COMPOSICIÓN FILOSÓFICA DEL BUDISMO: VISIÓN SISTEMA INTEGRAl (VSI).
II ONTOLOGÍA DE LA INTERDEPENDENCIA.
La ontología budista estudia la naturaleza de la realidad, en términos de cómo todos los fenómenos están interrelacionados y dependen unos de otros.
Las ideas del budismo al respecto son las siguientes:
1.- Ningún fenómeno existe realmente por sí mismo o es independiente.
2.- La creación depende de causas y condiciones a través de la Originación Dependiente. Nada existe por sí mismo, todo fenómeno o cosa surge dependiendo de causas y condiciones.
3- La realidad es relacional por naturaleza; algo que se construye a través de las relaciones entre elementos o personas y que cambia o evoluciona con el tiempo, en lugar de ser algo fijo, estático o aislado como una entidad independiente.
Esta filosofía se expresa particularmente en la escuela Mādhyamaka ( Camino Medio ), fundada por Nagarjuna (siglo II d. C.). Sus principales contribuciones se refieren al desarrollo y profundización doctrinal:
• La base de la vacuidad (śūnyatā) (vacío, pero no significa “nada”). Esta implica la ausencia de existencia inherente (no existencia por sí misma), reconoce la interdependencia y también el rechazo de alguna esencia permanente.
• La teoría de dos verdades o realidades: la convencional y la realidad última.
• El no esencialismo que sostiene que los fenómenos pueden considerarse poseedores de una naturaleza propia, permanente e independiente. Pero en definitiva, no existe tal cosa como una esencia, una sustancia fija.
• El rechazo al nihilismo: pues la vacuidad no significa que nada exista, sino que las cosas no tienen una esencia propia e independiente.
• El rechazo al eternalismo (eterno): porque tampoco apoya la existencia de una realidad absoluta, fija e inmutable. No hay nada eterno (excepto el nirvana).
De esta forma, la filosofía budista concibe el llamado Camino Medio, evitando los extremos del eternalismo y el nihilismo, y demostrando que la realidad solo puede entenderse desde la interdependencia. El budismo enseña que todo existe gracias a una red de causas y condiciones: nada existe de forma completamente independiente ni permanece inmutable, igual para siempre. Esta idea se conoce como interdependencia y significa que los fenómenos surgen, cambian y desaparecen en relación con otros fenómenos. Dadas ciertas causas y condiciones, el fenómeno adquiere un resultado (concepto de la causalidad). Estos surgen, cambian y desaparecen en una red de interdependencia.
Para ilustrar la interdependencia, recordemos un ejemplo bastante común que permite darse cuenta el cómo se esta relacionada con otros, basado en una planta: no existe por sí misma ni porque posea una esencia fija; depende de la semilla, el agua, la luz solar, el suelo y el clima. Si falta alguno de estos elementos, no habrá planta ni flor.
Otra característica es la existencia condicionada donde los fenómenos no existen por sí mismos ni de manera independiente, sino que surgen y se mantienen en dependencia de causas, condiciones y relaciones. Así, nada existe de manera independiente, permanente o aislada. En el budismo, esta condición se relaciona con el samsara, caracterizado por el nacimiento, la muerte, el renacimiento y el dukkha; la comprensión de esta naturaleza permite avanzar hacia la liberación.
LA VACUIDAD (ŚŪNYATĀ) BUDISTA.
La vacuidad es una de las enseñanzas más profundas del budismo, especialmente en la tradición Mahayana y Vajrayana. Significa que todas las cosas o fenómenos, incluyéndonos a nosotros mismos, carecen de existencia independiente o esencia propia. Esto no quiere decir que nada exista, sino que “nada existe por sí mismo” o por si sólo, separado de las causas, condiciones, percepciones o relaciones que lo hacen posible. Por eso también se entiende como interdependencia o carencia de naturaleza inherente (no tienen existencia per se).
