¿Por qué se dice que existen los fenómenos ilusorios?
Cuando las cosas se presentan ante nosotros, no parecen ser simples designaciones como "árbol", "coche", "melón" o "Nico". Por el contrario, tendemos a percibirlas como si poseyeran una realidad objetiva, fija e independiente.
Sin embargo, según la filosofía Madhyamaka, los fenómenos no existen de esa manera. Dependen de causas, condiciones, partes y designaciones. Por lo tanto, existe una diferencia entre cómo se presentan las cosas ante nuestra mente y cómo existen en realidad.
Por esta razón, se dice que los fenómenos son ilusorios.
Esto no significa que no existan o que todo sea ficción. Un árbol, un coche o una persona existen y desempeñan funciones en la vida cotidiana. Se les considera ilusorios porque parecen poseer una existencia inherente, aunque en realidad carecen de ella.
Las dos verdades
El budismo distingue entre dos verdades o niveles de comprensión de los fenómenos.
Verdad convencional o relativa.
La verdad convencional se corresponde con la forma en que los fenómenos existen y funcionan en nuestra experiencia cotidiana. tal cual.
Las cosas surgen en función de causas y condiciones, cambian con el tiempo y reciben nombres según convenciones compartidas. Por ejemplo, llamamos "auto" a un conjunto de piezas que permite desplazarse de un lugar a otro. O "bici" a otro conjunto de piezas, pero si le sacas el manubrio empieza a perderce el concepto bici y, si luego sacas una rueda ya no hay bici. Son convencionalismos para el entendernos.
El automóvil existe en su forma convencional. Sin embargo, si buscamos una esencia independiente que lo convierta en un automóvil por derecho propio, no la encontraremos. Lo mismo sucede con cualquier cosa, como con una mesa.
Verdad absoluta
La verdad última corresponde al vacío inherente a la existencia de los fenómenos.
Esto significa que nada existe de forma autónoma, fija o independiente. Todo depende de otros factores.
El vacío no implica que las cosas desaparezcan, ni que nada importe. Al contrario, nos permite comprender que los fenómenos funcionan porque dependen de causas y condiciones.
Por causa y condiciones se da la manzana. Causa es la semilla de manzana y condiciones el agua, tierra, aire, etc, Da un fruto que es manzana y no otro y semillas que se convierten en causa.
La misma realidad observada desde dos perspectivas.
La verdad convencional y la verdad última no son realidades separadas.
El mismo fenómeno puede analizarse desde ambas perspectivas. Un árbol existe convencionalmente, ya que podemos verlo, tocarlo y reconocer sus efectos. Sin embargo, carece de existencia intrínseca, puesto que depende de una semilla, agua, tierra, luz, tiempo, partes y una designación.
Por lo tanto, la interdependencia y el vacío no se contradicen. La interdependencia permite comprender la ausencia de una esencia autónoma.
Ver entrada - de realidades o verdades.
La comparación con una ilusión
Este fenómeno puede compararse con un espejismo, un reflejo o un sueño.
Ante nuestros ojos aparece un espejismo, pero no existe como aparenta. Del mismo modo, los fenómenos cotidianos parecen independientes, aunque en realidad dependen de numerosos factores.
La analogía no pretende negar la realidad convencional. Su propósito es demostrar que las apariencias pueden engañarnos cuando atribuimos a las cosas una existencia fija y autosuficiente.
Las dos formas de sabiduría
La distinción entre las dos verdades se relaciona con dos formas de conocimiento.
Sabiduría que conoce la diversidad de los fenómenos.
Esta sabiduría abarca los múltiples aspectos de la realidad convencional, como sus causas, condiciones, relaciones y efectos.
Sabiduría que conoce la realidad tal como es.
Esta sabiduría comprende la vacuidad inherente de la existencia. Reconoce que los fenómenos no existen por sí mismos, aunque se nos presenten como si fueran independientes.
Por darse el fenomeno por causas, no presenta una esencia fija.
Los tres criterios de existencia convencional
Según la perspectiva Madhyamaka Prasangika, un fenómeno puede considerarse existente de forma convencional cuando cumple tres criterios.
Se reconoce mediante una convención aceptada en el mundo.
Esa convención no se ve contradicha por una cognición convencional válida.
Su existencia convencional no queda refutada por un análisis último.
Esto permite distinguir entre una realidad convencional válida y una simple invención.
Por ejemplo, un automóvil existe convencionalmente porque otras personas pueden reconocerlo, usarlo y verificarlo. En cambio, un automóvil imaginario no adquiere existencia convencional solo porque alguien piense en él.
Síntesis
Los fenómenos son ilusorios porque parecen existir de una manera diferente a como realmente existen.
Se presentan como objetos independientes, pero dependen de causas, condiciones, partes y designaciones.
No son inexistentes. Existen convencionalmente.
No poseen una esencia autónoma. Carecen de existencia inherente.
Comprender ambas dimensiones permite evitar ambos extremos: por un lado, creer que las cosas tienen una esencia fija e independiente; por otro, concluir que nada existe y que nada tiene efectos.
Fuente base
Dalai Lama. El mundo del budismo tibetano. Véase explicación sobre los criterios de existencia convencional en la página 73 de la edición.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario