguntó quién era su maestro. Assaji respondió que su maestro era Shakyamuni. Shariputra le dio las gracias y fue en busca de su amigo, quien notó un cambio en su semblante apenas lo vio. Shariputra le comunicó que había encontrado al monje apropiado. Ambos fueron en busca de Buda con la intención de incorporarse a la Sangha. Shariputra alcanzó la realización del Dharma y destacó por su sabiduría dentro del grupo budista.

Después del apoyo entregado por Bimbisara, se hizo común que personas con recursos pusieran terrenos o jardines a disposición de la Sangha. Anathapindaka, un próspero banquero que había escuchado acerca de las enseñanzas, quiso conocer a Buda cuando supo que se encontraba cerca. Al acercarse, Buda lo saludó por su verdadero nombre, Sudatta. Sorprendido y emocionado, tuvo la oportunidad de recibir sus enseñanzas y, pocos días después, se convirtió en discípulo.

Anathapindaka vivía en Savatthi. Tiempo después de incorporarse al budismo, invitó a Buda a visitar el lugar y donó a la Sangha un terreno que había comprado. Allí se construyeron varias habitaciones para la comunidad. Este espacio, conocido como el Bosque de Jeta, se convirtió en uno de los lugares preferidos para los retiros. El monasterio recibió el nombre de Jetavana.

Poco tiempo después, el padre de Buda enfermó de gravedad. Al enterarse, Buda decidió visitarlo. Permaneció junto a él en su lecho de muerte, aliviando su dolor y compartiendo enseñanzas del Dharma hasta su fallecimiento. Se cuenta que, antes de morir, alcanzó la Iluminación.

El crecimiento de la Sangha puede parecer muy rápido. Sin embargo, ante un maestro iluminado como Buda, era comprensible que muchas personas encontraran sentido en sus enseñanzas y sintieran interés por profundizar en ellas. Esto se comprende mejor al considerar las Cuatro Nobles Verdades y su camino de liberación, basado en una ética que invita a pensar y actuar en función de los seres sensibles, sus necesidades y su sufrimiento.

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