En términos simples, la vacuidad enseña que todo existe solo en dependencia de otras cosas. Nada tiene una esencia fija o permanente. Todo está en constante cambio y relación con todo lo demás. Es decir, todo es interdependiente. Veamos un Ejemplo: Una planta no existe por sí sola. Depende del sol, el agua, la tierra, el aire y también de quien la percibe como “planta”. Si quitas esas condiciones, la planta como tal deja de existir. Por eso se dice que la planta es vacía de existencia propia, aunque sigue existiendo de manera convencional. En la realidad convencional la distinguimos como tal, dado su etiqueta.
La misma idea se aplica al “yo”. El “yo” no es algo fijo ni separado: depende del cuerpo, la mente, los recuerdos, las emociones, el lenguaje y las relaciones. Por eso, el budismo enseña que “no hay un yo permanente o independiente”, lo cual libera del apego y del sufrimiento. En el fondo, es solo otro convencionalismo, no hay algo que se pueda decir eso es el yo. Este tema del yo se vera mas adelante.
Madhyamaka y Nāgārjuna.
El filósofo indio Nagarjuna (siglo II d.C.) desarrolló la doctrina de la vía media, Madhyamaka, que evita los dos extremos:
Eternalismo: creer que las cosas existen de forma permanente e independiente y el
Nihilismo: creer que nada existe en absoluto.
Nagarjuna enseñó que ambos extremos son falsos, pues las cosas existen, pero solo de manera dependiente. Su existencia es vacía de independencia, no vacía de realidad.
“Todo lo que surge de causas y condiciones se explica como vacío. Siendo dependiente, eso es lo que llamamos ‘vacuidad’. Nagarjuna, Mūlamadhyamakakārikā.
Comprender la vacuidad no es solo un ejercicio intelectual: es una experiencia directa que transforma la percepción del mundo. En la meditación: el practicante observa cómo pensamientos, sensaciones y emociones surgen y desaparecen constantemente. Nada es fijo ni puede llamarse “yo” o “mío”.
En la vida diaria: Comprender que todo cambia permite soltar el apego. Soltar la idea de “mi dolor”, “mi orgullo”, “mi éxito” disuelve el ego y abre paso a la sabiduría de ver que el “yo” y los “otros” están interconectados cultivando además compasión. Esta comprensión conduce al despertar o iluminación: a ver la realidad tal como es: vacía, interdependiente y llena de compasión.
Nagarjuna lo expresa en el verso 24.19 del Mūlamadhyamakakārikā, señala “que no hay ningún dharma (fenómeno) que no surja de forma dependiente y, por lo tanto, no hay ningún dharma que no sea vacío. Esto significa que todos los fenómenos están vacíos de svabhāva, es decir, de esencia propia. No existen por sí mismos, sino solo en relación con otros fenómenos, con causas, condiciones, partes y conceptos. Existen de forma convencional, pero no de forma absoluta”.
De esta enseñanza se pueden sacar varias conclusiones. Todos los fenómenos surgen en dependencia. Nada existe por sí mismo., por su propio lado. Si algo fuera independiente, no podría surgir, cambiar ni interactuar. Interdependencia y vacuidad apuntan a lo mismo. Decir que algo es interdependiente es decir que está vacío de esencia propia. Los fenómenos funcionan, pero no son absolutos. Producen efectos, cambian y cesan, aunque no tengan fundamento intrínseco. Además, la interdependencia no implica una unidad oculta detrás de todo. No hay un “todo” sólido, son solo relaciones que se dan. En resumen: porque todo surge en dependencia, nada posee naturaleza propia. Y porque nada posee naturaleza propia, todo puede surgir, cambiar y funcionar.
LAS DOS VERDADES O REALIDADES.
La realidad convencional: es la que experimentamos o vivenciamos en el día a día. Corresponde a lo que percibimos a través de fenómenos transitorios que se nos presentan y que cambian según causas y condiciones. Por eso se les llega a comparar con espejismos y sueños. Si bien estos fenómenos parecen reales y tangibles, dependen de múltiples causas y condiciones para que se den.
