UNA COMPOSICIÓN FILOSÓFICA DEL BUDISMO: VISIÓN DE UN SISTEMA INTEGRAL.
Módulo 2 de 11.
PRIMERA
PARTE: ARQUITECTURA FILOSÓFICA DEL BUDISMO.
Desde
el diagnóstico del sufrimiento hasta la comprensión de la realidad.
Esta
parte abarca la naturaleza del sufrimiento, sus causas, la estructura de la
realidad y los medios para su transformación.
I - DIMENSIÓN
EXISTENCIAL: DIAGNÓSTICO DEL SUFRIMIENTO.
DUKKHA.
La
filosofía budista parte de la perspectiva de que la existencia condicionada, es
decir, nuestra existencia, implica un grado de insatisfacción o sufrimiento
(dukkha). Este diagnóstico puede entenderse en tres matices:
El
sufrimiento manifiesto implica dolor físico,
enfermedad, pérdida, frustración y sufrimiento visible. Los animales
también experimentan este tipo de sufrimiento e intentan evitarlo.
El
sufrimiento que se asocia con el cambio: es la
transformación de las cosas o de los fenómenos mismos. Dado que las
experiencias placenteras no son permanentes, y su transformación o desaparición
provoca descontento o sufrimiento.
El
sufrimiento estructural: el sufrimiento tiene su origen en la naturaleza misma de los
"fenómenos condicionados": al ser compuestos,
impermanentes e interdependientes, son intrínsecamente inestables y
vulnerables; por lo tanto, la experiencia del bienestar está condicionada por
causas y circunstancias específicas, de modo que cuando estas condiciones
cambian, esa experiencia inevitablemente cambia o cesa, o si se quiere
prolongarla, no se puede, y eso es motivo de sufrimiento.
Dukkha no
se limita al dolor psicológico, sino que apunta a la vulnerabilidad estructural
de toda experiencia condicionada, la cual está sujeta a cambios constantes y, por lo
tanto, es incapaz de ofrecer una satisfacción completa y permanente.
El sufrimiento no surge de la
nada. Depende de causas y condiciones. Una de sus causas principales es la sed
o la codicia del ser, entendida como un deseo que se transforma en
apego. Queremos poseer algo, conservarlo o evitar perderlo. También deseamos
que ciertas personas, situaciones o estados emocionales permanezcan como
esperamos.
Existen deseos saludables, como el de aprender, ayudar a los demás o mejorar nuestra propia conducta. El sufrimiento surge
cuando creemos que nuestra felicidad depende enteramente de obtener, conservar
o controlar aquello que deseamos. Podemos aferrarnos a objetos, relaciones,
ideas, opiniones, logros, recuerdos o expectativas, incentivando con ello la
aparición del sufrimiento. Creemos que algo, una persona o una situación nos
brindará una satisfacción duradera. Sin embargo, todo cambia. Cuando lo que
deseamos no llega, surge la frustración. Cuando llega, aparece el miedo a
perderlo. Cuando desaparece, sufrimos. En definitiva el apego (Rāga)
genera inquietud porque nos
lleva a exigir que la realidad se ajuste a nuestras expectativas.
También nos aferramos a la idea
de un yo fijo y permanente; nos identificamos con nuestros pensamientos,
opiniones, roles y experiencias como si fueran algo sólido. Sin embargo,
nuestra identidad cambia con el tiempo. El cuerpo cambia, la mente cambia y las
circunstancias cambian. Comprender esto no significa negar nuestra existencia.
Significa observar que lo que llamamos yo depende de múltiples causas y
condiciones.
Las acciones dañinas también
producen sufrimiento. Cuando actuamos por ira, codicia, ignorancia o egoísmo,
dañamos a los demás y alteramos nuestra propia mente. La práctica budista
nos invita a cultivar acciones saludables, vinculadas a la generosidad, la
compasión, la honestidad y el respeto. Es conveniente por lo tanto, distinguir
entre necesidades y deseos. El budismo nos llama a contentarnos con lo que
tenemos y a tener claras nuestras necesidades.
