LOS CUATRO PENSAMIENTOS INCONMENSURABLES O ELEMENTOS DEL AMOR
PARTE INTEGRANTE DEL BUDISMO TIBETANO
Los cuatro pensamientos inconmensurables se orientan a beneficiar a un número ilimitado de seres sensibles mediante una actitud benevolente y la práctica meditativa. El principio que los guía podría resumirse así, la felicidad propia está vinculada con la felicidad de todos los seres, y la felicidad de todos también depende de la forma en que cada uno cultiva su propia mente.
Nagarjuna enseñó que la práctica del amor inconmensurable extingue la ira en el corazón de los seres vivos. La práctica de la compasión inconmensurable extingue el dolor y la ansiedad. La práctica de la alegría inconmensurable extingue la tristeza y la falta de gozo. La práctica de la ecuanimidad inconmensurable extingue el odio, la aversión y el apego en el corazón de los seres vivos.
Al analizar estas palabras, se observa que esta práctica beneficia tanto a uno mismo como a los demás seres sensibles. Transmite pensamientos virtuosos que ayudan a vivir de una manera más sana, consciente y compasiva. Sin un esfuerzo interior, es fácil seguir atrapados en hábitos mentales que generan sufrimiento. Por eso, estas cuatro cualidades invitan a transformar la mente y a abandonar poco a poco los pensamientos negativos.
Buda enseñó que las cuatro inconmensurables ayudan a eliminar la mala voluntad, la crueldad, los celos, el apego y la aversión.
Amor inconmensurable, Metta
Que todos los seres tengan la felicidad y las causas de la felicidad.
Compasión inconmensurable, Karuna
Que todos los seres estén libres del sufrimiento y de las causas del sufrimiento.
Gozo o alegría inconmensurable, Mudita
Que ningún ser sea separado de la felicidad libre de sufrimiento.
Ecuanimidad inconmensurable, Upekkha
Que todos los seres vivan en ecuanimidad, libres del apego y del odio, desarrollando paciencia y una comprensión profunda de la igualdad.
Todos tenemos semillas de estas virtudes, pero debemos nutrirlas para que broten.
Amor inconmensurable o amor bondadoso
El amor inconmensurable se entiende como la inclinación sincera a hacer el bien. Nace de comprender al otro, de estar atentos a sus necesidades y de tratar con amabilidad a quienes encontramos en nuestro camino. Buda enseñó que no se puede amar verdaderamente a alguien si no se le comprende. En ese sentido, el amor bondadoso une afecto, comprensión y respeto.
Compasión
La compasión es el deseo de que otra persona sufra menos. El amor fortalece la compasión, porque al amar de verdad se vuelve más natural reconocer el dolor ajeno y querer aliviarlo. La compasión no es lástima, sino comprensión del sufrimiento de los demás y deseo genuino de que alcancen bienestar. Así, la compasión inconmensurable es el deseo de que todos los seres estén libres del sufrimiento.
Shantideva escribió, “Debo eliminar el sufrimiento de los demás porque es sufrimiento, igual que el mío. Debo cuidar a los otros porque son seres sintientes, igual que yo lo soy.” Guía para el estilo de vida de un Bodhisattva, VIII, 94.
Gozo y alegría
La alegría inconmensurable es una alegría limpia y generosa frente al bien de los demás. No busca poseer ni controlar, sino alegrarse sinceramente por la felicidad ajena. Donde hay gozo inconmensurable no hay espacio para la envidia, porque el bienestar de otros se percibe como algo positivo. Esta alegría nace del deseo de que los demás nunca sean separados de la verdadera felicidad.
Alan Watts resume esta idea al señalar que, cuando se ve a seres alegres, se debe disfrutar de su alegría y desear que no sean separados de ella.
Ecuanimidad
La ecuanimidad es una mente que mira a todos los seres con equilibrio, sin quedar dominada por el apego, el rechazo o la preferencia parcial. Desde esta visión, el vínculo con los demás se vuelve más libre y flexible, permitiendo que cada persona pueda ser y actuar con mayor naturalidad.
La ecuanimidad inconmensurable consiste en desear que todos los seres estén libres del apego y del odio, y que desarrollen una comprensión profunda de la igualdad entre todos los seres sensibles.
Buda enseñó, “Para aquel que se aferra existe movimiento, pero para el que no se aferra no hay movimiento”.
La práctica contemplativa de las cuatro inconmensurables ayuda a cultivar paz mental, reducir el sufrimiento y fortalecer la relación con los demás seres sensibles. Como intenciones virtuosas, abren el corazón hacia los otros y preparan la mente para el desarrollo de la bodhichita, que es la aspiración de alcanzar la iluminación en beneficio de todos los seres.
Como dice Thubten Chodron, las cuatro inconmensurables contienen un deseo, una aspiración, una resolución y una actitud de inspiración.
Cada una de las cuatro inconmensurables lleva nuestra mente a un estado más profundo de compromiso.
Interpretación del Sutra del Loto
Por acumular gran amor, uno renace libre de daño. Por acumular gran compasión, uno nace con raíces estables. Por acumular gran gozo, uno nace permaneciendo con felicidad física, confianza firme en lo verdadero y gozo mental superior. Por acumular gran ecuanimidad, uno nace sin estar agitado por la felicidad o la infelicidad.
Para que las cuatro actitudes sean inconmensurables, deben estar dirigidas hacia todos los seres sin distinción.
Atisha estableció que las cuatro actitudes inconmensurables son un preliminar para desarrollar la bodhichita. Enseñó que, en lugar de sentir celos por las buenas cualidades de los demás, debemos imitarlas con admiración.
También señaló que no debemos culpar a los demás, porque la felicidad y el sufrimiento de esta vida son resultado de acciones pasadas. Desde la perspectiva budista, las acciones presentes influyen en las experiencias futuras. Por eso, cultivar las cuatro inconmensurables permite desarrollar hábitos más beneficiosos para uno mismo y para los demás.
El budismo propone la práctica de la meditación para desarrollar la compasión.
Para meditar en la compasión, se puede comenzar pensando en una persona que despierte naturalmente sentimientos de humanidad y deseo de aliviar su sufrimiento.
En el caso del amor bondadoso, donde se cultiva el deseo de ser feliz y de que los demás también lo sean, se puede comenzar por uno mismo y luego ampliar gradualmente ese deseo hacia otras personas. También puede practicarse con alguien cercano, con una persona neutral o incluso con alguien difícil.
Alan Watts señala que, cuando el cultivo de los cuatro inconmensurables toma como objeto meditativo a todos los seres sintientes, el objeto mismo de la meditación se vuelve inconmensurable.
Una vez más se observa la importancia que el budismo atribuye al entrenamiento de la mente y al desarrollo gradual de sus cualidades positivas.
Este tema se complementa con las entradas sobre mente y realidad, por lo que se sugiere revisarlas.
Nota
En las entradas sobre meditación se encuentra la guía completa para esta práctica.
Fuente
Study Buddhism, Budismo tibetano y cursos de filosofía budista.
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