Reconocer la clara luz durante el estado intermedio de la muerte
Dentro del budismo tibetano, el primer bardo de la muerte es visto como una ocasión decisiva para alcanzar la liberación. En este proceso aparece la clara luz, entendida como una manifestación profunda de la naturaleza de la mente. Reconocerla sin miedo y permanecer en ella es considerado una posibilidad de despertar espiritual.
La clara luz puede presentarse en dos momentos.
La primera aparición ocurre cuando cesa la respiración externa y la conciencia aún permanece vinculada al canal central. La muerte medica. La segunda aparece después, cuando la conciencia muy sutil comienza a separarse del cuerpo. Algunos textos explican que este intervalo dura, de forma simbólica, lo que tarda una persona en terminar una comida.
Robert Thurman distingue estas dos apariciones como la clara luz de la realidad del canal central y la clara luz de la realidad externa al cuerpo. La primera corresponde al momento en que los vientos internos se disuelven en el canal central. La segunda se vincula con la salida de la conciencia hacia el estado intermedio.
En las enseñanzas tradicionales se recomienda acompañar al moribundo con calma, respeto y una actitud espiritual serena. Se menciona también la postura del león, asociada al modo en que murió el Buda. Esta postura consiste en recostar el cuerpo sobre el lado derecho, con una actitud recogida y pacífica.
Durante este proceso, la instrucción espiritual cumple un papel importante. Se aconseja leer o recordar al oído del moribundo las enseñanzas sobre la clara luz, para ayudarlo a reconocer la experiencia sin temor. La idea central es que la persona no se aferre al cuerpo ni a las apariencias, sino que reconozca la luminosidad vacía de su propia mente.
Si la primera clara luz no es reconocida, todavía puede aparecer una segunda oportunidad. En ese momento, la conciencia entra en una condición más sutil y comienza la experiencia del bardo. Por eso, los textos tibetanos recomiendan seguir entregando instrucciones, mantras o recordatorios espirituales al fallecido.
El estado intermedio es descrito como una experiencia mental intensa. La conciencia puede percibir a sus cercanos, escuchar voces o experimentar visiones, aunque ya no tenga un cuerpo físico ordinario. Por esta razón, se considera valioso mantener un ambiente tranquilo y evitar expresiones de angustia que puedan confundir al difunto.
La finalidad de estas prácticas no es solo acompañar la muerte, sino favorecer una actitud lúcida ante ella. La tranquilidad de la mente al morir influye en el tránsito posterior y en las condiciones del renacimiento. Por eso, el budismo tibetano insiste en prepararse durante la vida y no esperar al último momento.
En síntesis, reconocer la clara luz durante la muerte representa una de las enseñanzas más profundas del budismo tibetano. La muerte no se presenta solo como final, sino como una transición en la que la mente puede reconocer su verdadera naturaleza. El acompañamiento espiritual, la calma y la familiaridad previa con estas enseñanzas son claves para atravesar ese proceso con mayor claridad.
Fuentes
B. El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. Sogyal Rimpoche. Edición Urano 1994.
C. El Camino Gozoso De Buena Fortuna. Geshe Kelsang Gyatso. Tharpa 1996.
D. El libro de los muertos tibetano (La liberación por audición durante el estado intermedio) Ramón N. Prats. Edición Siruela. 2001.
E. El Libro Tibetano de los Muertos Trungpa Chogyam; Francesca Fremantle ·Gaia Edic. 2007
G. Lo que el Buddha enseño,Ed. Kier 2004.
H. Cursos budistas tibetanos sobre el tema del Bardo Thodol (Drikung Kagyu).
F. El Libro Tibetano de los Muertos. Guiseppe Tucci. Ed. BerberaEditores S.A. de C.V.
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