El sufrimiento es un estado
mental que experimentamos como resultado de los “engaños mentales” que
surgen desde nuestro interior, desde nuestra mente. Al reaccionar con una mente
egoísta o negativa, siempre aparecerá el sufrimiento, porque con esa actitud
mezquina generaremos problemas. Para comenzar a revertir esta situación y
reducir el sufrimiento, hay que partir por cambiar uno mismo. Buda (Buddha) nos enseña que el origen
del sufrimiento está en el deseo y en el apego (este aparece de inmediato) que
el individuo desarrolla hacia las cosas y los seres que observa. Debemos tener
presente que el deseo se expresa a través de los seis sentidos, vista, olfato,
oído, tacto, gusto y conciencia (mente), donde cada uno aporta lo suyo.
Convengamos que, cuando deseamos algo que nos atrae y no lo obtenemos,
experimentamos insatisfacción. Esto puede llevarnos al enojo, a los celos y a
la avaricia, sobre todo cuando surge el riesgo de perder aquello que valoramos.
Se trata de un factor mental perturbador. Al observar un fenómeno, sea un ser,
una cosa o un evento, lo considera una causa de felicidad o satisfacción. Así
nace la intención de poseer y retener aquello que nos agrada. En ese momento
dejamos de apreciar la situación en toda su amplitud o real magnitud, porque
aparece una influencia que nos puede llevar a actuar de manera incorrecta,
egoísta, imprudente e incluso rencorosa.
La raíz de esta condición de dukkha es avidyā (ignorancia fundamental), entendida como una percepción distorsionada de la realidad que interpreta los fenómenos impermanentes, condicionados e interdependientes como permanentes, independientes y dotados de una esencia propia. Esta ignorancia está representada en los primeros doce eslabones del origen dependiente, ilustrados simbólicamente en la Rueda de la Vida (Bhavacakra), que explica paso a paso cómo surge y se perpetúa el ciclo de sufrimiento característico de nuestra existencia condicionada (Origen Dependiente). En general, estos eslabones representan el proceso por el cual los seres permanecen atrapados en el ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento, conocido como samsara (saṃsāra); tema explicado al final de esta dimensión.
Principios importantes involucrados en esta dimensión
(considerados en las Cuatro Nobles Verdades):
- Impermanencia (Anitya): Todo cambia constantemente: las
emociones, el cuerpo, las relaciones, las circunstancias, la naturaleza,
incluso los pensamientos. Nada es fijo ni perdurable.
- No-yo (Anātman): el ser humano no tiene un yo
permanente.
- Insustancialidad de los fenómenos o ausencia de esencia
propia (nihsvabháva): ningún fenómeno o cosa tiene una esencia fija o
permanente (una esencia que le permita vivir).
- Origen dependiente (Pratītyasamutpāda): todo surge en
dependencia de causas y condiciones; nada existe de forma aislada o
independiente. Representada en la Rueda de la Vida.
- Sufrimiento (Dukkha). Que vimos anteriormente.
- Posibilidad del cese del sufrimiento: uno puede
terminar con el apego, el deseo y la ignorancia, dando lugar a la
liberación o despertar del ser.
Con
este fin, la filosofía budista parte del análisis de la experiencia, en lugar
de partir de supuestos metafísicos. El dilema existencial se aborda mediante
las Cuatro Nobles Verdades y su Óctuple Sendero, que es el
primer sermón de Buda a los seis compañeros del ascetismo, en el Parque de los Ciervos
en Sarnath cerca de Varanasi (India), constituyéndose así en la base de toda la
filosofía budista. Estas presentan las enseñanzas que abarcan desde el
diagnóstico del sufrimiento humano, pasando por sus causas, hasta la
posibilidad de superarlo y el método para concretarlo. Así daba paso al Camino
Medio entendido entre el placer de vida de palacio y la mortificación que el
mismo tuvo que soportar como asceta. Las Cuatro Nobles Verdades son:
1- Nuestra
existencia está condicionada por el sufrimiento (dukkha), .
2- El
sufrimiento tiene una causa que le origina,
3- Este
sufrimiento es posible terminar y
4- Existe
un camino para acabar definitivamente con el sufrimiento. Este es el camino del
Noble Óctuple Sendero budista, que reúne las actividades a desarrollar en la
búsqueda del logro final, divididas en tres pilares: Sabiduría, Ética y
Meditación (Prajñā, Śīla, Dhyāna).
Desde
la perspectiva budista, las características básicas de la realidad se
resumen en los Cuatro Sellos del Dharma (Catvāri
dharmamudrāṇi) que representan principios fundamentales de esta tradición
filosófica. Estos sellos describen las características esenciales de todos los
fenómenos, es decir, explican la naturaleza de la realidad y señalan el camino hacia la
iluminación. En la tradición Mahāyāna, se consideran una referencia fundamental
para comprender las doctrinas budistas. Por otro lado, en el budismo primitivo
y el Theravāda
se habla de tres sellos, considerando únicamente los tres primeros.
Comprender
los Cuatro Sellos permite enfrentar las dificultades de la vida con una
perspectiva basada en la aceptación del cambio, la reducción del apego y el
desarrollo de la sabiduría.
Es necesario aclarar que los Cuatro Sellos del Dharma se presentan aquí en la Dimensión Existencial, dado su alcance transversal a todas las dimensiones de la estructura, ya que condensan la visión budista sobre la condición humana y la naturaleza de la existencia: la impermanencia de los fenómenos condicionados, la insatisfacción asociada al apego, la ausencia de una esencia o yo inherente y la posibilidad del Nirvana como liberación, las demás dimensiones se articulan a partir de este núcleo existencial. La ontología profundiza en la naturaleza de la realidad y la existencia, tal como se entienden a través de los sellos budistas; la epistemología examina cómo se conoce y se comprende esa realidad, aunando dicho conocimiento; la filosofía de la mente y la psicología fenomenológica analizan cómo la mente construye la experiencia y el sufrimiento; la ética filosófica y práctica derivan las implicaciones de esta comprensión con los principios de la conducta y la acción correctas; la lógica y el lenguaje exploran los límites de la conceptualización y la expresión de estos principios; la antropología reconsidera o reinterpreta la naturaleza del ser humano desde la idea del no-yo, es ¿qué es el ser humano desde la perspectiva budista?; la meditación es el método contemplativo para investigar y realizar experiencialmente los principios de los sellos; y la sabiduría y el nirvana expresan la comprensión profunda de la realidad tal como es, donde el nirvana representa la culminación del camino a través de la liberación (o la meta del camino budista). De esta manera, esta visión existencial actúa como un eje articulador que otorga coherencia sistémica a las diferentes dimensiones de la filosofía budista que apreciaremos.
Los cuatro sellos son los siguientes.
- Todos los fenómenos condicionados son
impermanentes.
- Todos los fenómenos contaminados por el apego
son sufrimiento.
- Todos los fenómenos carecen de existencia
inherente (existencia per se).
- El nirvana es la paz.
Estos
sellos nos brindan criterios para comprender la realidad tal como es,
indicando, en primer lugar, que los fenómenos son impermanentes (y por lo mismo
nos provocan sufrimiento; si no fuera así serian permanentes y no habría
cambios), están marcados por la insatisfacción (dado el apego que se produce),
carecen de un yo permanente y que el nirvana (Nirvāṇa) es la liberación
del sufrimiento, es decir, la liberación del condicionamiento generado por la
ignorancia y el apego. El nirvana se describe tradicionalmente como paz
suprema.
La Relación de los
Cuatro Sellos con las Cuatro Nobles Verdades las podemos apreciar definitivamente
dado las siguiente relaciones que se pueden desprender:
1.
La
primera Noble Verdad reconoce la existencia del sufrimiento.
2.