Normalmente usamos convenciones o etiquetas para entendernos entre nosotros tales como auto, banco, hijo, Ana, enfermo, etc. y en esta realidad percibimos las cosas como si fueran sólidas, independientes y estables. Vemos una persona, un árbol, una emoción o incluso nuestro propio “yo” y tendemos a pensar que existen por sí mismos, tal como aparecen. Si observamos con mayor profundidad, descubriremos que nada existe completamente por sí mismo. Recordemos el caso anterior de la planta que depende de una semilla, agua, tierra, luz, temperatura, y otras condiciones para sobrevivir. No podemos encontrar en ella una esencia independiente que exista, le de vida, y separada de todo lo demás. Las cosas o fenómenos existen de manera condicionada; surge según causa y condiciones, donde el resultado servirá luego de causa para que surja otro fenómeno.
La realidad última es la otra perspectiva, la realidad última se explica al llegar a comprender las cosas tal como ellas son realmente, lo que esta más allá de nuestra capacidad actual de comprensión.
Para llegar a entender esta realidad primero debemos comprender que los fenómenos:
- surgen dependiendo de causas y condiciones,
- no poseen una existencia independiente,
- carecen de una esencia propia o permanente.
- son transitorios.
Cuando el budismo habla de vacuidad (śūnyatā) (Vacío), no está diciendo que las cosas no existan, esta señalando que no existen de la manera independiente ni permanente como suponemos. Cuando logremos sabiduría vía las enseñanzas budistas podremos apreciar las características de los fenómenos, y darnos cuenta de la realidad ultima de los mismos. Pero claro, en esa etapa estaríamos viendo nuestro propio despertar.
Entonces, la realidad convencional se refiere a cómo funcionan y aparecen las cosas en nuestra experiencia cotidiana. El árbol existe, las personas existen, las causas producen efectos / resultados y utilizamos convencionalismos para desenvolvernos en este medio llamado universo, y la realidad última representaría la comprensión profunda de que esos fenómenos no poseen una esencia independiente (que permita la existencia per se) y que existen de manera condicionada y dependiente.
Se debe considerar que no son dos mundos diferentes, sino una misma realidad que se puede ver desde dos niveles o capacidades de comprensión diferentes. Cuando se supere la ignorancia mediante la contemplación y la práctica budista, respecto de como son realmente los fenómenos (todo surge de forma condicionada, son interdependientes, no poseen esencia independiente) lograremos la sabiduría necesaria para estar con la realidad última. Es decir, estaremos despiertos.
Debemos notar que la filosofía budista, especialmente la escuela Mādhyamaka Camino Medio), sostiene que todos los fenómenos son vacíos de existencia inherente. Esto no significa que no existan, según indicábamos, sino que existen de manera dependiente. Lo que permite aclarar el concepto de existencia condicionada. Existencia inherente es entonces el concepto que designa una supuesta existencia independiente y autosuficiente de los fenómenos, rechazada por el budismo al sostener que todo existe de manera dependiente.
Entonces podemos formar una secuencia ontológica, para la naturaleza de los fenómenos:
- Interdependencia: los fenómenos existen en relación y dependencia unos de otros; nada existe de manera completamente independiente o aislado. Esta idea colabora a entender que no tienen esencia propia.
- Existencia condicionada: los fenómenos surgen y se mantienen dependiendo de causas, condiciones y circunstancias. Se explica así el porqué dependen.
- Existencia inherente: se cuestiona la idea de que los fenómenos posean una existencia propia, permanente e independiente de todo lo demás. No tienen existencia per se. No poseen una esencia.
- Vacuidad (vacío): los fenómenos carecen de existencia inherente; esto no significa que no existan, sino que existen de manera interdependiente. Al analizar la existencia inherente, se comprende que los fenómenos carecen de ella.
- Dos verdades: la convencional y la última realidad. La verdad convencional en la que los fenómenos funcionan y se relacionan en la experiencia diaria, y la verdad última, que indica la naturaleza vacía de existencia inherente.
Continúa ...
INDICE.
- Naturaleza de la Realidad.
- Madhyamaka (Camino Medio). Escuela Nagarjuna.
- Principales aportes de la escuela.
Aportes.
- Camino Medio
Caracteristicas.
- Secuencia Ontológica para naturaleza de los fenómenos.
- Frase de Nagarjuna.
Continúa ...
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