La
segunda identifica las causas.
3.
La
tercera anuncia que se puede poner fin al sufrimiento.
4. La cuarta presenta el camino para alcanzar la liberación.
Entonces entra en juego dado los sellos, los primeros tres conceptos conocidos como las tres características de la existencia o la naturaleza de la existencia que nos producen insatisfacciones: la impermanencia (anicca / nada es permanente), el sufrimiento o la insatisfacción (dukkha) (no hay satisfacción duradera) y la ausencia de un yo (anatta / creemos que existe un yo). El desconocimiento o falta real de claridad de estos elementos nos alimentan el apego, la ira y la ignorancia, y por lo tanto, sufrimiento (apego, ira e ignorancia son conocidos como los tres venenos de la mente que apreciara mas a fondo en el tema: trastorno mental).
Las características de la existencia están presentes en todos los
fenómenos condicionados, que al no comprenderlas, sufrimos. Comprenderlas
implica desarrollar sabiduría, mejorar nuestra vida y dar pasos concretos hacia
la liberación o el despertar del ser humano. Al no comprenderlas nos mantendremos
en sufrimiento.
LA RUEDA DE LA VIDA.
La Rueda de la Vida (Bhavacakra) es una representación simbólica de la existencia condicionada dentro del samsara (saṃsāra), es decir, el ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento al que permanecen sujetos todos los seres mientras exista ignorancia y apego. Esta imagen es utilizada dentro del budismo como una enseñanza visual acerca del sufrimiento, las causas que lo originan y la manera de liberarse de él mediante la comprensión del Dharma.
La rueda se encuentra sostenida por Yama, señor de la muerte, quien simboliza la impermanencia y el carácter transitorio de toda existencia condicionada. Dentro de la rueda aparecen distintos círculos concéntricos que representan las causas del sufrimiento, los diferentes estados de existencia y el proceso continuo del renacimiento.
Vemos que el señor de la muerte rodea con sus extremidades esta gran rueda que contiene los círculos concéntricos y sus dos brazos y piernas aparecen alrededor representando las tragedias de nacimiento, la vejez, la enfermedad. Las calaveras que le cuelgan a Yama nos recuerdan la mortalidad y la impermanencia. Algunos malas tienen incluso una o más figuras de calaveras recordando la muerte.
En la esquina superior izquierda, sobre Yama, esta la luna que representa a la Tierra Pura y/o la iluminación. Esto demuestra que se puede renacer en una tierra pura como la de Amitabha, quedando fuera de la existencia cíclica. En la esquina superior derecha esta la imagen de Buda señalando la luna como la salida de la existencia cíclica, vía la práctica del despertar.
El primer circulo abrazado por él, es el sistema de los doce eslabones o nidanas (nidos).
El círculo exterior: los 12 nidanas.
El círculo exterior representa los 12 nidanas o eslabones de la originación dependiente, que explican cómo surge y se perpetúa el sufrimiento dentro del saṃsāra. Cada nido tiene un nombre y está representado por una imagen simbólica. Las nidanas son:
1.- Ignorancia.
Indicando que existe ignorancia respecto al Dharma y la verdadera naturaleza de la realidad. En el budismo, se distingue una realidad convencional, la que percibimos a diario, y una realidad última, cuya comprensión requiere un mayor desarrollo espiritual.
Un ciego representa esta condición, ya que no puede ver la verdad y tiene una comprensión limitada de la realidad. La ignorancia favorece la ilusión de un yo permanente.
2.- Formaciones kármicas.
Según la ignorancia, surgen acciones, impulsos volitivos y karmas positivos, negativos o neutros que dan forma al karma futuro (Karma contenido en la conciencia sutil que se trasladó desde la muerte).
Un alfarero que crea artesanías con agua y arcilla simboliza la fuerza creativa de las actividades volitivas, capaces de moldear el futuro del ser. Las fuerzas volitivas del pasado condicionan una nueva existencia. La consciencia surgirá en dependencia de estas actividades.
3.- Conciencia.
Surge un nuevo flujo de conciencia condicionado por el karma, que se introduce en una matriz femenina elegida.
Un mono que salta incontrolablemente de una rama a otra simboliza una conciencia inquieta y básica, asociada a los sentidos. Algunos maestros señalan que la conciencia surge cuando el espermatozoide y el óvulo se unen. La conciencia sería el impulso inicial a partir del cual nace el organismo psicofísico.
4.- Nombre y forma.
La consciencia comienza a tomar forma.
Tres hombres en una barca representan el cuerpo, la palabra y la mente. Los skandhas o agregados se despliegan lentamente en la matriz. Las energías volitivas se unen a las energías físico-biológicas para iniciar la formación de un nuevo ser humano.
5.- Las seis fuentes o los seis sentidos.
El ser entra al mundo para experimentar e interpretar sus impresiones del entorno.
Una casa con seis ventanas simboliza los cinco sentidos y la mente. Gracias a estos es posible percibir el mundo exterior y, según esta percepción, surge el contacto.
6.- Contacto.
Se establece contacto con el mundo de los objetos.
Los amantes simbolizan el encuentro entre la mente y el mundo exterior. El contacto psicofísico interactúa con los objetos y, dependiendo de estas impresiones sensoriales, surge la sensación.
7.- Sensación.
Se experimentan las percepciones del mundo de los objetos.
Un hombre con una flecha en el ojo representa la intensidad de las sensaciones, que pueden ser placenteras, dolorosas o neutras. El placer y el dolor se experimentan en distintos grados. De la sensación surge el deseo.
8.- El deseo.
La percepción genera deseo o sed.
Un hombre bebiendo simboliza la sed de vivir y el deseo que embriaga al ser. De los objetos deseados surge el apego.
9.- El deseo de apego.
llegamos al aferrarse: a la vida y a los objetos.
Un mono aferrado a un árbol frutal representa el apego a los placeres sensoriales, las opiniones, los dogmas y otros condicionamientos de la existencia. Del apego surge el devenir.
10.- El devenir.
El proceso kármico del devenir existencial conduce a una nueva existencia.
Una mujer embarazada simboliza el surgimiento de una nueva vida condicionada por el karma.
11.- Renacimiento.
Aquí ya tiene lugar el nacimiento.
Una mujer que da a luz representa el renacimiento en el ámbito determinado por el karma acumulado. Esta nueva vida constituye la condición para la aparición de la vejez y la muerte.
12.- Vejez y muerte.
Todo nacimiento inevitablemente conduce a la vejez y la muerte. Un anciano carga un cadáver: simboliza la naturaleza transitoria de toda existencia condicionada. Impermanencia.
Todos los seres que permanecen atrapados en el ciclo del samsara experimentarán sufrimiento debido al origen condicionado de los doce nidanas. La liberación solo se alcanza comprendiendo la realidad, abandonando la ignorancia y siguiendo el camino enseñado y descubierto por Buda.
Luego, más el interior aparece el círculo: los seis reinos.
En este círculo estan los seis reinos de existencia dentro del samsara, donde los seres pueden renacer según su karma:
1. Reino de los dioses.
2. Reino de los semidioses.
3. Reino humano.
4. Reino animal.
5. El reino de los espíritus hambrientos.
6. Reino del infierno.
Cada reino simboliza estados de existencia marcados por diferentes formas de sufrimiento, ignorancia y apego. Estos se explican en detalle en el tema Samsara que viene a continuación.
Los distintos Budas que aparecen en la Rueda de la Vida simbolizan la salvación de cada uno de los estados de conciencia que allí se presentan. Avalokiteshvara, el Buda de la compasión, observó desde lo alto los seis reinos y decidió salvar a los seres de tales sufrimientos; por lo tanto, una imagen de este Buda aparece en cada reino.
Los seres irán tomando renacimiento uno tras otro en alguno de los seis reinos que se muestran dependiendo de su ignorancia, ira y apego. Se entiende que se da nacimiento una y otra vez, a las criaturas de los seis tipos de existencia: dioses o devas, asuras o semidioses, seres humanos, animales, espíritus hambrientos o pretas, y moradores del infierno o narakas. Cada uno de los mismos es representado en el segmento circular de la Rueda (los seis reinos).
El círculo del karma.
El círculo representa el karma y el movimiento de los seres dentro de la existencia. Generalmente se divide en dos mitades (son dos mitades en que en una suben seres y en otra bajan seres):
• Una parte clara o luminosa, donde los seres ascienden a estados más favorables debido a acciones positivas.
• Una parte oscura, donde los seres caen en estados inferiores de sufrimiento como resultado de acciones negativas.
Este círculo enseña que las acciones físicas, verbales y mentales producen consecuencias que condicionan las experiencias futuras.
El círculo más interno y último.
En el centro de la rueda aparecen tres animales que representan los tres venenos, considerados las principales causas del sufrimiento y del ciclo samsárico:
• El cerdo , que simboliza la ignorancia.
• La serpiente , que representa el odio (o la aversión).
• El gallo , que simboliza el deseo (o el apego).
Estos tres venenos se encuentran mordiéndose la cola entre sí, lo que indica que se alimentan mutuamente y mantienen a los seres atrapados en el samsara. La ignorancia engendra deseo y rechazo; a su vez, el deseo y la aversión refuerzan la ignorancia.
Estos tres animales se muerden la cola entre sí formando un círculo que genera nuevos deseos. Son, en sí mismos, las principales causas de una existencia sin iluminación. Representan los tres venenos que nos impiden salir del samsara (deseo, odio e ignorancia) y que son la raíz de todos los klésas, emociones negativas que se nos presentan en la vida. Se unen mordiéndose la cola, lo que ilustra que el deseo, el odio y la ignorancia están relacionados y se potencian mutuamente, y forman parte de la mayoría de los estados mentales negativos, ya que se componen de mezclas basadas en estos tres.
Recuerda que el deseo de "poseer" solo sirve para fortalecer nuestro ego y siempre será perjudicial. Esto no significa que algunos deseos puedan ser positivos, como el de que alguien se mejore.
La generosidad reemplaza el deseo y el apego, por lo que siempre se debe cultivar la actitud de dar.
El amor ahuyenta y disipa el odio . Un buen antídoto es la paciencia. Debe cultivarse mediante la meditación y también trabajando en nuestras relaciones con los demás.
La sabiduría reemplaza a la ignorancia . Siguiendo el camino budista, la Cuarta Noble Verdad permitirá al ser humano ampliar su visión y ser más consciente de sí mismo, evitando actuar torpemente o de forma inapropiada, y permitiéndole ser consciente de sus emociones.
SAMSARA. SAṂSĀRA.
Este término se refiere al ciclo de nacimiento, vida, muerte y renacimiento, con todo lo que este comprende, incluidas las alegrías y descontentos que nos presenta.
Una característica del samsara, es la naturaleza de los fenómenos cuyos vínculos, que no captamos mentalmente en su real magnitud, son razón suficiente por sí mismos para que nos generen angustia. Otro rasgo que también nos condiciona la existencia en el samsara, es todo lo se nos inculca y aprendemos en nuestra vida abarcados los dictámenes de nuestra sociedad (considérese dogmas, prejuicios, conocimiento, experiencias etc.), bases suficientes para que nuestros pensamientos y sentimientos oscilen entre felicidad e insatisfacción.
El samsara nos hace suponer a cada momento del día que “en ella se encuentra la felicidad y que ésta se concreta complaciendo nuestros deseos”, y nosotros, como estimamos que es verdad, generamos apego con la vida terrenal y nos afanamos en ese objetivo. Pero dicha afirmación no es correcta, y por lo tanto, se generan preocupaciones que son producto nada más que de nuestro aferramiento al yo. Todo esto nos ofrece un círculo vicioso, donde por la situación expuesta nos mantenemos padeciendo sufrimientos y mientras seamos personas que no logremos desprendernos de las causas del mismo, como el “aferramiento propio”, seguiremos bajo el ciclo de renacimientos.
En el samsara, existen seis reinos donde se puede renacer: son tres reinos de existencia inferiores y tres superiores. Los inferiores como se podrá deducir, no son los preferidos para vivir. Ellos son el reino animal, el de los espíritus ávidos o hambrientos y el de los infiernos, donde este último es el peor para subsistir dado a que priman sentimientos de ansiedad y agresividad además del calor o frío extremo que se hace sentir.
En el de espíritus ávidos nada de comer o beber les satisface, siempre necesitan más, tienen hambre o sed, dado que el sistema digestivo no procesa los alimentos ni los bebestibles razón por la que siempre tienen hambre y sed. En el reino de los animales, los seres están con instintos primarios pensando en comer, dormir y reproducirse, y de que no sean comidos por los otros animales. Nada de favorables y deseables estos reinos menores.
Los reinos superiores son el humano, el de los semidioses y el de los dioses. En el de los humanos los seres van tras sus deseos creyendo que así serán felices. En el de semidioses los seres se pelean entre ellos ya que viven de sospechas y celos. Tienen celos de los dioses y sufren porque desean el poder. Los dioses por otro lado viven contentos y con bienestar en un reino de belleza. Dado que tienen apego a los placeres, “agotan los méritos acumulados” que les permiten el bienestar, por lo que en algún momento de seguro deben reiniciar el ciclo del samsara.
Las acciones que uno realiza durante la vida tienen directa relación con el reino que a uno le tocará vivir, dado que generar karma positivo o negativo induce a renacer en algún lugar específico del samsara. Si durante la vida se produce karma negativo, se está colaborando a renacer en los reinos inferiores, por el contrario, el buen karma que está relacionado con las acciones positivas que uno realiza, más las acciones de purificación de karma negativo, colaboran a renacer en los reinos superiores.
Finalmente es conveniente resaltar que solo en el reino de los seres humanos se tiene la posibilidad de eliminar el sufrimiento, superarse espiritualmente y, por tanto, escapar del ciclo del samsara. La forma de escapar del ciclo samsarico, es consiguiendo la liberación del sufrimiento y sus causas, alcanzando el nirvana o liberación personal a través de las enseñanzas que nos indica Buda (Especialmente en su Cuarta Noble Verdad).
Más adelante, en la Dimensión del Nirvana, profundizaremos en el concepto de nirvana.
Continúa ...
INDICE: DIMENSIÓN EXISTENCIAL:.
PRIMERA
PARTE - ARQUITECTURA FILOSÓFICA DEL BUDISMO.
desde diagnostico del sufrimiento hasta la comprensión de la realidad
I DIMENSION
EXISTENCIAL - DIAGOSTICO DEL SUFRIMIENTO.
- Sufrimiento
- dukkha.
- El
sufrimiento y efectos.
- Ignorancia
fundamental - avigya.
- Deseo
- apego.
- Apego
ira ignorancia.
- Engaños
mentales.
- Los
fenómenos budistas.
- Principios
que instala esta dimensión:
impermanencia
no yo
insustancialidad
origen dependiente
sufrimiento
cese del sufrimiento
- Sermón
de las 4 nobles verdades:
camino medio
las cuatro nobles verdades
pilares de la enseñanza: sabiduría,
ética, meditación
- Sellos
de la realidad.
- Explicación
de las dimensiones.
- Relación
cuatro sellos y 4 nobles verdades.
- Características
de la existencia:
Fenómenos condicionados son
impermanentes
Fenómenos contaminados x apego son
sufrimiento
Fenómenos no tienen existencia inherente
- La rueda de la vida:
Introducción.
Circulo de las 12 nidanas.
Circulo de los 6 reinos.
Circulo del karma - seres suben y bajan.
Circulo más interno: los tres venenos.
- SamsaraContinúa ...